sábado, 6 de julio de 2013

Capitulo 8-


MIÉRCOLES por la mañana, me encontraba yendo camino al colegio. No hacía ni frío, pero tampoco hacía mucho calor. Hoy iría a la casa de Pedro a la salida del colegio, le dije a mi papá que iría a la casa de Flor, me creyó, pero sabía que iba a enterarse de alguna forma, que voy a lo de Pedro. La verdad mucho no me importaba porque me pegaría igual, su voy o no. 

Llegué al colegio, y entré. Últimamente llegaba cuando las puertas estaban abiertas, no sabía si era tarde o temprano, pero ingresé igual. Ya en el salón, me senté en mi banco a esperar a mis amigas. Pedro aún no habías llegado. ¿Por qué pensaba en él? ¿Por qué pensaba en Pedro? Se suponía que él me caía mal, que no era con el tipo de gente que yo quería juntarme. Esos chicos que andan con cualquier chica con tal de decir "tengo novia", ahora él tenía novia, se llamaba Rocío, rubia y hueca como todas sus amiguitas. Pedro era ese tipo de chico que mostraba solo lo superficial, todo lo que tenía, el celular nuevo que traía, su campera, zapatillas. Él nunca iba a decirte te quiero, o no pasa nada. Siempre iba a estar riéndose de todos, podía chocar un tren, pero él iba a reírse igual. Ese tipo de gente, como Pedro, me caía mal, y con él pasaba eso. Pero ahora estaba cambiando todo, y no entendía porque. No entendía porque pensaba en él todo el tiempo. Porque soñaba con él, porque sonreía cada vez que lo veía, era ilógico. ¿Acaso estaba empezando a caerme bien? ¿Me estaba gustando Pedro? No podía decirlo, porque no lo sabía. 

Unos minutos después de toda mi reflexión sobre que me pasaba con Pedro, llegaron las chicas. Raro verlas juntas, pero bueno. Se acercaron, y me saludaron.

- Hola Pochi. ¿Todo bien?
- Si todo bien. ¿Ustedes?
- Si. -dijo Flor- ¿Segura todo bien?
- Si de verdad.
- No te creo. -dijo Zai-
- Es solo que..
- interrumpió- Ah, viste que te pasaba algo. ¿Qué es?
- Hoy voy a ir a la casa de Pepe a hacer el trabajo ese de biología, y no quiero.
- Pero ¿Por qué no queres?
- Tengo miedo de que mi papá se entere. No se. 
- Tranquila, no se va a enterar.
- ¿Seguras? Siempre de alguna forma se entera.
- De verdad, no va a enterarse. Aparte se supone que estas en mi casa. -dijo Flor-
- Si. Pero..
- interrumpió- Nada de peros. Vos hoy vas a la casa de Pedro.
- ¿Quién dijo que no quiero ir a su casa?
- Mmm.. ¿Queres ir a su casa?
- Si, obvio que quiero. Tenemos que terminar ese trabajo horrendo.
- Mentira. Vos queres ir, porque es la casa de Pedro.
- Nada que ver.
- No mientas Paulita. Se te nota en la cara. 
- ¡No! Ya les dije que solo voy por el trabajo -veo a Pedro entrar al curso- 
- Se claro. Y te lo quedas mirando con cara de boba. Puuff, solo vas por el trabajo -dijo Flor-
- Cállate Florencia.
- se encogió de hombros- Bueno.
- Sos mala. 
- ¿Yo? Nada que ver. Solo digo que Pedro te gusta. O algo parecido a eso.
- Como digas.
- Flor tiene razón.
- Y vos no acotes. -reí- 
- reímos todas- Cuando te pongas de nova con él, nos vas a dar la razón. 
- Si eso pasa. Les doy la razón. Pero no va a pasar.
- Si va a pasar Pau. 
- Como digan.

Cada una nos sentamos en nuestros respectivos lugares, ya que había ingresado el profesor al curso. Al parecer hoy me iba a sentar sola, porque Marcos no había venido, y las chicas se sentaron juntas. Y Pedro, bueno él estaba sentado con su amigo, creo que se llamaba Pablo.

Pasaron las horas, y llegó la hora de salida. Sonó el timbre, guardé mis cosas en mi mochila, y salí. Pedro me estaba esperando en la puerta del salón, para irnos juntos a su casa. No me intrigaba saber mucho como era, solo quería conocerlo a él un poco mas, y que de una vez por todas se muerte tal cual era. No como todos creían, o querían como él fuera. 

- ¿Listo? 
- Si,si. Ya esta.
- ¿Vamos entonces?
- Si, obvio. ¿En qué vamos?
- En coche. Mi mamá viene a buscarnos.
- Ah bueno. 
- Para. ¿De verdad queres que nos juntemos? Yo no tengo problema en hacer el trabajo solo.
- Si Peter, de verdad.
- Bueno, esta bien. En el momento en que te sientas incómoda y quieras irte, solo tenes que decírmelo ¿Si?
- Si esta bien. Gracias.
- De nada. 

Subimos al auto de su mamá, la saludé. Se llamaba Ana. 
Emprendimos camino hacía su casa, cuando llegamos, entramos. De verdad que no podía creer lo grande que era. Mi casa era grande, pero la Pedro era el doble. Definitivamente si que tenía plata. 
Bajamos del auto, y entramos a su casa. Saludamos a su mucama, y luego subimos a su cuarto. Era un poco extraño subir a la habitación de Pedro, pero bueno. No podíamos estar en otro lugar de la casa, porque estaban limpiando. 

- Sentate. Ponete cómoda. Deja tu mochila, ahí en la cama si queres. -dijo mientras dejaba la suya en el suelo-
- Gracias. 
- De nada. ¿Queres algo para tomar?
- No, esta bien.
- ¿Segura? Voy y de paso traigo algo para comer, porque no se vos, pero yo muero de hambre.
- Bueno dale. -sonreí.-
- Sabía que tenías hambre. Ya vuelvo. -cerró la puerta de la habitación, y fue a buscar algo para comer-

Estaba sentada en su cama, cuando veo unos cuadros de fotos, arriba de su comoda. Me paré y me acerqué a mirarlos. Eran fotos de él con su papás, sus amigos, y creo que tenía una con su abuela, porque había una señora mayor en la foto. Definitivamente este no era el Pedro que se mostraba en el colegio, ese chico superficial, canchero, y agrandado, Era el Pedro que él escondía cuando llegaba al colegio, esa persona sincera, y feliz que era. No entendía como no podía ser así en los dos lugares. Igual no podía juzgarlo porque yo era igual. Dentro de mi casa era una persona, y fuera era otra. 
¿Por qué yo no podía tener fotos así? Riendo con mi mamá, o mi papá. O con mi abuela. La vida se había empeñado en hacerme la mina mas infeliz del mundo. Jamás iba a tener un cuadro de fotos así, con ellos, todos juntos, porque ni siquiera ellos se querían el uno con el otro. Una lágrima recorrió mi rostro, pero la sequé rápidamente.
Se abre la puerta y entra Pedro, con una bandeja. En ella había dos sandwichs unos para cada uno, y dos vasos. Cuando entró dejó la bandeja sobre su escritorio, y me miró. Nos quedamos mirándonos a los ojos por unos segundos. 

- Solo estaba mirando las fotos.
- Esta bien. No hay problema.
- Son muy lindas.
- Gracias. -sonrió-
- ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Si obvio.
- ¿Esa señora de la foto es tu abuela?
- Si. De parte de mi mamá.
- Que lindo. Me gusta mucho esa foto. Y esa también - señalando la que tenía con sus papás-
- Gracias. Seguro que vos tenes fotos así también.
- De nada. -miré mis dedos, mientras jugaba con ellos.-
- Ai. Perdón. ¿Dije algo malo?
- No, no importa.
- Te juro que no sabía. Va, no se en realidad. Perdón si dije algo que te molesto.
- No esta bien. No pasa nada.
- En serio. Perdón.
- De verdad, ya esta. ¿Comemos? Porque tengo hambre.
- Si dale. 

