jueves, 6 de febrero de 2014

Capítulo 10.-


Habían transcurrido dos días desde la noche del accidente, Pedro se había fracturado el brazo por lo tanto no podía manejar ni tampoco ir a trabajar. Tenía licencia por unos días, no muchos ,ya que no era nada grave. 

Era Jueves. Los Jueves no iba a la academia, ya que solo mis alumnas iban tres días a la semana, de los cuales hoy no estaba incluido. Podría quedarme en casa, y estar con Pedro. Eso me alegraba un poco, aunque sería perfecto si mi hija estuviera acá, pero no lo esta, y es todo por mi culpa, lo admito, aunque digan que no es así. 

Las diez de la mañana, un horario no habitual para mí. 
Abrí mis ojos y miré a mi lado, Pedro estaba dormido (como siempre) no existía día en donde me despertara y él estaba dormido, siempre era lo mismo. Ya a esta altura me daba risa. 
Besé su mejilla, y él se movió un poco, volví a besarla y finalmente abrió sus ojos. 

- Buen día -le dije sonriendo- 
- Buen día bonita. 
- ¿Como dormiste? 
- Bien, un poco incómodo. 
- ¿Tu brazo?
- En el lugar. 
- reí- Tonto. En serio ¿Cómo esta?
- Bien, ahora no me duele tanto, pero me molesta. 
- Bueno acostumbrate al yeso porque lo vas a tener unos cuantos meses.
- Si, lose.
- Igual me gusta como te queda el yeso. 
- Paula. 
- ¿Qué? En serio, te queda lindo ¿Te puedo escribir algo?
- ¿Estas bien?
- Si. ¿Por?
- No sé, estas rara.
- No, no. Estoy bien.
- Bueno. Obvio, podes escribir algo. - sonrió-
- Si. - sonreí- 

Me levanté de la cama, y fui a la cómoda a buscar un fibron. Volví, él acercó su brazo y yo comencé a escribirle. Cuando terminé, lo leyó. 

"Te amo como nunca amé a nadie. Gracias" - y un corazón al final- 

- Te amo princesa - besó mis labios- 
- Te amo mucho mas. Hubiera escrito algo mas, pero bueno te hubiera llenado el yeso.
- rió- Me hubiera gustado.
- Si queres lo hago. - reí-
- No, esta bien. 
- reímos- ¿Qué hacemos hoy?
- ¿No vas a la academia?
- No. Es Jueves, ya tendrías que saberlo.
- Perdón. Ando medio perdido con los días.
- No hay problema amor. Repito ¿Qué hacemos hoy?
- Mmmm, no sé. 
- Bueno, tene en cuenta que muchas no podemos hacer por tu brazo.
- Mmmm..
- Dale Pedro.
- Mmmm
- Que idiota que sos. 
- Bueno, te me calmas. 
- Me pones nerviosa nene.
- rió- Perdón, perdón. -besó mi mejilla- 
- Dale en serio. ¿Qué..

Iba a repetirle la pregunta pero sonó mi celular. 
Atendí. 

- Hola.
- Hola ¿Pau?
- Si, soy yo ¿Quién habla?
- Nilda, Pau. 
- Ah. ¿Pasó algo?
- Si, te necesito en la academia ahora.
- ¿Pero, por qué?
- Faltó una profesora, y necesito que la reemplaces. 
- ¿Para qué edad?
- Para las nenas de tres a cinco años.
- Esta bien, solo porque amo a esas nenas.
- Gracias, gracias, gracias. 
- No me agradezca Nilda, es mi trabajo. 
- Lose, pero hoy es tu día libre. 
- No hay problema. 
- Gracias, en serio. 
- sonreí- ¿A qué hora empieza la clase?
- A las diez y media. 
- ¿Termina? 
- doce y media, o a la una. 
- Esta bien, ahora voy. Voy a llegar un poco tarde, pero esperenme. 

Colgué el celular, y me dirigí a Pedro. 

- Creo que se acabaron nuestros no planes. -reí-
- ¿Te necesitan en la academia?
- Si, faltó una profesora y tengo que ir.
- ¿Es necesario?
- Podría decirles que no, pero so las nenas de tres años, y sabes que me pueden totalmente.
- Si, lose. 
- Maña.. - no terminé de decirlo- Bueno mañana no porque tengo que ir a la academia. Pero el Domingo hacemos algo ¿Si?
- Obvio amor, no hay problema.
- ¿No estas enojado?
- ¿Cómo voy a estar enojado?
- Bueno no se
- Esta bien amor. O podemos hacer algo hoy a la noche.. -me miró pícaro-
- Tonto. 
- Yo solo digo. 
- reí- Si, solo decís. 

Me levanté de la cama. 
Me dirigí al baño y me bañe lo mas rápido que pude. Salí, me cambié, saludé a Pedro y me fui ala academia. 

Las once menos veinte, bueno, no llegue tan tarde. 
Estacioné el auto, y entre. Lo primero que hice fue ir a la dirección. 

