miércoles, 12 de febrero de 2014
Capítulo 14.-
Pasaron las horas, y yo seguía ahí acostada, con la foto de mi hija sobre mi pecho. No sé porque pero sentía la necesidad de estar con ella, ahora, ya.
Pedro no había vuelto a subir a la habitación. Y probablemente no lo haría tampoco.
Estuve toda la tarde acostada llorando después de la pelea con Pedro.
La puerta sonó y se abrió.
- Permiso hija.
- Pasa mamá.
- se acercó a la cama, y se acostó a mi lado- ¿Qué te pasa hija?
Por un momento decidí contarle la verdad, decidí decirle que Luz iba a la academia, que era mi alumna, que Carlos le pegaba. Pero luego cambié de opinión y solo le conté lo que había pasado con Pedro.
- Discutí con Pedro.
- ¿Por qué amor?
- No sé, problemas. Desde que Luz no esta con nosotros siento que el lazo que teníamos se fue quebrando poco a poco.
- No hija, no pienses eso.
- Si, es así ma. - apoye mi cabeza en su hombro-
- No hija. No. Todo se va arreglar vas a ver.
- Tengo miedo de perderlo.
- No lo vas a perder, vas a ver.
- Siento que todo lo que hago ya no tiene sentido, que nunca voy a recuperar a Luz.
- Luz va a volver con nosotros muy pronto, te lo prometo.
- Tengo miedo de que eso nunca pase, y que Pedro se aleje de mi poco a poco.
- No hija, no. No tengas miedo, no lo sientas. Nada va a pasar.
- Me voy a separar de Pedro lo se, lo presiento. Y tengo miedo mami. No sé que va a pasar.
- No te vas a separar de Pedro, te lo aseguro Pau. No tengas miedo.
- Ya no se que hacer, no tengo fuerzas para nada.
- Si, si que las tenes.
- No, siento que mi corazón se rompe en pedazos cada vez mas.
- No hija.
- Ayudame mami, por favor. No quiero perderlo, y mucho menos no recuperar a mi hija.
- Tranquila mi nena, estoy con vos, siempre estoy con vos.
Estaba hablando con mamá, cuando se escucha la puerta.
Y entra Pedro.
- Permiso. ¿Puedo pasar?
- ¿Qué pasa Pedro?
- ¿Podemos hablar?
- Estoy hablando con mi mamá ¿No ves?
- Pau -me dijo ella- Si pasa Pedro, yo los dejo solos.
- No mamá.
- Paula.
- Esta bien Laura ella no quiere que hablemos, me voy.
- mi mamá se levantó de la cama- Quedate yo me voy, no hay problema.
- Mamá.
- Paula, no seas chiquilina.
- Claro, claro - me di media vuelta y les di la espalda-
Mi mamá salió de la habitación, y Pedro cerró la puerta. Se sentó a mi lado, pero aún yo estaba dandole la espalda.
- Pau hablemos. Por favor.
- ¿Qué queres que hablemos?
- De lo que pasó hoy.
- No hay nada que hablar.
- Si, porque vos estas enojada, y no lo entiendo.
- Claro, no lo entendes. Nunca entendes nada.
- En serio Paula.
- me di vuelta- ¿En serio?
- No seas así conmigo. Perdón, me equivoqué. Tenías razón, él es capaz de cualquier cosa, y si lo sabía pero quizas no quería verlo, no quería aceptar lo que esta pasando. Perdón.
- No es solo el hecho de que me pidas perdón y ya esta, porque es obvio que voy a perdonarte. Pero al principio no lo viste, no me creíste, pensaste que estaba mintiendo, lo estabas defendiendo a él, y eso es lo que mas me dolió, siento que ya no confías en mi como antes, que no es lo mismo, que nuestra relación esta cambiando. Y me da miedo perderte, me da miedo no poder recuperar nunca a Luz que terminemos separados y no quiero, no quiero sufrir toda mi vida, no quiero perderte y no quiero que esto se termine.
- Confío en vos como desde el primer momento Pau. No pienses así.
- Hoy no fue lo mismo.
- Lo se, y te pido perdón. Te prometo que voy a tratar de cambiar esto, no se que me pasa, no se que es lo que nos pasa. Si, yo también siento que no es lo mismo. Pero por favor, no dejemos que esto se termine, me moriría si no te tuviera conmigo.
- No quiero que se rompa nuestra relación, Pedro yo te amo y me moriría sin vos. Pero siento que cada día estas mas lejos, y eso me hace peor.
- No me vas a tener mas lejos, te lo prometo Pau, te amo y no voy a perderte no lo voy a hacer.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo hermosa, no voy a dejarte sola nunca. Sos mi vida, vos y Luz.
- Te amo. - me acerqué mas a él, y me apoyé sobre sus piernas-
- él acarició mi cabello- Te amo mucho mas princesa. Perdón por lo de hoy, no tendría que haber reaccionado así, soy un tarado. Perdón por no creerte desde el principio.
- Me dolió que no me hayas creído desde el principio. Pero no se, yo también soy un poco cabrona ¿No?
- rió - Si.
- No te rías tonto. No me gustó que me digas así.
- Bueno pero es la verdad.
- Si, pero podrías haber usado otra palabra - levanté mi cabeza y lo miré- ¿O no?
- Fue la primera que se me ocurrió.
- sonreí- Te amo. Y la verdad que no me gusta pelearme con vos, y discutir por cualquier cosa, no tengo a Luz y no quiero perderte. En serio.
- No vas a perderme. - se acercó y besó mis labios- Te amo hermosa.
- Te amo mucho mas. ¿Vas a dormir conmigo no?
- Si vos me dejas y no hechas a almohadones si.
- Dale tonto. Hoy no te hable en todo el día, bah, no hablamos y te extrañe.
- Es obvio, no podes estar ni un día sin mí.
- Sos un tarado.
- Pero te amo.
- Si, pero igual.
Nos acostamos en realidad él, porque yo ya estaba acostada y hacía unas cuantas horas.
Eran las once y media de la noche, realmente estaba cansada, había sido un día agotadora y lo único que necesitaba hacer era dormir. Se acostó y yo volví a apoyar mi cabeza sobre su pecho.
- ¿Cómo es Luz?
- Es.. es hermosa. Tiene tu nariz, y mis ojos.
- ¿Habla mucho?
