domingo, 25 de agosto de 2013
Capítulo 73-
"Me encontraba en la cabaña, sola. Ya que Pepe había ido a comprar al supermercado. Pero como yo me sentía mal, decidí quedarme, en la cama. Descansando.
En ese momento, se me ocurrió escribirle la segunda parte de la carta a Pepe.. La parte buena, por así decirlo, de mí.
Busqué un papel blanco, y una lápicera. Y comencé a escribir.
Pedro:
Bueno esta es la segunda parte de la carta, la parte "buena" de mí, la que te había prometido. No sé que sentido tuvo el separarlo en dos partes, porque creo que vas a recibir las dos el mismo día, al mismo momento, pero en fin.
Otra vez ese momento de no saber como empezar la carta, de no saber como expresarte todo de mí, como decirte lo mucho que te amo, y las cosas buenas que generas en mi interior.
Ya sabes lo que mi papá me hizo, lo que hizo conmigo, como me lastimó, literalmente. Como hizo que mi virginidad se fuera así de la nada, no tengo palabras para expresar el dolor que siento. Pero vos sos esa persona que hace que me alejé de todo, que mi mente se transporte a otro lugar.
Sé que últimamente estoy un poco distante por lo que me sucedió, pero créeme que te sigo amando como siempre, o mas que antes. Que nunca me separaría de vos, por algo que él me hizo, que jamás te alejaría de mi vida. Tengo miedo por lo que pueda pasarte, por lo que él pueda llegar a hacerte, pero confío en vos, confío en tu palabra, y en que nada va a pasar.
Esto no es, en sí, una parte buena de mi vida, pero necesitaba decírtela, necesitaba descargarme y expresarte lo que sentía.
¿Cosas buenas? Mmm, creo que es imposible que encuentre cosas buenas en mí, que tenga muchas cosas buenas. Es por esto que deje esta parta para de la carta para el final. Porque creo que la gente es la que tiene que decirme las cosas buenas que yo tengo, las cosas malas también, aunque eso es lo primero que distingo de mí.
Algo bueno que tengo, o que hago.. Es bailar, eso si, es bueno. Con eso puedo expresarme, puedo dejar salir todos los sentimientos que tengo guardados, los malos, los buenos, los que me atormentan, y los que me duelen. Bailando siento que puede ser yo misma. Esa Paula que muy pocas personas conocen, esa que llora, que se ríe, que ama lo que hace, que quiere ser feliz. Pero lo mas importante, la persona que ama a Pedro.. ese chico que le cambió la vida, que le hizo ver las cosas de un modo distinto.
Otra cosa, me rió muy fuerte y mucho. Sé que no lo hago seguido, pero cuando lo hago, lo hago en serio. Me gusta reírme, me gusta estar bien. Y poder sonreír de manera sincera. Tengo una risa que se le contagia a los demás. ¿Eso sería algo bueno? Mmm.. No sé, en fin. Amo reír, y mucho mas lo amo, cuando vos sos la persona que me hace reír.
¿Cosas buenas? ¿Cosas buenas? .. Preocuparme por las personas que realmente quiero, las que me rodean, pero simplemente las que me hacen bien, eso si hago. Me gusta ver a mis amigas, a mi hermana, a vos.. Bien. Necesito que ustedes estén bien, para yo estarlo. Principalmente a vos.. Porque ¿Sabes algo? Si, vos te caes, yo me caigo. No podría seguir sin vos, no podría continuara con mi vida. Pero hay una diferencia muy grande.. Si yo me caigo, vos no vas a caerte, vos vas a estar ahí para mí, para tomar mi mano, y decirme que todo va a estar bien.
Me gusta estudiar ¿Eso es bueno? No lo creo, aunque para mí si, al menos. No sé, tengo una debilidad por algunas materias, como arte y expresión. Ingles.