- Permiso.
- Si, Pau pasa.
- Buen día Nilda. 
- Buen día Pau. Perdón que te haya hecho venir pero falto Verónica y aviso hace unos minutos.
- Esta bien, no hay problema.
- Si lo hubiesemos sabido desde ayer suspendíamos la clase.
- No, me hubieran llamado igual. No pueden dejar sin clases a las nenas. 
- Si, lose. Pero tampoco podemos llamarte siempre a vos.
- Tranquila. Pueden llamarme siempre, de eso no tengan dudas.
- ¿En serio?
- Si. Es mi trabajo y amo hacerlo. 
- Gracias.
- No me agradezca. ¿Las nenas ya entraron?
- Si. Están en el aula con Pablo. 
- Ah bueno, esta bien. 
- Cuando termine la clase vení a verme. 
- Bueno. Permiso, me voy. 
- Si, si. 

Salí de la dirección, y me dirigí al aula. 
Allí ya se encontraban las nenas, con Pablo, quien las estaba haciendo jugar a un juego de baile. Seguramente entreteniendolas, hasta que yo llegara. 

- Gracias -le dije-
- No hay problema Pau.
- Bueno chicas, hoy van a tener a otra seño porque la seño Verónica no pudo venir. Ella es la seño Pau, y les va a enseñar y van a practicar para la muestra de fin de año con ella. Chau chicas.
- Chau Pablo. -dijeron a coro-

Pablo se retiró del aula, y yo me quedé con ellas. 
Eran tan lindas, tan hermosas. Que todas me recordaban a Luz, por eso dije que si sin pensar cuando me dijeron que eran ellas quienes necesitaban una profesora. Por suerte sabía cual era su coreografía para el festival de fin de año, así que no sería nada complicado practicar. 

- sonreí- Hola amores. Yo soy Paula, y hoy voy a ser su seño. ¿Si?
- ¡Si! -gritaron-
- Vamos a practicar lo que venían haciendo con la otra seño, y vamos a aprender mas pasos. Cuando quieran preguntarme algo solo me llaman, o levantan la mano ¿Esta bien?
- ¡Si! -volvieron a gritar-
- Ahora voy a pasar lista, solo para saber quien es cada una. 

Agarré el papel, y empecé a leer cada nombre. No se acostumbraba a pasar lista, pero cada profesor tenía una lista con los nombres de sus alumnas, y a mi me habían dado una hoy. Comencé a nombrarlas, y ellas levantaron su mano. 

- Camila. 
- Acá seño. - sonrió-
- Lucía. -levanté mi vista, y ya tenía su mano levantada-
- Agostina. 
- Acá. 
- Lourdes. 
- levanto su mano- Acá seño. 
- Lu..

Mis ojos se llenaron de lágrimas rápidamente, la lista decía "Luz Alfonso" el nombre de Luz, el nombre de mi hija estaba ahí. No lo podía creer. ¿Luz estudiaba en la academia? ¿Ahí? ¿Siempre estuvo tan cerca? ¿Cómo no me di cuenta antes? 
Me dije a mi misma que no tenía que llorar, que era fuerte, solo tenía que seguir y terminar con la lista. Respiré hondo, y pronuncié el nombre siguiente. 

- Luz.
- Acá seño. 

Levanté mi vista, y ahí estaba. Mi hija, mi luz, mi nena. Estaba frente a mí, la tenía a tan pocos pasos míos. No lo podía creer. Sentía una mezcla de felicidad, ansiedad, angustia. Quería correr y abrazarlas. Decirle que yo era su mamá. 
Claramente Carlos jamás le había mostrado un foto mía, por eso ella no me reconocía, no sabía quien era. 
Traté de tranquilizarme, respiré hondo, y terminé la lista. 

- Mia. - levantó su mano- Daniela -levantó su manos- Aldana.
- Acá seño. 
- Carolina. 
- Acá seño. 
- Y por último Julieta.
- Acá seño. 
- Bueno amores, terminé. Ahora sé cada uno de sus nombres.

Quise mirar a cada una de ellas. Pero mi vista solo se concentraba en Luz, en mi hija, en nadie mas. 

- Vamos a empezar con la clase. ¿Quieren mostrarme lo que aprendieron con la seño?
- ¡Si! -gritaron a coro-

No despegaba la vista de Luz, quien hablaba con sus amigas, Mia y Agostina. 
Ellas se pararon, y se pusieron en su posición, Luz tenía cuatro años, cuatro, había cumplido hacía unas cuantas semanas. 
Pulsé play y ellas comenzaron a bailar. 

Hoy sería la profesora de mi propia hija. 


Continuara: 

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Sé que me amaron ¿O no? Ah. 
Dejen comentarios, y subo dos capítulos mas. 
Las quiero. 

Capítulo 9.-


Lo vi ahí en la camilla, durmiendo, porque eso era lo que había dicho el médico, por suerte no estaba inconsciente eso me dejaba un poco mas tranquila, primero porque tenia la certeza de que todavía lo tenia a mi lado y después porque no quería sufrir mas de lo que ya estaba sufriendo. 

Me acerque a su lado, y me sente en la camilla. Tome su mano y lo primero que hice fue acariciarla, necesitaba sentir su contacto. Se me hacia que había pasado mucho tiempo desde hoy a la mañana. Si, hoy a la mañana, sonaba raro decirlo porque parecía que habían pasado unos días, pero solo fueron horas (eternas) pero horas al fin.