Nos sentamos a comer, en una situación media rara. Había quedado medio mal, después del comentario de Pedro. Realmente él no tenía la culpa, no sabía nada de mi vida, y no tenía porque enojarme. Aunque tampoco lo hice, solo que me sentí mal. Sabiendo que nunca tendré una foto así. 
En un momento siento que cae algo sobre mi piernas, y después algo me pega en la cara, y luego cae sobre sobre mi cabeza. Miró y era Pedro que me estaba tirando miguitas de pan. Supongo que era para "ablandar" la situación que había entre nosotros, pero no le di mucha importancia a mi pensamiento. Agarré, corté una miga de pan y se la tiré. Y había empezado la llamada guerra de comida, o de migas de pan. 
Nos reíamos a carcajadas, realmente había pasado la situación que habíamos vivido hacía un rato. Este chico me hacía reír, y era raro, todo, cuando estaba con él, era raro. Raro, pero lindo. 

La guerra de pan había terminado, y ya nos encontrábamos haciendo el trabajo para biología. El ambiente ya era distinto, al menos yo estaba mas relajada. Y me sentía un poco mejor. Pedro era ese tipo de gente, que ahora, en este momento, hacía que me olvide de todos los problemas.

- Perdón de nuevo por la situación de hoy. -interrumpiendo lo que hacíamos-
- De verdad Pepe. Ya esta.
- ¿Pepe?
- No me digas que soy la primera persona que te lo dice. 
- No. La gente me dice así, es solo que Peter es único.
- ¿Único?
- Claro. Porque solo me lo decís vos.
- ¿Y por eso es único?
- Si. Podría decirte que sí.
- Bueno. ¿Tendría que decirte gracias? 
- Y.. no se. Como quieras.
- Bueno, gracias. Aunque igual. No se porque te lo estoy diciendo -reí-
- ¿La verdad? Es que yo tampoco se porque me lo decís. -reímos- 
- Sos un tarado.
- ¿Tarado yo? Por favor. -dijo en tono sobrante-
- reí a carcajadas-
- Me gusta cuando te reís. 
- me sonrojé- Gracias.
- En serio. Tu sonrisa es muy linda. Y no lo haces muy seguido.
- ¿Me observas cuando estamos en el colegio?
- ¿Tendría que decirtelo?
- Se supone. ¿O no?
- Es un secreto, la respuesta.
- No vale. Eso es un si, entonces. 
- Mmm. Puede ser.
- ¿Pedro vos me observas cuando estamos en el colegio?
- Si. ¿Contenta?
- No. Me da verguenza esto. 
- ¿Por qué? De verdad, tu sonrisa es muy linda. 
- ¡Basta! Que me haces poner colorada.
- Y vos también sos muy linda.
- Pedro basta. Sigamos con el trabajo. 
- En serio te lo digo.
- Basta, dale. No me causa gracia.
- Yo no te lo estoy diciendo de forma graciosa -se acercó a mí-
- Esto me esta poniendo un poco incómoda. 
- Perdón. Pero en serio sos linda. Y eso no se discute.

Comenzó a acercarse hacía mí. Sentía como su rostro, y sus labios estaban cada vez mas cerca de mi cara. Estaba incómoda, aterrada, y todo los adjetivos que se me ocurrían en ese momento.
Sus labios estaban a centímetros de los míos. No podía alejarme ¿O no quería hacerlo? Tenía que pararlo ¿Pero realmente quería? Sabía que esto estaba mal ¿Pero que mas da? No esto no puede ser, él tenía novia. Y yo.. Nosotros no podíamos estar juntos. Esto era un error. Esto estaba mal. Mi papá se enteraría de esto y .. ¡No! Y lo alejé de mí.

- Para Pedro. No. Esto esta mal.
- Perdón. De verdad perdón. Me deje llevar.
- Vos tenes novia. No podemos hacer esto.
- Tenes razón. Perdón de nuevo. De verdad. No te enojes. 
- Esta bien, no pasa nada.
- No quiero que pienses mal. 
- No pasa nada. Ya esta. Ya paso. Mejor sigamos con el trabajo.
- Si.

Seguimos con el trabajo de biología. Luego de haberlo terminado todo, por suerte. Bajamos, el me abrió la puerta, me despidió y yo me fui a mi casa. Me había dicho si no quería que me acompañe, pero le dije que no hacía falta. Y lo entendió.


Continuara: 

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Bien. Termine! Para VOS @Micaela_PyP te amo. 
Perdón por la hora. Pero quería subirlo, jajajajaja. Buenas Noches. 


viernes, 5 de julio de 2013

Capitulo 7-


Acostada en mi cama, me encontraba. Ya que mi hermana me había ido a buscar al colegio, realmente se merecía un trofeo, hacía todo por mí. 
Me sentía super mal. Me mareaba demasiado, y las costillas me dolían muchísimo. En el momento en que llegamos a mi casa, y me fui a mi cuarto, me quité la venda que cubrían mis costillas, y se encontraban de un color morado, me asusté muchísimo. Luego mi hermana me colocó una crema sobre la herida, para que se me calme el dolor, y por suerte ahora ya es mucho menos. 

Sentí que la puerta de mi habitación se abrió de golpe, y entró él. Nuevamente un escalofrio recorrió mi cuerpo. Me encontraba recostada en la cama, el dolor había pasado un poco, pero aún me dolía. Se acercó a mí, me destapó completamente y tironeó de mi brazo. Generó un dolor interno, pero no le di importancia. 

- ¿Qué haces acá? Vos tendrías que estar en el colegio.
- Me sentía mal, y Ángeles me fue a buscar. 
- No me importa si te sentías mal. Tendrías que haberte quedado. 
- Pero de verdad. Me dolía mucho, no podía estar ahí. 
- Pendeja yo pago el colegio, para que vayas. No para que faltes. 
- Bueno.
- Que no se repita. ¿Me escuchaste? -me agarró aún mas fuerte del brazo- 
- ¡Aii papá me estas lastimando!
- ¿Me escuchaste pendeja? -volvió a apretar mi brazo- 
- Angie apareció- ¿Qué haces papá? ¿No te basto con lo que hiciste ayer? ¡Soltala! -gritó-
- No te metas. No tenes nada que ver acá.
- ¡Soltala papá. La lastimas! 
- Quiero que me responda lo que le pregunté.
- Papá me duele. 
- Soltala, y ella te va a responder lo que le preguntaste.
- soltó mi brazo bruscamente- Respondeme ahora. 
- Si. 
- Así me gusta. -y se fue del cuarto-
- A ver Pau, mostrame tus costillas.
- No me duele mucho -se me caían las lágrimas-
- Tranquila. Vení que te curo.
- No me aprietes mucho. Me duele. 
- No mi amor. Tranquila. 
- comenzó a curar mis heridas- ¿Duele?
- Un poco. -apretó un poco fuerte- ¡Auuu! Me dolió. Con cuidado.
- Perdón hermanita. 
- No hay problema. Aunque .. 
- Aunque nada. Ya se lo que me vas a pedir.
- ¿Por favor?
- No. 
- Porfaa. Porfa. -hice puchero- 
- No podes ser así conmigo. ¿Qué queres que te cante?
- Algo que a vos te guste. .sonreí- 
- Bueno. A ver, dejame pensar. 

Cerré mis ojos, y me perdí en el sonido de su voz. 


"THERE’S A FIRE STARTING IN MY HEART
REACHING A FEVER PITCH,
IT’S BRINGING ME OUT THE DARK
FINALLY I CAN SEE YOUR CRYSTAL CLEAR
GO HEAD AND SELL ME OUT AND ILL LAY YOUR SHIT BARE
SEE HOW I LEAVE WITH EVERY PIECE OF YOU
DON’T UNDERESTIMATE THE THINGS THAT I WILL DO
THERE’S A FIRE STARTING IN MY HEART
REACHING A FEVER PITCH,
AND IT’S BRING ME OUT THE DARK
THE SCARS OF YOUR LOVE REMIND ME OF US
THEY KEEP ME THINKING THAT WE ALMOST HAD IT ALL
THE SCARS OF YOUR LOVE THEY LEAVE ME BREATHLESS
I CAN’T HELP FEELING
WE COULD HAVE HAD IT ALL
ROLLING IN THE DEEP
YOU HAD MY HEART AND SOUL
AND YOU PLAYED IT
TO THE BEAT.."

