miércoles, 25 de diciembre de 2013

Segunda temporada: Capítulo 1-


- ¡Mami, ayudame. Mami, por favor, no me dejes acá sola! ¡Mami! ¡Mami!

Abrí mis ojos y comprendí que todo era una pesadilla, una de las tantas pesadillas que tenia todos los días de mi vida desde aquel día en donde el se la llevo, en donde me la arrebato de las manos, me saco lo que mas amaba en este mundo, me saco a mi hija, a mi Luz, a mi vida entera. Pedro estaba ahí a mi lado, como lo estuvo durante todo este tiempo, cuidándome, conteniendome y diciendome que nada de lo que había pasado era mi culpa, que alguien era culpable, eramos ambos dos. Nunca pude permitirme pensar así, pensar que el también era culpable de lo que había pasado, y nunca iba a pensarlo.

Me miro, me abrazo y me dijo que no pasaba nada, que todo había sido una pesadilla. Yo apoye mi cabeza en su pecho, con lágrimas en los ojos, las cuales ya caían por mi rostro.

- Tranquila mi amor, tranquila. No paso nada, ya esta. 
- Me gritaba, me decía mami, y yo no hacia nada. Nada. 
- Solo fue una pesadilla mi amor. 
- ¡No! - grité - No hacia nada, te das cuenta. Nada. 
- No, mi amor. No paso nada, solo fue una pesadilla. Nada mas. 
- Es mi culpa, todo es mi culpa. Si yo no la hubiera dejado sola, si no.. 
- Sh, basta Pau. No fue tu culpa, ni mía, esto paso porque tenia que pasar. 
- Fue mi culpa, todo fue mi culpa. Me odio. Odio esto, odio la vida que tengo, ese hijo de puta que tengo como padre se llevo a mi hija a quien sabe donde, y no tengo ni siquiera una foto de ella, ni como esta ahora. No se nada. 
- Tranquila mi amor, tranquila te prometo que la vamos a encontrar, te lo prometo. 
- Ya perdí todo tipo de esperanza. 
- No Pau. Por favor, la vamos a encontrar lose. 
- Tengo miedo. 
- ¿Miedo de que? 
- De que le haga algo. Tengo miedo de que la mate. 
- ¡NO! No, eso no va a pasar te lo aseguro. 
- Ayudame por favor. No puedo mas Pepe. No puedo mas. 
- Sh - volvió a apoyar mi cabeza en su pecho - Tranquila. La vamos a encontrar te lo prometo. Te prometo que la vamos a encontrar.

Era la única persona que podía calmarme, que podía hacerme sentir aunque sea un poco mejor, solo un poco, aunque sea por unos minutos. El dolor que sentía era irreparable, e iba a sentirlo hasta que mi hija apareciera, hasta que la encontrara, hasta que pudiera sentir sus bracitos de nuevo, su perfume, la suavidad de su piel, hasta que pudiera mirarla a los ojos y decirle que la amo, que era su mama, y que le pedía perdón por todo lo que había pasado.

Apoyada en el pecho de Pedro, me quede completamente dormida, pero esta vez no tuve pesadillas, sus brazos y su pecho eran mi contención, mi refugio.

......

Era 15 de Diciembre, pero TRES AÑOS DESPUES, tres años habían pasado de que ese hijo de puta se había llevado a mi hija, de que me la había arrebatado de mis propias manos.

Sonó la alarma como todos los días para ir a trabajar, ya era una rutina, algo que no tenia sentido. Mi vida no tenia sentido sin mi hija, ya nada era igual. Abrí mis ojos, y comprendí en que día estábamos, que día era hoy, y que pasaba hoy. Era el cumpleaños de mi Luz. Y de verdad que no tenia ganas de nada, me sentía desganada, sentía que no tenia fuerzas para seguir adelante. Ya habían pasado tres años y seguía sin noticias de ella.

Tengo 22 años, trabajo como profesora en una academia de baile, en la que yo estudie cuando era chica. Me traía tantos recuerdos esto, creo que era lo único que me conectaba con mi hija, la música y el baile. Pedro tenia 24 años y trabajaba en una empresa, en su propia empresa. Era el dueño de una gran marca de ropa, y tenia su propia academia de fotografía. Obviamente el no era fotógrafo, pero uno de sus sueños siempre fue ese, lo cual no entendía porque, pero lo apoyaba como el a mi, en mi trabajo. Vivíamos nosotros dos, con mi mama, y la de Pepe. Sentimos la necesidad de estar los cuatro juntos, para contenernos en todo momento, y además la mama de Pepe ya era grande, una señora mayor, y no podía vivir sola. Mama dentro de todo, era joven, trabajaba cociendo en casa, cosía para la marca de ropa de Pedro, y así ganaba su plata. Angie vivía a unas cuantas cuadras de casa, con su novio, futuro marido. Con quien había tenido un hijo, un hermoso varón, ya había terminado de estudiar, y era contadora, trabajaba en la empresa de Pepe y por su cuenta. Como son las cosas de la vida, mi hermana tenia una hermosa familia (la cual no envidio) estoy feliz de que la tenga, pero la vida conmigo fue y es muy injusta.

Me levante de la cama, sin ganas de nada. Pepe ya se había levantado, ya que escuche ruidos en la cocina. Me dirigí al baño, me higienice, y luego me duche, tenia demasiado calor. Salí de allí, volví a la habitación, y no pude evitar sentarme en la cama y mirar una fotografía que tenia con mi hija, cuando solo ella tenia dos meses de vida, estábamos los tres ahí, en esa foto. Eramos tan felices, y todo eso se esfumó, en solo un segundo. Una lágrima recorrió mi rostro, pero la seque rápidamente.

Baje las escaleras, y me dirigí a la cocina. Me acerque a Pepe y lo abrace.