La última cosa buena que encuentro en mí.. ¿Sabes cual es? Mi alma de soñadora, siempre sueño. Sueño con poder llegar una bailarina reconocida. Sueño con poder terminar el colegio, cumplir mi mayoría de edad, e irme de mi casa. Sueño con poder formar mi familia, tener hijas, aunque algún nene también. Sueño con que algún día mi papá va a dejar de pegarme. Sueño con una familia feliz. Sueño con mi familia feliz, con esa mamá que todos tienen, ese papá. Sueño con poder sonreír siempre, sin importar nada. Sueño con reírme, con poder disfrutar de esto que se hace llamar vida. Sueño muchas cosas, pero la principal.. Sueño con que algún día voy a ser feliz realmente. Y cuando eso pase quiero que vos estes a mi lado. ¿Lo harías? ¿Estarías conmigo a pesar de todo? ¿A pesar de los obstáculos? ¿A pesar de como soy?
¿Cumplirías tu promesa? Esa que una vez me hiciste, esa de hacerme feliz.
Esta carta la hice, simplemente porque vos me la pediste, como te lo dije, pero quiero que me conozcas en la vida, no a través de un papel escrito, por mí. Quiero que vos descubras mis cosas buenas, y mis cosas malas. Quiero que podemos disfrutar de todo, sin importar nada. Y mas estas dos semanas que estamos acá.
Quiero por fin, poder ser feliz. Y formar mi familia con vos. Quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. ¿Vos queres?
Te amo mucho mi amor. Con todo lo que soy, con todo mi alma. Gracias por absolutamente todo lo que haces por mí, por cada cosa, por cada momento que me haces pasar. Gracias, mi vida recobró su sentido, en el momento en que apareciste en mí. Te amo. Nunca te olvides de eso. Sos mi todo.
Pau.
Terminé de escribirle la otra parte de la carta, de expresarle todo. La doble,y la guardé en un sobre. Hasta que llegara el día, en que tendría que darsela. "
- Bueno. Esta es una parte. -le di el papel-
- ¿Una parte?
- En realidad no sé porque la hice en dos partes, pero bueno.
- ¿Es una parte qué..?
- Es la parte mala de mí. Las cosas malas, por así decirlo, que tengo.
- Ah bueno. ¿La puedo leer ahora?
- Es para que la leas ahora.
- Bueno. No interrumpas mi lectura.
- Como diga señor Alfonso.
Él abrió el sobre, y comenzó a leer la carta.. Una parte de ella. Estaba mis concentrado, se notaba como las facciones de su rostro a medida que leía iban cambiando.
Pasaron unos minutos, y terminó de leer. Doble el papel, en dos. Y me miró a los ojos.
- ¿Así que sos mal humorada a la mañana?
- Bueno, un poco.
- Todavía no lo comprobé.
- Si, lose. Pero eso es solo porque duermo bien con vos.
- sonrió- No quiero que cambies las cosas malas que tenes. Quiero que seas así como sos.
- Pero, cambiarlas por ahí me hace mejor.
- ¿Hacerte mejor? Vos ya sos mejor así como sos. Nadie puede juzgar tu forma de ser. Tu manera de expresarte, llorando, o gritando. A mi no me importa, es mas, me gusta esa parte tuya.
- ¿En serio?
- Si, obvio. ¿Qué sentido tiene que tengas todo bueno? Ninguno, tu vida, y la mía sería un embole. Sin ninguna discusión, o diferencia de opinión.
- sonreí- Me gusta tu opinión.
- Y a mi me gustas vos.
- Te amo.
- Te amo mucho.
- Para. Todavía fata la otra parte.
- ¿Y la otra sería la parte buena?
- Adivinaste.
- rió- Bueno, mejor.
- Tonto.
- Bueno, bueno.
- Toma. Esta es la otra parte. -le di el pape-
- ¿La puedo leer ahora?
- No mañana Alfonso.
- Bueno Chaves.
- reí- Dale, leela.
- Okei.
Comenzó a leer la otra parte de la carta. Creo que esta era un poco mas alegre, mas linda, por así decirlo. Su sonrisa apreció en el rostro de él. Y luego comenzó a reírse. No sabía que parte estaba leyendo, pero me causo gracia.
- ¿Asi que te gusta estudiar?