- Mmm, no se. Pero no es muy tímida.
- ¿Qué vamos a hacer?
- Vamos a ir a ver al abogado, y después vamos a solucionar las cosas.
- Si, me parece lo mejor.
- Amor yo seguiría con la conversación, pero muero de sueño.
- Te entiendo , descansa.
- Buenas noches.
- Buenas noches.
Ni siquiera llegué a escuchar sus últimas palabras, porque cerré mis ojos y a los pocos segundos me dormí.
Continuara:
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sábado, 8 de febrero de 2014
Capítulo 13.-
Salí de la academia, y manejé los mas rápido posible hasta mi casa.
Ana y mi mamá seguramente no estaban, ya que siempre salían a caminar así que sería mas fácil hablar con Pedro, y explicarle lo que estaba pasando.
Llegué a mi casa, entré el auto, y luego a mi casa. Comencé a gritarle a Pedro.
- Pedro. Amor. ¿Dónde estas?
Gritaba como si alguien estuviera a punto de asesinarme, pero no era así.
- ¡Pedro!
Y él bajaba de la escalera, corriendo un poco mas.
- Pau, tranquila ¿Qué pasa? - se acercó a mí-
- Pasa que Luz, Luz esta ahí, ella esta cerca hay que ayudarla.
- ¿Eh? Pau no te entiendo. Veni, sentemonos y me explicas.
Nos sentamos en el sillón del living, y le comencé a explicar lo que pesaba.
- Tranquilizate y contame que pasa con Luz.
- Luz, Luz es alumna de la academia.
- ¡¿Qué?!
- Si, hoy que fui a reemplazar a Verónica fue su profesora esta ahí desde hace un año. ¿Entendes? Un año.
- ¿Estas segura?
- Pedro es mi hija, obvio que estoy segura, sé quien es.
- Bueno, es solo que.. No importa. ¿Y qué hiciste?
- No hice nada, ¿Entendes? Nada.
- Esta bien.
- No, nada esta bien, nada va a estar bien.
- ¿Por qué? Tranquilizate.
- Porque él le pega Pedro ¡Le pega! Y yo no estoy ahí para ayudarla. - dije con mis ojos llenos de lágrimas-
- ¡¿Qué?! ¿Qué estas diciendo?
- Te lo estoy diciendo porque lose, tiene un moretón en su brazo.
- Se pudo haber golpeado Paula.
- No Paula nada. No se golpeo con nada.
- ¿Y cómo estas tan segura?
- Como me dijo que se golpeo jugando. Pedro, el moretón que Luz tenía no se lo había hecho jugando.
- Probablemente si.
- Probablemente nada Pedro. Escuchame, yo la vi con mis ojos te puedo asegurar que eso no se lo hizo jugando. Yo era igual cuando me preguntaban que me había pasado, decía lo mismo.
- No se.
- Tenes que creerme, es tu hija Pedro, es nuestra. No te mentiría con algo así.
- Tengo que verla.
- No, no podes. No podemos hacer así las cosas. Hay que hablar con el abogado y explicarle lo que esta pasando.
- Si, tenes razón.
- Tenemos que ir a verlo, decirle lo que pasa, y lo que esta pasando con Luz.
- No nos va a creer eso de que tu papá le pega.
- Si, lo va a creer.
- No estoy seguro.
- Bueno. Y si no me cree no me interesa, y si vos tampoco me crees tampoco.
- ¿Qué decís Paula?
- Lo que escuchaste. ¿No me crees? No me importa, yo no voy a dejar que le pegue a mi hija, ni él, ni nadie.
Me levanté del sillón, y me fui a la habitación.
No podía creer que Pedro no me creyera lo que le estaba contando. Esta bien, solo tenía un moretón. Pero yo viví lo que ella esta pasando, yo lo pase y no quiero que ella tenga la infancia de mierda que yo tuve, no. Me lo prometí a mi misma y voy a cumplirlo. Si Pedro no me cree, no me importa. Luz no va a estar por mucho tiempo con Carlos, juro que si le veo un moretón mas, me la traigo para mi casa y me importa una mierda lo que digan él, el abogado, o quien sea. Mi hija no va a sufrir.
Me encontraba recostada en la cama, con la única foto que tenía con mi hija cuando tenía apenas unos dos meses de vida. Mis lágrimas no cesaban, no podía dejar de llorar. De solo pensar que en este momento él podría estar pegandole o haciendole cualquier otra cosa me frustraba, me dejaba demasiado mal, me daba rabia. Y el simple de que Pedro no me crea me ponía peor. No lo entendía era su hija.
Pasó una hora mas o menos, eran las tres y cuarto de la tarde y afuera estaba feo y llovía. Pedro no había subido ni una sola vez a verme, ni siquiera para preguntar como estoy. Seguramente mi mamá ya había vuelto, pero sinceramente no tenía ganas de verla, ni de hablar con nadie, al menos por ahora.
.............
Se escuchó un golpe en la puerta, y esta se abrió.
- Permiso ¿Puedo pasar? - preguntó Pedro-
- Ya pasaste.
- Dale Paula. No seas chiquilina.
- ¿Chiquilina, yo? Me lo dice el que no me cree que a su hija le pegan. Pero esta bien, yo soy la chiquilina.
- ¿Por qué sos así? - se acercó a la cama-
- ¿Así como Pedro?
- Así de cabrona. - reconozco que me causa gracia la palabra, pero no me reí-
- ¿Así de cabrona? ¿Sabes por qué me pongo así? Porque me enerva que no me creas, me saca que seas así conmigo, te estoy hablando de tu hija y vos me decís "no creo que le pegue", pero esta bien, soy así de cabrona. Ahora dejame sola.
- Perdón, ¿Si? Perdoname, no lo hice a propósito. No me di cuenta, no quise que te pongas así. Es solo que no me entra en la cabeza que él puede pegarle, no sé.
- Lo estas defendiendo, y eso me hace peor.
- No lo defiendo Paula.
- ¡Si, Pedro! - grité- Lo defendes, estas diciendo que no puede pegarle, cuando sabes que a mi me pego toda la vida, desde que tengo memoria.
- No puede ser tan cruel con una nena de cuatro años.
- Conmigo lo fue. - dije entre lágrimas- Y eso se ve que no te importa, y a que tu hija menos. Ya no te entiendo.