- Buen día hermosa. - me dijo- 
- Buen día lindo. Bah, si se puede decir buen día. 
- se giro y me abrazo por la cintura- Sh. -coloco su dedo en mis labios- No digas nada ¿Si? 
- ¿Sabes que día es hoy? 
- Se que día es hoy, y no por eso hay que estar triste. ¿Me escuchaste? 
- Pero amor... 
- Amor nada, ¿Si? Vamos a ir a trabajar, y después vamos a venir a casa y si queres vamos a acostarnos y miramos una película juntos. 
- No puedo, no puedo estar tranquila. Sabiendo que hoy es el cumple de Luz, y pasa otro año que no estoy con ella, que no la tengo conmigo. -comencé a sollozar- 
- No llores mi amor, me parte el alma verte así. La vamos a encontrar te lo prometo, te lo juro Pau. Sea como sea, Luz va a volver a estar con nosotros. ¿Me escuchaste? 
- Si. Te amo tanto, te juro que no se que haría sin vos, no podría seguir con esto sola. 
- Si, si que podrías porque sos fuerte, y tenes que luchar por nuestra beba. 
- No me dejes sola, nunca. Por favor. 
- Te lo prometo. Nunca te voy a dejar sola. 
- Te amo. 
- Te amo princesa. Ahora no llores mas, y vamos a desayunar ¿Si? 
- Si.

Nos sentamos a desayunar, cuando terminamos Pepe me llevo al trabajo, y luego se fue al suyo.

- Te paso a buscar cuando salgas. 
- Bueno amor. 
- Te amo. 
- Te amo mas.

Baje del auto, e ingrese en la academia. Mis alumnas ya estaban por ingresar. Las nueve de la mañana, un poco temprano, pero si te amas lo que haces, no te importa el horario. Iban nenas de todas las edades, yo trabajaba con las chicas entre 15 y 17 años, pero había de 3, 7 hasta 20 años.

Las nueve en punto, comenzaron a entrar mis alumnas, y la clase de baile había comenzado, otro día de trabajo, otro día de la aburrida rutina, pero diferente era el cumpleaños de mi hija Luz.



Continuara:

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Y bueno, capítulo 1 segunda temporada.. Ojalá les guste. Las quiero. 
Dedicado a la mejor, a la única, a la que amo mucho ah (?) @PyP_LoveTrue te amo♥ 

Buenas noches-. 

martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 100-


TRES MESES DESPUÉS.

Tres meses ya habían pasado del nacimiento de Luz. Mi hija había traído paz a esta casa, había traído luz como dice su nombre. Nos encontrábamos viviendo en mi casa, en esa casa que había visto sufrir, me había visto llorar, pero también, en alguno momentos, ser feliz. Y ahora todo lo malo se había ido, todo aquello que me había atormentado en el pasado ya no estaba. Hoy podía afirmar que era completamente feliz. Tenía todo lo que podía tener, no lo tenía todo, pero si lo que necesitaba. Mi familia, mi hija, mi novio, mi mamá y mi hermana. Tenía a dos amigas hermosas Zaira y Florencia, esta última era la madrina de Luz. También estaba la familia de Pedro, que no era muy grande tampoco, pero al fin y al cabo era una familia, solo el vivía con su mamá Ana, la otra abuela de Luz. El padrino de mi beba era un amigo de Pepe.

No podía sentirme mas feliz, estaba en el mejor momento de mi vida. Todo lo malo que había vivido, sentía como que estaba enterrado bajo tierra, en un pozo, y nadie iba a volver a hacerme sentir así. Tenía 18 años, pero sabía exactamente lo que quería para mi vida, como lo quería y junto a quien quería pasar el resto de mis años.
Podía caerme miles de veces, millones, pero sabía que ahí iba a estar Pedro para levantarme, para hacerme entrar en razón, para decirme que eso estaba mal, que eso estaba bien. Podía darme la cabeza contra la pared, pero siempre iba a estar él para ayudarme, creo, que si él no estuviera nada de esto sería igual, sin dudas. Yo seguiría sufriendo como siempre lo hice, y quien sabe, por ahí, mi Luz no estaría acá tampoco. Es impresionante como una persona puede cambiar el rumbo de tu vida, en solo un segundo.

..............

Luz Alfonso había nacido un 15 de Diciembre a las 20.35 de la noche. En el momento en que vi su carita, y pude sentirla sobre mi, ese fue uno de los momentos mas maravillosos de toda mi vida. Poder verla después de nueve meses, que estuvo dentro mio, era hermoso. Pensar que ahora mi beba tiene tres meses de vida, estaba hecha una princesa. Tenia ojitos claros, y se parecía un poco a su papa, y un poco a mi. Tenia las facciones de ambos, y eso la hacia perfecta (y no lo digo porque soy la madre) pero así era. Lo que realmente agradecía era que mi hija estaba creciendo en un ambiente familiar, lleno de amor, de alegría, y con la contención de su familia. Quería que fuera así por siempre, no tenia porque sufrir lo que yo había sufrido. En algún momento iba a contarle lo que fue mi infancia, mi adolescencia hasta que ella llego, pero tenia que esperar a que sea el momento indicado, por ahora lo único que quería hacer era disfrutar de ella, junto a Pedro, y mi familia.

Me encontraba sentada en el sillón del living, con mi hija en brazos, estaba jugando, de cierta manera con ella. Vestía con un vestidito rosa con detalles en blanco, realmente parecía una princesa.

- ¿Quien es la mas hermosa? Si, Luz. - arrugue mi nariz, acercandome a ella- Te amo mi nena, hermosa. - ella rio- Sos tan linda, princesa. Algún te vas a enterar de que fuiste vos la que cambio mi vida. -bese su mejilla- Te amo, te amo princesa. Nunca te olvides de eso. Mama te ama mucho. 
- Y papa también - apareció Pedro- 
- Obvio que papa también. 
- Hola mi amor - beso mis labios- 
- Hola lindo. 
- ¿Como andan mis princesas? - agarro a Luz en brazos- 
- Bien. Muy bien. 
- Mmm, ¿Y a que se debe ese muy bien? 
- A que estamos acá los tres juntos. Y eso me hace feliz. 
- A mi también me hace feliz. 
- No te das una idea de lo bien que me hacen los dos, cambiaron mi vida, para bien. Y siempre se los voy a agradecer. A vos porque sin vos, ella hoy no estaba acá con nosotros. Y a esta princesita de mama. 
- Es, princesita de papa. 
- Bueno, bueno.. 
- reímos- Igual las amo mas que a mi vida. 
- Los amo mis amores. - bese sus labios, y la mejilla de Luz, ella agarro mi dedo- 
- Ah. Agarras el dedo mama, y el mio no. Esta bien Luz. 
- Porque yo soy su mama ¿O no Luz? -ella sonrió- 
- ¿A papa le sonreis Lucecita? -ella cerro sus ojitos- ¡Ah! A mama le sonreis y a mi me cerras los ojos, que mi nena. 
- Mala como la mama ¿No Luci? - ella volvió a reír- 
- No se vale eso. 
- Viste mi amor. Madre e hija. 
- Si, ya en contra mía desde chiquita. - reímos- 

Luz comenzó a cerrar sus ojitos, tenia hambre y sueño mi nena. Era hora de la siesta para mi beba.