Le hable, comencé a decirle que lo amaba y que no entendía como era que estas cosas podían pasarnos a nosotros. La vida estaba empeñada con nosotros, ambos dos, pero sabia que por alguna razón nos había cruzado, y esa razón era Luz nuestra hija, el fruto de nuestro amor. 
Trate de que las lágrimas no salieran, pero me fue imposible, de solo pensar en todo lo que estábamos pasando me hacia mal, me partía en dos. Sentía muy dentro mio pero lo sentía que muy pronto íbamos a poder gozar de lo que se llama felicidad, esa palabra tan irreal, para mi, pero que para algunos sucede muy seguido, felicidad ¿Que se sentirá ser feliz? Todavía no tengo el privilegio de poder responder a esa preguntar porque no pase por la felicidad, creo que esa es una palabra prohibida en mi vida, algo que no compra por ahí. Creo que por alguna razón tenemos esta batalla, una de las mas difíciles, y por algo es. Lo se, se que pronto la tormenta pasara, y voy a poder sonreír como siempre lo quise, voy a poder tener la vida que imagine alguna vez, o que sigo imaginando. 

- Te amo Pedro. Te amo demasiado, cuando me llamaron de la clínica para decirme que habías tenido un accidente se me cayo el mundo abajo, por un momento pensé que ya ibas a estar a mi lado, pensé lo peor, de verdad. Vos sos el que me da fuerzas para seguir luchando por Luz, sos el que me mantiene fuerte, el que hace que no me rinda, sos esa persona que no te va a decir '¿Por que estas mal?' Te va a preguntar '¿Quien te hizo daño?' Y eso es lo que mas amo de voz, tu forma de ser, de pensar. Siempre pensé que un hombre como vos era inalcansable, pero me di cuenta que no. Sos esa persona que imagine durante años, sos como te imagine Pedro, tenes todos los ingredientes para ayudarme a salir de esto y ser feliz de una vez por todas. Creeme que, de verdad, todos los días le agradezco a la vida porque te cruzo en mi camino, sos mi complemento perfecto Pedro. 
La verdad es que no se porque te estoy diciendo todo esto ahora, no es porque estes acá, simplemente creí que era el momento y empecé a hablar. Espero que me hayas escuchado, porque de verdad que necesito que sepas todas estas cosas. Te amo, te amo para siempre Pedro. - me acerque a el y bese labios- 

Me aleje, y de pronto pude ver que abria sus ojos, no se si estaba dormido verdaderamente o solo se estaba haciendo. 
Sonrió algo pícaro, así que supe que estuvo escuchando todo lo que le dije, bueno eso me deja un poco mas tranquila, ya que no estaba segura si había escuchado o no, y necesitaba (realmente) que supiera esto. 

Sonreí al ver sus ojos. 

- Hola. - le dije- 
- Hola hermosa. 
- Bueno Alfonso quiero que sepas que sos un maldito, estabas despierto. 
- Es solo que me gusta escucharte hablar. 
- Igual fue mas fácil así, creo que si estabas despierto no te hubiera dicho estas cosas. 
- Entonces me alegra saber que me hice el dormido. 
- reí- ¿Como te sentís? 
- Bien, me duele un poco el brazo, pero nada mas. 
- ¿Me queres decir que te paso? 
- ¿Me estas retando? 
- Si. Porque era muy tarde y ni siquiera un mensaje me habías mandado. 
- Bueno, perdón mama. Estaba ocupado, de verdad. 
- Sos un malo. 
- Si, muy. 
- En serio. ¿Que te paso? 
- Sinceramente no me acuerdo. Lo ultimo que vi fue el auto encima mio y ahí gire y choque. Nada mas. 
- Por suerte no fue nada mas que el brazo. 
- Si. 
- Me dijo el médico que tienen que hacerte mas placas, y estudios.. 
- Si, lo se. Es obvio. ¿Te quedas ahora? 
- No puedo el doctor dijo que no se puede. - ¿Como que no? 
- No, soy mujer. 
- Bueno, yo lo voy a convencer. 
- Creeme, que muero por ver eso. - reí- 

Nos quedamos un rato hablando, hasta que el médico ingreso en la habitación, seguramente era para que me fuera. 

- Paula, ya tenes que irte. Perdón. 
- Doctor, por favor deje que se quede. 
- No puedo Pedro. Me matan. 
- Solo hoy, por favor. Nadie se va a enterar. 
- No se. 
- Por favor. Mire mi brazo, esta roto. Deje que mi mujer me cuide. 
- el doctor me miro- ¿Siempre es así? - dijo riendose- 
- Si. 
- Esta bien, solo esta noche. A nadie le dicen esto. 
- Si, si. Quedece tranquilo doctor. 
- Mejor. Tengan buenas noches. 
- Chau, buenas noches. 

El médico se fue, y nosotros nos quedamos allí. Nos empezamos a reír, Pedro cuando quería podía ser muy convencedor. 

- ¿Te acostas acá en la camilla conmigo? 
- ¿Ahí? No, no entramos. Ni loca, me voy a caer. 
- Dale, por favor. Te extrañe hoy. 
- No, basta. 
- Dale, dale, dale. Porfa. 
- Uf. Esta bien. 
- Si. 

Me acosté a su lado y apoye mi cabeza en su pecho, entrelazando su mano con la mía. 