- No me podes decir eso Paula, me importa y mucho. Es mi hija, y daría la vida por ella.
- ¡Entonces hace algo! - grité-
- De todas formas no tenemos pruebas de que él le pega, no nos vale de nada que vos hayas visto su moretón.
- ¿No nos vale? A mi me pegaron durante diesisiete años, me denigraron como a nadie, me dijeron absolutamente de todo, me violaron, Pedro ¿Entendes? ¡Me violaron! - le grité, entre lágrimas- Pero no, no vale nada de lo que diga o haya visto.
- Perdón, perdón. - se acercó a mí- No quise decir eso. No..
- Esta bien, no te hagas problema.
- Perdón, no te enojes conmigo.
- Esta bien Pedro.
- Dale - intentó acariciar mi mejilla, pero la corrí- ¿Por qué te pones así? Yo no soy el malo de la película.
- No, pero lo defendes. Que es casi lo mismo.
- ¡No lo defiendo Paula! ¡No!
- Okei.
- Creo que mejor me voy, no tiene sentido seguir peleando por algo que no vale la pena.
- No, no lo tiene. Pelear por la vida de tu hija no tiene sentido. Hace lo que quieras.
- No quise..
- lo interrumpí- Claro vos nunca queres.
Me di media vuelta, y le di la espalda.
Él no dijo mas nada, ni yo tampoco. Solo se levantó y se fue de la habitación dejando la puerta cerrada.
Me parece que hoy iba a ser una noche complicada, difícil y con lágrimas.
Continuara:
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Hola, no me maten. Yo sé que igual me aman. Ah (????)
viernes, 7 de febrero de 2014
Capítulo 12.-
La clase estaba llegando a su fin.
Mire la hora y eran las una menos diez, así que decidí terminar con la clase.
- Bueno chicas, hasta acá llegamos. ¿Les gustó la clase de hoy?
- ¡Si! -gritaron-
- Bueno, a mí me encantó trabajar con ustedes.
- Seño.
- ¿Qué pasa?
- ¿Va a volver otro día?
- No lo sé, si vuelve la seño Verónica no creo.
- La queremos tener otra vez.
- Si. -dijeron-
- Bueno. Me alegra que les guste estar conmigo. Ahora busquen sus cosas y pueden irse a casa.
Ellas comenzaron a juntar sus cosas, y de a una vinieron a saludarme. Las saludé con un beso en la mejilla a todas. Lo único que quería era saludar a mi hija, por primera vez, necesitaba hacerlo ahora que la tenía a mi lado.
Ella se acercó con Mia y Agostina, sus dos amigas.
- Chau seño.
- Chau hermosas - besé la mejilla de Agos-
- ¿Cuándo vuelve?
- Y si la seño Verónica no vuelve, seguro que el Martes.
- Si. Chau - saludó Mia-
- Chau hermosa.
- Chau seño.
- Chau bonita - ella se acercó y besó mi mejilla-
Sentir su beso en mi mejilla me dio escalofríos, pero fue la sensación mas hermosa de todas.
Necesitaba abrazarla, pero no lo hice.
Ellas se fueron, yo junté mis cosas y me dirigí a la dirección, sabía que si me cruzaba con Carlos iba a ser para problemas y lo que menos quería era tener problemas en mi trabajo.
Golpee la puerta de la dirección y entré. Allí estaban la directora, Nilda y Pablo, que era profesor de baile también, pero se dedicaba mas a ver los detalles o mejorar las coreografías, generalmente daba clases particulares a las alumnas que bailaban mejor.
- Permiso.
- Si, pasa Pau.
- ¿Qué pasó? Porque me dijo que viniera cuando termine la clase.
- Te necesito unos cuantos días mas para las nenas de tres a cinco años.
- ¿Por?
- Lo que pasa que Verónica esta enferma y necesitamos terminar la coreografía, no falta nada para el festival.
- No..
- no me dejó terminar- Si no queres lo entiendo, buscaremos a alguna profesora. No hay problema.
- Iba a decir que no tengo problema, usted sabe que a mi me pueden las nenas mas chiquitas, así que si.
- Muchas gracias Pau, de verdad.
- No hay problema, ¿Hasta cuando sería?
- No lo se, hasta que Verónica se recupere.
- Esta bien. ¿Qué día vienen las nenas?
- Martes, Miércoles y Jueves.
- Esta bien. hay un problema los Miércoles yo trabajo con mis alumnas.
- Quédate tranquila, ese día Pablo puede ayudarlas.
- ¿Segura?
- Si, si.
- Esta bien.
- Igual no creo que sea por mucho tiempo.
- Bueno. Yo me tengo que ir, ¿Si? Cualquier cosa me llaman.
- Esta bien Paula, muchas gracias. Hasta mañana.
- Nos vemos mañana.
Salí de la dirección, cerrando la puerta.
Todavía no podía creer lo que estaba pasando, mi hija era mi alumna (solo por unos días) pero igual lo era, y sentía felicidad, pero a la vez tristeza. No podía disfrutarlo plenamente porque no la tenía conmigo, pero por lo menos la tenía cerca.
Seguramente Carlos ya la habría venido a buscar, y yo no la vería hasta el Martes, nuevamente.
¿Cómo iba a contarle a Pedro esto? ¿Cómo iba a decirselo? Era todo tan extraño, tan raro. Pero hoy iba a decirle, no podía ocultarle esta información.
Antes de salir de la academia, fui al baño. Entré hice mis necesidades, y estaba lavándome las manos cuando escucho el llanto de alguien. Supuse que era mi imaginación, y me concentré nuevamente en lo que estaba haciendo. Nuevamente volví a escuchar el llanto. Me di vuelta.
- ¿Quién esta ahí?
Nadie respondió, pero era extraño, alguien estaba en el baño. Me sequé las manos y comencé a revisar en cada una de las puertas pero no había nadie. Era imposible, el llanto seguía escuchándose.
Miré por todos lados, hasta que vi a alguien sentado contra la pared, acurrucado y con sus manos alrededor de sus rodillas, era una nena.
Me acerqué a ella, y me coloqué en cuclillas en frente.
Hasta que me di cuenta que era Luz.
Mi corazón comenzó a acelerarse, y mis lágrimas amenazaban con salir de mis ojos.
- Ei, princesa ¿Qué te pasa?
- Nada, vayase seño.