- Me parece que alguien tiene sueño. 
- ¿Quien yo? -dijo Pedro- Si, obvio. 
- reí- Tonto, Luci tiene hambre y sueño. 
- rio- Bueno, anda a acostarla, mientras yo preparo algo la merienda ¿Queres? 
- Mmm, me encanta la idea. 
- Dale, te espero en la cocina. 
- Si, mi amor.

Me levante del sillón, agarre a Luz en brazos y subí la escalera, hasta mi habitación. Allí le di amamantar a mi hija, mientras le cantaba una canción. No, sabia cantar, pero a ella le gustaba. Simplemente tarareaba una canción.

- Na, na, na, na.. - ella tomaba la teta, acaricié su cabecita- Sos tan hermosa princesa, me hace tan bien tenerte conmigo. - agarro mi dedo- Te empeñaste con mi dedo ¿Eh princesa? - reí-

Comenzó a cerrar sus ojitos, hasta que se durmió completamente, ni siquiera dormida soltaba mi dedo. Eso me causo risa. La despegue de mi pecho, y la recoste en su cuna. Bese su mejilla, y le susurre al oído "Te amo princesa". Y me fui de la habitación dejando a su lado, el aparato con el cual, iba a escuchar si lloraba o no.

Paso una hora, mas o menos, y el llanto de Luz comenzó a escucharse. Subí las escaleras corriendo, y comprendí lo que había pasado...



"Me encontraba en mi sexto mes de embarazo, mi padre estaba preso, y había decidido ir a visitarlo a la cárcel. No porque quería hacerle compañía, necesitaba saber una cuantas cosas. Y solo el podría responderlas.

Había llegado a la cárcel, y hable con el comisario, preguntando por mi padre. Me dejaron pasar, y ahí estaba el, encerrado, solo, en una celda, por todo lo que había hecho, se lo merecía y realmente no sentía pena por el.

- Pero mira quien vino. ¿Que paso que viniste lindura? -dijo irónicamente- 
- No vine a sentir lástima por vos, no vine a llorar, no vine a decirte que no me gusta que estes acá y no vine a que me convensas para salir. Solo vine porque necesito saber algo. 
- ¿Como esta tu panzita? Mira la zorra, embarazada. Seguro vas a tener a tu hijo y lo vas a dejar. 
- No sabes lo que estas diciendo. 
- No, pero es lo que te mereces. Ser infeliz, y morir sola como un perro, sin nadie, ni siquiera con tu hijo. 
- ¿Por que me pegabas? ¿Por que me hacías sufrir? Solo quiero saber eso. 
- ¿Nadie te lo conto? 
- No, quiero que vos me lo digas. 
- Y es una historia muy linda ¿Sabes? Hace muchos años conocí a tu mama, esa mosquita muerta ¿Como esta? 
- Eso no te importa. 
- A mi tampoco. Pero bueno. Nos casamos y eramos felices, hasta que ella apareció embarazada, como estas vos ahora. Me parecía raro, hasta que descubrí ¿Sabes que? 
- ¿Que? 
- Que estaba embarazada de vos. Pero había un problema, el hijo, el ingendro que se encontraba adentro de su panza, el inmundo o la inmunda que estaba ahí, no era mi hijo. 
- ¿Como? 
- ¿Sabes quien es tu papi nena? El padre de tu noviecito. 
- ¿Que? 
- El que murio en un accidente. Bueno, accidente, fue un poco a propósito. 
- ¿Vos lo mataste? ¿Vos mataste a su familia? Sos un hijo de puta. No lo puedo creer, no puedo creer como te dije papa. 
- Yo tampoco. 
- Sos una mierda de persona ojala te pudras en la cárcel. Chau. 
- No termino la historia. El padre de tu noviecito, no era su papa biológico así que no son hermanos, quedate tranquila. Su papa biológico se fue cuando el era chico, y la madre se caso con tu papito, quien acepto criarlo como su propio hijo. Y o casualidad salía con tu mamita, quien estaba casada conmigo, pero sos hija de otro. ¿Se entiende? Es simple, tu mama es una puta. Vos no sos mi hija, y por eso te pegaba ¿Contenta? Ahora morite. 
- Te odio, te odio. Ojala te mueras. Sos la peor mierda que conocí en toda mi vida. No siento lástima por vos, ni siquiera pena. Sos un hijo de puta. Chau. 
- Ah, y Paulita. Yo que vos, cuido a tu hijo porque le puede pasar algo malo, cuando nazca.

Me fui de ahí, no podía creer lo que acababa de escuchar. Era la peor mierda de todo este puto mundo. No sentía lástima por el, ni un poco. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero las seque rápidamente."



Y comprendí lo que había pasado. Él se había llevado a mi hija, a mi Luz.

Final de la primera temporada. 




Continuara: 

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Si no me matan, se los voy a agradecer de corazón ah jajaja. Las quiero, y en estos días estoy subiendo la segunda temporada. Espero que les haya gustado, y que hayan entendido :) 
Si quieren comentar, y por favor hacerle RT al tweet, porque no tengo la lista. Así la leen. Gracias. 

Dedicado a mi chuleta hermosa @Eri_PauChaves te amo ♥ 

Tengan una muy feliz noche buena, y una linda Navidad. Nos leemos en unos días. Ah y por si no sabían mi twitter es @flawlessmemii . 

Capítulo 99-



Había pasado demasiado tiempo de aquel día en donde mi papa me había golpeado hasta dejarme inconsciente, en donde, verdaderamente comprendí lo que era el amor de una madre a un hijo, en donde me di cuenta que Pedro era la persona a la que amaba mas que nada, y quería pasar el resto de mi vida a su lado. Comprendí que esta era mi vida, y tenia que aceptarla, solo que con la diferencia de que ahora podría cambiarla, y tratar de que todo fuera mejor, entendí que mi pasado no podía cambiarlo, que ya formaba parte de mi vida, de toda mi vida, mi infancia, mi adolescencia ..nada cambiaría, pero solo podía hacer una cosa, apartarlo, dejarlo atrás como eso que es 'mi pasado' tratar de solo pensar en lo que vendría, y la felicidad de criar a mi hijo con su papa. Pero a aparte de todo esto, aprendí a querer a mi familia, entendí y comprendí que esta era mi familia, con los miles de defectos que tuviera, y las virtudes, con las discusiones que hubiera en medio, los abrazos, los gritos, los llantos hasta incluso las risas, era mi familia, mi vida, y no podía alejarme de ellos, no podía apartarlas como un trapo, porque yo no era así. Mi hermana y mi mama formaban parte de mi vida, y eso iba a ser así por el resto de los años. Las amaban como eran, a pesar de todo, ellas eran mi complemento, creo que sin ellas no podría seguir adelante, formaban parte del pilar que me sostenía, junto con Pedro y mi hijo.