.................

"HAY UN INCENDIO EMPEZANDO EN MI CORAZÓN
ALCANZANDO UN PUNTO MUY FRÍO,
ME ESTÁ LLEVANDO A LA OSCURIDAD
FINALMENTE PUEDO VER TU CLARIDAD
SIGUE ADELANTE Y TRAICIÓNAME Y YO EXPONDRÉ TOTALMENTE TU CAGADA
MIRA COMO ME MARCHO CON CADA PEDAZO DE TI
NO SUBESTIMES LAS COSAS QUE HARÉ
HAY UN INCENDIO EMPEZANDO EN MI CORAZÓN
ALCANZANDO UN PUNTO MUY FRÍO
Y ME ESTÁ LLEVANDO A LA OSCURIDAD
LAS CICATRICES DE TU AMOR ME HACEN RECORDAR LO NUESTRO
ME MANTIENEN PENSANDO QUE LO TUVIMOS CASI TODO
LAS CICATRICES DE TU AMOR ME DEJAN SIN ALIENTO
NO PUEDO EVITAR EL SENTIMIENTO
PUDIMOS HABERLO TENIDO TODO
ONDULANDO EN LAS PROFUNDIDADES
TÚ TUVISTE MI CORAZÓN Y ALMA
Y LA TOCASTE
AL RITMO.."

....................

Su voz me tranquilizaba, me hacía bien. Me daba paz. Paz, una palabra que amaba. Y que si algún día tenía una hija, me gustaría ponerle ese nombre. Porque de verdad era una palabra TAN hermosa.
Terminó de cantar y volví a abrir mis ojos. La miré y la abracé. Mi hermana era mi todo, era mi vida entera, y cada día confirmaba mas lo que la amaba, y lo importante que era para mí.

- Gracias Angie.

- De nada hermanita.
- Se que mucho no te gusta cantar. Pero siempre lo haces para mí.
- Lo hago porque te amo. Y porque me lo pedís.
- sonreí- ¿Eso me hace especial?
- Vos ya sos especial para mí.
- Sos un tierna hermana. Te amo
- Yo también te amo hermanita pequeña.
- Deja de decirme así. Tengo 17 años.
- Bueno. Aunque tengas cincuenta vas a seguir siendo mi hermanita pequeña.
- Sos todo. ¿Alguna vez te lo dije?
- No. Podrías empezar haciéndolo. -rió-
- Mala. Sos todo, en serio. No se que haría sin vos. Mi vida no tendría sentido, vos estas ahí para mí siempre, no importa el momento, el lugar, siempre estas. Y no me va a alcanzar la vida entera para agradecerte todo lo que haces por mí. Te amo hermana mayor. -volví a abrazarla-
- Vos sos mi todo hermanita. No se que hubiera sido de mi vida sin vos. Me hace bien cuidarte y protegerte de todo mal. Me hace bien saber que al menos hago algo por vos, y que puedo ayudarte a salir de esto. Se que algún día todo va a terminar, y te voy a sacar de acá, y vamos a vivir felices, las dos. O por separado, pero felices. -sonrió- No te puedo explicar lo feliz que me hace tenerte en mi vida, sos tan especial para mí, sos mi hermana, sos mi todo. Y ese lugar no te lo saca nadie. Nadie, ni siquiera papá.
- Te amo tanto Ángeles, no te das una idea. Igual sigo diciendo que tendrías que irte de acá, salir, y hacer tu vida. No entiendo como lo soportas, como podes dejar que maneje así tu vida.
- Él no maneja mi vida Pau. Yo estoy acá por vos, solo me quedo por vos. Porque quiero hacerlo.
- Me hace sentir culpable que estes acá solo por mí.

- No tenes porque sentirte así. Yo estoy acá porque yo quiero, porque quiero ayudarte, cuidarte. No quiero que te lastimen, no. 
- Pero en algún momento esto se va a acabar, yo lose. Y me voy a ir de acá, voy a salir de esto. Pero vos podes irte ahora, salir ya. 
- No quiero Pau. ¿No lo entendes? Quiero quedarme, acá con vos. 
- Sos tan especial para mí. Tan. No te das una idea, te amo con mi alma Angie. -mis ojos se empaparon en lágrimas- Ni siquiera mamá haría algo así, por mí.
- Mamá es algo especial, es diferente. No se como explicarlo.
- Mamá es igual a él. Con la diferencia de que no me pega. Solo eso, y hasta me hace sufrir mas así, que él maltratandome. No entiendo que es lo que le hice para que me hagan esto.
- Yo tampoco lo entiendo. ¿Sabes algo? 
- ¿Qué?
- Muchas veces se lo pregunté, y nunca me dijeron una razón, coherente por la que lo hacen. Te juro que no lo entiendo. Siempre fue la misma excusa, "la odio, me cambió la vida" 
- No se ni para que nací. Preferiría estar muerta. Sería mejor, y sufriría menos.
- No Paula. ¿Saben quién sufriría si vos no estuvieras? -negué- Yo. Yo sufriría. No tendría a mi hermanita para jugar, para reírme, para cantarle. ¿A quién le cantaría si vos no estuvieras? ¿A quién haría reír si vos no existieras? ¿A quién Pau? Mi vida sería muy diferente si vos no estuvieras en ella. No tendría sentido, nada tendría sentido. Yo me prometí a mi misma, cuidarte y hacerte feliz. Porque eso es lo que yo quiero hacer. 
- No se que decirte, no se como agradecerte todo lo que haces por mí. 
- ¿Sonriendo? ¿Tratando de disfrutar de tus amigos? Así me agradeces todo. Solo así, tratando de ser feliz. 
- Te amo hermana.
- Te amo hermanita. 

Ella volvió a rodearme con sus brazos, y luego a los pocos minutos me quede dormida, nuevamente. Realmente estaba cansada, y necesitaba alejarme de todo. Y solo así lo hacía. 


Me dormí pensando en Pedro. ¿En Pedro dije? Si, en Pedro. No entendía. Era ilogico lo que pasaba. ¿Cómo podia pensar en Pedro? No era nada mío, me caía mal, era lo mas creído del mundo, y yo pensando en él. Estábamos empezando a hablar, si. Pero solo eramos compañeros de colegio. Nada mas. ¿Pero podíamos llegar a hacer algo mas? No, nunca podríamos llegar a hacer algo mas. Nunca. Ni aunque no fuera con él, podría estar con alguien. Todo es culpa de mi papá. Todo es su culpa. Lo odio. 


Soñaba con Pedro, con él. Con el chico que me caía mal, con el que se creía mil, con el que solo hablé dos días. ¿Por qué pasaba esto? ¿Acaso Pedro estaba entrando en mi vida? ¿Para cambiarla? ¿Para mejorarla? ¿O simplemente para hacerla peor? No lo sabía. Pero el sueño que había tenido, era hermoso. No puedo recordarlo, no puedo ver imagenes de él. Solo veo su cara, y recuerdo lo único que me dijo ... 


"Yo estoy con vos". 


Continuara:

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jueves, 4 de julio de 2013

Capitulo 6-


MARTES por la mañana, definitivamente el día anterior me sentía demasiado mal, ya que había dormido de corrido, toda la noche. Miré a mi lado, y era obvio que Angie no estaría a mi lado, ya que ella también tenía que dormir.
Miré la hora y eran las 5 y media de la mañana, todavía temprano, para levantarme para ir al colegio. Me moví de costado, y mis costillas se quejaron del dolor que habían recibido ayer por la tarde.
Me dolía todo, me sentía mal. No quería moverme, ni levantarme de la cama.

Pasó la hora, y yo seguía en la misma posición, no me sentía para nada bien. Seguro en cualquier momento entraría mi papá por aquella puerta. Y me obligaría a levantarme. Pero sinceramente no me importaría.
Y así fue, cinco minutos después, abrió la puerta de par en par, y me gritó.