- No, no me voy a ir. Vení.
La levanté del suelo, ella se resistió hasta que dejó que la ayude. Me senté en una silla, y a ella sobre mis piernas.
Era raro que una profesora hiciera esto, pero no era mi alumna era mi hija, e iba a ayudarla.
- ¿Qué te pasa bonita?
Ella no dijo nada, y simplemente rodeó mi cuello con sus brazos, escondiendo su cara en mi pecho.
Ya no lo aguante, no pude soportar verla llorar, y que ella no supiera que yo era su mamá. Mis lágrimas cayeron de mis ojos, una tras otra, como si no fueran a terminar nunca.
La abracé, la abracé lo mas fuerte que pude, sabía que no me conocía, que no sabía quien era, pero igual así lo hice, necesitaba que supiera que estaba con ella a pesar de todo, a pesar de que no viviera conmigo, de que no supiera que yo era su mamá. Acaricié su cabello, con mi mano izquierda, y con la otra la abrazaba, sin soltarla, ni un segundo.
- No llores mas hermosa, por favor. - mis lágrimas seguían cayendo- ¿Qué haces acá todavía? ¿No te vino a buscar nadie? - ella negó con su cabeza- ¿Quién tiene que venir a buscarte?
- Mi abuelo.
En el momento en que dijo mi abuelo, mi corazón termino de romperse completamente, ¿Cómo puede ser que se olvide de su nieta? ¿Para esto me la saco? ¿Para esto hizo lo que hizo? No lo entendía, juro que el día que lo vea, voy a ser yo misma quien lo lleve a la cárcel.
- ¿No vino?
- No.
- ¿Y por qué lloras? - volvió a negar con su cabeza- Contame princesa, no le voy a decir a nadie. - negó nuevamente- ¿Por qué no queres?
- Porque no. Porque si mi abuelo sabe, se va a enojar.
- ¿Qué cosa?
Ella se soltó de mi cuello, pero seguía sentada sobre mis piernas.
No entendía lo que sucedía, lo que le estaba pasando. No había razones por las que no quiera contarme porque lloraba.
La tenía rodeada con mis brazo derecho, para que no se cayera. Ninguna hablaba, ninguna decía palabra.
Hasta que note un moretón en su brazo, me pareció raro, pero no era un moretón común, era como si ...
- ¿Qué te paso en el brazo Luz?
- Me lastimé jugando -dijo convencida-
- ¿Segura?
- Si. - agachó su cabeza-
- ¿No me queres contar nada?
- No, seño.
Se bajo de mis piernas, agarró su mochila y se dirigió a la puerta.
- Chau seño.
- Chau bonita.
De pronto comprendí lo que estaba pasando, lo que le sucedía a mi hija.
Primero era un "me lastimé jugando" después pasaba a "me tropecé en la calle" y finalmente un "me caí de las escaleras" hasta que .. No quise ni pensarlo, agarré mis cosas rápidamente, y salí de allí secando mis lágrimas con mi mano. No podía dejar que esto pase, que esto suceda, que le pase lo mismo que me pasó a mi. No iba a permitirlo, y si era necesario, iba a ir a buscar a mi hija y me la iba a llevar bien lejos.
Pero no iba a permitir que él le pegué como lo hizo conmigo.
Continuara:
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Hola no me maten, chau.
Capítulo 11.-
Todas bailaban, movían sus cuerpitos para todos lados, y lo hacían con tanta pasión y tanto amor que se notaba que a pesar de que tuvieran tan corta edad amaban lo que hacían, y por algo estaban acá.
Todas estaban bailando, yo me encontraba parada en frente de ellas mirandolas hacerlo. Sinceramente tenía que ver a todas, pero mis ojos solo se centraban en ella, y en nadie mas. MI HIJA, en esa nena a quien no había visto por tres años, los tres años mas largos de mi vida, sabía que todavía no la tenía conmigo porque no podía ir y decirle "Hola Luz, soy tu mamá" es ilógico, quería correr y abrazarla pero no se puede. Debería esperar, y hacer la cosas bien.
Terminaron de bailar hasta donde sabían, y las aplaudí.
- Muy bien hermosas. Veo que estuvieron practicando mucho con la otra seño.
- ¡Si! - dijeron-
Vi que una de ellas levantó su mano, para preguntar algo.
- ¿Qué pasa linda?
- Seño ¿En el festival nos va a ver mucha gente?
- Si. ¿Es tu primer festival?
- Si.
- ¿El de todas es su primer festival?
- No. - respondieron algunas-
- A ver, ¿Quienes ya bailaron en algún festival de fin de año? Levanten la mano.
Eran veinte, de las cuales nueve solo levantaron la mano. Y Luz era una de ellas. Mi hija ya había bailado, y yo no la había visto, no puede ser. Tendría que haber estado en otra academia, porque en los festivales de fin de año siempre estoy y no la vi nunca, seguramente la cambió este año acá.
- Alguna le quiere explicar a su Ludmi como es. - ninguna levantaba la mano- ¿Nadie? Si no quieren le explico yo.
Y una de ellas levantó la mano. No veía quien era ya que estaba tapada por alguien, levanté un poco mi cabeza, y era Luz.
Mi garganta se tapó, y de un momento a otro las palabras dejaron de salir. Respiré hondo y hablé.
- ¿Qué pasa amor?
- Yo estuve en un musical antes.
- ¿Si? ¿Queres decir como es?
- Pero no era acá, fue en otro lado.
- ¿Vos empezaste este año acá?
- Si.
- No importa. Son parecidos los festivales.
- Bueno. Hay mucha gente, y allá las mas chiquitas bailan primero, y después las mas grandes.
- Si, acá es igual.
- Y después les dan un premio a la que bailan mejor. Y es eso nada mas.
- Gracias Luz.
- De nada seño.
Escucharle decirme "seño" en vez de mamá. No lo podía creer, era raro y horrible a la vez.
Pero sabía que este pronto se acabaría.
- Si chicas como dijo Luz. En los festivales cada señorita con sus alumnas prepara una coreografía y después la muestran para la gente que viene a verlos. Empiezan bailando las mas chiquitas, que este año serían ustedes, y después siguen las mas grandes.
- Seño. -dijo otra de ellas-
- ¿Sí?
- ¿Bailó en muchos festivales?
- Si, en muchos.