La vida me había dado golpes, muchos golpes. Pero supe como levantarme, supe como llevarla, o sacar las cosas adelante. Si, me costo demasiado, pero valía la pena. Valía la pena, porque hoy estaba acá con Pedro disfrutando de mi embarazo, y lo maravilloso que era sentir a tu hijo dentro de mi vientre. Hubo personas que me ayudaron, y otras que dieron la espalda, pero se que cada una de ellas hizo que hoy yo este acá, y se los agradezco. Parece loco, y raro, pero si me preguntaran si cambiaría algo de mi vida, sinceramente, no lo haría porque todo eso que pase, hizo que hoy yo pueda disfrutar de esto. Si, sufrí y mucho, pero en cierto lo valió. ¿O no?


Me encontraba en mi casa, en la casa que me vio nacer, crecer, llorar, sufrir, pero también sonreír. Estaba allí en lo que era mi habitación, en ese cuarto que me vio pasar millones de cosas, la mayoría malas. Había que recuerdos que iba a llevarme conmigo a la tumba, había cosas que nadie sabia que yo pase, que nunca nadie supo, y que nunca nadie iba a saber, porque no tenia sentido contarlas ahora, porque ya había pasado por todo aquello. Sentada en mi cama, mirando por la ventana, es lo que me encontraba haciendo, como muchas veces lo hice. Pero ahora era diferente. Ya habían. Transcurrido NUEVE meses, los nueve meses del embarazo, los nueve meses en donde te sentís mal, mareada, con nauseas, pero son los nueve meses mas maravilloso de toda tu vida. Ya me encontraba en fecha para tener a mi bebe, que por cierto, iba a ser una NENA, como yo siempre supe. Íbamos a tener una nena, la princesita de la casa, como todos le iban a decir. Se llamaría LUZ, si así íbamos a llamarla. Como la hermanita que había muerto de Pedro. El nombre lo elegí yo, cuando me entere de que iba a ser nena, fue el primero que se me vino a la mente, sentía que tenia que llamarla así, se lo debía a Pedro por todo lo que el había hecho por mi, por todo lo que me había ayudado. Me seguía protegiendo como siempre, y sentía que de alguna forma, debía recompensarselo, y esta fue una de las mejores cosas. Cuando se lo dije a Pedro, sonrió, y a los pocos minutos sus ojos se tornaron llenos de lágrimas. Creo que no se esperaba que yo le dijera ese nombre, pero le encanto, y ese es el que quedo, Luz.

............

DICIEMBRE, hacia mucho calor, nos encontrábamos en Verano, y a semanas de terminar el año. Era un 15 de Diciembre, al atardecer. Me encontraba sentada en el sillón de mi casa, mirando la televisión, cuando siento que algo se desprende de mi. Miro hacia abajo, y había roto bolsa. Empecé a gritar el nombre de Pedro. Y luego el de mi hermana, y mi mama.

- ¿Que pasa gorda? - dijo Pedro- 
- ¡Rompí bolsa! 
- ¿Que? 
- Eso. Hay que ir a la clínica. 
- Si, mi amor. ¡Laura! - gritó- 
- ¿Que pasa Pedro? 
- Paula rompió bolsa. 
- ¿Como que rompió bolsa? Ya, ya hay que llevarla a la clínica, yo voy por el bolso de la beba, y de ella. 
- Esta bien. 
- ¡Ah! No aguanto mas, siento que sale en cualquier momento. 
- Tranquila mi amor. Tranquila.

Pedro me abrazo y me llevo hasta el auto. Yo subí en el asiento de adelante, y mama en el de atrás con los bolsos, Pedro manejaba.


Llegamos a la clínica, bajamos del auto y entramos. Ya no aguantaba mas, sentía que en cualquier momento mi beba salía. Mama hablo con una enfermera, que urgente pidió una camilla, me recostaron en ella, y me llevaron a la sala de parto directamente. Pedro y mama no entraron, porque no podían. Primero uno de ellos tenia que estar cambiado para entrar.

- Tranquila mi amor. Todo va a estar bien. Te amo.

Fue lo único que me dijo Pedro, y luego me llevaron a la sala de parto. Un médico hablo con mama, le pidió datos míos, mientras que Pedro se cambiaba para poder presenciar el parto.

Una media hora después.. Ya dentro de la sala, a punto de tener a mi beba, Pedro se encontraba a mi lado, que a decir verdad, creo que estaba mas asustado que yo.

- Tranquila mi amor. No pasa nada. 
- Tengo mucho miedo. 
- No. No tengas miedo, nada malo va a pasar. 
- Gracias por estar conmigo. 
- Siempre voy a estar con vos. 
- Te amo Pedro. 
- Te amo mi amor.

El médico había aparecido, para así comenzar con el parto.

- Bueno Pau, vamos a empezar ¿Si? 
- Si. 
- No tengas miedo. No va a pasar nada. 
- Esta bien. 
- Cuando yo te diga vas a empezar a pujar. ¿Si? 
- Si.


El parto había comenzado, y mi labor mas difícil junto con el. Por suerte toda había salido bien, mi hija estaba bien, y yo también.

- Pau, te presento a tu hija. 
- Nuestra hija. Mi amor. 
- Te amo. 
- También te amo Pedro. 
- Siempre juntos. 
- Siempre. Hola Luz.


Bese su pequeña mejilla, y así fue como tuve el primer contacto con mi hija, con mi beba, con mi Luz. El primer mimo de muchos.. Creo que comprendí lo que realmente, aunque sea por unos minutos, era sentirse feliz.



Continuara: 

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Se viene, se viene el último capítulo de la PRIMERA temporada. Las quiero. Ojala les haya gustado el capítulo. Besos. 
Mas tarde subo el otro. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 98-


Nos encontrábamos en mi habitación, yo acostada en la camilla, va semi sentada. Pepe estaba sentado en la punta de la camilla, agarrados de la mano, y mirándonos a los ojos. Sonreímos como dos enamorados, que recién se ponían de novios.

