viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 43-


(Cuenta Pedro)

Tomé una campera de mi placard, y emprendí camino hacía la casa de Paula. Necesitaba estar con ella. Abrazarla, decirle que nada pasaría. Que todo iba a estar bien. Y que yo era quien estaba allí para ayudarla. Podía morirte, caer un agujero oscuro y no salir nunca mas, si ella se moría. Si se iba de mi vida. En este tiempo se convirtió en una persona super importante para mí. Era mi vida entera, mi otra mitad. Si ella se iba, juro que me iría con ella.

La noche estaba oscura. Hacía frío, estaba ventoso. Iba lo mas rápido que podía, corrí y corrí. Finalmente llegué a la casa de Pau. Subí por el balcón como siempre lo hacía. Golpee pero ella no me abrió, no lo hizo. No me quedó otra que entrar. No veía nada, la luz estaba apagada. Con mi celular intenté iluminar algo, pero no tenía sentido. Pronuncie su nombre, pero tampoco respondió. Comencé a preocuparme. Mis corazón comenzó a latir a mil por segundo.
Pude encontrar el velador, lo encendí. Y ahí vi que toda su habitación estaba desordenada, todo tirado por el suelo, pero a ella no la vi. Ella no estaba. Volví a pronunciar su nombre, la busqué por el baño, pero no la encontré. Me dirigía a la puerta, cuando ahí la vi. Estaba en suelo, inconsciente.

Me acerqué a ella, desesperado. Me arrodillé a su lado, y pose su cabeza sobre mis piernas. No sabía que hacer, como despertarla, como reaccionar. Acaricié su mejilla, su frente. Pero no despertaba, no podía salir así como si nada a su casa, porque iban a matarme. "Por favor Pau. Por favor mi amor, abrí los ojos. No me dejes. No ahora". Noté que tenía golpes, demasiados, en su rostro, en sus brazos, sus piernas. Estaba lastimada, estaba golpeada. Y todo era mi culpa, todo mi culpa. No la cuidé, no la protegí. ¿Por qué mierda no estuve con ella? ¿Por qué carajos la dejé con esa lacra? ¿Por qué? ¿Por qué?

La levanté del suelo, en mis brazos. Y la llevé al baño. Necesitaba limpiarla, curarla. No podía verla así. Abrí el grifo de la duche y dejé que la bañera se llenara. Saqué mi remera, mis zapatillas. De ella, saqué sus zapatillas, y su remera, que ahora solo era un pedazo de tele, roto en mis pedazos.
Me metí a la bañera, una vez que se llenó. Apagué el grifo. Me senté allí dentro, y la senté a ella entre mis piernas, y apoyé su cabeza sobre mi pecho. Algo tenía que hacer para que despertara. Era la única solución que me quedaba. No había otra cosa, solo pedía que funcione, que vuelva conmigo. No podía llamar a nadie, ni a su hermana.
Volví a acariciar su rostro. Corrí el cabello que cubría su rostro. Y volví a hablarle. "Mi amor, mi vida. Por favor, abrí los ojitos. No me dejes, no podes irte así como si nada. Déjame ayudarte. Por favor".

 Mis lágrimas comenzaron a caer. No pude contenerlas, quise ser fuerte, pero ya no podía, no me cabía en el alma el dolor que sentía por verla sufrir así. Ella no se merecía esto, no merecía sufrir por algo que no tenía la culpa. Esa mierda que tenía como padre era el culpable de todo. Era culpable de todo esto que pasaba. Iba a matarlo, juro que lo haría. Pero no iba a ensuciarme las manos por esa lacra, ese hijo de puta, que no merecía vivir. Pronto iba a pudrirse en la cárcel, porque lo merecía.
No podía verla sufrir así, no podía dejar que vuelva a pegarle, que vuelva a herirla. Ella era mi todo, era mi vida, y si algo le pasaba no sabía de lo que sería capaz. Haría lo que sea para ayudarla, para que me deje ayudarla. Iba a sacarla de este lugar inmundo en el cual vivía, el cual ella llamaba casa, pero sinceramente esto no era una casa. No era nada, solo eran cuatro paredes con un techo. Paula no merecía esto, y mucho sol porque su padre la odiaba, jamás tuvo la culpa de venir al mundo. Todos venimos, y estamos acá por algo, pero definitivamente ella no había venido para esto. Ella no vino para sufrir, y eso lo sabía perfectamente. Sea como sea, no me importaría, iba a sacarla de acá. Iba a hacerla feliz, iba a cumplirle su sueño, el de ser bailarina, y cumpliría el sueño de formar esa familia que tanto deseaba.

Volví a acariciar su rostro, una vez. Mis ojos ya estaban empapados en lágrimas. La abracé con fuerza, y apoyé su cabeza contra mi pecho. Necesitaba tenerla conmigo. Acá. Otra vez. Oír su voz, su sonrisa, su carcajada. "Te amo mi amor, te amo. No me dejes, no ahora. Por favor". Entrelacé su mano con la mía. Necesitaba sentirla, aunque sea por última vez.

Sentí que su mano apretó fuerte la mía. Escuché como tocio, como volvía. Sus ojitos no estaban abiertos. Pero sabía que estaba bien, que estaba viva. Y que seguía acá conmigo, a mi lado. Prometí cuidarla, protegerla, amarla, y hacerla feliz. E iba a cumplir mi promesa.
Volví a correr el cabello que cubría su cara, y besé su frente aún con lágrimas en mis ojos, pero con una sonrisa en mi rostro. "Esta conmigo. Te amo. Te amo Pau. Nunca te dejaría, jamás." Ella volvió a apretar mi mano. La miré a los ojos, y ella comenzó a abrirlos.

............

(Cuenta Paula)

No sabía donde me encontraba. Donde estaba. Mi cabeza dolía demasiado, mis heridas también. Me sentía mojada, no entendía lo que pasaba. Lo último que me acuerdo era que estaba en mi cuarto, comencé a marearme, caí al suelo. Y a partir de ahí, fue como si hubiera muerto.
Pero no lo estaba, no estaba muerta. Estaba consciente, pero podía escuchar su voz. Podía sentir que estaba a mi lado, como me hablaba, como me levantaba, me metía dentro del agua, como lloraba, escuchaba su voz, su llanto. Sentía sus caricias.

Tenía que despertar, no podía irme ahora, no sabiendo que él estaba sufriendo, que él estaba mal. Y por lo que me había pasado. Quería estar al menos, unos minutos a su lado, quería volver a besarlo, a sentir sus labios, sus mimos, sus caricias. Necesitaba ver su sonrisa, sus ojos, acariciar cada parte de su rostro.

Él entrelazó su mano con la mía, y yo apreté su mano, para que sintiera que estaba bien, que estaba viva. Y que no me había ido. Sentí como besó mi frente. Y escuché como volvió a pronunciar ese "Te amo".
Abrí mis ojos. Y ahí lo vi, estaba conmigo, estaba a mi lado. Volví a apretar su mano.

- Te amo, te amo mi amor. Te amo con mi vida entera. -besó mi frente-
- Estas acá. -dije comenzando a llorar- Estas conmigo.
- Sh. No hables.. Ya pasó.
- Viniste, lo dijiste y cumpliste. Estas conmigo.
- Siempre voy a estar con vos, mi amor. Siempre.
- Te amo. Te amo Pedro.
- Yo también mi vida. Mucho.
- Sentí que me moría. Que hoy iba a ser la última vez que nos veíamos.
- No. No vas a morirte, no. Primero vas a ser feliz.
- Gracias.
- Sh.. Basta bonita. No me agradezcas.
- Si, Pedro. Sabes que tengo que hacerlo. Quiero hacerlo, porque siempre estas conmigo. Siempre no importa donde, cuando. Te amo.
- besó mi mejilla.- Te amo mucho mi amor. Ya pasó.
- No puedo vivir mas. No tengo fuerzas para sacar de ningún lado.
- Si, yo sé que vos podes. Sé que sos fuerte.
- ¿Cómo hago para hacerlo? No puedo.
- Si podes mi amor. Lo sé. Y yo voy a estar ahí para vos.
- lo abracé- Te amo tanto.
- sonrió- ¿Cómo te sentís?
- Mal. Me duele todo. No tengo fuerzas, me siento mareada. Mi cabeza explota.
- Tranquila. Vamos a salir de acá, te curo y te acostas ¿Si?
- Esta bien.
- A ver -se levantó del agua- Veni.
- Esta toda mojada tu ropa.
- No importa. En ese momento y ahora solo me importas vos.
- Gracias de verdad.
- Sh.. No digas nada. Veni, dale.

Me levantó del agua, suavemente. Con temor a que pueda caerme, o hacerme doler las heridas. Igualmente, mas de lo que ya dolían no iban a doler. Me cubrió con una toalla, con mucho cuidado, para no raspar, las heridas. Me llevó a la habitación, me senté en la cama. No podía mantenerme en mi pie, ni un minuto, no sentía las piernas, mis fuerzas se habían esfumado.