- ¿Y no le dio miedo? -dijo otra-
- Al principio te da miedo, pero después no.
- ¿Es fácil?
- Si hermosas. Lo importante es ir a divertirse y pasarla bien.
- ¿Y si te equivocas?
- No pasa nada. Miras a tu compañera de al lado y la seguís.
- ¿Seño se confundió alguna vez? - preguntó Luz-
- Muchas veces, pero después practicaba y cada vez me salía mejor.
- ¿Nosotras bailamos bien?
- Si, bailan hermoso. Y ahora tendríamos que estar practicando, no hablando.
- rieron- ¿Nos va a enseñas mas pasos?
- Si, obvio.
Ellas se pararon del suelo, y se formaron como iban a estar en la coreografía.
- Bueno ahora les voy a enseñar los pasos que siguen, presten atención.
Comencé a explicarles lo que tenían que bailar, y ellas lo siguieron a la perfección. Obviamente tarde un poco mas que con las chicas mas grandes porque son mas chiquitas y hay que ayudarlas. Pero la mayoría de ellas no tuvo mucho problemas, aunque tuvimos que repetir unas cuantas veces los pasos.
Pasó una hora, y era el momento del "recreo" por así decirlo, tenían unos minutos para descansar, ir al baño, tomar algo.
- Buenos muchachitas, muy bien. Ahora pueden descansar un ratito.
- ¡Si! - gritaron todas-
- Si quieren pueden ir al baño, o quedarse acá charlando.
La mayoría de ellas salió corrió corriendo al baño, Luz fue una.
Tenían media hora para descansar. Unos cuantos minutos mas que las grandes porque eran mas chiquitas, y se cansaban mas rápido.
Algunas estaban sentadas en grupo en el aula. Salí afuera, a la sala de espera, digamos, y había algunas ahí. Pero no la vi a Luz.
En eso veo que viene una nena, Agostina, corriendo desde el baño, y se acercó a mí.
- Eu, eu, eu. No corras amor.
- Seño. - me dijo bajito-
- ¿Qué pasa hermosa?
- me dijo que me agachara, lo hice- Luz esta llorando en el baño.
- ¿Qué? ¿Cómo que esta llorando?
- Sh. Dijo que se lo diga bajito, porque no quiere que nadie sepa.
- Perdón. Vos quedate acá, y yo la voy a ver.
- Pero quiero ir con ella.
- Ahora no hermosa. Primero tengo que hablar con ella, después vas ¿Si?
- Esta bien.
¿Luz llorando en el baño? ¿Mi Luz? ¿Mi hija? No entendía como iba a ir a consolarla, sin decirle que era la mamá. Pero iba a hacerlo, no iba a dejar que llore. No.
Me dirigí al baño de chicas y entre.
Comencé a llamarla, pero ella no salía.
- ¿Luz estas acá? Hermosa soy Paula la seño. - al decir la seño mi voz se quebró- ¿A dónde estas? No voy a hacerte nada princesa, solo quiero hablar con vos.
- ¡No! Quiero estar sola. -dijo ella desde algún lugar-
- Ei princesa, ¿Dónde estas? -comencé a abrir la puerta de los baños- Salí, no te voy a hacer nada. Solo quiero hablar con vos.
- No quiero que me vean llorar.
- No hay nadie Luz, estoy yo sola.
- ¿Segura?
- Si.
- Esta bien.
Ella abrió la puerta y salió de donde estaba escondida por así decirlo, no quería que nadie la viera llorar, y era lógico. A mí me pasaba exactamente lo mismo, solo que lloraba en mi casa, o junto con Pedro.
Salió de allí, y me miró. Aún tenía sus ojitos llenos de lágrimas, me partió el corazón verla así y no saber que hacer, no saber que preguntarle, que decirle, abrazarla o no, de solo pensar que la tengo que dejar hoy y no la voy a volver por mucho tiempo mas me destruye.
Me acerqué a ella, y me arrodillé para estar a su altura.
- Ei hermosa ¿Por qué lloras?
- Nada seño.
- Por nada no lloras.
- De verdad seño, no me pasa nada.
Quería abrazarla y decirle que era su mamá, que podía confiar en mí, que no iba a hacerle nada, pero eso era imposible. Tenía que esperar mas tiempo, tenía que hacer las cosas.
Ella seguía llorando.
- Basta de llorar hermosa.
- Es que .. - no terminó la frase-
- ¿Es que, qué?
- Nada. - ella bajo su cabeza-
- No se como ayudarte reina, si no me decís que te pasa no puedo.
- Es que ... - hizo una pausa- No le puedo decir.
- ¿Por qué no? No te voy a hacer nada.
- Por nada.
- Bueno cuando quieras decirme yo estoy allá ¿Si?
- Si.
- ¿Queres volver a la clase? ¿O queres quedarte sentada ahí afuera?
- Quiero bailar.
- Bueno vamos.
Ella tomó mi mano, y por un momento sentí que mis lágrimas iban a salir de mis ojos, pero trate de contenerme, y lo logré. No podía llorar acá y mucho menos delante de ella.
Caminamos hasta el aula, y luego volvió a comenzar la clase.
Tenía dudas, muchas de porque ella estaba llorando, por nada no lloraba ¿Pero, por qué? ¿Alguien le había hecho algo? Por un momento pensé lo peor, y rápidamente lo descarté de mi cabeza, era imposible.
Continuara:
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Hola yo de nuevo.
¿Quieren maratón? Dejen 15 comentarios y subo cinco capítulos :)
jueves, 6 de febrero de 2014
Capítulo 10.-
Habían transcurrido dos días desde la noche del accidente, Pedro se había fracturado el brazo por lo tanto no podía manejar ni tampoco ir a trabajar. Tenía licencia por unos días, no muchos ,ya que no era nada grave.
Era Jueves. Los Jueves no iba a la academia, ya que solo mis alumnas iban tres días a la semana, de los cuales hoy no estaba incluido. Podría quedarme en casa, y estar con Pedro. Eso me alegraba un poco, aunque sería perfecto si mi hija estuviera acá, pero no lo esta, y es todo por mi culpa, lo admito, aunque digan que no es así.
Las diez de la mañana, un horario no habitual para mí.
Abrí mis ojos y miré a mi lado, Pedro estaba dormido (como siempre) no existía día en donde me despertara y él estaba dormido, siempre era lo mismo. Ya a esta altura me daba risa.