- Te amo hermosa.  

- Te amo mas mi amor. 
- Me encanta estar así con vos, con ustedes. 
- Todavía no puedo creer que todo lo malo se haya terminado. 
- Creelo, porque es verdad. Y es así. 
- Sos tanto Pedro. No te imaginas lo feliz que me hace tenerte a mi lado. 
- Vos no te imaginas lo feliz que me haces. Lo bien que me hace tenerte conmigo. Ambos me hacen bien -coloco su mano encima de mi vientre- Prometo nunca dejarlas solas, jamás. 
- Y yo tampoco pienso dejarte marchar. Nunca. 
- sonrió- Sos tan hermosa. 
- Vos sos el lindo. 
- Ustedes dos. 
- Yo ¿Y..? 
- El. 
- Ella, Pedro. Ella. 
- Si, claro. 
- Si, es así. 
- No, todavía no sabemos si es nena, o nene. No lo sabemos. 
- Bueno, pronto vamos a saber que es una hermosa nena. 
- No. Va a ser un nene. 
- No te gastes en pelearme. Tengo razón. 
- Como digas señorita Chaves. 
- Si, como yo digo. 
- rio- Claro. 
- ¿Cuando nos vamos de acá? Me quiero ir. 
- Creo que dentro de un rato. O mañana, la verdad no lose. 
- Me quiero ir. Necesito salir de acá adentro. 
- ¿A tu casa? 
- No quiero volver a mi casa, no quiero. Pero se que tengo que hacerlo. Tengo que enfrentar mis recuerdos. - Si no estas lista amor, no vamos. Y nos vamos a mi casa. A mi no me molesta. 
- Ya lose. Pero creo que necesito hacerlo. Es necesario. 
- Si te sentís segura si. Sino, no. Es simple. 
- Gracias por aguantarme. 
- De nada mi amor. Siempre voy a estar con vos. No importa lo que pase. 
- Te amo. 
- Te amo mas hermosa. Y a vos también, chiquito. 
- reí- Tonto. 
- Que. Se pone celoso sino. 
- Si, claro amor. 
- Si. - beso mis labios-

Pasaron unos diez minutos. Y entro en la habitación el médico. Seguramente me diría lo que paso hoy, y hablaríamos del alta. Se acerco a nosotros, y comenzó a hablar.

- Buenas chicos. 
- Hola. 
- ¿Como te sentís Pau? 
- Bien, un poco mejor. 
- Me alegro. Si sentís algún dolor, no te asustes, es normal. Alguna puntada. 
- Esta bien. 
- Bueno. Ya te dimos el alta. Mañana temprano ya pueden volver a casa. 
- ¿Si? Que bueno. 
- Igual van a tener que venir en la semana para control. Pero nada mas. 
- Si, no hay problema. 
- Bueno, los dejo chicos. Descansen. 
- Gracias. 
- Los veo mañana para despedirlos. 
- Si. Chau. 
- Chau, buenas noches. 
- Buenas noches.

El médico salio de la habitación. E ingresaron en ella, Angie y mama. Sonreí al verlas. Angie, literalmente, corrió hacia mi, y me abrazo.

- Hermanita. Te amo, te amo. 
- ¡Ey! ¿Que pasa? 
- Perdón, perdón. Te amo, me alegra tenerte acá conmigo. 
- Te amo Angie. 
- Y yo a vos. Me pone feliz que el bebe este bien. 
- A mi también. Soy feliz, te juro. 
- Me encanta verte así - dijo mama- 
- Te amo mami. 
- También yo hija. 
- Vos - dijo Angie a Pedro- Mejor que las cuides porque te voy a pegar. 
- rio- Si, tranquila las voy a cuidar siempre. 
- Si, mejor. A ambas. 
- O ambos. Puede ser varón. 
- Pedro desde hoy tiene en la cabeza, que puede ser varón. 
- Angie rio- ¿Esta loco? 
- Si, un poquito. 
- Eu. Todavía no sabemos que es. 
- Bueno, pero es obvio que es nena. 
- No lo sabes. 
- Si, lo sabemos. 
- Amor date cuenta de que somos tres mujeres, contra vos. 
- Bueno, puede ser. Pero no voy a cambiar. 
- Cuando mi sobrinita nazca, ahí nos va a dar la razón. 
- Seguramente. 

- Bueno, hija. Nosotras nos vamos. 
- Esta bien. 
- Mañana volvemos. Así nos vamos. 
- Bueno. 
- Cuidala Pedro. 
- Si, te lo prometo. 
- Mami.. 
- ¿Que hija? 
- ¿Tenemos que ir a casa si o si? 
- Como quieras hijita. Si no te sentís cómoda, no. 
- Pau, tenes que hacer lo que vos quieras. Nadie va a obligarte a volver. 
- Lose, y gracias por eso. 
- Te amamos, y lo único que queremos es verte bien. 
- Gracias. Las amo. 
- Bueno, ahora te dejamos descansar princesa. 
- Mañana yo vuelvo. 
- ¿Vos no Angie? 
- Tengo que trabajar. Pero si puedo me escapo, y vengo a verte. 
- reímos- Esta bien. 
- Chau, hijita. 
- Chau mami. 
- Buenas noches, hermanita. 
- Adiós. Te amo. 
- Te amo también, hermosa. 
- Chau Pepe. 
- Chau, nos vemos mañana. 
- Si. 
- Las amo. 

Mi mama, y mi hermana se fueron de la habitación. Y yo me quede con Pedro.

- Es mejor que descanses amor. 
- Si, ¿Vos donde vas a dormir? 
- Acá, no te preocupes. 
- Bueno. Te amo. 
- Te amo mas. Descansa princesa. 
- Vos también. 
- Buenas noches. 
- Buenas noches.

Me recoste en la camilla, y mis ojos no se resistieron a estar ni un segundo mas abiertos. Al instante me dormí.



Continuara: 

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Y bueno, yo les dije que iba a volver. Jajaja. Las quiero. Espero que les hayan gustado los capítulos. Besos. 

Capítulo 97-



La ecografía había comenzado, mis nervios eran demasiados. Tenia mucho miedo, demasiado. Sentía que las cosas estaban demasiado bien para mi gusto. Sentía que en cualquier momento algo malo iba a pasar, pero no estaba segura de que. Me sentía extraña, sintiendome contenta, o un poco feliz. Era raro como toda mi vida, pero bueno. Tenia que aceptarla, ya que era así como yo vivía.