Él quitó la toalla de mi cuerpo, y comenzó a curar mis heridas. Con alcohol y las cubrió con gaza. Estaba lastimada por donde te imagines, mi rostro tenía un ojo morado, golpes y un corte en la ceja. Mis piernas estaban moretoneadas, y había varios cortes en ellas a causa del cinto. Mi espalda, mi vientre, fueron los que mas sufrieron, la hebilla del cinto se había clavado demasiado en mi piel, y había producido varios cortes y había sangrado. Mientras me curaba podía sentir el dolor, dolía y ardía demasiado, pero tenía que resistir esto. Pude aguantar lo de hoy, no iba aguantar esto. Terminó de curarme, y me colocó una remera, la cual buscó y sacó de la cómoda.

- Acostate Pau. Necesitas descansar bonita.
- No puedo. No puedo descansar.
- Tenes que hacerlo.
 Quédate conmigo. Por favor.
- Obvio mi amor.
- ¿Dormís conmigo?
- No se si voy a poder, pero me quedó acá con vos.
- Por favor. Acostate conmigo al menos. Sino no voy a poder dormir.
- Esta bien.
- Gracias.
- No me agradezcas, basta. Ya esta.
- Pero quiero hacerlo. Por favor, déjame hacerlo.
- No Pau. Porque yo lo hago por quiero, porque lo siento.
- No importa. No se como voy a agradecerte todo lo que haces por mí.
- Siendo feliz.
- ¿Y cómo hago para ser feliz?
- Déjame que te lleve a esa felicidad.
- Para mí la felicidad es inalcanzable.
- No bonita. No. No es inalcanzable, solo hay que llegar a ella.
- Nunca voy a llegar a ella.
- Si mi amor . Déjame llegar, y encontrar la felicidad para vos, por vos. Por favor.
- Tengo miedo.
- Solo tenes que confiar en mí.
- ¿Estas seguro?
- Muy seguro. Déjame ayudarte. -extendió su mano-
- pose la mía sobre esta- Esta bien.
- Te amo mucho princesa. -besó suavemente mi mejilla- Sos tan hermosa. Te mostras tan fuerte y siento que sos tan frágil. No se. Necesito y siento que tengo que cuidarte de todo.
- Lo estas haciendo.
- Pero no me alcanza.
- Créeme que si me alcanza Pepe. Haces demasiado por mí, te preocupas mucho. Estas conmigo siempre sin importar que pase.
- Solo me va a hacer si puedo cumplir mi promesa. Porque así no me alcanza.
- Ei mi amor. A mi si me alcanza. Tus abrazos, tus besos, tus mimos. No te das una idea de lo bien que me hacen cuando estoy mal.
- ¿De verdad?
- Si gordo. ¿Puedo saber cual es tu promesa?
- Pero solo son simples cosas..
- Para mí las cosas simples, son las que mas valor tienen. Un abrazo es lo que me alivia. Un caricia es un mimo al alma para mí. Y solo vos me das eso, nadie puede hacerme sentir tan bien como vos.
- sonrió- Te amo Pau. Te amo. 
- ¿Y.. me vas a contar la promesa?
- ¿Queres saber?
- Si. -sonreí- ¿Por fa?
- Prometí que iba a hacerte feliz. Que iba a sacarte de este lugar horrible, esto que vos llamas casa. Prometí que voy a cumplir tus sueños, el de ser bailarina, el de formar una familia. 
- ¿Por qué lo hiciste? Es muy complicado, no creo que lo puedas cumplir.
- Porque lo siento. Porque quiero hacerlo, quiero cumplir mis promesas, y quiero llevarte a esa felicidad que tanto queres. Esa que necesitas.
- Sos tanto Pedro, tanto en mi vida. No te das una idea de lo que significas para mí. Me hace muy bien tenerte a mi lado, muy bien. Pero sabes que ahora las cosas van a cambiar, que no van a ser como antes. Estoy muy segura de esto.
- ¿Por qué? Nos podemos seguir viendo.
- No es eso Pepe.. Mi papá me va a cambiar de colegio, me va tener encerrada acá todo el tiempo. Se terminaron las salidas con amigas, quedarme en tu casa, o en la de ellas, salir a bailar. Todo se terminó. 
- ¿Por qué? ¿Por qué? Pero nos podemos seguir viendo. ¿O no?
- Porque me lo dijo él. Mi vida social se terminó. Cualquier comunicación que tenga él me la va a sacar, si me deja el celular es un milagro. 
- No entiendo ¿Nosotros que tiene que ver?
- Nosotros ya no podemos seguir juntos..
- ¿Por qué Pau? ¿Por qué? No me digas esto.
- Pepe ¿No entendes que todo lo lindo se termina para mí?
- ¿Por qué? Decime porque.
- Porque yo se lo dije. Porque yo le dije que no te haga, le dije que me maltrate a mí, que me pegue a mí. Todo a mi. Porque no quiero que te hagas nada. Porque no quiero verte sufrir, no quiero que sufras lo que yo sufro todos los días, porque no quiero verte muerto. No. No quiero. -dije y comencé a llorar- Por favor entedenme. No quiero perderte. No. 
- Sh.. -me abrazó y yo apoyé mi cabeza sobre su pecho, dejando que mis lágrimas cayeran y mojaran gran parte de su remera- Sh.. Basta bonita. Ya esta. No me va a pasar nada. No me va a lastimar. 
- Tengo mucho miedo.
- Basta Pau, basta. Aunque no quieras estar mas conmigo, o no podamos estar juntos. No te voy a dejar sola, no voy a dejar que te lastime como lo hace. No me importa si te cambia de colegio, o si te manda a otro país, voy a estar ahí para vos, porque sos mi todo. Porque me muero si algo te pasa.
- Te amo. Te amo. ¿De verdad harías eso por mí?
- Haría eso y mucho mas. Porque sos mi novia, y porque, como ya te dije, voy a cumplir mi promesa.
- sonreí- Gracias. Gracias por ser así como sos conmigo. Gracias por existir.
- Sh .. No me agradezcas. Lo hago porque quiero verte bien. -acarició mi mejilla- Ahora necesitas descansar-
- Te quedas conmigo ¿No?
- Si mi amor.
- sonreí-

Me recosté sobre la cama. Él hizo lo mismo, yo apoyé mi cabeza sobre su pecho, tratando de dejar de lado los problemas, y todo lo que había pasado hoy. Necesitaba tranquilizarme. Y dormir. Comenzó a acariciar lentamente mi cabello. Besó el mismo, y me dijo "Descansa bonita", y poco a poco mis ojos se fueron cerrando hasta quedarme dormida.


Continuara:

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Capítulo 42-


Llegamos a la casa, y entramos. Tironeó fuerte de mi cabello. Me empujó y caí al suelo. Cerró la puerta con llave, y giró a mirarme. Logré pararme, pero nada mas que eso.
No había nadie en la casa, o al menos eso parecía. Ruidos no se escuchaban, o dormían o simplemente hacían como que nada pasaba.

Me arrastró hasta la habitación. Tironeando de mi pelo, mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas, no podía parar de llorar. Dolía demasiado, pero mas dolía las heridas del alma.
Llegamos a la habitación, me metió allí dentro, cerró la puerta. Todo estaba oscuro, no podía divisar nada, solo la luz del poste de la calle nos iluminaba.

- ¿Así que no queres que le haga nada?
- No.
- ¿Y cómo me cobro lo que pasó hoy Paulita?
- No se. Pero por favor, no le hagas nada.
- ¿Segura?
- Si, por favor.
- Bueno. A ver... ¿Qué puedo hacer con vos?
- ¡Basta papá! ¡Por favor! ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?
- Porque te odio. Porque me arruinaste la vida. Por eso. Ahora te callas -y me pegó una patada en la costillas-
- ¡Aaaahh! Por favor, me duele mucho.
- Lo hubieras pensado antes. -volvió a pegarme-
- ¡Basta! Por favor te lo pido.
- ¡Te callas! Pendeja de mierda. -me pegó una patada nuevamente.- Y a partir de ahora vas a hacer todo lo que yo te diga.
- Siempre lo hago, y me terminas pegando igual.
- ¡Callate!
- No. No. No voy a callarme mas, porque no me lo merezco, porque no entiendo porque me tratas así. Porque soy una persona ¿No me ves? Tene un poco de compación por mí. Por favor.
- ¡No! Callate. Si no queres que esto sea peor.
- Siempre es peor.
- ¿Estas rebelde' ¿Fue él quien te metió esas cosas en la cabeza no? Claro ahora entiendo. Ese pendejo de mierda te hace esto. Lo voy a matar.
- ¡No! No. No le hagas nada. Estoy yo, pegame a mí, gritame a mí. Pero a él no le hagas nada. Solo te pido eso.