- Si. -dije riendo-
- Bueno, ya sé a quien puedo pedirle ayuda para las pruebas.
- Como si ya no lo hicieras.
- rió- Me gusta los sueños que tenes. Me gusta la idea, de que proyectes tu futuro.. Y que yo este incluido en él.
- Vos siempre vas a estar incluido en mis planes.
-sonrió- Sos tan linda. ¿De verdad queres formar una familia conmigo?
- Si. -su pregunta hizo que mis mejillas se enrojecieran.-
- No te sonrojes tonta.
- Pero me da verguenza.
- ¿Por qué?
- Porque si. No se, la forma en que hay que forma una familia.
- rió- ¿En serio?
- No te rías tonto.
- Perdón, es que me causa gracia. Es obvio que para formar una familia..
- No me lo digas, ya sé lo que tenemos que hacer. Basta, me da mucha verguenza.
- Bueno, perdón. Pensé...
- Sos un tarado. -reímos- ¿Vamos mejor?
- Si, dale.
- ¿Y ahora si voy a tener mi sorpresa?
- Si. Igual antes..
- ¿Antes que?
- Tenes que ponerte un short abajo del vestido.
- ¿Por?
- Primero porque no creo que quieras que se te vea todo. Y segundo porque no quiero que te vea nadie.
- sonreí- Ai, sos un tierno.
- Si un tierno.. Hasta cierto punto.
- Bueno, tenes razón. Para, no tengo ningún short.
- No importa. Yo busqué uno en tu valija.
- Revisaste mi valija. Muy mal, Alfonso.
- Bueno, solo fue para buscar un short.
- Esta bien.
- rió- Bueno ¿Vamos?
- Si, dale. Ya quiero ver mi sorpresa.
- Pero que ansiosa resultaste Chaves.
- Si, dale. Vamos.
Nos paramos, y entrelazando nuestras manos, nos dirigimos hacía el lugar donde habíamos cenado. Allí, Pepe me dio mi short.. Pero la gran duda era ¿Dónde iba a cambiarme?
- ¿Dónde se supone que me voy a poner esto?
- El restaurant tiene un baño ¿Sabías?
- ¡Ai sorry chico sabiondo!
- Bueno perdón.
- Dale, mejor me voy poner esto.
- Bueno, yo te espero acá. ¿Sabes dónde es?
- Si, supongo. Pregunto adentro.
- Bueno -sonreí-
Me alejé de él, y me dirigí hacía el restaurant, primero a cambiarme. Y segundo aprovecharía para ir al baño, porque me hacía piz.
Tuve que preguntar al mozo, porque la verdad que no tenía ni idea de donde era el baño. Cuando me indicó el camino, me dirigí a este. Entré y me cambié.
Unos minutos después. Salí del baño, y volví hacía donde Pedro estaba.
Cuando llegué no podía creer lo que estaban viendo mis ojos..
Continuara:
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¿Quieren adelanto? ¿Quieren saber qué pasa? Ah se hacía la intrigante.. Comenten, y pregunten .. http://ask.fm/LovexLaliyRo
sábado, 24 de agosto de 2013
Capítulo 72-
El paisaje que tenía frente a mis ojos era los mas hermoso que había visto en toda mi vida. No lo podía creer, Pedro una vez había cumplido otro de mis sueños, por así decirlo.
No pude contener mis lágrimas, las cuales comenzaron a caer mis ojos, mojando así mis mejillas. Era una día hermosa, había viento, pero no hacía frío. El cielo estaba estrellado, la luna era fascinante.. Y la cena para dos.. No podía pedir mas.
- ¿Y bonita? ¿Te gustó?
- me giré hacía él y lo miré a los ojos- ¿Qué si me gusto?
- ¿Ai por qué lloras?
- Sabes que soy muy sensible.
- Si, lose. Pero no era para que lloraras.
- Si. Créeme, que esto es muy hermoso. Es algo con lo que siempre soñé, algo tan lindo. No sé, no puedo expresarlo con palabras.
- ¿Te gustó? ¿En serio?
- Me encantó Pepe. Gracias.