- Paula ¡Levantate ya! ¡Dale!
- Me siento mal.
- No me importa. Te levantas ahora.
- Papá me duele todo.
- ¡Te levantas! ¿O queres que te levante yo?
- No. Ya me levanto -dije resignada-
- ¡Dale! -gritó y se fue-

Me levanté de la cama como pude, no quería hacer mucho esfuerzo, no quería moverme demasiado. Pero tenía que levantarme, e ir al colegio.
Me puse el uniforme, y luego me quedé unos cuantos minutos allí sentada. Golpearon la puerta del cuarto, y entraron. Angie, ya estaba sentada a mi lado.

- Buen día Pau.
- sonreí levemente- Buen día Angie.
- ¿Cómo te sentís?
- Mal. No quiero ir al colegio.
- Te entiendo. ¿Por qué no te quedas?
- Papá ya vino a levantarme.
- ¿Y si hablo con él?
- No. Ya seguro tuviste bastante con lo de ayer.
- De verdad. Puedo hablar con él.
- No Angie, en serio.
- Esta bien. Pero si ten sentís mal ¿Me prometes que me vas a llamar?
- Si, te lo prometo.
- Esta bien. ¿Vajamos a desayunar?
- Si, dale. Muero de hambre. -reímos-
- Angie.
- ¿Qué Poli?
- ¿Me llevas en tu auto hoy? ¿Por fa?
- Obvio hermanita -rodeó mi hombro con su brazo- Vamos.

Vajamos a desayunar, por suerte mi mamá no estaba. Y mi papá bueno, no se, pero no escuché su voz. Seguro se había ido a algún lugar.
Desayunamos juntas. Y luego ella me llevó al colegio. paró en la puerta y bajé del auto.

- ¿Me vas a llamar si te sentís mal?
- Si Angie, te dije que si.
- Bueno, pero por favor hacelo.
- Si. Quedate tranquila.
- Bueno. -sonrió- Chau hermanita.
- Chau Angie.

Volvi a sonreírle, y luego entre al colegio. Me encontré con Zai, que por primera vez, sin temor a equivocarme llegaba temprano. Pero por el simple hecho de que teníamos prueba de Literatura. La saludé y juntas ingresamos al salón.

- ¿Cómo estas Pochi?
- Bien. -mentí- ¿Y vos?
- ¿Qué te pasa?
- Nada, en serio.
- No me mientas. ¿Qué pasó?
- Nada Zai.
- Esta bien. -se había enojado.-
- Dale no te enojes.
- Soy tu amiga Pau, y no podes contarme lo que te pasa. -comenzó a caminar-
- Otra vez. Me pegó otra vez. -se me quebró la voz-
- ¿Qué?
- Me pegó de nuevo. -comencé a llorar, y tapé los ojos con mis manos- Muero de verguenza.
- Eii no. ¿Por qué?
- Me siento la mas estúpida llorando acá.
- Tranquila amiga -me abrazó- Yo estoy con vos.
- Pero tengo miedo. Nunca lo había visto así. Ayer me asusté. 
- Tranquila Pau. Vení vamos al curso así te calmas un poco. 
- Si, por favor. 

Ingresamos en el salón, y ya había compañeros nuestros. Por suerte me sentaba en el fondo, como siempre. Me dirigí a mi asiento, y Zai se sentó a mi lado. Abrazándome y tratando de tranquilizarme. 

- Cálmate amiga. Por favor.
- No puedo. Te juro que no. Sabía que en algún momento iba a explotar, y fue ahora.
- Pero ¿Por qué lo hizo?
- No se. Me vio con Pedro, ayer. Pero solo estábamos hablando. No te imaginas las cosas que me dijo. 
- No quiero saberlas. Te juro que iría y le pegaría demasiado, para que sufra lo que vos sufrís. 
- No -negué con mi cabeza- No vale la pena. Yo lo haría, pero estaría actuando como él, y no quiero ser como él. No quiero que nada me una a él, excepto la sangre. Nada más.
- Venite conmigo a mi casa, Pau.
- No puedo. Se va enterar, en algún momento voy a tener que volver, y va a ser peor. 
- No se que hacer.
- Tranquila Zai. Yo voy a estar bien.
- No Pau, nada va a estar bien. A vos te lastiman, te pegan. Y no puedo hacer nada, soy la peor.
- Ei, no. Nada que ver. Sos la mejor amiga del mundo. Estando conmigo, ya haces algo. 
- Estando a tu lado no hago nada. Solo estoy con vos. Para mi no sirve.
- A mí si me sirve, me re contra sirve. Créeme que si Zai. Es muchísimo lo que haces, ya me aguantas y es demasiado -reí-
- Sos todo amiga. Todo. Te amo tanto.
- Yo también te amo amiga.
- se acerca Marcos- ¡Ei, ei, ei! ¿Qué pasa acá? ¿Abrazo y a mí no me invitan?
- Tonto. Obvio que estas invitado a nuestro abrazo.
- sonreí- Si, vení. Hoy es uno de esos días que necesito un abrazo doble.
- ¿Abrazo doble? -dijo él- Cuando vos queres abrazo doble, es porque pasa algo.
- Emm. ¿Me vas a dar mi abrazo doble o no? 
- Obvio que si. -él se unió con nosotras al abrazo- 
- Los quiero muchísimo, muchísimo. En serio. Me hacen tan bien. 
- Los amo amigos. 
- Y yo a ustedes pendejas. 

Mientras estábamos allí, los tres. Veo que entra Pedro al curso. No sabia porque, pero me había quedado tildada mirándolo. Nunca lo había observado tanto como ese día. 
Ese pelo alborotado que tenía, color castaño claro. Esos ojos color cafe, tan lindos, tan transparentes. Podía ver el reflejo de mi misma en ellos. Su tez blanca. Era tan lindo. ¿Pero qué estoy diciendo? A mí Pedro no me caía bien, no lo odiaba, pero no me caía. Se creía mil, y no era nadie. Podía ser lindo, va en realidad, era lindo, pero eso no descartaba todo lo otro. 

Dejé de mirarlo y me concentré de nuevo en la conversación que estaba manteniendo con mis amigos, y en que la profesora ya había entrado en el salón. 
Había comenzado la clase... pasaron dos horas, y luego el recreo. Comencé a sentirme mal, me sentía mareada, y me dolían demasiado las costillas. La llamé a Angie para que me viniera a buscar, como se lo había prometido. Y aparte no quería estar ahí. 

En un momento, Pedro se acerca a mí y se sienta a mi lado, así como si fuéramos amigos de toda la vida, y nada que ver. Me sonrió, a lo que yo respondí con una sonrisa. 
No dijo palabra, solo me miraba a los ojos, o eso creía. Ni siquiera me dijo hola, solo me preguntó una cosa, que me descolocó, y tuve que pensar algo rápido. 

- ¿Qué te paso ahí Pau? -la herida que tenía arriba de la ceja, estaba mirando- 
- Primero un "Hola ¿Cómo estas?" No dormimos juntos eh.
- Perdón, es que me llamó mucho la atención. ¿Cómo estas?
- Bien. Gracias por preguntar. ¿Y vos?
- Bien, con sueño. Bueno ahora si ¿Qué te pasó ahí Pau?
- Me golpee.
- ¿Te golpeaste? 
- Si, me choqué con la puerta de mi habitación.  
- ¿En serio? -se rió-
- No entiendo lo que te causa gracia.
- Perdón. Es que es muy gracioso como te lastimaste ahí.
- reí- Bueno puede ser. 
- Si, es gracioso. 
- sonreí- ¿Qué paso, que viniste? 
- Ah. Era para decirte, si mañana nos juntábamos ¿No?
- lo pensé- Si, nos juntamos. -dije media indecisa- 
- ¿Esta segura que queres juntarte? 
- Si, obvio. Aparte es para un trabajo. 
- Si, es verdad. ¿Entonces mañana?
- Si, si. Mañana. -sonreí-
- Okei. -sonó el timbre del recreo- Bueno me voy a mi banco. 
- Bueno. Chau Pedro.
- Adios. Ah, y no me gusta que me digan Pedro. 
- reí- Bueno, ¿Peter?
- ¿Peter? 
- Si, Peter. Apodo de Pedro. ¿No te gusta?
- Mmm, si es lindo. 
- ¿Y qué es lo extraño?
- Que sos la primera persona que me dice así .sonrió y se alejó por el pasillo- 