Sin decir una palabra mas. Volvió a pegarme, otra vez. Mas patadas. Piñas en mi cara, en mi ojo. Cintazos, pero esta vez fueron mucho mas fuertes que las anteriores, la hebilla de este se clavó en mi piel unas cuantas veces, haciendo que sangre mi espalda, mi brazo y un parte de mi pierna.
Sus golpes no paraban, no cesaban. Eran cada vez peores, podía sentir el dolor en mi piel, pero también en mi alma. Sentía que iba a desmayarme, que iba a caer en cualquier momento. Pero tenía que ser fuerte.. Ya no podía, no podía mantenerme en pie, y me dejé caer al suelo. Él continuo pegándome. No le importo que yo estuviera allí tirada, a punto de morir.. Si, porque eso sentía, estaba a punto de morirme. No tenía fuerzas para mantener mis ojos abiertos. No sentía mis brazos, mis piernas. Las lágrimas impedían que divise lo que pasaba a mi alrededor. No podía respirar. Pero seguía pegándome, y cada vez con mas furia. Estaba enojado, me odiaba, por alguna razón que desconocía, y hoy me lo estaba demostrando.
Solo había una cosa de la que no me arrepentía, de la que si estaba segura. No quería que a Pedro le pase esto, no quería que le peguen, o lo maten por culpa mía. No quería que sufra y sienta lo que yo, todos los días de mi vida. Porque él si que de verdad no se lo merece, no se merece ni el mas mínimo golpe. Pedro era mi vida entera, y si algo le pasaba iba a morirme, en serio.

Olía la sangre, sentía ese calor que se siente cuando te sale sangre de un dedo, o te cortas, y esta recorre tu piel. Era eso, pero triplicado. Traté de cubrir mi cara pero me fue imposible,no podía moverme, no podía hacer nada, porque no sentía mi cuerpo.

Por fin la tortura se había acabado. Después de unos largos minutos que me tuvo allí y me maltrató, todo terminó. Sabía que después de esto las cosas cambiarían, y para peor. Haría lo que fuese por verme sufrir, por verme llorar, y verme arrastrada en el suelo. Me cambiaría de colegio para que no lo vea mas a Pedro. me haría cortar cualquier comunicación que tenga con el mundo exterior. Seguramente me tendría encerrada todo el día, a toda hora en la habitación, solo saldría para ir al colegio. Mis días con amigas seguro se terminarían. Chau a los días con Pedro. A los días donde podía sonreír sin fingir. A los días en donde podía creer que la felicidad era cierta. Chau a esos días con mis amigas. A las charlas interminable que teníamos. A las risas, a las sonrisas, a los abrazos. Chau a mi vida. Chau a todo eso que me rodeaba y me hacía feliz. A partir de hoy, sabía que todo iba a cambiar.. Era de lo único que estaba segura.

Él se alejó de mí, y antes de irse me dijo "Sos una pendeja de mierda que no sirve para nada. Inútil como tu hermana, olvídate de que vas a volver a salir. De tus amigas, de tu noviecito ese. No le voy a hacer nada, pero te juro que no lo vas a ver nunca mas en tu puta vida Paula. Nunca. Tu vida empieza y termina donde y cuando yo lo diga. Ahora trata de levantarte, y espero que te sirva como lección. Y que no vuelvas a hacer nada como lo de hoy. Sos una enferma. Que lo único que hace es arruinar la vida de las personas. Levántate de ahí, y deja de hacerte la pobrecita. ¿Queres?" Y salió de la habitación. Cerrando la puerta con llave.

Mi llanto se hizo aún mas desgarrador. Mis lágrimas no paraban de surgir de mis ojos. Me encontraba sentada en el suelo. Con mis piernas flexionadas, contra mi pecho. Mis brazos rodeaban estas, y mi cabeza apoyada contra la pared. No podía pararme, no tenía fuerza.
¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Por qué la vida se había puesto en mi contra? ¿Por qué? ¿Por qué no podía ser feliz? ¿O al menos ser como los demás? ¿Tener una vida normal? ¿Por qué nada de eso estaba a mi alcance? La felicidad era una utopía para mí, no existía, la veía inalcanzable. Sonreír solo lo hacía cuando podía. ¿Y ahora cuando iba a poder hacerlo? ¿Cuándo iba a dejar de llorar? ¿Cuándo sería feliz? NUNCA. Jamás iba a serlo. ¿Por qué? Porque con mi papá en mi vida, nunca podría lograr o llegar a lo que se parece a la felicidad.
Ya nada me quedaba. Nada. No podría ver mas a Pedro. No iba a hacerlo. Porque lo perjudicaría a él, y a mí. No hablaría mas con él, a lo sumo por secreto, pero lo veía imposible Mis días a su lado terminaron, y lo tenia muy en claro. No podría ver mas a mis amigas, a no ser que vinieran a mi casa. pero eso también sería imposible, porque mis amigas odiaban a mi papá, no lo querían, y si me veían así lo matarían como quería hacer Pedro. Adiós a mi vida social. Al menos la que yo creía que tenía. Adiós a los días con sonrisas. Seguro que si pudiera mi papá me pondría en un internado, no lo dudaría un segundo. Si todavía no lo hizo fue porque Ángeles se lo dijo.
Ángeles la única persona de confianza que tenía a mi alrededor aún. La que podía hacerme sonreír, la que estaba conmigo en todo momento. La que estuvo desde que nací. Pero últimamente estaba demasiado rara. Ya no venía a mi cuarto como antes, no preguntaba como estaba, no me venía a ver, o no llamaba. No sabía porque estaba pasando eso. Pero bueno, ella tenía que hacer su vida, como yo siempre se lo dije, y nunca me hizo caso. Seguro ahora estaría pasando eso. ¿Sería verdad? ¿O estaría pasando otra cosa?

Ahora solo me quedaba esperar, y esperar. Necesitaba tomar coraje y levantarme de aquel lugar en donde me encontraba sentada. Pero no podía, no tenía fuerzas para nada.
Nada ni nadie iba a venir a ayudarme. 

.......

Las horas seguían pasando y pasando, veía como la noche cada vez se hacía mas oscura. Pasaba, y pasaba, pero yo seguía ahí sentada en el mismo lugar que siempre. Tenía miedo de que vuelva a aparecer y vuelva a pegarme. Tenía miedo de llamar a Pedro. Porque no quería que vuelva a pegarle a esa mierda que tenía como papá. No quería que él se ensuciara las manos por alguien que no valía la pena. 
Continuaba en la misma posición, mis lágrimas seguían cayendo. No podía contenerlas, todo era horrible. Todo...Necesitaba que alguien venga a salvarme, pero no iba a ser posible. 

Mi celular comenzó a sonar.. Y sonó y sonó, pero no lo atendí. No podía moverme, lo repito, no tenía fuerzas. Solo escuchaba el sonido del celular, quería atenderlo, pero a la vez no. Sabía que era Pedro, porque yo le prometí que iba a llamarlo, pero no lo hice. Dejó de sonar, y volví al silencio, me encontraba en el medio de esa habitación, sentada en medio de la oscuridad, sin nada que hacer. 
Volvió a sonar, y sonó, una, dos, tres veces. Pero nuevamente no atendí. Dejé que sonara, y se cortara. Pero también sabía que se lo había prometido, le había prometido que iba a llamarlo. Saqué fuerzas de donde no tenía. Agarré el celular y busqué el número de Pedro. 
Pulsé el botón de llamar, y comenzó a sonar. Y sonó, y sonó.. pero a la tercera vez atendió. Dijo "Hola Pau" y ahí estaba yo, no podía responder. No quería llorar de nuevo a través de un teléfono. No quería que él vuelva a sufrir, porque no lo merecía. Volvió a decir "Hola Pau ¿Me escuchas?" Suspiré y contesté..