Mi mano se encontraba agarrada a la de Pedro, era un sensación extraña. Mirar por una pequeña pantallita, un puntito, y saber que ese era mi bebe, que iba a estar dentro mio durante nueve meses. Sentirlo como se movía, como pateaba. Iba a ser raro, extraño, pero hermoso. Algo único de vivir, y junto a Pedro, algo mas hermoso todavía.

- Te amo. -le susurré, mirándolo a los ojos- 

- Te amo mi amor. -respondió, besando mi frente-

Gire mi cabeza, en dirección a la pantallita. Y me quede mirando ahí.

Pasaron unos cinco minutos, y la obstetra continuaba mirando la pantalla. Comenzó a apretar un poco mas fuerte mi vientre, lo que me causo un dolor. Pero no le di importancia.

- Esperen acá chicos, ya vuelvo. 
- ¿Pasa algo? 
- No, solo voy a llamar al doctor. 
- Esta bien.

La obstetra salio de la habitación, y nos quedamos ahí los dos.

- Tengo miedo Pedro. 
- Tranquila mi amor. No pasa nada. 
- ¿Y si paso algo? 
- No mi vida. No. 
- ¿Y por que no me dijo nada? ¿Que estaba bien, o algo? 
- No, lose amor. Pero tranquilizate. 
- No, puedo. No quiero que le pase nada. 
- Nada va a pasar hermosa. Tranquila.

La puerta de la habitación se abrió, e ingresaron la obstetra, y el doctor.

- ¿Paso algo doctora? -pregunto Pedro- 
- No, nada chicos. 
- No se preocupen. 
- Esta bien. 
- Vamos a hacer otra ecografía ¿Si? 
- Si. -respondí-

Comenzaron de nuevo con la ecografía, pero esta vez la realizo el doctor. Hablaban entre ellos, señalaban la pantalla. Pero no nos decían nada. Mi miedo comenzó a aumentar.

Ambos dejaron de mirar la pantalla. Y nos miraron a nosotros.

- Bueno chicos. -dijo la doctora- 
- ¿Que pasa? ¿Que tiene mi bebe? 
- No, no sabemos como paso. 
- ¿Que paso? -mis ojos se llenaron de lágrimas- 
- Pau -dijo la obstetra, tomando mi mano- Tenes que estar tranquila. ¿Si? No va a pasar nada. 
- No, decime que no. Por favor. 
- Tranquila hermosa, toda va a estar bien. -dijo Pedro- 
- No, nada va a estar bien. Nada, perdí a mi bebe. Esto es horrible. 
- Tiene que haber un error. No puede estar pasando esto. 
- Vamos a hacer un ecografía ultima para asegurarnos. 
- Si, por favor. 
- Tranquila Pau.

Por una tercera vez la ecografía comenzó. Nada se escuchaba, ni un latido, ni un ruido. Nada. Mi bebe estaba muerto. Se había ido, ya no formaba parte de esto.

Pedro me abrazo, y yo apoye mi cabeza sobre su pecho.

- Perdón, perdón no supe cuidarlos. Perdón mi amor. 
- Lo lamento chicos. 
- No, no puede ser. Mi hijo.


De repente comenzó a escucharse un ruido, era raro. Era ..un latido de corazón. Todos, incluyo yo miramos la pantalla. Mi hijo estaba bien, mi bebe estaba vivo, estaba dentro de mi panza, y vivía. Sonreí como nunca antes. Abrace a Pedro, con todas mis fuerzas.

- Viste mi amor, viste que todo iba a estar bien. 
- Te amo Pedro. Te amo. 
- Y yo los amos a ustedes. 
- Una reacción tardía, seguramente por todo lo que el bebe tuvo que pasar. 
- ¿Significa que todo esta bien? 
- Si, todo esta bien. 
- Su bebe esta a salvo. - sonreímos, y nos miramos a los ojos- Los amo mi vida. 
- Y yo a ustedes. Mucho.

Me dieron una toalla para limpiar el gel de mi vientre. Y luego volvimos a la habitación en la que me encontraba.


Estaba feliz, por un momento sentí que mi vida se terminaba, que todo había en vano, y que seria infeliz por mucho tiempo. Pero después me di cuenta que no, por suerte mi bebe estaba bien. Y pronto nos iríamos a casa, los tres. Juntos, Pedro, mi hijo y yo.




Continuara: 

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Bueno acá otro capítulo, quedó muy corto, pero bueno. Es lo que me salió. Las quiero. 

Capítulo 96-


Ingreso en la habitación, y parecía que habían sido años de que no lo veía, pero solo fueron unos cuantos días, que por cierto se tornaron una eternidad.

Ahí estaba el como siempre, con su sonrisa en el rostro, y su pelo alborato. Creo, que lo único que quería hacer en este momento era abrazarlo, besarlo y decirle lo mucho que lo amaba. Lo importante que era para mi. Y que por fin, todo se había terminado, mi papa estaba en la cárcel, podríamos ser felices como siempre lo pensamos.

Definitivamente todo estaba volviendo a ser como era, pero con algunas cosas cambiadas, y para mejor. O al menos eso creía...

Se acerco hasta mi, yo me encontraba sentada en la camilla, con mi espalda apoyada en el respaldo. Sin darme cuenta, ya me encontraba sonriendo, y el hacia lo mismo.
Se paro a mi lado, y por impulso (o mas bien porque quería) lo abrace, y apoye mi cabeza en su pecho, dejando derramar algunas lágrimas por mi rostro. El me rodeo con sus brazos, y comenzó a acariciar mi cabello.
Estaba acá, estaba conmigo. Y nadie iba a alejarme de el, nunca mas. No iba a dejar que me lo saquen, que lo quiten de mi vida. Era el padre de mi primer hijo (o hija), y quería tenerlo conmigo, a mi lado.

"Te amo, te amo. Perdón, yo no quería esto, de verdad que no lo quería.." Comencé a susurrarle. Necesitaba pedirle perdón por lo que había pasado. Perdón por no haber cuidado a nuestro hijo. Perdón por no haberle contado antes lo que mi papa me había hecho. Perdón por haber arruinado el momento mas lindo que pasábamos. Perdón, simplemente perdón.