- Sh.. Todavía no me agradezcas, aparte no tenes porque.
- me acerqué a él- ¿Qué no tengo por qué? Vos estas loco. Mira todo esto, lo que estas haciendo. ¡Me trajiste de vacaciones a la playa! Y solo porque a mí me gusta, eso no se explica.
- Te amo. Es simple.
- ¿Por qué simplemente? ¿Por qué lo haces?
- Ya te lo dije, porque quiero verte sonreír. Porque te amo. Porque lo siento. Porque voy a cumplir mi promesa.
- Sos todo Pedro, todo. No te das una idea, de nada.
- ¿De nada qué?
- De nada. No te imaginas todo lo que significas para mí. Lo que sos para mí.
- Te amo princesa.
- Te amo mucho mas.
Coloqué mis brazos sobre sus hombros. Y rodee mi cuello con los mismos.
Pegamos nuestras frentes. Y al instante sonreímos. Luego unimos nuestros labios, en un beso. Un beso que se interminable. Un beso tierno y dulce. Pero que a la vez, contenía mucha pasión. Amor, eso era.. Amor.
Nos separamos de ese lindo beso.
- Mmm.. ¿Y si cenamos?
- Bueno, dale.
- Okei.
- Para, ahora que me lo decís.. Muero de hambre.
- Que exagerada.
- Bueno che. Caminamos mucho tiempo.
- Puede ser. Veni vamos.
- Bueno.
Nos dirigimos hacía la mesa que se encontraba en medio de la playa, pero abajo de ella había como un piso de madera, algo que luego se sacaba, solo para no llenarnos de arena los pies, aunque ya era demasiado tarde, y encima estábamos descalzos.
Él corrió mi silla, yo me senté. Y luego volvió a su asiento, en el cual se sentó. A los pocos minutos se acercó una persona a nosotros, el mozo. El que nos acompañaría toda la noche.
- Buenas noches chicos.
- Buenas noches. -dijimos-
- ¿Qué desean tomar?
- Vos Pau ¿Qué queres?
- Mmm... ¿Puede ser una gaseosa?
- Como no, señorita.
- ¿Y usted señorito Alfonso?
- Una gaseosa también, por favor.
- En seguida se los traigo.
- Gracias.
El mozo se alejó. Y nos quedamos nosotros solos. Realmente era todo muy raro. No podía creer donde me encontraba, y con quien me encontraba. Loco, pero lindo.
- ¿El mozo te conoce?
- Mmm.. Podríamos decir que si.
- ¿O sea que yo soy la única que no sabe nada de esto?
- Exactamente.
- Me siento excluida.
- No. Vale la pena en serio.
- Si, vos lo decís.
- Si. De verdad.
- sonreí y miré a mi alrededor- No puedo creer donde estamos.
- ¿Te gusta?
- Me encanta... -sonreí- Gracias por esto.
- Sh.. Basta de agradecerme.
- Para.
- ¿Qué pasa?
- Me queda una duda.
- ¿Cuál?
- ¿Vos tenías planeado todo esto desde que llegamos no? ¿Desde Buenos Aires?
- Mmm..
- ¡No lo puedo creer! .. ¿Todas las vacaciones son para mí?
- Mmm.. Puede ser.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Ya te lo dije. ¿Lo repito?
- Si, te juro que no lo creo todavía.
- Porque te amo. Porque quería que pases las mejores semanas de tu vida. Y porque quiero cumplir mi promesa, quiero hacerte feliz. Y creo que con esto empecé.. ¿O me equivoco?
- No. Obvio que no te equivocas.
- Me alegra escuchar eso.
- Realmente. Estoy super feliz, vos me haces feliz.
- Es lo que quiero lograr. Que de una vez por todas seas feliz.
- Te amo tanto.
- Te amo mucho bonita. -él extendió su mano por encima de la mesa, y tomó la mía- Lo único que quiero es verte feliz. Es que sonrías todos los días, que disfrutes de la vida. Y yo quiero estar ahí para ver eso.