- Hola Pepe. Si,si. 
- suspiró aliviado- ¿Cómo estas? ¿Dónde estas? Te llamé un millón de veces pero no atendiste. Estaba preocupado. 
- contuve mi llanto- Bien. Estoy en mi casa. 
- ¿Segura? ¿Por qué no atendiste?
- Si, segura. Lo que pasa es que me estaba bañando.
- ¿Si? 
- Si, Pepe. De verdad.
- ¿No me mentís? 
- volví a contener mi llanto. Y despegué el celular de mi oído- No. De verdad, créeme.
- Esta bien. Te creo. ¿Pero él te hizo algo?
- No. Solo me gritó, y me encerró en el cuarto.
- ¿Entonces puedo ir a verte?
- ¡No! -grité-
- ¿Por qué no? 
- Porque no. Ya es muy tarde Pepe.
- A vos te pasa algo. Y no me queres decir.
- No de verdad.
- No me mientas Pau. No soy un pelotudo, te conozco y sé que algo te pasa. -no lo contuve mas y comencé a llorar- No mi amor, no llores. ¿Qué te pasa?
- sequé mis lágrimas- Nada gordo. No te preocupes. Lloro por llorar.
- Confía en mí Pau, no te voy a hacer nada. 
- Pero tengo miedo..
- ¿Qué pasa bonita? Decime, confía. Dejate ayudar.
- no pude contenerlo mas, y comencé a llorar desconsoladamente con el celular apoyado en mi oreja.- No puedo mas. Me quiero morir. No sirvo para nada. Todo esto esta mal, todo empeoró, es una mierda. Ya no tiene sentido vivir así. No.
- ¡Eii, no,no! ¿Qué te pasa? 
- Me quiero morir. Eso pasa.
- ¡No Paula! ¡No! ¿Qué estas diciendo? No hagas una locura.
- Ya no sirve ni siquiera que haga algo. Me voy a morir tarde o temprano.
- ¡¿Ei Paula qué vas a hacer?! 
- Te amo. Nunca te olvides de eso. Por favor.
- ¡Paula No! ¡Basta! Me asustas. ¡Basta! Por favor.
- Siempre vas a ser mi único amor, siempre. Nunca te voy a olvidar.
- No te despidas. Por favor Yo me muero si te pasa algo, no podría seguir sin vos. 
- Yo muero si a vos te pasa algo. No quiero que nada te pase. No por mi culpa. 
- No tenes la culpa de nada.
- Si, la tengo. Y lo sabes.
- No. Paula, no. 
- Si Pedro. Yo soy la culpable de todo lo malo que le pasa a las personas. No merezco la vida, no merezco vivir. Él me lo dijo.
- ¡No Paula! ¿Qué decís? ¿Qué estas diciendo? ¡Él no merece la vida! Él es una mierda, una lacra, que no merece nada. Vos no. Por favor. Quédate conmigo. Por favor.
- No puedo. Ya no puedo. No aguanto mas. No puedo vivir mas así. No puedo ver como mi vida se destruye poco a poco.
- No me dejes solo. Por favor. No quiero ver morir a otra persona, ver como la dejo ir, sin hacer nada. -dijo quebrado- Por favor mi amor. ¿Esperas a que llegue a tu casa? No hagas nada.
- No Pepe. No vengas, ya te lo dije. No merezco nada. 
- Por favor Paula. Déjame ayudarte. Déjame curarte, sanar tus heridas.
- Las heridas del alma no pueden curarse.
- Si, si se pueden curar. 
- ¿Cómo? ¿Cómo hago? Ya no tengo fuerzas para nada.  
- Con mimos, con sonrisas, con amor. Déjame que yo te brinde todo ese amor que tengo para vos. Pero no me dejes ahora. No cuanto te necesito a mi lado.
- No puedo. -y dije al fin- Te necesito conmigo. Te necesito a mi lado -dije sollozando- Por favor. No hagas que cometa una locura. Ayúdame. 
- Ya voy para allá. Quédate ahí donde estas.
- No puedo moverme. Él me lastimó, me maltrató. Y no tengo fuerzas para nada.
- Quédate tranquila. Ya voy para allá.
- Te necesito.
- Tranquila. Tranquila mi amor. Espérame. 
- Si.

Pronuncie esas última palabra. Dejé caer el teléfono al suelo. Y mis lágrimas continuaron cayendo. Sin poder detenerlas. Nada podía hacer, solo esperarlo a él.

Me levanté del suelo, necesitaba curarme o hacer algo con esto que me había pasado. Pero me sentía mareada. Mis piernas no respondían. Comencé a ver todo borroso, una puntada muy fuerte sentí en mi cabeza. No pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Mi cabeza golpeó contra este, y mis ojos se cerraron. Sin ninguna forma de pedir ayuda.

¿Sería mi último día? ¿Estaría muerta? ¿O viva? .. ¿Quién me ayudaría? ¿O me salvaría? 


Continuara:

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jueves, 25 de julio de 2013

Capítulo 41-


Íbamos con Pepe camino a mi casa. Tomados de la mano, la noche estaba fría, y había viento. A punto de largarse la lluvia. Charlábamos de lo que había sido nuestro día y nos reíamos de lo que había pasado. Todo era lindo, por fin había tenido un fin de semana en paz ¿Podría ser cierto? No. Nunca iba a tener un fin de semana en paz. 

Llegamos a mi casa, no estábamos en la puerta porque no quería que mi papá lo viera a Pedro. Nos estábamos despidiendo.

- ¿Mañana nos vemos? 
- Obvio. Mañana hay colegio.
- Te voy a extrañar.
- Hay mi vida, tampoco es tanto tiempo.
- Pero siempre quiero estar con vos Pepe.
- Bueno, créeme que si pudiera te llevaría a mi casa a vivir.
- sonreí- Pero no se puede.
- Lose. Pero te prometo que pronto va a pasar.
- ¿Seguro?
- Te lo estoy prometiendo.
- Esta bien. Bueno tengo que entrar. Porque ya me fui muchas horas.
- ¿Y recién ahora te das cuenta?
- rei- Tonto. 
- Quédate un ratito mas.
- No Pepe. Tengo que ir.
- ¿No entendes que no quiero? 
- Por favor. No la hagas mas difícil. ¿Si? 
- Esta bien. ¿Me das un beso?
- Obvio. 

 Iba a darle un beso a Pedro cuando me quedé paralizada. No podía creer lo que veía, lo que estaba pasando. ¿Por qué mierda tenía que pasarme esto a mí? ¿Por qué? ¿Por qué?. 
Mi papá.
Mi papá estaba frente a nosotros, mirando como nos despedíamos, como estaba ahí con él. Se suponía que con Pedro habíamos cortado todo tipo de relación, que no estábamos mas juntos, que no éramos amigos, ni compañeros, nada. Y esa mentira se había acabado, él me estaba viendo y a punto de darle un beso a mi novio. Mis manos comenzaron a sudar. Me temblaba todo el cuerpo. Sentía que no podía respirar. Tenía miedo por mí, pero principalmente por Pedro. No quería que nada le pase, no quería perderlo. No. Ahora no. Ni nunca. 

Mi papá comenzó a acercarse hacía nosotros. Con su sonrisa mas falsa e hipócrita que tenía. Era la primera vez que ellos se veían, o estaban frente a frente. Sabía como sería esta situación. Todo era color de rosas, me felicitaría por el noviazgo y cuando ingresara a mi casa todo eso se esfumaría y sería oscuridad, y nada mas que golpes. 

Pepe tomó mi mano con fuerza. Como diciendo "Yo estoy acá, estoy con vos". Pero tenía muchísimo miedo. Sabía que pasaría lo peor. Y que hoy como todas las noches volvería a llorar. Mis lágrimas caerían como siempre. 
Pedro era mi todo, era mi novio, era mi vida entera. Y me moriría si algo le pasara. Daría mi vida por él. No dejaría que nada le pase. Nada. 

Mi papá se acercó a nosotros. Y pasó su brazo por detrás de mis hombros. Y apretó con fuerza este. Sonreía de una manera que hasta alguien que no fuera nada nuestro se daría cuenta que era falsa o forzado. Pepe estaba frente a nosotros, podía notar en sus ojos el miedo que tenía, como yo lo sentía en ese momento. No podía despegar mi mirada de la suya. Mis ojos estaban clavados en los suyos. 