- Te amo Pedro. 
- Te amo princesa. Intenta descansar. 
- Vos deberías descansar. 
- Bueno, ambos. 
- Si. 

El beso mi frente, y a los pocos minutos solo vi oscuridad, y comencé a soñar...


Continuara: 

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Capítulo 8.-


El teléfono sonó y atendí..

- Hola ¿Pedro?
- No, señora. Llamamos de la clínica "los cedros.
- ¿De la clínica? ¿Como?
- Si, ¿Usted es la mujer del señor Pedro Alfonso?
- Si. ¿Le paso algo? ¿Donde esta?
- Tuvo un accidente, llamaron y lo trasladaron acá.
- ¿Como? ¿Como que tuvo un accidente? ¿Como esta el? ¿A donde esta?
- Tranquilisece señora, el ahora esta estable. Pero necesitamos que venga con urgencia porque necesitamos los datos del paciente, y demás.
- Si, esta bien. Voy para allá.

Me levante de la cama lo mas rápido posible, me coloque las zapatillas y baje. No preguntes porque, pero podía presentir que algo andaba mal, que algo le había pasado a Pedro, no entendía mucho, y no sabia nada realmente estaba preocupada por el. Necesitaba verlo, estar ahí, abrazarlo, mimarlo. Me dijeron que estaba estable, pero yo no podía estar segura de eso, hasta verlo y estar ahí frente a el, o al menos hablar con un médico.
Mi mama y Ana ya estaban durmiendo, y no iba a despertarlas para darles esta noticia, y mucho menos para que se preocuparan. Decidí salir rápido pero en silencio.

Baje, subí al auto y fui directo a la clínica..
Mi cabeza no podía dejar de pensar en todo lo que estaba pasando. Las cosas no podían estar peor, al menos por ahora no. Sin mi hija, Pedro en la clínica, mi vida era una reverenda mierda, todo estaba mal, ya no entendía nada.


¿Como puede ser que todo me pase a mi? ¿Por que no podía ser feliz? ¿Simplemente por que? La vida se había empeñado conmigo, definitivamente. No quería que sea feliz por alguna razón. Pero no iba a rendirme, no iba a dejar de luchar, no ahora. No cuando tenia todas las de ganar, no. La vida no iba a ganarme, podía caerme muchisimas veces, pero voy a levantarme y a seguir luchando por mi, por mi hija, por mi mama, mi familia, esta lucha no estaba terminada, y yo lo tenia muy en claro. Muy.
Llegue a la clínica pensando que todo estaba perdido, pero no era así.
Me dirigí a la enfermera mas cercana.

- Disculpe, buenas noches
- Buenas noches ¿Que necesita señorita?
- Mi marido ingreso hace unas horas en la clínica.
- ¿Por que motivo?
- Accidente automovilístico.
- ¿Como se llama?
- Pedro. Pedro Alfonso.
- Si, acompañeme.
- Si.

Seguí con paso ligero a la enfermera, quien me condujo al consultorio del médico. Ingrese y allí estaba.

- Buenas noches.
- Hola doctor. Buenas noches.
- ¿Paula no?
- Si.
- Sentate.
- ¿Como esta Pedro?
- Ahora esta estable, pero hace un rato estaba mal, no voy a mentirle.
- ¿Que tiene?
- Tuvo fractura en el brazo izquierdo, y algunos golpes internos, y en la pierna pero por suerte no fue nada muy grave.
- ¿Como esta su brazo?
- Bien, ya se lo enyesaron.
- ¿Como paso el accidente?
- La verdad que no sabría explicarlo con detalles, porque Pedro aun esta descansando, pero por lo que el testigo contó un auto lo choco, y el se estrelló contra el poste de la luz.
- Ah. ¿Mi marido tiene algo mas?
- Por ahora no, tenemos que esperar a que despierte.
- ¿Esta inconsciente?
- No. Solo ahora esta durmiendo, lo sedaron por su dolor en su brazo.
- Ah, bueno. ¿Puedo pasar a verlo?
- Supongo que ahora no habría problema. Venga acompaneme.
- Gracias.
- No agradezca señorita.

El doctor me acompaño hasta la puerta de la habitación donde se encontraba Pedro.
Me dijo que solo podía quedarme unos minutos, ya que era mujer y no podía quedarme a cuidar a un hombre. Tendría que llamar a algún de Pepe para contarle lo que paso, así lo venia a cuidar. Intente de convencer al médico, pero no hubo caso.

El doctor se fue y yo ingrese a la habitación donde estaba Pepe.