- Créeme que vas a estar. Formas parte de mi vida, y no creo que pueda dejarte ir.
- Y yo no creo que quiera irme tampoco.
- sonreí- Te amo mucho, en serio.
- Te amo princesa. Mucho.
El mozo apareció con las botellas de gaseosa, y en sus manos, también traía nuestra cena.
- Su plato señorita. -colocó mi plato en la mesa-
- Gracias.
- De nada. Y el suyo, señorito Alfonso.
- Muchas gracias Juan.
- De nada. ¿Necesitan algo mas?
- Por ahora no.
- Bueno. Cualquier cosa, estoy en el restaurant.
- Bueno.
- Permiso, me retiro. -sonreí-
La cena estaba servida, como siempre dicen.
Mi plato, ñoquis con salsa rosa. Y el de Pepe, ravioles con salsa.
- Decime que te gustan los ñoquis.
- reí- Si, me encantan. Amo los ñoquis, son mi comida preferida.
- suspiró- Bueno, un paso bien.
- Tonto. De verdad, me encantan.
- Bueno mejor. Porque sinceramente no sabía que te gustaba, y lo único que me ocurrió fue eso.
- Esta bien.
- Ahora si, podemos cenar.
- Si. -probé el primer bocado- Esto esta muy rico.
- Si, de verdad. Esta riquísimo.
La cena transcurrió entre charla.. Hasta que se me vino una pregunta a la cabeza, la tenía dando vueltas hacía bastante.
- Pepe.. ¿Te puedo preguntar algo?
- Obvio Pau.
- Yo sé que vos me dijiste que esto lo haces porque me amas, y porque queres verme feliz.
- Si.
- Pero seguro hay una segunda razón por la que haces todo esto ¿No?
- Puede ser ¿Por?
- Porque, o sea, yo sé que me amas, y todo eso. Pero me llama mucho la atención que hagas esto solo por eso.
- No entiendo. ¿Qué lo haga solo porque te amo?
- Si.
- Pau, yo solo lo hago por eso. Lo hago porque te amo. Porque, como ya te dije, quiero hacerte feliz.
- ¿Seguro que no hay otra razón?
- Hay una razón, pero no puedo decirtela.
- ¿Por qué?
- Porque forma parte de tu sorpresa.
- ¡Ai no vale! Ahora quiero saber.
- Espere un poco mas señorita.
- No se vale. Sos un malo. -hice puchero-
- Hoy. Ahora, esa carita que me haces. No va a hacer que te diga tu sorpresa.
- Ufa.
- Pareces una nena de cinco años.
- Shi. -hice vos de nena- Me dejaste con la intriga.
- Bueno, en un ratito te vas a enterar cual es la otra razón.
- Esta bien.
- Primero terminemos de cenar.
- Como digas, papá.
- Bueno, hasta papá no llego. Pero novio puede ser.
- Tarado que sos.
- Si, el mas tarado de todos.
- Basta tonto. Mejor terminemos, porque quiero saber mi sorpresa.
- Como diga señorita. -sonreí-
Después de unos cuantos minutos, terminamos de cenar, al fin. Quería saber cual era mi sorpresa. A pesar de que esto ya era demasiado y me parecía demasiado, quería saber lo demás. Si, era demasiado ansiosa, lo admito.
- Antes de que te muestre la otra parte de la sorpresa. ¿Queres caminar un rato por la playa?
- Bueno.
- Okei. Veni, vamos.
Nos paramos de nuestros asientos. Entrelazamos nuestras manos, y comenzamos a caminar en alguna dirección que desconocía, hacía donde íbamos.
Estábamos caminando por la orilla del mar. Este mojaba nuestros pies, y hacía que me de escalofrío.
- Me gusta estar así con vos.
- A mi también, me encanta.
- No sé, es raro. Pero muy lindo. Nunca me imaginé estar acá, y con alguien que amo.
- Créeme que yo si.
- ¿Así?
- Si. Me lo imaginé con vos. Es por eso que decidí venir acá.
- Sos un tierno. Te amo.
- Te amo.