Besé su mejilla, y él se movió un poco, volví a besarla y finalmente abrió sus ojos.
- Buen día -le dije sonriendo-
- Buen día bonita.
- ¿Como dormiste?
- Bien, un poco incómodo.
- ¿Tu brazo?
- En el lugar.
- reí- Tonto. En serio ¿Cómo esta?
- Bien, ahora no me duele tanto, pero me molesta.
- Bueno acostumbrate al yeso porque lo vas a tener unos cuantos meses.
- Si, lose.
- Igual me gusta como te queda el yeso.
- Paula.
- ¿Qué? En serio, te queda lindo ¿Te puedo escribir algo?
- ¿Estas bien?
- Si. ¿Por?
- No sé, estas rara.
- No, no. Estoy bien.
- Bueno. Obvio, podes escribir algo. - sonrió-
- Si. - sonreí-
Me levanté de la cama, y fui a la cómoda a buscar un fibron. Volví, él acercó su brazo y yo comencé a escribirle. Cuando terminé, lo leyó.
"Te amo como nunca amé a nadie. Gracias" - y un corazón al final-
- Te amo princesa - besó mis labios-
- Te amo mucho mas. Hubiera escrito algo mas, pero bueno te hubiera llenado el yeso.
- rió- Me hubiera gustado.
- Si queres lo hago. - reí-
- No, esta bien.
- reímos- ¿Qué hacemos hoy?
- ¿No vas a la academia?
- No. Es Jueves, ya tendrías que saberlo.
- Perdón. Ando medio perdido con los días.
- No hay problema amor. Repito ¿Qué hacemos hoy?
- Mmmm, no sé.
- Bueno, tene en cuenta que muchas no podemos hacer por tu brazo.
- Mmmm..
- Dale Pedro.
- Mmmm
- Que idiota que sos.
- Bueno, te me calmas.
- Me pones nerviosa nene.
- rió- Perdón, perdón. -besó mi mejilla-
- Dale en serio. ¿Qué..
Iba a repetirle la pregunta pero sonó mi celular.
Atendí.
- Hola.
- Hola ¿Pau?
- Si, soy yo ¿Quién habla?
- Nilda, Pau.
- Ah. ¿Pasó algo?
- Si, te necesito en la academia ahora.
- ¿Pero, por qué?
- Faltó una profesora, y necesito que la reemplaces.
- ¿Para qué edad?
- Para las nenas de tres a cinco años.
- Esta bien, solo porque amo a esas nenas.
- Gracias, gracias, gracias.
- No me agradezca Nilda, es mi trabajo.
- Lose, pero hoy es tu día libre.
- No hay problema.
- Gracias, en serio.
- sonreí- ¿A qué hora empieza la clase?
- A las diez y media.
- ¿Termina?
- doce y media, o a la una.
- Esta bien, ahora voy. Voy a llegar un poco tarde, pero esperenme.
Colgué el celular, y me dirigí a Pedro.
- Creo que se acabaron nuestros no planes. -reí-
- ¿Te necesitan en la academia?
- Si, faltó una profesora y tengo que ir.
- ¿Es necesario?
- Podría decirles que no, pero so las nenas de tres años, y sabes que me pueden totalmente.
- Si, lose.
- Maña.. - no terminé de decirlo- Bueno mañana no porque tengo que ir a la academia. Pero el Domingo hacemos algo ¿Si?
- Obvio amor, no hay problema.
- ¿No estas enojado?
- ¿Cómo voy a estar enojado?
- Bueno no se
- Esta bien amor. O podemos hacer algo hoy a la noche.. -me miró pícaro-
- Tonto.
- Yo solo digo.
- reí- Si, solo decís.
Me levanté de la cama.
Me dirigí al baño y me bañe lo mas rápido que pude. Salí, me cambié, saludé a Pedro y me fui ala academia.
Las once menos veinte, bueno, no llegue tan tarde.
Estacioné el auto, y entre. Lo primero que hice fue ir a la dirección.
- Permiso.
- Si, Pau pasa.
- Buen día Nilda.
- Buen día Pau. Perdón que te haya hecho venir pero falto Verónica y aviso hace unos minutos.
- Esta bien, no hay problema.
- Si lo hubiesemos sabido desde ayer suspendíamos la clase.
- No, me hubieran llamado igual. No pueden dejar sin clases a las nenas.
- Si, lose. Pero tampoco podemos llamarte siempre a vos.
- Tranquila. Pueden llamarme siempre, de eso no tengan dudas.
- ¿En serio?
- Si. Es mi trabajo y amo hacerlo.
- Gracias.
- No me agradezca. ¿Las nenas ya entraron?
- Si. Están en el aula con Pablo.
- Ah bueno, esta bien.
- Cuando termine la clase vení a verme.
- Bueno. Permiso, me voy.
- Si, si.
Salí de la dirección, y me dirigí al aula.
Allí ya se encontraban las nenas, con Pablo, quien las estaba haciendo jugar a un juego de baile. Seguramente entreteniendolas, hasta que yo llegara.
- Gracias -le dije-
- No hay problema Pau.
- Bueno chicas, hoy van a tener a otra seño porque la seño Verónica no pudo venir. Ella es la seño Pau, y les va a enseñar y van a practicar para la muestra de fin de año con ella. Chau chicas.
- Chau Pablo. -dijeron a coro-
Pablo se retiró del aula, y yo me quedé con ellas.
Eran tan lindas, tan hermosas. Que todas me recordaban a Luz, por eso dije que si sin pensar cuando me dijeron que eran ellas quienes necesitaban una profesora. Por suerte sabía cual era su coreografía para el festival de fin de año, así que no sería nada complicado practicar.
- sonreí- Hola amores. Yo soy Paula, y hoy voy a ser su seño. ¿Si?
- ¡Si! -gritaron-
- Vamos a practicar lo que venían haciendo con la otra seño, y vamos a aprender mas pasos. Cuando quieran preguntarme algo solo me llaman, o levantan la mano ¿Esta bien?
- ¡Si! -volvieron a gritar-
- Ahora voy a pasar lista, solo para saber quien es cada una.
Agarré el papel, y empecé a leer cada nombre. No se acostumbraba a pasar lista, pero cada profesor tenía una lista con los nombres de sus alumnas, y a mi me habían dado una hoy. Comencé a nombrarlas, y ellas levantaron su mano.