- Sh, mi amor. Ya esta, ya paso.
- Perdón, perdón. Te amo.
- Basta, no me pidas perdón.
- Tengo que hacerlo.
- No, no tenes porque.
- Si, no cuide a nuestro bebe, lo puse en peligro.
- Se que lo protegiste, lose. 
- ¿Así? ¿Y como lo sabes?
- Sos una persona Pau, una hermosa persona, que no dejaría por nada en el mundo que lastimaran a su hijo. Ya sos su mama, y lo vas a proteger con uñas y dientes. Así sea de tu mama, de tu hermana, hasta de mi. Forma parte de tu vida, y hasta que nazca, va a estar dentro tuyo durante nueve meses. No vas a dejar que nada le pase.
- sonreí - Te amo, te amo demasiado Pedro. Sos increíble. Gracias, gracias.
- Sh basta hermosa. No tenes nada que agradecerme, nada.
- Si, si tengo. Estas acá conmigo, a pesar de todo.
- ¿A pesar de que? No me arrepiento de esto.
- Lose, y eso te hace aun mas especial, e importante.
- Te amo princesa.

Y fue ahí en donde nos miramos a los ojos, y volvimos a unir nuestros labios, como lo hacíamos ya hacia un tiempo, como si no lo hubiéramos hecho jamás, como si nuestros labios estuvieran prohibidos. Sabia que Pedro era la persona que amaba, y con la que quería pasar el resto de mi vida. Pero creo, que hasta hoy no lo había comprobado.

Nos besamos por unos cuantos minutos, necesitaba sentirlo conmigo, sentir su sabor, su olor, sentir que cada lo amaba mas y mas, sentir es pasión, pero a la vez dulzura con la que nos besabamos, era lo mas maravilloso del mundo. Y comprobar que este chico, este hombre, era el que quería amar por el resto de mi vida. No iba a dejarlo marchar. Nunca.

- ¿Estuviste todos estos..
- ¿Días? - agrego -
- ¿Cuantos días pasaron?
- Tres.
- ¿Tres días? ¿En serio? 
- Si.
- ¿Y vos estuviste estos tres días acá?
- Si.
- ¿En serio?
- Si, Pau. No iba a dejarte sola ni un segundo, tenia que asegurarme de que todo estaba bien. Y la única manera era estando acá con vos. No me importaba si no podía verte, si no podía abrazarte, besarte. Pero sabia que me iba a sentir mejor estando acá que en mi casa, solo.
- ¿Vez por que te amo? Sos todo Pedro.
- sonrió - Solo lo hice por vos, y por el.
- O ella.
- ¿Ya vamos a empezar con esta discusión?
- ¿Por que no? Seria un buen lugar.
- reímos - Si, claro. 
- Pero creo que valió la pena quedarme acá, y cuidarlos. Desde ahí afuera, pero lo hice.
- Si, y gracias por eso.
- Basta Pau de agradecerme. Lo hago porque te amo, porque lo siento, y porque quiero hacerlo.
- sonreí - Y yo te amo a vos.
- Los amo, a mis dos amores. A vos y a el. - Ella, Pedro. Ella.
- Todavía no sabemos si va a ser una nena.
- Va a serlo porque te lo estoy diciendo.
- ¿Solo por que vos lo decís?
- ¿Instinto de madre? - reímos - Dale tarado, de verdad te digo.
- rio - Como digas Chaves.
- Vení, dame un beso. Te extrañe tonto.
- ¿Tonto? Ahora no te doy nada.
- Dale, uno solo. Solo uno.
- Un pico.
- Esta bien.
- roso mis labios - Listo.
- Eso no es un pico Pedro.
- Bueno, te conformas con eso hasta que se me pase el enojo.
- ¿Estas enojado?
- Si, porque me dijiste tonto.
- Dale tonto. No te enojes.
- Y me lo volves a decir. 
- Es con amor. Sabes que yo te amo, y que daría mi vida por vos.
- sonrió - Bueno, ahí podemos hacer una excepción.
- Como digas.

Y volvimos a unir nuestros labios. En un beso que pareció interminable, e infinito.

En ese momento ingresó el doctor a la habitación, creo que ya era hora de ir a hacerme la ecografía. 

- Bueno Pau ¿Estas lista? 
- ¿Lista para qué? - preguntó Pedro-
- Porque ahora voy a hacerme una ecografía. 
- Ah.
- Mira que vos vas a ir también, eh.
- ¿Si?
- Si Pedro. Paula me preguntó si podías presenciarla y le dije que sí.
- sonrió- ¿De verdad?
- Obvio sos el padre.
- Bueno, vamos.
- Me parece que él esta mas ansioso que yo. -reímos- 
- ¿Vamos chicos?
- Si, vamos. 

Salimos de la habitación, antes a mí me sentaron en una silla de ruedas para que camine, por las dudas, todavía no estaban seguros de que mi bebe se encontrará en el mejor estado de todos.
Llegamos a la otra sala, y allí estaba la obstetra, que a partir de ahora sería mi obstetra durante todo el embarazo. 

- Hola chicos. 
- Hola, Paula.
- Hola. Bueno yo voy a ser tu obstetra a partir de ahora. 
. sonreí- Me alegro. 
- Me llamo Natalia, y los voy a acompañar a partir de ahora. 
- Un gusto. Pedro.
- ¿El papá del bebe?
- Si. -sonrió- 
- Bueno ¿Empezamos chicos?
- Si. 
- Vení Pau, recostate en la camilla. 
- Bueno. 

Me recostaron en la camilla, y a los minutos levantó mi remera y sobre mi vientre colocó un gel, frío, bastante. 

- Bueno, voy a hacer un poco de presión para poder ver mejor al bebe ¿Si? 
- Si, esta bien. 

Pedro tomó mi mano. Nos miramos a los ojos. 
Y la primera ecografía, donde íbamos a mirar por primera vez a nuestro bebe, había comenzado. 




Continuara: 

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Dos capítulo hoy, mas a la tarde, noche subo otro. 

Dedicados a mi hermosa amiga, @Eri_PauChaves te amo pendeja. Que creo fue la única que me insistió tanto para que subiera capítulo. jajajaa, un poco estoy subiendo gracias a ella que me rompió todos los días, sino yo me colgaba y hasta Febrero no tenían novela. Agradezcánselo ah. (?) Te amo chuleta. 

Bueno, adiós. 

Capítulo 95-



Unas horas después.