En ese momento unimos nuestros labios, en un beso dulce. Un beso tierno, pero apasionado a la vez. Un beso, el cual, decía cuanto nos amábamos. Cuanto nos queríamos el uno al otro.
Él me amaba. Y yo lo amaba a él. Y nadie iba a cambiar eso.
Separamos nuestros labios, pero nuestras frentes continuaron pegadas. El silencio era nuestro compañero, solo el ruido de las olas se escuchaba.
- Tengo algo para vos.
- ¿Para mí? Pero la que recibe sorpresas sos vos.
- ¿Por qué no darte una a vos?
- Mmm.. Me gusta la idea.
- sonreí- ¿Nos sentamos acá?
- Si, vos queres.
- Mejor un poco mas atrás. Porque sino nos vamos a mojar.
- Claro.
Nos alejamos de la orilla del mar. Y nos sentamos un poco mas lejos, para que el agua no nos mojara.
- Bueno.. ¿Qué eso que tenes para mí?
- No es gran cosa como esto.
- Para mí si va a ser gran cosa.
- Como digas.
- Bueno a ver..
- ¿Te acordas que yo te prometí una carta?
- Si.
- Bueno. eso es lo que te traje. Una carta.
- ¿En serio? -su carita se iluminó. Y una sonrisa apareció en su rostro-
- Si. -sonreí-
Continuara:
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viernes, 23 de agosto de 2013
Capitulo 71-
Caminábamos hacía cierto lugar, que todavía desconocía.. En serio, estaba demasiado ansiosa, quería saber a donde nos dirigíamos ¿Cuándo me lo iba a decir? ¿A contar? Dios, odiaba que me haga esto.. Y mucho mas las sorpresas, pero era algo lindo.
La brisa del viento soplaba suavemente, no hacía demasiado frío, pero igualmente tenía puesto un saquito de hilo. No podía pronunciar palabra, decirle algo.. Todo esto era muy raro, pero lindo.
El silencio era lo que reinaba entre nosotros, ninguno hablaba, solo caminábamos por aquella calle, la cual no había mucha gente, ya que eran las diez de la noche, y casi todo estaba cerrado. Admito que comencé a ponerme un poco nerviosa, no sabía a donde íbamos, y el lugar, si bien estábamos en la costa, no era un lugar muy lindo de noche. Él notó mi nerviosismo, e hizo que paráramos y nos sentamos en un banco.
- ¿Paramos acá gorda?
- Bueno. -nos dirigimos al banco, y nos sentamos-
- él se sentó frente a mí- ¿Pau te pasa algo?
- No, nada.
- ¿Segura? Estas temblando.
- De verdad.
- No me mientas. ¿Estas nerviosa?
- Mmm.. Un poco.
- Me di cuenta. Puedo preguntar ¿Por qué?
- Es que no sé, me da un poco de miedo esto.. Pero a la vez confío en vos.
- Es porque no sabes a donde vamos ¿No?
- Claro. Puede ser.
- Tranquila amor, confía en mí..
- Es que confío en vos.
- Entonces no te entiendo.
- Es raro, pero no me hagas caso.
- ¿Cómo qué no? Si queres volvemos.
- ¿Y perderme mi sorpresa? Ni loca.
- Okei, como diga señorita. ¿Vamos?
- Si,si. Vamos.
- Dale.
- Para.
- ¿Qué pasa?
- ¿Ya estamos llegando?
- Si, si. Nos falta poquito.
- Ah bueno.
Continuamos caminando. Ya estaba un poco mas tranquila. La charla con Pepe, aunque haya sido corta, igual me ayudó. Por lo menos entendió que estaba un poco nerviosa. Pero por suerte me dijo que ya estábamos llegando. Eso alivió mi nerviosismo.
Entrelazamos nuestras manos. Y continuamos camino.
Luego de unos minutos, él se detuvo. Y yo frené, ya que no iba a seguir el camino sola.
Se paró frente a mí.. Y me dijo...
- Bueno, llegamos.
- ¿Acá? No hay nada.
- Nada no.
- No mientas Pedro. Acá en el medio de la nada..O sea, no hay nada.