Continuara:

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sábado, 25 de enero de 2014

Capítulo 7.-


- Tranquila mi vida. 
- No. Ya no puedo mas, no puedo estar tranquila. No se donde esta mi hija, si esta bien, si esta mal, si necesita un abrazo, un abrigo, un mimo, la leche, comida, no lo se. Y eso me pone peor. Necesito verla, abrazarla, decirle que la amo, que soy su mama, que me perdone. Algo, no se. 
- Basta mi amor. Calmate hija, estando así no llegas a ningún lado. 
- Pero ya no puedo mas. 
- Si, que podes. Sos fuerte, lo se. Vas a poder. 
- Siento que cada día que pasa, es un paso mas lejos de ella. 
- No, eso no es así. 
- ¿Y entonces como es? 
- Cada día que pasa, es un día mas cerca de ella. 
- Tengo miedo de perderla para siempre. 
- No, la vas a perder. Esta segura de eso. 
- A esta altura no puedo estar segura de nada. 
- Si. Esta segura de que tu hija te ama, te ama porque sos su mama, porque a pesar de que no la hayas criado, ella sabe que la amas, y te esta esperando.
- Cuando me vea, me va a odiar. Lo se. 
- No hija. No. Ella esta esperando ese abrazo tuyo, ese te amo, ese mimo, ese beso de las buenas noches, porque vos si lo vas a hacer. 
- No lo voy a poder hacer nunca. 
- Si, Paula. Si. 
- Nunca voy a llegar a ser una mama como ella se merece. 
- Lo vas a ser. Porque yo se que vos sos capaz de eso. Se que podes lograrlo, no cometas el mismo error que yo. Cambia tu historia de vida, hace que valga la pena vivir. Demostrale a tu hija que la amas, que esta con ella a pesar de la distancia, que siempre vas a estar sin importar que pase, demostraselo. Yo se que vos podes. 
- Tengo miedo de que no me quiera. 
- Ella te va a querer como si te hubiese visto estos tres años de su vida. 
- Ayudame a que no me odie. 
- No te odia. Nunca te va a odiar, grabate eso en la cabeza hija. 
- ¿Me lo prometes? 
- Te lo prometo. 
- Te amo mama. 
- Te amo mucho hija mia, mucho. Y siempre estoy para vos, siempre. 
- Lo se, y te amo por eso. 
- ¿Me queres ayudar a cocinar? 
- Mmm, bueno. 
- Dale -sonrió- Cambiame esa carita. 
- sonreí - Va a ser un poco difícil, pero voy a intentarlo. 
- Te amo mi princesa, a pesar de que ahora tengas 22 años, siempre vas a ser mi princesa. 
- rei- Te amo mami.

Nos quedamos allí las dos, cocinando como las típicas relaciones de madre e hija, que todas tienen. 
No puedo decir que mi mama estuvo siempre conmigo, desde que era chica porque la verdad que no es así, y acepto la realidad y lo que fue mi pasado, porque lo vivi y aun lo tengo presente, pero se que a partir de ahora ella va a estar conmigo a pesar de todo, no importa la distancia, ni el momento, ni lugar. Mi mama es la persona que mas amo en este mundo, y por la que daría todo, a pesar de lo que vivimos. No puedo el pasado, no puedo cambiar mi historia de vida, pero si puedo cambiar la de mi hija, la de mi Luz, demostrarle que la vida tiene ese lado 'lindo' que todos dicen. Porque a pesar de lo malo, siempre un luz en el camino aparece y cambia toda la historia. 

Quiero cambiar mi vida, la de Pedro, la de Luz, no quiero volver a repetir la historia, ninguno lo merece.

Ninguno es digno de sufrir lo que yo pase, por eso, no voy a cometer el mismo error que ellos cometieron conmigo, no lo voy a hacer. Mi hija va a tener a su mama, a su papa, a su abuela como todos los nenes lo tienen, va a vivir una infancia feliz, rodeada de amiguitos del jardín, llena de baile y música (porque cuando este conmigo, va a estar baile) va a sonreír, y también va a llorar porque no todo en la vida es oro, va caerse de la bicicleta como toda nena, pero ahí voy a estar para levantarla y decirle que ya paso. Va a estar su papa para obligarla a hacerse de un club de futbol, y ahí aparece la abuela para contradecirlo. Va a tener, no se, si esa típica vida que todos los nenes tienen, pero si una familia con la cual pelear, sonreír, enojarse y hasta festejar. Porque así son las familias. 

Prometo cumplirlo, no va a pasar lo mismo que yo, definitivamente no. La voy a encontrar, y la voy a criar como siempre quise. Lo juro. 

..... 

Paso la hora, cenamos con Ana y mama. Y luego me dirigí a mi cuarto a acostarme. 
Pedro no había llegado, y mi preocupación aumentaba, no entiendo porque no podía avisarme que iba a llegar un poco mas tarde, lo entiendo es trabajo, pero no había necesidad. 

Eran la una de la madrugada y Pedro no llegaba, llame a su celular pero no atendía, una, dos, tres veces y nada. No podía dormir, no sabiendo que mi marido estaba por ahí afuera haciendo quien sabe que cosa. 
Paso la hora, y paso.. 
Hasta que por fin mi celular sonó, era un numero desconocido no me importo, así que atendí igual.