Hablando con Pedro, me di cuenta que no era tan patético como creía, ayer había conocido una parte de él, la estudiosa, lo creía vago totalmente, y sin ganas de hacer nada. Pero en el momento en que nos pusimos a hacer el trabajo, comprobé que era todo lo contrario.
Hoy noté dos cosas de él, primero las facciones de su rostro y su cabello. Era tan lindo, si era lindo, lo admito. Pero jamás podría estar con él, aunque no la amé, ni tampoco lo quiera, si en un futuro pasa, tendría que ser muy lejano. Con mi papá en el medio de esto, yo no podría estar con nadie. Y eso era lo peor. Y segundo noté que era simpático, y tenía humor dentro de todo. Cuando notó lo de mi corté en la ceja, no sabía que decirle, inventé algo rápido, por lo menos se lo creyó. Pero tampoco es tan tonto. Se rió, si supiera que esto no tiene nada de gracioso, y que es lo que arruina mi vida, definitivamente no se reiría. 
Peter.
Un apodo lindo, que de repente se me vino a la cabeza, y solo lo dije. Ya había algo que nos unía, algo que habíamos comenzado, ¿Una relación de amigos? ¿Compañeros? No lo sabía, pero comenzaba a caerme bien. Y mi pensamiento sobre él comenzaba a cambiar. 

¿Enamorarme de Pedro? ¿Quién dice que no? Pero.. ¿Cómo estar juntos si mi padre esta en el medio? ¿Cómo afrontar algo si no se puede? ¿Cómo estar con él? ¿Cómo confesarle lo que realmente me pasa? No sabía. Pero lo que si sabía, era que jamás íbamos a estar juntos, al menos por ahora... 


Continuara: 

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Espero que les haya gustado, Gracias a todas por leer la nove. Si quieren que se las pase me dicen por acá, o por mi twitter @Mika_PauChaves Buenas Noches! 

miércoles, 3 de julio de 2013

Capitulo 5-


Llegué a mi casa. Entré en ella, y ahi estaba de nuevo en este infierno, en donde nunca quice estar, en donde me sentía menos que todas, en donde todo era malo, todo era violencia, todo era horrible.

Me dirigía a subir las escaleras, cuando mi papá me habla. Giré mmi cabeza, pero no le respondí nada, no tenía ganas, o simplemente para que luego no me pegara peor. 
Volvió a hablarme, y seguí mi rumbo. Hasta que lo escuché gritar, ahí si me detuve, y lo miré.

- ¡Veni acá pendeja de mierda! -gritó, lo miré- Te dije que vengas acá -comencé a bajar las escaleras- Apurate, no tengo rodo el día. ¡Ya! -bajé, y me paré frente a él, un poco alejada- ¿No saludas cuando llegas? ¿O que te pasa?
- Nada. -respondí- 
- ¿Sos idiota? Soy tu papá, por lo menos un "Hola ¿Como estas?"-
- Eso a vos ni siquiera te importa. 
- Quiero que me lo digas igual.
- Pero yo no quiero decirtelo.
- Me lo vas a decir, porque no te lo estoy preguntando. Te lo estoy ordenando.
- Vos no me ordenas, nada. ¿No te das cuenta que no te quiero? ¿Qué te odio? -le dije lo mas tranquila-
- Me pegó una cachetada- Te ubicas pendeja, ojo como me hablas. 
- sostenía mi mejilla, con mi mano- ¿Para que ubicarme, si al fin y al cabo, me vas a pegar igual? 
- ¿Qué dijiste? 
- Nada, no importa.
- ¡Repetilo! 
- No quiero. Chau me voy a mi cuarto. -me di la vuelta, pero él me agarró de los pelos-
- Vos no te vas a ningún lado. Repetí lo que dijiste.
- ¡Siempre me vas a pegar, siempre tenes un motivo para hacerlo! Eso dije. -le grité-
- ¿Y encima me gritas? -tironeó mas de mi cabello- 
- Basta papá, ¿Por qué me haces esto? Soy tu hija.
- ¡Cállate! -gritó y me tiró contra el piso- 
- ¿Por qué me pegas? -le pregunté llorando- ¿Por qué sos así conmigo? ¿Qué te hice para que me hagas esto? 

No le importó nada de lo que le había dicho. En el momento en que me revoleó contra el piso, comenzó a pegarme. Dió patadas contra mis costillas, me levantó del suelo, tironeando de un brazo, tiró de mi cabello y me pegó en el ojo. 
Sufría, sufría como una condenada, como una persona que no valía nada. Y para él eso era, no valía nada. Miré hacía un costado, y ahí estaba mi mamá como siempre, mirando, absolutamente todo lo que pasaba, todo lo que él me hacía, durante años lo hizo, y o seguía haciendo. No entendía como podía dejar que le haga eso a su hija, a la persona que estuvo en su vientre durante nueve meses. No podía divisar nada, mis ojos se encontraban llenos de lágrimas, gritaba, y sufría. 
Volví a gritarle a él. Para que por favor parara, pero no le importo. Realmente me estaba lastimando, me estaba haciendo mal, nunca antes lo había hecho así. Pero esta vez hubo algo diferente, algo por lo que reaccionó así. Y no sabía el porque. 

- ¡Basta por favor papá! Por favor -le supliqué-
- Te lo mereces.
- lloraba desconsoladamente- No entiendo. ¿Que te hice? ¿Qué pasó? Por favor, basta.
- ¿Te crees que no te vi hablando con ese chico a la salida del colegio. ¿Qué te pensas que soy pelotudo? No Paula, me doy cuenta de las cosas. ¿Qué tenes un noviecito? ¿Te acostas con él? -rió irinicamente- Sos una puta. No mereces nada -seguía golpeandome, con su puño cerrado- 
- Papá por favor. Es un compañero de colegio, nada mas. Por favor ¡Para, Por favor! 
- No me chupo el dedo Paula. No soy un boludo. Eh. 
En ese momento, veó que alguien corre hacía a mí, tratando de separar a mi papá, y de decirle que parara. Yo me encontraba en el suelo, tirada allí, cubriendo mi cara, para que no me lastimara más de lo que ya lo había hecho. 
Ángeles estaba ahí, como siempre, estaba para mí en todo momento. Él dejó de pegarme, de patearme, de insultarme. 

- ¿Qué haces papá? ¿Qué haces? No te das cuenta, es una nena. -le gritó- ¡Andate! Dejala en paz. Por favor.
- Correte. No me toques. Se lo merece, por puta. Anda con noviecitos, es cualquiera.
- ¿Qué estas diciendo? ¿Qué decis? -lo alejó de mí- Es un compañero del colegio, vos sos cualquiera papá. La estas lastimando. 
- Se lo merece.
- ¡Andate! ¡Andate! -volvió a gritarle- Dejala, ya esta. Tuvo su merecido, ahora andate. - él se alejó puteando por el pasillo- Y vos. -le dijo a mi mamá- Es tu hija, date cuenta de lo que estas haciendo. La estas lastimando y mucho mas que él. La haces sufrir, la tuviste nueve meses dentro tuyo. No entiendo como podes dejar que haga esto con ella. No lo entiendo, no te entiendo mamá. - ella solo se alejó con su cabeza gacha-

Ángeles se acercó a mí, y me levantó del suelo. Me alzó en sus brazos, y me llevó a mi cuarto, al baño para ser exacta. Lavó mi cara, y curó mis heridas. Tenía un corto profundo arriba de la ceja derecha. Y me dolían demasiado las cotillas también de aquel lado. Las bendó y luego me llevó a la cama. 
Allí me recostó sobre ella, y me cubrió con una manta. Se sentó a mi lado, y comenzó a acariciar mi cabello. 

- ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué me odia? -sollocé-
- No se mi amor. Pero te prometo que todo se va a terminar.
- No se va a terminar, nunca se va a terminar. 
- Si princesa, si. Te lo prometo. Yo estoy con vos, para sacarte de esto. -secó una de mis lágrimas- 
- Tengoo mucho miedo. 
- No. Tranquila hermanita, por favor.
- Va a llegar ese día, y me va a mat.. 
- interrumpió mi frase- No. No va a pasar eso. Nunca va a pasar eso, te lo prometo. Yo voy a estar ahí para que no pase.
- ¿Y si pasa?
- No, no va a pasar. No lo pienses, porque no es así.
- Ya no se que pensar. Siempre va a encontrar un motivo para pegarme. No importa lo que haga, siempre esta mal.
- Tranquila princesa, por favor. Todo va a estar bien. Ahora descansa.
- Quedate conmigo por favor, tengo miedo.
- Si, yo me quedo acá. Me quedo con vos. 
- Por favor. No quiero que me pegue otra vez. 
- Se sentó a mi lado, y yo apoyé mi cabeza sobre sus vientre- Yo te cuido mi linda. -acariciaba mi cabello- Voy a estar acá con vos. 
- No me dejes sola.
- Nunca, nunca te voy a dejar sola.
- Te amo hermana.
- Yo también te amo hermanita. -besó mi frente- 

Mi hermana era mi todo. Era la persona con la que vivía día y noche. La persona que me cuidaba, que me protegía de todo mal. De ese mal, que él me hacía. 
Realmente estaba muy asustada, tenía miedo de que entre en mi habitación, y vuelva a pegarme, a maltratarme como lo había hecho hoy. 
Me tranquilicé un poco mas, al saber que mi hermana estaba a  lado, al saber que ella me protegía, me cuidaba de esa horrible persona. 

- ¿Me cantas una canción?
- ¿Una canción? -preguntó-
- Si. Porfa, así me duermo mejor.
- Esta bien. -sonrió- ¿Qué queres que te cante?
- Sabes cual me gusta mucho. 
- ¿Fix a heart?
- Si. -sonreí y cerré mis ojos- 


Ella se quedó a mi lado todo el tiempo, acariciaba mi cabello lentamente, mientras me cantaba una canción, su voz era tan angelical, tan hermosa, tan tranquilizadora. Amaba esa canción, una con las cuales me sentía muy identificada, la letra podria hablar de amor, pero yo lo reemplazaba por él. Fix a heart, era mi canción favorita. Mi hermana cantaba súper lindo, realmente tenía una voz que valía la pena oír, pero nunca se dedicó a eso, siempre estuvo conmigo. Siempre. Y eso me daba un poco de culpa.


"Even though I know what's wrong,
How can I be so sure 

If you never say what you feel, feel?
I must have held your hand so tight,
You didn't have the will to fight
I guess you needed more time to heal
Baby I just ran out of band-aids
I don't even know where to start
'Cause you can't bandage the damage
You never really can fix a heart
You must be a miracle walker,
Swearin' up and down,
You can't fix what's been broken, yeah
Please don't get my hopes up, no no
Baby, tell me how could you,
Be so cruel?
It's like you're pouring salt on my cuts..."

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"Aunque se que es lo que esta mal
Como podría estar tan segura
Si nunca dices lo que sientes, lo que sientes
Debi haber sostenido tu mano tan fuerte
Ni siquiera tenias la valentía de luchar
Supongo que necesitabas mas tiempo para curarte.
Simplemente me quede sin curitas
Ni siquiera se por donde empezar
Porque puedes vendar los daños.
Nunca puedes arreglar un corazón.
Debes ser un milagro andante
Jurando de arriba a abajo
Puedes arreglar lo que esta roto, si
Por favor, no me hagas ilusiones
No, no, nene, dime como pudiste ser tan cruel
Es como si estuviera echando sal a mis heridas..."


A los pocos minutos, de haber escuchado su hermosa voz, la cual me tranquilizó, cerré mis ojos y me quedé completamente dormida.


Continuara:

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Y bueno. Hola (? Ojala les haya gustado. Gracias por leer. COMENTEN, POR FAVOR.

martes, 2 de julio de 2013

Capitulo 4-


Con mis sonrisa mas hipócrita le respondí.

- Todo bien. ¿Y vos? -la típica pregunta que se hace cuando te lo preguntan a vos-

- Bien. ¿Me puedo sentar? -"No te vas a quedar ahí parado toda la clase", pensé-
- Si, obvio. -sonreí-
- Gracias.
- De nada. -"Me caes mal Pedro, muy"-

- Estas son las consignas del trabajo. Son diez puntos, se entrega el viernes, todo completo. No hay excusas para el que no lo termino, si no lo hicieron tendrán su respectivo uno. El trabajo es en grupo, no individual, y después anoto el nombre de mi compañero en la hoja. Se hace de a dos. Si no me convence lo que escribieron, los llamare para dar oral, y así defender el trabajo que hicieron. Pueden comenzar ahora. Las páginas del libro que pueden usas son las 145, y 146. La mitad del trabajo hay que investigarla, no esta en el libro. -"Que divina", pensé-


- La re tekaeme profe, en serio. -dijo Pedro. "Este es un pelotudo"- La odio, vieja de mierda. -"Bueno, en algo cincidiamos"-

- Yo también la odio. Me cae mal. Vieja forra.
- Mira Paula. No te tenía así. -"Y yo pensé que eras mas idiota pibe"-
- reí- Bueno, las personas pueden ser muy diferentes hasta que las conoces.
- Si, tenes razón.
- ¿Empezamos? -"Ja, hipócrita yo, en pensar que él haría algo"-
- Dale. ¿Queres que nos dividamos los puntos? ¿O lo hacemos juntos?
- Como quieras. ¿Juntos? ¿No es mejor? Porque si tenemos que dar oral, no vamos a saber lo del otro.
- Ah. Es verdad -"Daaa, dios".-
- Dale. Peronismo, encima odio este tema.
- Bueno, coincidimos en varias cosas.
- Si, es verdad. Haber.. ¿Cómo llegó Perón al poder? ¿Cómo fue su primera presidencia?
- Pregunta uno, y ya tenemos bastante para escribir. -dijo-
- Si. -agarré la fotocopia para buscar la repuesta-
- Acá esta -me dijo- Este texto es. ¿Queres que lo lea y lo resuma? -"wow, me sorprendiste pibito"-
- Bueno dale. -"Ya que te ofreces"-
- Okei.

Agarró el resaltador, y comenzó a resumir. Lo hacía de una manera súper rápida. No lo podia creer. No habían pasado ni cinco minutos, que él ya había terminado, de verdad había pensado que haría el trabajo yo sola. Pero me equivoqué.

Relamente este chico, si que se preocupaba por el colegio. Definitivamente la personas se pueden mostrar, aparentar de una forma, pero son totalmente de otra. A Pedro lo creía, un vago que no hacía nada, que lo único que decía era "Estuve con tal chica", "Me chape a tal", "Ahora salgo con esta". Por estas cosas era que me caía mal. Se creía mil por tener la plata del mundo, por andar con cualquier chica, por ser el mas "popular" del colegio. La verdad, que las personas así no me caían para nada. Eran las peores, las que solo se preocupaban por ellos mismos, y les importaba nada el resto.

Pasó la hora, y ya ibamos por el punto tres. Habíamos hecho súper rápido, a comparación de los demás grupos. Sonó el timbre, y era momento del recreo. Él se paró del asiento, pero antes me dijo algo.


- Bueno, tenemos que juntarnos ¿No?

- Si. ¿Cuándo?
- Mmm. ¿El miercóles? ¿Te parece?
- Esta bien. ¿En tu casa?
- ¿No podemos ir a la tuya?
- No.
- Bueno esta bien. Vamos a mi casa. ¿A la salida del colegio?
- Sisi, no hay problema.
- ¿Segura?
- Si, segura. El miercóles, a la salida del colegio.
- Genial -sonrió- Nos vemos Pau.
- Chau. -sonreí-

No sabía como iba a decirle a mi papá que me juntaría en la casa de un compañero, a hacer un trabajo. No me creería, pero iba a ir igual, no podía no hacerlo. Sino me pondrían un uno, en el trabajo, y por mi culpa, los dos lo tendríamos.

Salí al recreo, en realidad no tenía muchas ganas, Me senté con Flor en el suelo, apoyadas contra la pared.