- Sh.. ¿Podes escucharme?
- A ver..
- Bueno señorita Chaves, hemos llegado al final del camino.. Y ahora..
- ¿Ahora qué?
- Tengo que taparle los ojos.
- ¿Los ojos? No. Ni loca.
- Entonces no podemos seguir con la sorpresa.
- No vale. Yo quiero mi sorpresa.
- Entonces tengo que taparte los ojos.
- Esta bien.
- Pau, hermosa. Confía en mí, no va a pasar nada malo.
- Confío en vos.
Él me rodeó. Y se colocó detrás mío. Lentamente pasó sus brazos con un pañuelo de seda blanco, y lo colocó sobre mis ojos. Al instante, toqué el pañuelo con mis manos, hasta que llegaron a tapar completamente estos. Sujetó el pañuelo, y luego se alejó, o al menos sacó las manos de mí..
- Pedro ¿Pedro dónde estas? -iba a sacarme el pañuelo- Bueno, me sacó esto.
- ¡No! Tonta, acá estoy.
- Contéstame tonto.
- Bueno perdón.
- ¿Y ahora?
- Ahora vamos a otro lugar.
- ¿Con los ojos tapados? ¿Me estas cargando?
- No. Solo son unos pasos, es cerca.
- Esta bien.
- Dame tu mano.
- extendí mi mano hacía él, y la tomó con la suya- ¿Vamos?
- ¿Estas ansiosa?
- Créeme que si estuvieras en mi lugar estarías como yo.
- Bueno, pero vos tenes los ojos tapados.
- Ah. Gracioso.
- Perdón, perdón. -besó mi mejilla- Bueno, vamos.
- Era hora.
Comenzamos a caminar. Él se posó detrás de mí, apoyando sus manos en mis hombros, y haciendo de mi guía. Yo caminaba demasiado lento, muy lento. Tenia miedo de tropezarme con algo, o con alguien, y caerme.. No podría imaginarme esa situación, que verguenza.
Pepe comenzó a reírse, al paso que íbamos. Detrás de mí, sentía su risa muy cerca de mi cuello. El sonido mas lindo de todos. Fue en ese momento en donde me percaté del rico perfume que tenía, y lo lindo que olía, a jabón, a recién bañado.
- No te rías de mí, tonto.
- Es que vamos muy lento. -dijo riendo-
- reí- No puedo de otra forma ¿Mira si me caigo?
- Tranquila no vas a caerte.
- Si. Y es tu culpa.
- rió- Esta bien.
- ¿Falta mucho?
- No,no. Ya estamos llegando. Nos falta poquito.
- Bueno, mejor.
- sonrió- ¿Estas lista?
- ¿Para qué?
- Para vivir lo que sigue de tu sorpresa.
- Si.
- Me alegra escuchar esa respuesta. -sonreí-
Nuestro camino se acabó, luego de unos cinco minutos mas.
- Bueno, llegamos.
- ¡Al fin! -dije riendo-
- Bueno, bueno.
- Igual, seguro vale la pena ¿No?
- No se, eso vas a tener que decírmelo vos.
- ¿Cuándo?
- En un momento. Vamos.
- ¿Hay que seguir caminando?
- Unos metros mas.. Pero antes, tengo que hacer algo.
- sentí que se alejó de mí, y se fue- ¿Pedro a dónde estas? No te vayas.
- No me fui amor, estoy acá.
- ¿Qué haces?
- Te sacó las sandalias.
- ¿Eh?
- Claro, tenes que estar descalza.
- ¿Descalza? ¿Qué vamos a caminar por fuego?
- rió- No, tonta. Es que no se puede caminar con sandalias.
- ¿Y vos?
- Mira, para que estes mas tranquila, yo también me saqué las ojotas.
- Ah bueno, por lo menos estamos iguales en eso.
- Claro. -volví a sentir sus manos en mis hombros- Listo.
- Bueno.
- ¿Esta lista señorita? ¿Ahora si?
- Siempre.