Continuara: 

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Capítulo 6.-


La clase había pasado, y por alguna razón desconocida cuando mis alumnas se fueron mis lágrimas nuevamente comenzaron a caer, y no entendía porque. No quería llorar, no. No lo merecía, y yo no podía hacerlo ni por culpa de el, ni de nadie. No. Lo único que tenia que hacer era luchar por encontrar a mi casa, y ser la familia que nunca tuvimos que haber dejado de ser. Odiaba que mi vida se base en solo sufrir, y sufrir. Lo pase desde que soy una bebe, y no lo quería para toda mi vida. Sabia que en algún momento esto se iba a terminar pero ¿Cuando iba a llegar ese momento? ¿Cuando se acabaría todo? Por una vez en la vida quería ser feliz y disfrutar de la hermosa familia que me había costado bastante formar. No entendía como esa persona a la que yo llame papa durante mucho tiempo, me estaba haciendo esto. No me entraba en la cabeza, pero ahora podía comprobar de que había personas capaces de hacer cualquier cosa con tal de verte sufrir. Este era el momento en donde necesitaba mas que nada de mis amigas, esas dos personas que formaron parte de mi infancia, y mi adolescencia y que por alguna cierta razón hoy ya no estaban conmigo, Flor y Zai, nunca iba a olvidarme de ellas. Con Flor tenia mas contacto, hablábamos cada dos por tres, pero con Zai ¿Que había sido de su vida? La extrañaba y demasiado. Ojalá algún día la vida vuelva a juntarnos.

La hora paso, y yo me encontraba en casa, sola, esperando a que Angie llegara. Tenia esa esperanza, esa luz en el corazón de que Carlos llame nuevamente y yo pueda hablar con Luz, pero sabia que eso no iba a pasar. El no iba a darme el privilegio de hablar con ella, que yo pueda escucharla, que pueda preguntarle como esta, como se siente, decirle que la extrañaba, eso nunca iba a pasar. Al menos por ahora. Creo que no iba a ser posible.

Paso la hora, y sonó el timbre. 

Era Angie con mi sobrino, Valentino los extrañaba demasiado. Hacia unos cuantos días que no los veía, al menos el amor y cariño de ellos me alegraba, y alegraba un poco mis días. Todo cambiaba, pero solo por unos momentos.


- Hola hermanita. 
- Hola Angie. 
- ¿Como estas? 
- ¿Como queres que este? Bien, no puedo estar. 
- Dale, no vine para que lloremos. Vamos a charlar y a reirnos un poco. 
- Siempre tan alegre vos. 
- Siempre. 
- Hola bombonaso de la madrina. - alce a Valentino en mis brazos y lo llene de besos- 
- El siempre se lleva la mejor parte, así no. 
- Es el bebe de la familia. 
- Si, pero yo soy tu hermana. 
- Bueno, bueno celosa. 
- Siempre. 
- Veni pasemos. 
- entramos a la casa- ¿Mama? 
- Salio con Ana a caminar. Su caminata de las tardes. 
- reímos - ¿En serio? 
- Si, no te rias tonta. 
- Vos también te estas riendo. 
- Bueno. Basta.

Nos sentamos en el sillón del living, fui a buscar algo para tomar a la cocina, y nos pusimos a charlar. Sabia que aunque los años pasen mi hermana iba a ser la única persona que a pesar de todo iba a estar conmigo siempre.


-¿Y Pau? Contame.. 
- No se como empezar. 
- Por el principio ¿O no? 
- Es raro, me llamo el otro día y me dejo hablar con Luz. 
- ¿Que? ¿Hablaste con Luz? 
- Si. No sabes los que es, su voz, me la imagino y te juro que quiero tenerla conmigo, en mis brazos. No te das una idea. 
- Tranquila hermanita, te prometo que la vamos a encontrar. Pronto. 
- No aguanto mas, te juro. La necesito conmigo. La quiero conmigo. 
- Toda se va a solucionar pronto. 
- Eso espero. 
- Si, te lo aseguro. 
- sonreí - ¿No vale llorar no? 
- No. 
- Bueno. - reimos- 
- ¿Pedro? 
- Igual que yo, aunque siempre trata de levantarme el animo, estar conmigo. A veces siento que todo esto afecto nuestra relación, que nos distanció un poco. 
- No pienses eso. No paso, y no va a pasar. El te ama, y va a estar con vos siempre. 
- No se. 
- Si, creeme. Si fuera otro ya te hubiera echado la culpa y se hubiera ido. 
- Gracias hermanita. 
- Te amo Pau, como siempre. Y sabes que voy a estar para todo. 
- Lo se, y por eso te amo. Estas conmigo como si fuera que tengo cinco años, pero no es así. 
- sonrió - Siempre juntas. 
- Siempre.

A pesar de los años que habían pasado y que nosotras ya habíamos crecido, y cada uno tenia sus hijos, nuestra relación nunca iba a cambiar porque eramos hermanas y siempre ibamos a estar una para la otra. Sin importar que pase.

Estuvimos charlando unas cuantas horas, hasta que ella decidió irse. Ya que había oscurecido, y se hacia muy tarde. Pedro iba a llegar en cualquier momento, me parecía raro que todavía no haya vuelto. Mama y Ana volvieron de su caminata. Ana se dirigió al baño, y mama comenzó a cocinar, creo que era un momento de esos 'madre e hija' que hacia mucho no tenia con ella.


Me dirigí a la cocina, y me pare simplemente a su lado a mirar como cocinaba, comprendi que nunca había hecho esto, solo algunas veces, pero no prestandole atención como ahora. Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, ella me miro a los ojos y no dijo absolutamente nada, solo me abrazo y yo apoye mi cabeza en su pecho.

- No puedo mas mami, ya no aguanto mas. La necesito conmigo.



Continuara: 

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sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 5-


Otro día de rutina, otro día en donde tenia que sonreír, fingiendo que nada pasaba, que todo estaba bien, otro día en donde me daba cuenta que perdía mas momentos con mi hija, otro día en donde solo tenia que bailar, y bailar para despejar mi mente.