- ¡Hija! -dijo como si estuviera contento- ¿Cómo estas? 
- Bien. -dije cortante- 
- ¿Tenes novio? No me habías contado. 
- No.
- Hola. -saludó a Pedro- 
- Hola señor. 
- ¿Cómo te llamas? 
- Pedro. 
- Lindo nombre. -dijo y rió- ¿Estabas en la casa de él?
- No. 
- ¿A dónde estabas?
- En la casa de Zaira. Te dije que ayer me quedaba ahí. Él solo me acompañó hasta acá porque era tarde.
- Mira vos. ¿No estaba en tu casa?
- No. 
- Pero che. ¿Qué les pasa? Están nerviosos. Un poco de alegría mi hija tiene novio. -sonreímos- Bueno despedite de tu novio. Vamos que hace frío.
- me acerqué a Pedro y lo miré a los ojos, él susurró un "Perdón"- Chau Pepe. -besé su mejilla, y le susurré un "Te amo" me alejé de él y comencé a caminar hacía mi papá.-
- No. -dijo Pedro y me tomó del brazo- No, vos te quedas conmigo.
- Pedro basta. -le dije por lo bajo- 
- ¡Vamos Paula! -dijo mi papá-
- ¡No, ella no se va! -y se colocó delante mío-
- Basta gordo. Basta, va a ser peor.
- Me cansé Pau. Me cansé, no puede tratarte así. No es quien para maltratarte.
- ¿Eh? ¿Qué esta diciendo? Vamos hija, él no sabe lo que dice. Vamos. -levantó el tono de voz-
- ¡No! Yo sé quien es usted. Sé como la trata a Paula. Que le pega, que le maltrata, le grita. Y no lo va a hacer mas. Porque no se lo merece, porque usted no es quien para tratarla así.
- Pero cállate pendejo ¿Quién te crees que sos? ¡Vamos Paula! 
- caminé- Basta gordo. Basta. No va a pasar nada.
- No Pau. Vos no mereces que él te trate así. Ni un poco, nada.
- ¿Qué decís pendejo? Yo no le pegó a mi hija. 
- No se como le da la cara para mentir así, para mentirme en mi propia cara, en la cara de ella. Usted esta loco. Esta enfermo, no merece vivir. No merece nada.
- se acercó a Pedro en forma agresiva- Mira pendejo. Mejor que no se te ocurra abrir la boca porque morís.
- No le tengo miedo. Su amenaza no me afecta. Ahora Paula se va conmigo.
- ¡Paula es mi hija y se va conmigo! -gritó- ¡Camina! 
- No. No entendió nada. -lo empujó- Ella no vuelve a esa casa. Nunca más.
- mi papá agarró del cuello a Pedro- Escuchame bien. Paula se va conmigo, porque es mi hija, porque es menor, y porque vos no sos nadie. -lo empujó y lo tiró al piso- 
- ¡Basta papá! ¡Basta! Dejalo. Él no tiene nada que ver.
- Camina Paula. 
- No. Primero voy a ayudarlo a él. Después voy.
- ¿Así? 

Levantó su mano, iba a pegarme. Por impulsó me cubrí. Pero el golpe no llegó a mi cara. Abrí mis ojos, y Pedro se había levantado y estaba encima de mi papá. Comenzó a pegarle piñas, patadas. Lo estaba insultando, le decía de todo. Me acerqué a Pedro e intenté separarlo, pero no podía.

- Te odio. Hijo de puta, te mereces lo peor. Tenes que estar preso. -le pegaba- Sos una mierda.
- Basta Pepe. ¡Basta! -grité intentando separarlo- Basta.
- Se merece lo peor. 
- ¡Basta! ¡Basta mi amor! ¡Basta! -comencé a llorar- Por favor. -dejó de pegarle, y yo lo abracé para tranquilizarlo- No vale la pena que te ensucies las manos por alguien como él. No lo vale.No.
- Pero merece morir. 
- Lose. Pero basta. Tranquilízate. Por favor.
- ¡Lo voy a matar! Lo mato.
- tomé su caro entre mis manos- Cálmate mi amor. Por favor. Ahora andate. No quiero que te pase nada. 
- No. No, voy a dejarte sola.
- Dale. Haceme caso, andate. 
- No voy a dejarte con esta lacra.
- ¡Te voy a matar pendejo! -gritó mi papá, agonizando- 
- atinó a levantarse, y pegarle- Hijo de puta.
- lo sostuve de los hombros- ¡Basta Pedro! ¡Basta! Andate. De verdad, no va a pasar nada. Nada. 
- No Pau. Por favor.
- Dale mi amor. Va a estar todo bien.
- No. No.
- Si, te lo prometo. Anda. No quiero que te lastime.
- Yo no quiero que nada te pase.
- De verdad. Hoy te llamo ¿Queres?
- No Pau. Por favor. Veni conmigo.
- No mi amor. Anda a tu casa. Hoy hablamos, te lo prometo. 
- Esta bien. 

Se levantó del suelo. Lo abracé, estuve unos minutos entre sus brazos. Me separé, volví a besar su mejilla y le susurré a su oído "Te amo mucho. Te amo, nunca lo olvides". Y él me respondió. "No te despidas para siempre". Negué con mi cabeza. Besé nuevamente su mejilla, y él se alejó camino a su casa. 

Mis lágrimas comenzaron a caer, mojando mi rostro. Lágrimas de tristeza, lágrimas de miedo, de dolor. Me dejé caer al suelo arrodillada, sabiendo que Pedro ya no podía verme. Seguía llorando, porque sabía que se venía lo peor, que nada estaba bien, que todo estaba peor que antes. Que tanto él como yo corríamos peligro de morir. Y era la verdad. 
Mi papá seguía tirado en el suelo. Todo golpeado por Pedro. Lo merecía, merecía la muerta, pero no iba a dejar que él se ensuciara las manos por esta lacra. Me gritaba, me decía de todo. Que lo ayude, que lo levante, porque podía sufrir. Aunque lo hiciera iba a pegarme de todas formas. No importa que pase, siempre iba a hacerlo. 

Lo levanté del suelo. Él se paró, pisó firme. Y ahí comenzó mi tortura. Esa tortura de todos los días, con la que vivía día y noche. Con la que tenía que lidiar. Esa tortura que sufría y no entendía porque. Esa tortura que me hacía llorar, me hacía sufrir. Estaba condenada a vivirla, y estaba segura de que sería de por vida.

- ¿Así que tenes novio? -dijo limpiando la sangre de su boca- Mira vos. 
- Por favor. No hagas nada.
- ¿Qué no haga nada? ¿Nada? Él lo sabe todo, y merece morir.
- ¡No papá! ¡Por favor! -dije llorando- Por favor te lo pido. Hago lo que quieras. Pero por favor. No le hagas nada.
- No te creo una mierda de lo que me decís -se acercó a mí y me pegó- Ahora camina para la casa. No quiero que los vecinos me vean.
- ¿Te crees que no te vieron? 
- Te callas. Y caminas. ¡Dale! -dijo amenazante-
- Decime que no le vas a hacer nada.
- Callate pendeja. Y camina.
- Por favor papá. -dije en modo de suplica-
- ¡Basta pendeja de mierda! ¡Callate! -volvió a pegarme-
- Por favor te lo pido. No lo veo mas. No le hablo. 
- Van al mismo colegio. ¿Te crees que soy tarado?
- Cambiame de colegio. Llevame a otro lugar. Pero por favor, no lo lastimes. No le hagas nada, el no tiene nada que ver. 
- Esta bien. No le voy a hacer nada. Pero vos.. vas a sufrir Paula. Como nunca sufriste en tu vida.

Me agarró del pelo. Y comenzó a llevarme hacía la casa. Mis lágrimas seguían cayendo sin parar. No podía dejar de llorar, no podía. 

Mi vida tendría fin. ¿Ahora? ¿Mañana? ¿Dentro de años? No lo sabía. Pero lo que si sabía era que iba a sufrir. Y demasiado. 


Continuara: 

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Hola si (? Yo también las quiero.

Si dejan DIEZ comentarios mañana subo TRES capitulos.. 

Ah dedicado a @MakaPyP por su cumple, un poco tarde pero vale ah (? JAJAJAJAJAJ te quiero. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Capitulo 40-


DOMINGO por la ¿Mañana? No creo, seguro sería de tarde. No tenía reloj, pero era muy obvio que las diez de la mañana no eran. Abrí mis ojos, y lo vi a mi lado. Estaba en la misma posición que se había acostado ayer. Con la diferencia de que su mano ya no se entrelazaba con la mía.
Solo lo miraba con atención. Observaba cada facción de su rostro, de su lindo y hermoso rostro. Era hermoso. Él era hermoso. Sus ojos. Su pelo. Hasta sus pestañas. Lo amaba. Juro que lo amaba con mi vida entera. Podía dar mi vida por él. Por el chico que amo. Por el chico que me salvó, me esta salvando de esa oscuridad en la que vivo día a día. Quería acariciar su mejilla, y su cabello. Pero no quería despertarlo. No quería sacarlo de su sueño (si es que estaba soñando) Pero no me resistí. Y comencé a jugar con los rulitos de su pelo.
Él se movió. Pero no abrió sus ojos. Por suerte. Seguí jugando con su pelo, hasta que en un momento se gira, se coloca de costado y me abraza, pasando su brazo por encima de vientre. No sabía si se hacía el dormido, o si estaba dormido de verdad. Pero bueno iba a seguirle el jueguito si es que lo estaba.
Continué jugando con su cabello. Y él volvió a moverse, fue ahí donde me di cuenta que estaba despierto. ¿Quería jugar? Bueno, juguemos entonces.

Quité mi brazo de su cabello. Y giré hacía el otro lado, haciéndome la que iba a dormir. Él me aferró mas a su cuerpo. Y comenzó a besar mi nuca. Listo sabía que estaba despierto, quería jugar, y estaba mimoso.
Yo solté una carcajada. Pero siguió haciendo lo mismo. Giré nuevamente para mirarlo a los ojos, y quedamos frente a frente, pero él tenía los ojos cerrados. Besé sus labios, pero seguía igual. Sus mejillas, pero nada.
Me descuidé y en un momento me sube encima suyo. Recostada sobre su cuerpo, y con nuestras frentes pegadas. Comencé a reírme, y él seguía con los ojos cerrados.