- ¡Paulitaaa! -me dijo-

- Florchu ¿Qué onda? ¿Todo bien?
- Toda bien. ¿Y vos?
- Sabes que no.
- ¿Qué onda? ¿Otra vez tu viejo?
- Si. -dije con angustia-
- Boluda no podes seguir así, tenes que hacer algo.
- ¿Qué puedo hacer? Todavía soy menor de edad y estoy a su cargo.
- Hablar con alguien, no se. Que te acompañe Angie, a hacer la denuncia.
- No me van a hacer caso. Nunca te escuchan cuando vas.
- ¿Y si lo intentas?
- No, mi papá tiene conocidos ahí. Se va a enterar, y me va a cagar a palo.
- Bueno tranquila Pau. En serio.
- No puedo estar tranquila. Encima ahora me tengo que juntar con Pedro.
- ¿Cómo? ¿Cómo? -dijo intrigada-
- Si. Para hacer ese maldito trabajo, horrible. Al pedo.
- Ah si. ¿Y?
- No se como voy a decirle, que tengo que ir a su casa.
- ¿A su casa?
- Obvio, no vamos a ir a la mía ni en pedo.
- Bueno tenes razón.
- Si. Tengo miedo de que se enoje, o haga tremendo escandalo, por nada.
- Decile. Cualquier cosa le decís que venís a casa y listo.
- ¿En serio? No se, me parece que va a sospechar.
- ¿Vos decís? No creo. Decile, cualquier cosa, le digo a mi mamá que hable con él y listo.
- ¿Segura?
- Si mamasa.
- Bueno eh. Te calmas.
- rió- ¿Qué onda vos con Pedro?
- Nada boluda. Solo me hablo con él para hacer el trabajo.
- Si claro. Y yo me chupo el dedo.
- Posta. No me cae el pibe, se cree mil, y es patetico.
- rió- Te voy a hacer la misma prgunta dentro de un mes mas o menos, y me vas a responder otra cosa.
- No creo.
- Si, te conozco Paulita.
- reí- Si claro.

Sonó el timbre, el cual indicaba que teníamos que volver a clases. Horas de ingles, materia que amaba. Me gustaba demasiado, si no estudio baile, me gustaria estudiar profesorado de ingles, cuando termine el colegio.

Flor,se ve que había "pagado onda" con su nuevo compañero de grupo en el trabajo de Historia, que me había abandonado y me tuve que sentar sola.
Va en realidad, no sola. Pedro se sentó conmigo ¿Y por qué? Porque Florencia estaba sentada en el lugar de Pedro. Luego la iba a matar, seguro lo estaba haciendo aproposito.
De nuevo tenía de fumarme a este pibe, dos horas. Por dios.

- Bueno, me parece que nos volvermos a ver.

- Eso creo -dije-
- No te molesta que me siente acá ¿No?
- No, esta bien. Aparte no hay otro lugar.
- O sea, que si te molesta.
- No, no me molesta. En serio, sentate.
- Bueno, gracias.
- De nada.

Comenzó la clase de ingles. Pedro era bueno en esta materia, me asombraba lo que sabía, realmente, juro, que lo creía un vago de mierda, que lo único que hacía era presumir. Pero me equivoqué.


- No sabía que sabías ingles.

- Bueno, si. Se algo.
- Pero ¿Aprendise vos? ¿O estudias?
- Estudio en un instituto de ingles. Por eso. Igual me gusta, seguro estudie eso cuando termine el colegio.
- Ah mira vos. Que genial.
- sonrió- ¿Vos que vas a seguir?
- Si no es baile, me gustaría ingles. Me encanta, es algo que si estudiaría.
- ¿Ingles? Que genial, por ahí nos cruzamos hasta en la facultad.
- Puede ser.
- Seguro.
- Igual no solo sabes de ingles, me di cuenta. También sabes de historia, de geografía, de matemática.
- Bueno, son materias que me gustan.
- Matemática la odio. Historia no, y Geografía mas o menos.
- rió- ¿Qué materias te gustan?
- Y.. arte, ingles y la extra programática, teatro.
- Que lindo. Son materias que tienen que ver con la expresión.
- Si, amo eso. Me encanta.
- Mira no sabía.
- Hay tantas cosas que no sabes de mí.
- Bueno, ya las voy a ir averiguando entonces. -sonrió-


Continuara:


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Comenten, POR FAVOR! :) Gracias a todas las que leen

lunes, 1 de julio de 2013

Capitulo 3-


LUNES por la mañana. Eran las 6 y media cuando escucho que suena mi despertador, abrí mis ojos. Oscuridad, solo eso veía, como siempre. 
Me levanté de mi cama, y me dirigí al baño. Apoyé mis manos en el lavatorio, y luego las mojé con agua, las cuales posé sobre mi rostro. Até mi pelo con una gomita, y así quedó.
No quería bajar a desayunar, no quería verle la cara a él, a ella. No tenía ganas, no quería empezar el día de la peor forma. Agarré mi mochila, y bajé al comedor. 

Al principio una mueca de alivio apareció en mi rostro, pero luego escuché su voz. Y todo cambió. Mi día, definitivamente, emepzaría de la peor manera.
Me dirigí a la cocina, y ahí estaba ella, mi "mamá" si de verdad se le puede llamar así. Se llamaba Ana Laura, una de las personas por las que no daría la vida, sincermente. Mamá se le llamá a las personas que se ocupan de vos, que se preocupan por vos, las cuales están siempre para vos, en los momentos buenos, en los malos, cuando estas contentas, o triste, cuando sonreís, o cuando lloras. Pero mi mamá, Laura, era diferente, ella siempre pendiente de su trabajo. Nunca tenía tiempo para mí, no recuerdo haber tenido una infancia feliz a su lado. No recuerdo haber pasado momentos con ella, en los cuales podía haber reído, o llorado porque me caí de la bicicleta, jamás. Mi mamá nunca estaba para mí, nunca estuvo para mí. Siempre fui la que menos importancia tuvo en esta familia. Fui el "error" para ella, ese error que arruinó su vida, que cambió su vida, pero para mal. Jamás le perdonaría lo que había hecho, nunca, no podría hacerlo. Lo que hizo, y lo que hace, sinceramente, me parte el alma, me duele, me lastima más que cualquier cosa, que cualquier golpe. Para mí ella no era nada, solo nos unía la misma sangre, nada mas. No tenía relacióon con ella, mas que un "hola Laura", "chau Laura". Esa era la relación con mi mamá. ¿Y mi papá? ¡JA! Si se le puede llamar papá a esta persona, si a esta. Carlos, su nombre. Un patético tipo, que lo único que hacía era salir de noche, tomar, y tomar. Emborracharse, venir a casa y pegarle a su hija. Si, mi papá era un golpeador, mi papá era mi golpeador. Desde que tengo memoria que me pega, que me lastima, que me hiere. No entiendo porque lo hace, no entiendo porque se empeña en hacerme sufrir así. ¿Cuanto tiempo mas iba a hacerlo? ¿Cuanto tiempo mas me haría sufrir? ¿Cuanto tiempo mas me pegaría? ¿Me maltrataría? ¿Cuanto tiempo faltaba para que esto que vivo ya pare? No lo sabía, no sabía cuando pararía. No sabía porque lo sabía. Y no sabía como había empezado esto. Miles de veces le pregunte porque lo hacia, porque me pegaba. Y él lo único que respondía era "Porque te odio. Porque me arruinaste la vida". ¿Qué le arruine la vida? ¿Por qué me odia? ¿Por qué me tuvo si iba a odiarme? ¿Por qué me tuvo si iba a maltratarme como lo hace? No lo entiendía, no lo entendí y no voy a entenderlo jamás. Mi papá, esa persona que para muchos chicos, fue el príncipe de sus cuentos, ese rey que se encontraba en la cima del castillo, que te daba todo lo que siempre querías, que siempre estaba para vos, que cuando querias algo, él te lo compraba. Para mí una persona horrible, el malvado de los cuentos de hadas, el que te hace cosas horribles, el que le pega a su hija, el que no la quiere. Y solo porque fui un error. 
Ya me había acostumbrado a sus maltratos, lo había hecho parte de mi vida cotidiana, lo había tomado como un "hábito". Y eso es lo mas triste de todo esto. No se puede convertir en un hábito, esto no puede formar parte de mi vida, no puedo ir por la vida contando que es lo que pasa, siempre, al fin y al cabo, él termina enterandose de todo, y terima pegandome. No importa que no haya hecho nada, siempre encontraba un motivo por el cual lastimarme, maltratarme. Años, años soportando esto, años viviendo dos mundos, un mundo exterior, en donde solo mis amigos sabían lo que me pasaba, un mundo en donde para todos eramos una familia feliz, una familia típica, una familia normal. Y el mundo interior, ese mundo que transcurre puertas cerradas de mi casa, ese mundo en donde sufro, donde lloro día y noche por esto, ese mundo en donde soy la víctima, donde solo existe una princesa que me cuida, que me ayuda, que me contiene, esa princesa que no existe en los cuentos de hadas, esa princesa que me ayuda todos los días de mi vida. Vivía dos mundos, y eran totalmente diferentes uno de otro. 