Abrí mis ojos, y tenia a mi lado al hombre mas hermoso que vi en mi vida, al que me hizo ver la vida de otra manera, el que me contiene desde que tengo 17 años y esta ahí para mi, a pesar de todo. Sin importar nada. Lo amo, y no voy a dejarlo marchar nunca. Le sonreí a los ojos, y el hizo lo mismo.

- Buen día princesa. 
- Buen día mi amor. 
- ¿Como dormiste? 
- Genial. ¿Y vos? 
- Y con vos es imposible dormir mal. 
- sonreí- Sos tan lindo. 
- Vos sos linda. 
- ¿Que hora es? 
- Las siete y media. 
- Bueno es un poco temprano. ¿Vos vas a trabajas hoy? 
- Si. Pero te dejo a vos, y después tengo que hacer algunas cosas. 
- ¿Que cosas? 
- Algo. No tiene importancia. 
- ¿Seguro? 
- Si, no te hagas problema. 
- Bueno. - me levante de la cama- Me voy a duchar, tengo demasiado calor. 
- ¿Puedo ir con vos? 
- ¡No, Pedro! Si venis conmigo voy a tardar mucho. 
- Bueno, como quiera señorita. 
- Otro día. 
- Esta bien. 
- ¿Me das un beso? 
- Si, de buenos días. 

Beso mis labios. Y luego de eso, me dirigí al baño a ducharme. Comenzaban los días de calor, y hoy era uno de esos días.

Salí del baño, me cambie y como siempre la vestimenta era para bailar. Calzas, musculosa (ahora que hacia calor) y zapatillas de baile. Simple. Baje a desayunar, y Pepe ya había servido el desayuno, y estaba esperándome.

- Ay, pero lindo novio tengo. Me prepara el desayuno y todo. 
- ¿Cuando no lo hice? 
- Eso no puedo discutirlo. - bese sus labios- 
- Ah, bueno mejor. Decías algo y ya te peleaba. 
- No paso. - rio- Mejor así.

Las risas estaban, las sonrisas también...pero siempre faltaba algo para la 'felicidad' completa.

- ¿Que te pasa? 
- Nada. No importa. 
- Contame, dale. 
- Es que no me pasa nada amor. De verdad. 
- ¿Segura? -pregunto intrigado- 
- Si. No te preocupes. 
- Bueno, esta bien. 
- Hoy va a venir Angie con Valentino a la tarde. 
- Que bueno. Hace bastante no venían. 
- Si, tenes razón. 
- Ajam. 
- ¿A la tarde venis amor? 
- No creo hoy tengo bastantes cosas atrasadas para hacer. 
- Que raro con cosas atrasadas. 
- Muy ¿No? 
- Demasiado. - reí- 
- ¿Vamos? 
- Dale vamos que se me hace tarde. 

Tome el ultimo sorbo de cafe, agarre mi bolso, Pepe sus cosas y salimos. Subimos al auto, y emprendimos viaje a la academia. Hoy tendría una clase movida. Había que ensayar para el festival de fin de año, aunque ya lo veníamos haciendo hace meses.

Llegamos a la academia, saludé a Pepe quien me dejo en la puerta y baje del auto. 
Entré y me dirigí a la dirección, todavía era un poco temprano, y mis alumnas no habían llegado.

- Buen día. 
- Buena día Pau. -respondió la directora de la academia- 
- Hola Nilda ¿Cómo esta?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien gracias. 
- Viniste un poco temprano hoy. 
- Si, es que mi novio tenía bastante trabajo.
- Ah bueno. ¿Cómo anda él?
- Bien, igual que yo. 
- Tranquila, seguro todo se va solucionar rápido. 
- Es lo único que espero. 
- Si, vas a ver que pronto todo pasa.

Me quede un rato hablando con la directora de la academia, hasta que se hizo la hora de ir a la clase. Me levanté del asiento y fui al aula. 

Ingresé al aula, y mis alumnas ya habían ingresado. 

- Buen día chicas.
- Buen día profe. -dijeron todas-
- ¿Listas para seguir ensayando para el festival?
- Si. 
- Bueno, mejor. Porque tenemos que hacer muchas cosas.

Ellas dejaron sus cosas y yo me coloqué mis zapatillas de baile.
Como en todas las academias había un espejo en el cual nos mirábamos para bailar. Comencé a marcarle los pasos, y ellas comenzaron a seguirlos rápidamente, algunos eran nuevos, otros ya practicados. 

Pasaron unos cuantos minutos, media hora mas o menos. Mis chicas aprendieron toda la coreografía, entonces decidí que era momento de que bailarán solas. 

- Bueno, muy bien chicas. Ahora la van a hacer solas. 
- No profe.
- Si, la saben. 
- Ufa.
- Parecen nenas de cinco años. -rieron- Vamos, quiero verlas bailar. 

Puse la música. Y ellas comenzaron a bailar. Mirarlas era lo mas hermoso que había visto en mi vida. Amaban lo que hacían y lo demostraban. 