Abri mis ojos y comprendí que ya era de noche, ya que por la ventana no ingresaba ese sol de atardecer, simplemente se veía oscuridad. Mire a mi alrededor pero no había nadie conmigo, comencé a desesperarme, hasta que vi a mi mamá salir del baño realmente se había quedado conmigo, no se había ido, lo prometió y lo cumplió. Después de muchos años cumplió una promesa, y eso me alegraba.

Se acerco hasta mi, beso mi frente y me sonrió.

- Hola hija. 

- sonreí- Hola ma. 
- ¿Como estas? 
- Bien, un poco dolorida. 
- ¿A donde te duele? 
- La verdad que no se muy bien. Pero la panza si. 
- Tranquila no debe ser nada, seguramente. 
- Tengo miedo. 
- No va a pasar nada, te lo prometo. 
- Esta bien. 
- Mi nena.. 
- ¿Y Angie? 
- Supongo que debe estar ahí afuera, esperando con Pedro. 
- ¿Pedro esta acá todavía? 
- Si, no se fue ni un segundo. Estuvo acá desde que ingresaste. 
- ¿De verdad? 
- Si, mi amor. Ese chico te ama. 
- Lose, y yo lo amo a el. 
- ¿Sabes algo? 
- ¿Que mami? 
- Me pone muy feliz verte así con un chico, de verdad hija. 
- ¿Si? Es que me hace feliz estar con el. 
- Y a mi me gusta verte feliz. 
- ¿Nunca te conté como nos conocimos no? 
- No, no tuve la oportunidad de escuchar esa historia. 
- Es medio rara. Creo que no se asoma ni un poco, a las historias de las películas. - reí - 
- Eso es bueno. 
- ¿Así? 
- Claro, es original. - reímos 
- Y a mi hijo le voy a contar esa historia, así si mama y papa se conocieron porque tu abuelo le pegaba a mama. Creo que no es lindo. 
- No, no lo es. Pero es la verdad, y creo que algún día tu hijo tiene que saberla. 
- No se, si quiero que la sepa. 
- ¿Le vas a ocultar tu vida? 
- A esto no se le puede llamar vida. 
- Lose. Pero es parte de tu pasado, y cuando tu hijo te pregunte algo, se lo vas a tener que contar. 
- No lose. 
- ¿O pensas ocultarselo? 
- Creo que todavía no estoy preparada para pensar en eso. 
- Si. Pero es algo que deberías replantearte como mama que vas a ser. 
- Lose, ma. Lose. 
- Esta bien. 
- Se que algún día voy a tener que contarle todo lo que viví, porque se que me lo va a preguntar. Pero todavía no pensé que puede llegar a pasar o que voy a decirle cuando me lo pregunte. Puede que le oculte algunas cosas, o directamente le cuente todo. Es simple, pero a la vez complicado. Y creo que Pedro va a querer opinar sobre esto, como papa de mi hijo. 
- Como pareja deberían pensarlo, eso es seguro. Pero la que sufrió eso, fuiste vos. 
- También lose, y lo sufrí mucho. Y por lo que también quiero que lo sepa, es porque no quiero que cometa el mismo error, o algunos de los que yo cometí, o Pedro, o Carlos. 
- Eso es una buena postura, una forma de pensar diferente. 
- Creo. No, creo no. Jamás voy a levantarle la mano a mi hijo, no podría soportarlo. 
- Es entendible hija. 
- Obviamente mami, después de todo lo que yo sufrí no puedo imaginar pegarle a mi hijo. No. 


De solo pensar en la posibilidad de levantarle la mano a mi hijo, o hija, me partía en dos. No podía entender como los padres (el mio si) fueran capaces de pegarle a sus hijos, a su sangre. No voy a permitir que ni siquiera Pedro lo haga. Aunque cabe la posibilidad de que el piense lo mismo que yo, por todo lo que me vio sufrir. Es algo que decidí, o pensé hace mucho tiempo, algo que no voy a cambiar. Es una decisión y una postura firme, y que, seguramente, Pepe me acompañe en esta decisión. 


- Hija ¿Te puedo preguntar algo? 
- Obvio ma. 
- ¿La abuela va a poder criarla? 
- ¿Sinceramente? 
- Si. 
- Si lo hace como conmigo, entonces no. Pero si cambia, y lo hace bien, y además me enseña como hacerlo. Obviamente que si. - sonreí - 
- Me alegra escuchar eso. 
- Y a mi me alegra compartir esto con vos. 
- Te prometo que te voy a enseñar a criar a tu hija, aunque cada mama lo hace, y lo aprende a su manera. No existe un manual para eso. 
- Si, ya lose. Gracias mami. 
- No tenes nada que agradecerme mi amor. Te debo esto y mucho mas. - sonreímos, mirándonos a los ojos-


En ese momento se abrió, la puerta de la habitación y entro el médico. 



- Buenas noches mujeres. 
- Hola doctor. 
- Buenas noches. 
- ¿Como andan? ¿Como estas Pau? 
- Bien, un poco dolorida. Pero ya me siento mejor. 
- Bueno, ahora te vamos a llevar a hacer una ecografía. 
- ¿Paso algo? 
- No, solo es para asegurarnos de que el bebe esta bien. 
- ¿Pedro puede acompañarme? 
- Si, no hay problema. 
- Gracias. 
- Ahora le digo que pase, así hablan un poco, y se ven. 
- Esta bien. 
- En media hora, vienen las enfermeras a buscarte ¿Si? 
- Si, doctor. 
- Bueno hija, yo te dejo. Así hablas con Pedro. 
- Gracias mami, nos vemos en un ratito. 
- Si. 


El doctor y mi mama salieron de la habitación, dejándome sola. Pero no pasaron ni dos minutos, literalmente, que ya la puerta volvía a abrirse, pero esta vez entraba Pedro.




Continuara: 

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Y bueno un día tenía que volver. Perdón, perdón, perdón, perdón, y miles de perdón. Se que estos meses no estuve subiendo pero es que me pasaron demasiadas cosas, y muchas de verdad, entre Bariloche, la fiesta de egresados, mas las pruebas, trabajos, exámenes finales, integradoras, se me sumo todo y no tuve ni siquiera cinco minutos para escribir. Gracias a todas y todos por bancarme, de verdad. Son geniales, ojalá sigan leyendo la nove, y sino bueno.. Gracias por haberla leído hasta acá. Prometo ahora que terminé con absolutamente TODO, volver a subir mas seguido. Las quiero.