- Pedro ya sé que estas despierto. -negó con su cabeza- No seas tonto. Dale, abrí los ojos. -volvió a negar- Bueno entonces me voy. -me abrazó fuerte- Dale tonto, soltame. -rió- ¿Te parece gracioso? -asintió- ¿Queres jugar? -levantó sus hombros- ¿Ah sí? Bueno juguemos entonces. -sonrió pícaro- Pero te pasas y te mandó a la mierda. Posta. -rió, asintió- Igual, mucho no entiendo esto. Pero vamos a ver que hago. Primero soltame. -negó- Entonces no podemos hacer nada. -negó- Sos un tarado. Dale tonto. Háblame. Decime algo. -negó nuevamente- No me causa gracia, esto. Bueno chau me voy.

Me safe de sus brazos, y me metí en el baño. Cerré la puerta. Se suponía que estaba enojada, pero seguía su jueguito. Juguemos con fuego Alfonso. Solo tenía puesto el piyama y él también. Servía para lo que tenía planeado.
Se escucha que golpean la puerta del baño, y era Pedro. Que venía a ¿Suplicar? Mmmm.. Iba a sufrir un poco.

- Pau. Abrime dale. No quería que te enojes.
- No Pedro. Ya me enojé.
- Dale gorda. Solo era un juego.
- ¿Cuál juego? A mi no me pareció un juego.
- Quería que nos divirtamos un rato.
- Para mí no fue gracioso.
- Por favor Pau. Dale, abrime.
- No se.
- Dale. te prometo que no hago ningún juego.
- ¿Seguro?
- Si, seguro.
- Esta bien.

Quería reírme pero no podía, tenía que resistirme y de una vez por todas cobrarme lo que él me había hecho. Abrí la puerta del baño, y ahí estaba paradito como si no hubiera hecho nada. Me dijo un "¿Me perdonas?". Juro que me derretía d amor. Me acerqué a él, rodee su cuello con mis brazos y besé sus labios. Él siguió el beso.

Comencé a llevarlo dentro del baño. Cerré la puerta, todo sin dejar de besarlo. Cuando llegué a la ducha, la abrí y lo metí adentro. Y ahí estaba mi novio, todo mojado, por mí. Comencé a reírme demasiado. No podía parar. Y él seguía allí bajo el agua.

- Esta es mi venganza Pedro Alfonso.
- Sos una maldita Chaves.
- Te dije que me las iba a cobrar. Y bueno acá esta. -seguía riendo-
- ¿Así? -salió de la ducha, quise correr pero me atrapó con sus brazos, y me llevó con él debajo del agua. Comenzó a reírse de mí.- Y bueno. Así es como se gana una batalla.
- Pero no la guerra. -lo atraje hacía mí y uní sus labios con los míos.- Buen día amor.
- Buen día bonita. -reímos- ¿Cómo dormiste?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. A tu lado siempre se duerme bien. -seguíamos bajo el agua-
- Sos un tierno. ¿Qué hora es?
- No tengo ni idea.
- rei- Bueno. No salió re bien mi venganza, pero te mojé.
- Si. Pero yo te mojé a vos.
- Pero yo primero.
- ¿Y? Yo segundo.
- Que tarado que sos.
- Eu. Eu. Cuanta agresión hacía mí. Ah.
- Bueno te debía todo del otro día.
- ¿El otro día? Fue hace mucho.
- Bueno te debía todo de hace mucho. -reímos-
- Que vengativa que sos.
- Bueno. Mira quien habla.
- Si.. Pedro Alfonso habla.
- ¡Ai él! ¿Quién sos Pedro Alfonso? -seguíamos bajo la ducha. Mis brazos aún rodeaban su cuello-
- Mmm.. ¿Quién soy? Soy el chico mas lindo del mundo. -asentí con mi cabeza, en forma de asombro-El mas fachero. El que tiene ojos café. Pero también el chico que tiene mas suerte en todo el mundo.
- ¿Así? ¿Y se puede saber por qué?
- Porque tengo como novia a la chica mas linda del mundo
- sonreí- Te amo tanto. Tanto Pedro. No te das una idea de lo feliz que me haces.
- Te amo mucho mi amor. Vos a mí me haces feliz. -sonreí-

Me acerqué a él y lo besé. Ahí estábamos, los dos juntos, bajo el agua. Besándonos como siempre lo hacíamos. Novios. Dos chicos que se amaban y que dejarían la vida uno por el otro. 
Sabía que Pedro me amaba, como yo a él. Estábamos bien juntos, en nuestro noviazgo de "secreto", del cual solo sabían mis amigas, sus amigos, y mi hermana. Pero sabía que algo pasaría y que mi papá se enteraría de alguna manera. Tenía miedo de que algo le pase, de que no puede tenerlo conmigo nunca mas. Sentía que algo pasaría, algo malo. Pero no podía dejarlo ir, no podía dejarlo solo, o sin nadie, para que poco a poco se destruya él. Entendía y comprendía perfectamente que esto era un riesgo para mí, pero mucho mas para él. Porque si mi papá quería hacerme sufrir, iba a ir directo a Pedro, a la persona que amo, por la cual entregaría mi vida, por la que dejaría absolutamente todo. Pedro era esa persona que sacaba lo peor de mí, pero también lo mejor. Que me llorar hasta reír, pero que también me hacía reír hasta llorar. Pedro era mi complemento perfecto. Era ese opuesto que se atraía perfectamente a mí. 
Podía dejarlo marchar en estos momentos. Detener el beso, y decirle que no quería estar con él, o no podía. O podía seguir, luchar por él, sufrir por él, y hasta morir por él, tan solo para seguir a su lado porque lo amo. Y si eso iba a hacer.. Iba a quedarme a su lado. Iba a amarlo como se merecía. Y si algo tenía que pasar, iba a estar ahí para enfrentarlo, para superarlo o simplemente para caer, pero sabía que él estaba a mi lado para levantarme. 

Nos separamos del beso, pero nuestras frentes siguieron conectadas. Mis ojos estaban cerrados, y podía sentir los suyos como me miraban. Abrí mis ojos y lo miré. Pero mucho no divisaba ya que el agua caía sobre nosotros. Comencé a reírme, no sabía porque. Y él también comenzó a hacerlo. Nos reíamos, pero sin ningún motivo, simplemente porque nos amábamos y eramos felices a nuestra manera. 

- Me parece que tendríamos que ir saliendo. -dijo-
- Si. Muero de frío. 
- Eso porque fue tu idea meternos al agua.
- No. Solo a vos, y vos me empujaste.
- rió- Lo merecías.
- Que malo Alfonso.
- Muy. Muy malo.
- Malo, pero lindo. 
- ¿Buena combinación?
- Si, muy buena. 
- Así que te gusta el chico malo.
- No yo no dije ..
- Si. -rió- Te gusta el chico malo.
- Mmm.. Bueno un poco. 
- Viste. -besó mi nariz- Dale salgamos.
- Si. Si.

Salimos de la ducha. Él me envolvió con una toalla, pasándola por encima de mis hombros, y los acarició lentamente. Era tan dulce y tan tierno conmigo. 
Entramos en la habitación. Va, solo él, porque yo me quedé allí en el baño. Me cambié y luego salí. Él ya se había cambiado, y estaba sentado en la cama. 

- ¿Qué hora es gordo?
- Las.. -miró el reloj- Cinco y media de la tarde.
- ¡Wow! Un poco tarde.
- Un poco. ¿Queres merendar?
- No. No tengo hambre.
- Pau, tenes que comer algo.
- De verdad. No tengo apetito. No se.
- Bueno, esta bien. ¿Qué hacemos?
- Mmm.. ¿Películas? 
- Buena idea. ¿Pochoclos? ¿Chocolates?
- sonreí- Eso si te acepto.
- Dale. Bajo y traigo todo. 
- ¿Qué película miramos?
- La que vos quieras. Ahí, en ese estante hay algunas. 
- me acerqué al estante, y miré- Ah. Pero no tenes películas. Eh.
- Bueno, es que me gusta mirar.
- Si me di cuenta.
- Bueno, busco algunas. Y las miramos.
- Dale. Ya vuelvo.

Pepe bajó a buscar los chocolates, y los pochoclos. Mientras yo me quedé buscando algunas películas para mirar. Había muchas, y no sabía cual elegir. Me decidí por tres "Los juegos del hambre". "Remember me" y "La dama de negro". Eran las que dentro de todo no eran de terror o acción, porque la mayoría eran de eso. 