De repente comenzaron a caerme algunas lágrimas, no entendía porque pero estaba llorando. Y lo mas probable era porque si mi hija estuviera conmigo estaría en otro salón de esta academia ensayando para el festival de fin de año, como ellas. Y eso era lo que mas me partía el alma, darme cuenta de que ella no iba a tener la misma formación academica que yo. Y si un poco conocía a mi hija, y si salió igual a mí amaría hacer esto, pero la vida no lo quiso así. Lo que daría porque este acá, ensayando y conmigo. 

Sequé mis lágrimas, mis alumnas terminaron de bailar y las aplaudí. 

- Muy bien. ¿Vieron que podían?

Y una imagen vino a mi cabeza, mi hija bailando, y yo diciendole la misma frase, con el mismo sentimiento y aplaudiendola de pie. Ojalá eso alguna vez ocurra. 


Continuara: 

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Dos capítulos por hoy. Gracias por leer. Besos. 



Capítulo 4-


Terminamos de 'bailar' porque realmente eso no era bailar, aunque siempre hacíamos lo mismo. Nos quedamos abrazados, y mirándonos a los ojos, sonriendo como hacia bastante tiempo que no hacia.


- Tu sonrisa es la mas hermosa. 

- Si, vos decís. 
- Es que lo es. 
- Eso porque sos mi novio. 
- Bueno, pero no tiene nada que ver. 
- No importa, igual. Es hermosa. 
- Vos también sos hermoso. 
- rio- Como vos seguro que no. 
- Para mi si. 
- Como digas Chaves. 
- Si. Es como yo digo. 
- Claro. 
- reí- Sos un tonto. 
- ¿Tonto yo? Ah, ahora soy tonto. 
- Si, muy. 
- ¿Y se puede saber por que? 
- Porque si. 
- Eso no es una respuesta. 
- Bueno, para mi si lo es. 
- me robo un beso- ¿Eu que haces? Devolveme mi beso. 
- No. 
- ¿Por que no? 
- Porque no. 
- Eso no es una respuesta. 
- Si, es una respuesta. 
- No me copies. 
- No me copies. 
- Deja de hacer eso Pedro. 
- Deja de hacer eso Pedro. 
- Sos un tonto. 
- Sos un tonto. 
- Te amo igual. 
- Te amo mas. 
- sonreí- ¿Me das un beso?
 - No ahora no quiero. 
- Dale, no seas malo. 
- ¿Y por que tendría que dartelo? 
- Porque soy tu novia, y me amas, y me vas a dar muchos besos. 
- ¿Todos los que yo quiera? 
- Todos los que vos quieras. 
- Me gusta esa idea. 
- A mi me gustas vos. 
- Me alegra escuchar eso. 
- Bueno, ya esta. Veni, voy a robarte muchos besos. 
- ¡Pedro! 
- ¿Que? Lo voy a hacer. 
- No, yo creo que no. 
- ¿Como que no? 
- Primero - corrí al baño y cerré la puerta- Vas a tener que sacarme de acá. 
- Sos una tramposa Chaves. 
- No hay reglas. No hay trampas. 
- Eso no vale. 
- Ah, no se. 
- Bueno voy a esperar acá sentado, hasta que salgas. 
- Bueno, no pienso salir. 
- Ya te voy a agarrar. 
- Como diga señor Alfonso.


Me apoye en la puerta, y me deje caer al suelo. Esto era un juego de nenes, de como cuando teníamos 17 años y nos corríamos para que me de un beso. Ya no estaba para hacer estas cosas, pero realmente la situación me llevo a hacerlo. Gracioso, me moría de ganas de ver la cara de Pedro sentado ahí afuera, en la habitación esperando a que yo salga. Pobre iluso, no voy a salir. Le va a costar mucho convencerme.

Pasaron unos cuantos minutos, media hora mas o menos. Decidí gritarle para saber si estaba dormido, o seguía despierto. 


-¡Amor! - grité- ¿Estas despierto? 
- No, estoy dormido. 
- Tarado que sos. 
- Te dije que iba a esperar a que salieras. 
- Vas a cansarte. 
- Igual en algún momento de tu vida vas a tener que salir. 
- ¿Y si no quiero? 
- Entro por la ventana y te saco. 
- reí- Tonto. 
- Vos espera nada mas.

Y esas fueron sus ultimas palabras. Observe la ventana del baño y me di cuenta que era lo bastante grande como para que entre un cuerpo humano por ahí. Comencé a dudar de si Pedro era capaz de hacer eso, y comprendí que si lo haría.


.....


Algo estaba rozando mi mejilla. Abrí mis ojos, y Pepe estaba frente a mi.

- ¿Como..? 
- Te dije que iba a entrar. 
- ¿En serio entraste por la ventana? 
- ¿Por que no? 
- Estas loco amor. 
- Si, loco por vos. 
- Veni tonto.

Rodee su cuello con mis brazos y lo atraje hacia mi. Bese sus labios con dulzura, y el siguió el beso a la perfección.

- ¿Podemos salir del baño? 
- Si, mejor.


El abrió la puerta del baño sin apartarse de mi. Continuo besando mis labios, hasta que llegamos al borde de la cama. Me senté en ella, y luego me deje caer...

A los pocos minutos, nos encontrábamos, los dos, solos, juntos en la cama, amándonos como siempre lo hacíamos.



Continuara: 

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Primer capítulo de hoy.