- Camila.
- Acá seño. - sonrió-
- Lucía. -levanté mi vista, y ya tenía su mano levantada-
- Agostina.
- Acá.
- Lourdes.
- levanto su mano- Acá seño.
- Lu..
Mis ojos se llenaron de lágrimas rápidamente, la lista decía "Luz Alfonso" el nombre de Luz, el nombre de mi hija estaba ahí. No lo podía creer. ¿Luz estudiaba en la academia? ¿Ahí? ¿Siempre estuvo tan cerca? ¿Cómo no me di cuenta antes?
Me dije a mi misma que no tenía que llorar, que era fuerte, solo tenía que seguir y terminar con la lista. Respiré hondo, y pronuncié el nombre siguiente.
- Luz.
- Acá seño.
Levanté mi vista, y ahí estaba. Mi hija, mi luz, mi nena. Estaba frente a mí, la tenía a tan pocos pasos míos. No lo podía creer. Sentía una mezcla de felicidad, ansiedad, angustia. Quería correr y abrazarlas. Decirle que yo era su mamá.
Claramente Carlos jamás le había mostrado un foto mía, por eso ella no me reconocía, no sabía quien era.
Traté de tranquilizarme, respiré hondo, y terminé la lista.
- Mia. - levantó su mano- Daniela -levantó su manos- Aldana.
- Acá seño.
- Carolina.
- Acá seño.
- Y por último Julieta.
- Acá seño.
- Bueno amores, terminé. Ahora sé cada uno de sus nombres.
Quise mirar a cada una de ellas. Pero mi vista solo se concentraba en Luz, en mi hija, en nadie mas.
- Vamos a empezar con la clase. ¿Quieren mostrarme lo que aprendieron con la seño?
- ¡Si! -gritaron a coro-
No despegaba la vista de Luz, quien hablaba con sus amigas, Mia y Agostina.
Ellas se pararon, y se pusieron en su posición, Luz tenía cuatro años, cuatro, había cumplido hacía unas cuantas semanas.
Pulsé play y ellas comenzaron a bailar.
Hoy sería la profesora de mi propia hija.
Continuara:
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Sé que me amaron ¿O no? Ah.
Dejen comentarios, y subo dos capítulos mas.
Las quiero.
Capítulo 9.-
Lo vi ahí en la camilla, durmiendo, porque eso era lo que había dicho el médico, por suerte no estaba inconsciente eso me dejaba un poco mas tranquila, primero porque tenia la certeza de que todavía lo tenia a mi lado y después porque no quería sufrir mas de lo que ya estaba sufriendo.
Me acerque a su lado, y me sente en la camilla. Tome su mano y lo primero que hice fue acariciarla, necesitaba sentir su contacto. Se me hacia que había pasado mucho tiempo desde hoy a la mañana. Si, hoy a la mañana, sonaba raro decirlo porque parecía que habían pasado unos días, pero solo fueron horas (eternas) pero horas al fin.
Le hable, comencé a decirle que lo amaba y que no entendía como era que estas cosas podían pasarnos a nosotros. La vida estaba empeñada con nosotros, ambos dos, pero sabia que por alguna razón nos había cruzado, y esa razón era Luz nuestra hija, el fruto de nuestro amor.
Trate de que las lágrimas no salieran, pero me fue imposible, de solo pensar en todo lo que estábamos pasando me hacia mal, me partía en dos. Sentía muy dentro mio pero lo sentía que muy pronto íbamos a poder gozar de lo que se llama felicidad, esa palabra tan irreal, para mi, pero que para algunos sucede muy seguido, felicidad ¿Que se sentirá ser feliz? Todavía no tengo el privilegio de poder responder a esa preguntar porque no pase por la felicidad, creo que esa es una palabra prohibida en mi vida, algo que no compra por ahí. Creo que por alguna razón tenemos esta batalla, una de las mas difíciles, y por algo es. Lo se, se que pronto la tormenta pasara, y voy a poder sonreír como siempre lo quise, voy a poder tener la vida que imagine alguna vez, o que sigo imaginando.
- Te amo Pedro. Te amo demasiado, cuando me llamaron de la clínica para decirme que habías tenido un accidente se me cayo el mundo abajo, por un momento pensé que ya ibas a estar a mi lado, pensé lo peor, de verdad. Vos sos el que me da fuerzas para seguir luchando por Luz, sos el que me mantiene fuerte, el que hace que no me rinda, sos esa persona que no te va a decir '¿Por que estas mal?' Te va a preguntar '¿Quien te hizo daño?' Y eso es lo que mas amo de voz, tu forma de ser, de pensar. Siempre pensé que un hombre como vos era inalcansable, pero me di cuenta que no. Sos esa persona que imagine durante años, sos como te imagine Pedro, tenes todos los ingredientes para ayudarme a salir de esto y ser feliz de una vez por todas. Creeme que, de verdad, todos los días le agradezco a la vida porque te cruzo en mi camino, sos mi complemento perfecto Pedro.
La verdad es que no se porque te estoy diciendo todo esto ahora, no es porque estes acá, simplemente creí que era el momento y empecé a hablar. Espero que me hayas escuchado, porque de verdad que necesito que sepas todas estas cosas. Te amo, te amo para siempre Pedro. - me acerque a el y bese labios-
Me aleje, y de pronto pude ver que abria sus ojos, no se si estaba dormido verdaderamente o solo se estaba haciendo.
Sonrió algo pícaro, así que supe que estuvo escuchando todo lo que le dije, bueno eso me deja un poco mas tranquila, ya que no estaba segura si había escuchado o no, y necesitaba (realmente) que supiera esto.
Sonreí al ver sus ojos.
- Hola. - le dije-
- Hola hermosa.
- Bueno Alfonso quiero que sepas que sos un maldito, estabas despierto.
- Es solo que me gusta escucharte hablar.
- Igual fue mas fácil así, creo que si estabas despierto no te hubiera dicho estas cosas.
- Entonces me alegra saber que me hice el dormido.
- reí- ¿Como te sentís?
- Bien, me duele un poco el brazo, pero nada mas.
- ¿Me queres decir que te paso?
- ¿Me estas retando?
- Si. Porque era muy tarde y ni siquiera un mensaje me habías mandado.
- Bueno, perdón mama. Estaba ocupado, de verdad.