Pepe volvió con las cosas. Pochoclos y chocolates. Decidimos mirar "Los juegos del hambre". Nos recostamos en la cama. Él pasó su brazos por detrás de mi nuca. Y yo me apoyé en su pecho. Con una barrita de chocolate en la mano. Y nuestras manos entrelazadas.

Pasó la hora. Ya habíamos mirado todas las películas. Me asusté, me reí, llore. Todo junto. Eran las siete y media de la tarde. Pepe decidió acompañarme a mi casa, ya que había oscurecido. Y no quería que fuera sola. 


Continuara: 

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martes, 23 de julio de 2013

Capitulo 39-


Estábamos bailando. Cuando siento que alguien se para detrás mío y sostiene mis caderas. Al principio pensé que era Pedro, pero cuando me di vuelta para besarlo, me di cuenta que no. Era un chico, que ya estaba borracho, y que quería besarme, y bailar conmigo. ¿Tenía que pasar esto al principio de la noche? ¿Por qué? Dios, ya me veía mal.

- Soltame. No quiero bailar con vos.
- Dale mamita si estas sola.
- No. Estoy con mis amigas. -las chicas trataban de que me suelte- 
- Dale, baila un ratito conmigo.
- No quiero te dije soltame.
- Pero ¿Por qué? Dale solo un baile.
- Porque estoy esperando a mi novio.
- Cuando el venga, seguro ya te enamoraste de mí.
- Creído del orto. -dijo Flor- Soltala pibe.
- Vos no te metas.
- Ella se mete porque esta conmigo. Soltame. O grito.
- Nadie va a escucharte.
- Dale pibe. Andate. No jodas, no te das cuenta que no quiere bailar.
- Vayanse con sus mamitas, dejenme a mí con ella. -intentó besarme y le pegué una cachetada- Pegas fuerte eh.
- ¡Te dije que me sueltes! 
- Ahora menos te voy a soltar.

Me apretó mas contra él. Se podía sentir su olor a alcohol de acá a cinco cuadras. Estaba sumamente borracho. No quería bailar con él. Las chicas trataban de despegar sus brazos de mi cuerpo, pero él apretaba mas fuerte.
En un momento escucho que alguien hablar, no quería mirar quien era.

- ¡Soltame piba! No quiero bailar con vos.
- Vos vas a bailar conmigo, te guste o no.
- Te esta diciendo que la sueltes. ¿O no escuchaste? -lo despegó de mí, y me rodeó con sus brazos, de costado- ¡Andate si no queres que te rompa la cara! 
- No tranquilo amigo.. Yo.. Yo solo.
- ¡Hacete el macho ahora! -gritó Zai, abrazada a Pablo- ¡Cagón! -reí por eso-
- ¿Estas bien gorda?
- Si,si amor. No pasó nada.
- Le voy a romper la cara.
- Ya pasó. Listo. 
- Bueno pasado el mal momento vamos a bailar. 
- Okei. 

Nos pusimos a bailar en parejas. Flor había conocido a un chico super lindo, y tierno. Zai bailaba con Pablo. Y yo con Pepe. En el medio de la pista de baile. Nuestra misión había comenzado bien. Flor ya había conocido a alguien. Al menos para eso habíamos venido al boliche.
Bailaba y hablaba con Pepe.

- Hoy no me saludaste.
- Es que pasó todo eso. Todavía quiero romperle la cara.
- Bueno amor. Ya pasó. ¿Me vas a saludar o no?
- Obvio. -besó mis labios apasionadamente, pero con un toque de ternura.- Buenas noches.
- Buenas noches -reí- Estas muy lindo. -tenía mis brazos alrededor de su cuello- Me gusta mucho tu camisa..
- ¿Solo mi camisa?
- Tu camisa. Tu pelo todo así revuelto. Tu sonrisa, tus ojos.. ¿Sigo?
- No, con eso me alcanza. 
- sonreí- Sos tan lindo.
- Vos sos linda. Estas hermosa, nunca te había visto vestida así.
- Es porque no salgo muy seguido a bailar.
- ¿A no?
- No. No me gusta mucho. Me gusta mas noche de películas, con pochoclos y chocolates.
- Mira vos. No sabía eso. Algo que me contaste.
- reí- Tonto.
- Bueno, sabía que algo iba a sacarte así desprevenida.
- Sos un tarado. 
- Bueno, pero igual sos hermosa.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- No se. Pero quería decírtelo.
- Sos un tierno.
- Sinceramente no escucho nada de lo que me estas diciendo. -gritó- ¿Vamos afuera?
- ¿Y las chicas? 
- Las chicas están muy entretenidas con sus chicos.
- reímos- Dale, vamos. 

Salimos afuera. Adentro hacía demasiado calor. Y no se podía hablar mucho. Nos sentamos en un banquito que había ahí. Yo apoyé mi cabeza en su hombro. Y entrelacé mis dedos con los suyos.

- Acá es mas tranquilo. 
- Si. Mucho mas tranquilo.
- Ahora si puedo decirte algo.
- ¿Qué? 
- Que sos muy linda. 
- Pero eso ya me lo dijiste. 
- ¿No puedo decirlo de nuevo?
- Si. Pero sabes que no me gusta y me da vergüenza.
- Bueno, pero si esta para que lo diga.
- Puede ser.
- No, puede ser no. Si porque estas muy linda.
- Vos también estas muy lindo.
- Gracias. 
- Tonto.
- ¿Qué? No hice nada. 
- Esta bien.
- ¿Hoy venís a casa no?
- No.
- ¿Por qué no?- dijo triste-
- reí- Mentira tonto. Si que voy.
- ¡Que malvada! Esto me lo voy a cobrar.
- No Alfonso.
- Si Chaves. Cuando menos lo esperes.
- Sos un maldito.
- Bueno, casi me pongo a llorar.
- Ai. Tampoco para tanto.
- Si, para tanto.
- reí- Bueno como digas. ¿Entramos? Me agarró frío.
- Dale. 

Volvimos a entrar al boliche. Muchísima gente, no se podía caminar. Nos paramos en la pista y nos pusimos a bailar. 

..............

Las horas pasaron y se hicieron las seis de la mañana. De a poco todos se iban yendo. Nosotros nos encontramos con las chicas en la puerta del boliche. Nos despedimos de ellas. Se fueron con el papá de Zai a la casa de ella. Mientras que nosotros dos esperamos a la mamá de Pepe. Para que viniera a buscarnos.

Pasaron unos minutos, y llegó. Subimos al auto, y emprendimos camino a la casa de él. Yo estaba super cansada. Nos podía mantener los ojos abiertos, hoy habían pasado muchas cosas. Iba sentada al lado de Pepe, con mi cabeza apoyada en su hombro. Hacía fuerza por mantener los ojos abiertos.

Llegamos, bajamos del auto y subimos directamente a su habitación. Me senté en la cama y lo primero que hice fue sacarme los zapatos. Me estaban matando. 

- ¿Te duelen los pies? -dijo riendo-
- Un poco. No te rías de mí.
- Perdón. ¿Estas cansada no?
- Mas o menos.
- Estas muerta de sueño gorda. Se te nota.
- ¿Así?
- Si, tenes los ojitos chinitos. Y no podes mantenerlos abiertos.
- Bueno es verdad. 
- Cambiate en el baño. Y nos acostamos ¿Queres?
- Si, porque estoy muerta.

- rió- Dale. Yo me cambió acá.

Me metí en el baño. Me saqué toda la ropa. Y me cambié. Me puse un short, y una remera para dormir. Mi piyama, dormía por primera vez en la casa de Pepe con piyama. Esto era para guardar de recuerdo.
Salí del baño. Él ya se había cambiado. Estaba terminando de ponerse la remera Giró hacía mí.

- ¿Ya esta?
- Si,si. -dije con mis ojos medio cerrados.-
- Veni dale. - me agarró del baro y me llevó a la cama- Acostemosnos. 
- Si. Porque de verdad que muero de sueño.
- Me di cuenta -rió-
- Basta no te rías. No es gracioso. 
- Perdón, perdón.

Abrió las mantas de la cama. Me metí en ella, y él se acostó a mi lado. Pasó su brazos por debajo de mi cuello. Yo me puse de costado y apoyé mi cabeza en su pecho. Entrelacé su mano con la mía, como siempre lo hacíamos. 
Traté de mantener los ojos abiertos pero me fue imposible. Él besó mi frente. Y susurró "Buenas noches bonita". Yo solo sonreí, con mis ojos cerrados. Y a los pocos segundos caí en un sueño profundo. 