Pasé por al lado de mi mamá pero no le di impoortancia, no necesitaba hablar con ella. Busqué una taza de té, y me preparé el desayuno, ya que hoy no estaba la señora que limpia la casa. Agarré dos tostadas, las unté con mermelada, y luego me senté a desayunar. 
Snetia que ella me miraba a los ojos, y él también lo hacía, pero no le di importancia. 

- Buen dia ¿No? -dijo él-
- lo miré, y volví a bajar la cabeza- 
- Te estoy saludando, saludame pendeja. 
- No quiero. ¿Algún problema?
- ¿Qué? ¿Escuche mal?
- No quiero, no entiendo porque la necesidad de decirte buen día cuando nisiquiera hablamos. 
- Saludame te dije.
- Pau, dale. -dijo ella-
- ¿Y vos que hablas? Yo no con vos.
- Le hablas bien a tu madre, Paula.
- No tengo ganas, no me jodas -me levanté de la silla, con intención de irme, sentí que él me agarró del pelo-
- Escuchame pendeja. A mí me hablas bien, soy tu papá y me vas a respetar.
- Me estas lastimando -dije con mis ojos llenos de lágrimas-
- ¿Me escuchaste? -tironeó mas de mi pelo-
- ¡Aii me duele! Soltame -grité-
- Contestame -me dió vuelta, e hizo que lo mire a los ojos- ¡Contestame lo que te pregunte!
- Por favor. Me estas lastimando -sacudió mi cabeza- ¡Aaii! 
- Basta Carlos, dejala. Ya esta.
- Vos no te metas, no tenes nada que ver. ¡Contestame pendeja de mierda!
- Si, te escuche.
- Bien -me soltó- Asi me gusta. Ahora anda al colegio. 
- Te odio -susurré, para que no me escuchara- 

Salí de mi casa, sin antes peinarme nuevamente, y secarme las lágrimas. Sabía que esto pasaría, siempre había algún motivo por el cual me pegaba, nunca pasaba un día, en donde al menos un cachetazo recibía de él. 
Me encontré con Marcos en la puerta de mi casa, siempre me pasaba a buscar, siempre estaba para mí, mi mejor amigo. Él si era alguien que valía la pena, alguien que valía la pena querer, por quien daría la vida. Era como un hermano para mí, ese que nunca tuve, lo conocía hace doce años mas o menos, junto con Flor. A Zai la había conocido hace cuatro años. 
Se acercó a mí y lo abracé, necesitaba sentir el calor de alguien, de una persona que me quiera, que se preocupe por mí. Lo abracpe como nunca antes lo había hecho, creo. El acarició mi cabello.

- Euu hermosa ¿Qué pasa?
- Nada. Solo necesitaba un abrazo, de mi mejor amigo.
- ¿Otra vez lo hizo? ¿No?
- Si. -se me empaparon los ojos de lágrimas- Pero por favor, no me preguntes. No quiero estar mal.
- Tranquila princesa, no te voy a preguntar nada. En serio.
- Gracias. Solo necesitaba un abrazo de mi hermanito -sonreí-
- Bueno, puedo darte muchos abrazos.
- Sos un tierno. ¿De las chicas, sabes algo? 
- Hablé con Zai ayer, y me dijo que no encontrábamos en la puerta de tu casa hoy. Ahora. Pero no esta.
- Debe estar por llegar. Siempre llega tarde a todos lados.
- Si, la conozco. -reímos- Mira ahí viene.
- Que raro, corriendo.
- ¡Siempre llegando tarde! -gritó Marcos-
- Bueno eh. Encima que llegué mas temprano de lo normal ¿No me lo reconocen? 
- No, porque es la primera vez.
- Bueno. Tampoco la primera vez. 
- La segunda. 
- Basta malos. Hola Polet -besó mi mejilla- 
- ¿Cómo estas? 
- Bien ¿Y vos? -hice una mueca con mi cara- Mejor hacemos de cuenta como que no te pregunte.
- Gracias. En serio. 
- De nada amiga. Vos pibe, nunca un "Hola Zaira" -dijo sarcasticamente- Marquitos ¿Todo bien? -besó su mejilla-
- Él devolvió su saludo- Bien. ¿Y vos Zai?
- Bien. Con mucho sueño. 
- Mal, yo no quería venir hoy.
- Yo tampoco. Pero la vieja esa de historia, sino me va a poner un uno. 
- Marcos rió- Si, a mi también.
- Emm. Perdonen, no quiero interrumpir su charla, pero vamos a llegar tarde.
- Si, tenes razón -dijo Zai- ¿Vamos? No quiero tener ununo, y una media falta por tarde.
- reímos juntos- Yo tampoco -respondi-
- Y yo menos. Vamos. 

Llegamos al colegio, y las puertas ya se encontraban abiertas, así que ingresamos. Entramos en el salón, y no había muchos chicos todavía. Nos sentamos en nuestros lugares. Generalmente, yo me sentaba con Flor y Zai con Marcos. Lo hicimos así, como siempre. 
Las primeras horas, eran de historia. No me disgustaba tener historia, pero tampoco la amaba, era una materia que deifinitivamente no me llamaba para nada la atención. Y encima la profesora era una vieja, antipatica que lo único que hacía era "retarnos" todo el tiempo. 
Ingreso en el salón, nos saludó y luego comenzó a decir que haríamos un trabajo de a dos. Al principio no me molesto, no me generó nada, porque con Flor siempre hacíamos los trabajos. Pero el problema surgió cuando dijo como serían los grupos. 
"Los grupos serán de una mujer y un varón. No hay excepciones". Casi me muero, en el momento en que dijo eso. No quería hacer un grupo con un chico, y menos con alguien que no me llevaba. Todavía no sabía con quien me habia tocado, pero era obvio que con alguno de esos chetitos que se creían mil por tener la plata del mundo. Puuf, me caían tan mal. 

La profesora comenzó a nombrarnos, en el momento en que terminara de decir todos los grupos, teníamos que pararnos e ir a sentarnos con nuestro compañero. 
Llegó a mi nombre.. "Chaves, con Pedro Alfonso". Listo, esto me hizo el día, mas horrible de lo que ya era. Sabía que me iba a tocar con uno de esos chetitos que se creían mil, y no me equivoqué. Pedro era uno de esos chicos que se creía mil, solo por ser fachero y tener la plata del mundo. Dios, em caía tan mal, muy mal. Y lo peor de todo es que tenía que pasar tiempo con él para hacer un trabajo, un súper trabajo para que la vieja esta me apruebe el trismestre. 

Él me miró, y se levantó de su banco. De a poco comenzó a acercarse a mí. Flor y los chicos ya se habían ido con su compañero de grupo. Ellas tuvieron suerte, les habían tocado alguien mejor que yo, seguro que Pedro no hacía nada, y la que haría el trabajo, todo el trabajo sería yo. 
Se acercó a mí, y me dijo. Con esa voz, tan linda, tan hermosa ¡No Paula que estas diciendo!. Me habló haciendose el canchero, y me dijo "Hola, Pau. ¿Todo bien?", me caia mal. 


Continuara: 

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Ojala les guste, de a poquito la nove va tomando forma, ya se van a ir dando cuenta como quiero que sea la nove. Gracias a las que la leen. :) 
Si alguien la lee y quiere que se la pase por twitter me dice, el mío es @Mika_PauChaves o sino me dice por acá. Besos!