- Sos un malo.
- Si, muy.
- En serio. ¿Que te paso?
- Sinceramente no me acuerdo. Lo ultimo que vi fue el auto encima mio y ahí gire y choque. Nada mas.
- Por suerte no fue nada mas que el brazo.
- Si.
- Me dijo el médico que tienen que hacerte mas placas, y estudios..
- Si, lo se. Es obvio. ¿Te quedas ahora?
- No puedo el doctor dijo que no se puede. - ¿Como que no?
- No, soy mujer.
- Bueno, yo lo voy a convencer.
- Creeme, que muero por ver eso. - reí-
Nos quedamos un rato hablando, hasta que el médico ingreso en la habitación, seguramente era para que me fuera.
- Paula, ya tenes que irte. Perdón.
- Doctor, por favor deje que se quede.
- No puedo Pedro. Me matan.
- Solo hoy, por favor. Nadie se va a enterar.
- No se.
- Por favor. Mire mi brazo, esta roto. Deje que mi mujer me cuide.
- el doctor me miro- ¿Siempre es así? - dijo riendose-
- Si.
- Esta bien, solo esta noche. A nadie le dicen esto.
- Si, si. Quedece tranquilo doctor.
- Mejor. Tengan buenas noches.
- Chau, buenas noches.
El médico se fue, y nosotros nos quedamos allí. Nos empezamos a reír, Pedro cuando quería podía ser muy convencedor.
- ¿Te acostas acá en la camilla conmigo?
- ¿Ahí? No, no entramos. Ni loca, me voy a caer.
- Dale, por favor. Te extrañe hoy.
- No, basta.
- Dale, dale, dale. Porfa.
- Uf. Esta bien.
- Si.
Me acosté a su lado y apoye mi cabeza en su pecho, entrelazando su mano con la mía.
- Te amo Pedro.
- Te amo princesa. Intenta descansar.
- Vos deberías descansar.
- Bueno, ambos.
- Si.
El beso mi frente, y a los pocos minutos solo vi oscuridad, y comencé a soñar...
Continuara:
...........................................................................................................................................................
Capítulo 8.-
El teléfono sonó y atendí..
- Hola ¿Pedro?
- No, señora. Llamamos de la clínica "los cedros.
- ¿De la clínica? ¿Como?
- Si, ¿Usted es la mujer del señor Pedro Alfonso?
- Si. ¿Le paso algo? ¿Donde esta?
- Tuvo un accidente, llamaron y lo trasladaron acá.
- ¿Como? ¿Como que tuvo un accidente? ¿Como esta el? ¿A donde esta?
- Tranquilisece señora, el ahora esta estable. Pero necesitamos que venga con urgencia porque necesitamos los datos del paciente, y demás.
- Si, esta bien. Voy para allá.
Me levante de la cama lo mas rápido posible, me coloque las zapatillas y baje. No preguntes porque, pero podía presentir que algo andaba mal, que algo le había pasado a Pedro, no entendía mucho, y no sabia nada realmente estaba preocupada por el. Necesitaba verlo, estar ahí, abrazarlo, mimarlo. Me dijeron que estaba estable, pero yo no podía estar segura de eso, hasta verlo y estar ahí frente a el, o al menos hablar con un médico.
Mi mama y Ana ya estaban durmiendo, y no iba a despertarlas para darles esta noticia, y mucho menos para que se preocuparan. Decidí salir rápido pero en silencio.
Baje, subí al auto y fui directo a la clínica..
Mi cabeza no podía dejar de pensar en todo lo que estaba pasando. Las cosas no podían estar peor, al menos por ahora no. Sin mi hija, Pedro en la clínica, mi vida era una reverenda mierda, todo estaba mal, ya no entendía nada.
¿Como puede ser que todo me pase a mi? ¿Por que no podía ser feliz? ¿Simplemente por que? La vida se había empeñado conmigo, definitivamente. No quería que sea feliz por alguna razón. Pero no iba a rendirme, no iba a dejar de luchar, no ahora. No cuando tenia todas las de ganar, no. La vida no iba a ganarme, podía caerme muchisimas veces, pero voy a levantarme y a seguir luchando por mi, por mi hija, por mi mama, mi familia, esta lucha no estaba terminada, y yo lo tenia muy en claro. Muy.
Llegue a la clínica pensando que todo estaba perdido, pero no era así.
Me dirigí a la enfermera mas cercana.
- Disculpe, buenas noches
- Buenas noches ¿Que necesita señorita?
- Mi marido ingreso hace unas horas en la clínica.
- ¿Por que motivo?
- Accidente automovilístico.
- ¿Como se llama?
- Pedro. Pedro Alfonso.
- Si, acompañeme.
- Si.
Seguí con paso ligero a la enfermera, quien me condujo al consultorio del médico. Ingrese y allí estaba.
- Buenas noches.
- Hola doctor. Buenas noches.
- ¿Paula no?
- Si.
- Sentate.
- ¿Como esta Pedro?
- Ahora esta estable, pero hace un rato estaba mal, no voy a mentirle.
- ¿Que tiene?
- Tuvo fractura en el brazo izquierdo, y algunos golpes internos, y en la pierna pero por suerte no fue nada muy grave.
- ¿Como esta su brazo?
- Bien, ya se lo enyesaron.
- ¿Como paso el accidente?
- La verdad que no sabría explicarlo con detalles, porque Pedro aun esta descansando, pero por lo que el testigo contó un auto lo choco, y el se estrelló contra el poste de la luz.
- Ah. ¿Mi marido tiene algo mas?
- Por ahora no, tenemos que esperar a que despierte.
- ¿Esta inconsciente?
- No. Solo ahora esta durmiendo, lo sedaron por su dolor en su brazo.
- Ah, bueno. ¿Puedo pasar a verlo?
- Supongo que ahora no habría problema. Venga acompaneme.
- Gracias.
- No agradezca señorita.
El doctor me acompaño hasta la puerta de la habitación donde se encontraba Pedro.
Me dijo que solo podía quedarme unos minutos, ya que era mujer y no podía quedarme a cuidar a un hombre. Tendría que llamar a algún de Pepe para contarle lo que paso, así lo venia a cuidar. Intente de convencer al médico, pero no hubo caso.
El doctor se fue y yo ingrese a la habitación donde estaba Pepe.
Continuara:
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