Continuara: 

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lunes, 22 de julio de 2013

Capitulo 38-


Las horas ya habían pasado. Eran mas o menos las seis y media de la tarde. Pepe se había ido a su casa, ya que tenía que bañarse y todo para hoy a la noche. Yo busqué mis cosas. Las guardé en una mochila. Y así como estaba salí directo para la casa de Zai. Ya que allí, nos cambiaríamos y maquillaríamos las tres juntas. Antes de salir para el boliche. No todavía no logro entender como mi papá me dejó ir a bailar. Después de lo que había pasado. Bueno, estas y demasiadas cosas de él, no entendía.
Ángeles era la única que sabía que después del boliche iría a dormir a la casa de Pepe. Y obviamente mis amigas también lo sabían.

Salí de mi casa y emprendí camino hacía la casa de Zai. No tardaba mucho en llegar. Ya que solo vivía a seis cuadras de mi casa. Cuando llegué,toqué el timbre y ella salió. Estaba en medio de su maquillaje porque tenía un ojo pintado y el otro no. Me causó gracia la situación.

- Eu. No te rías de mí. Estaba en pleno maquillaje y vos llegaste.
- reí- Perdón. Perdón.
- Dale entra.
- Okei. -entramos a la casa- ¿Cómo estas Zai?
- Bien. ¿Y vos Polet?
- Bien. -sonreí-
- ¿Pepe que onda?
- Hoy vino a mi casa boluda. Casi lo mato.
- ¿Posta? -ella se terminaba de maquillar-
- Si. Entró por el balcón.
- rió- Muero por ver a Pedro trepando un balcón.
- Lo hizo varias veces. En serio.
- O sea que no es la primera vez que va a tu casa.
- No,no.
- Mmmm..
- ¡Basta! No pasó nada. Y creo que no va a pasar nada en mucho tiempo.
- ¿Por qué lo decís?
- Porque si. No estoy segura de eso. Y no quiero hacer algo y después arrepentirme.
- Pero él ..
- Él me dijo que iba a respetarme. Que no iba a obligarme a nada que yo no quiera hacer.
- Paula te sacaste la lotería con este chico. Es un tierno.
- sonreí avergonzada- Bueno. Si. Es verdad.
- Ojala yo encontrara a alguien así.
- Pablo seguro es así.
- No tan tierno como Pedro. Pero se podría decir que si.
- Viste. Todos son tiernos a su manera.
- Bueno, es verdad. ¿Y algo mas para contarme?
- Ahora quiere que le cuente cosas mías.
- ¿Cómo?
- Como que color me gusta. O cual es mi comida favorita, esas cosas.
- Ai es muy tierno. Quiere conocerte.
- Si, pero da vergüenza.
- ¿Por?
- Porque nunca se lo conté a nadie.
- Al contrario, tendrías que sentirte contenta. Es la primera persona que te pregunta esto, o quiero saber eso.
- Si. Eso es verdad.
- Bueno. Es lo mas lindo del mundo. ¿Y le dijiste?
- No. No se lo dije.
- ¿Por qué?
- Porque no. Ya te dije porque. Se lo voy a escribir en una carta.
- Bueno no quería escuchar esa respuesta. Pero si es de la única forma que podes hacerlo, entonces esta bien.
- Créeme que es la única forma. No puedo de otra. No se.
- ¿Pero todavía no entiendo que es lo que te da tanta vergüenza? 
- No lose. No puedo. Porque nunca se lo conté a nade.
- Bueno nosotras si lo sabemos.
- Pero ustedes son mis amigas.
- Y te damos confianza .. 
- Claro -pensé lo que dije- ¡No! ¡No es así! Él me da mucha confianza, pero no se es chico .. 
- Ese es el problema ¿No?
- Puede ser. Igual decidí que se lo voy a contar. Pero en una carta. 
- Bueno. ¿Pero vos queres contárselo?
- Obvio que quiero. Y obviamente yo quiero saber cosas de él.
- sonrió- Sos terrible.
- Bueno. Él quiere saber cosas mías. Yo también quiero saber cosas de él. 
- Es un buen punto. 
- obvio que si. ¿Vos sabes algo de Pablo?
- No todo. Pero algunas cosas me contó.
- ¿Así?
- Ajam. Como que le gusta jugar al fútbol. Que le gusta mirar películas de suspenso. Las milanesas con papas fritas es su comida favorita. Le gusta salir a bailar.. Y bueno algunas cosas mas, que ahora no me acuerdo.
- Pero te contó muchas cosas. 
. Si, obvio. Somos novios. 
- sonreí- Me alegra mucho verte tan feliz.
- A mí me gusta verte bien a vos. -sonreí- ¿Así esta bien? -giró y me miró se había terminado de maquillar-
- Perfecto -dije con una sonrisa- Me encanta.
- Bueno ahora te toca a vos.
- Miedo. 
- rió- Dale tarada.
- Okei. Eh. Sino no me maquillo nada. 
- Bueno perdón. ¿Che y Flor?
- Flor estará por llegar dentro de un rato. Me dijo que venía.
- Ah bueno.
- A ver Pauli. Mírame. -me senté mirándola- Ahí esta bien.
- Perfecto. No te muevas. Y no abras los ojos.
- Okei.

Comenzó a maquillarme. Y a los cinco minutos que había empezado. Sonó el timbre, seguro había llegado Flor. La mamá de Zai fue a atender el timbre. Y a los pocos minutos, Flor entró a la habitación.

- Ah. Pero estamos en proceso.
- Obvio querida. -dijo Zai-
- Que linda mi amiga. -besó la mejilla de Zai-
- Gracias. Después te toca a vos.
- Okei. Hola mi Polet. -besó mi mejilla-
- Hola Florchu. 
- Estas quedando linda eh. 
- Gracias. ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. ¿Llegaste hace mucho?
- Y hace bastante. 
- Boluda, te perdiste toda la conversación de los novios.
- Bueno yo no tengo novio, así que mejor.
- reímos- Tendrías que haberla escuchado. Te dábamos consejos.
- Cuando tenga un novio, ahí las escucho.
- ¡Ai que mala! -dije- 
- Bueno, por lo menos dijo que nos iba a escuchar.
- Claro. Es un gran paso.
- Si. -dijo Zai- A ver Polet, ya esta. Abrí los ojos. -abrí los ojos y la miré- ¡Ai estar hermosa! Me encanta.
- me miré al espejo- Me encanta. Esta genial. Gracias Zai.
- De nada. Ahora turno de Flor.
- Okei. Okei.
- Bueno mientras ustedes se maquillan. Yo me cambio.
- Dale. -dijeron-

Me dirigí al baño. Mientras ellas terminaban de maquilarse. Dejé mi mochila en el suelo. Y me miré al espejo. Realmente no parecía yo. Así maquillada, jamás me maquillaba. No como ahora. Rimel, sombra, rubor. Esas cosas no usaba solo delineador. Me gustaba como había quedado, pero solo era una noche. Me saqué las zapatillas, y la ropa. Y comencé a cambiarme. Pollera negra. Camisa blanca. Zapatos altos. Me peiné, va en realidad acomodé mi pelo, porque no iba a usarlo mas que suelto. 
Salí del baño. Y cuando llegué a la habitación, las chicas ya habían terminado de cambiarse, y maquillarse. Sinceramente mis amigas eran bellas. 

Nos miramos las tres, y comenzamos a reírnos. Era muy raro vernos así vestidas y maquilladas juntas. Si, salíamos a bailar, pero muy de vez en cuando. No siempre. Nos sentamos a charlar, hasta que se hiciera la hora de irnos para el boliche. El padre de Zai nos llevaría hasta allí. 

- Ai. Estamos re lindas. -dijo Flor-
- Obvio. Nosotras somos lindas. -dijo Zai-
- reímos- De verdad que estamos re lindas. Hace mucho que no nos veía así. 
- Yo tampoco.
- Eso porque hacía mil que no salíamos.
- Y ahora lo hacemos .. ¿Por qué..?
- Porque vamos a encontrarle un novio a Flor. -dijo Zai y todas reímos-
- Son unas boludas.
- Bueno che. Encima que vamos. Ahora no vamos nada.
- No. No. Vamos, vamos. Ya es hora de que tenga novio.
- Esa es mi amiga. Choque -chocamos los cinco-
- Bueno dale. Terminen de arreglarse así salimos.
- Ya estoy eh. -dijo-
- Yo también.
- Listo. Bueno vamos. Ahora le digo a mi papá que nos lleve.
- Okei.

Bajamos todas. Y esperamos a que le papá de Zaira llegará para llevarnos. Cuando lo hizo. Nos subimos al auto, cada una con sus respectivas carteras, y emprendimos camino hacía le boliche. Nosotras entraríamos y Pepe y Pablo nos buscarían allí dentro.

Llegamos y bajamos del auto. El padre de Zai, nos buscaría a la salida, pero yo me iría con Pedro a su casa. Entramos al boliche, y nos sentamos en una mesa. Pedimos algo para tomar. Y cada una con su vaso, nos dirigimos a la pista de baile. Hasta que ellos llegaran. Seguro dentro de unos minutos.


Continuara: 

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