- sonrió y besó mis labios- Te amo ¿Sabías? -asentí con mi cabeza- Mucho.
- Te amo. Mucho mas.
- Veni, vamos.
Tuvimos que subir el cordón de la vereda. Y seguimos caminando, estaba descalza, por ende, íbamos mucho mas lento, que antes.
Comencé a sentir algo raro bajo mis pies. Mmm.. Todavía no podía distinguir que era, pero ya iba a averiguarlo, aunque tenía una idea.
Paramos, por fin, de caminar. Él se paró detrás mío, quitando sus manos de mis hombros.
- Bueno, llegamos.
- ¿Ya no caminamos mas?
- No. Ya no.
- Bueno, eso es una buena noticia -reí-
- rió- Claro.
- ¿Y ahora?
- Ahora te voy a sacar el pañuelo.
- Antes de eso..
- ¿Qué pasa?
- ¿A dónde estamos?
- Acá.
Desató el pañuelo de seda de mis ojos, y lo quitó de allí.
No podía creer donde me había traído, a donde estábamos.. Estaba todo muy lindo, muy hermoso. Era algo soñado..
Una mesa para dos personas, a la luz de la luna. Cielo estrellado. Él. Yo. Yo y él. Juntos. ¿A dónde? ...
En la playa. Frente al mar.
Continuara:
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Aquí el capítulo de hoy. Ojala les guste.
Como no me dejaron cinco comentarios, solo subo este. Esperen a mañana, a saber que pasa. Gracias a todas por leer..
Pareeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen Nacio OLIVIA muero, yo no se ustedes, pero todavía sigo en shock. Somos tías :') 23 de Agosto, día para recordar.
jueves, 22 de agosto de 2013
Capitulo 70-
Las horas habían pasado y nos encontrábamos en la playa. Eran las cinco y media de la tarde. No íbamos a meternos en el mar, porque claramente, no hacía calor para eso. Solo llevamos una manta, y el mate con galletitas para pasar el rato allí.
Él estaba sentado, con sus piernas extendidas. Y yo me encontraba entre sus piernas, apoyando mi espalda en su pecho. Mientras que él me mantenía rodeada con sus brazos. Hablábamos. Sonreíamos. Nos besábamos. Era una linda tarde de novios.. Y amaba que fuera con él. Con Pedro.
La brisa soplaba suavemente. Y hacía que nuestros (al menos el mío) cabellos, volaran con esta.
- Me encanta estar así con vos.
- A mi me encantas vos.
- En serio, tonto.
- Yo también te lo digo en serio.
- Dale. De verdad. Amo este lugar.
- Me alegra mucho que te gusta.
- sonreí- En serio. Gracias por esto. Te lo voy a agradecer toda mi vida.
- No tenes porque agradecerme.
- Si, si tengo. Vos haces muchas cosas por mí..
- Eso no importa. Ya te lo dije.
- Pero a mi si me importa. Es demasiado.
- Nada es demasiado cuando te veo sonreír.
- No comprendo de donde saliste.
- Ya te lo dije, de mi mamá.
- En serio. Sos irreal. Sos.. -hice una pausa- No se como explicarlo.
- ¿Soy? Mmm.. ¿Pedro?
- Si, sos Pedro. Simplemente sos vos.
- ¿Y eso..?
- Y eso me encanta.
- sonrió- Te juro que no hay nada mas lindo que tu sonrisa.
- Si, hay algo.
- ¿Qué cosa?
- Vos.
- Entonces ahí estamos mal. Porque vos sos mucho mas linda.
- Eso ni se discute. -reí-
- Muy bien. Aprendiste.
- Tonto. -le pegué en su hombro-
- ¡Au! Me dolió.
- Ah. Que exagerado, que sos.
- Bueno che.
Él besó mi mejilla. Y yo sonreí ante ese gesto. Nunca nadie me había dado tanto amor, y cariño como él lo hacía.
- Te amo mucho.
- Te amo princesa. Mi princesa.
- Mi novio.
- Mi novia.
- Mía, solo mía.
- Solo tuya.
- sonreí- Gracias por todo.
- Sh.. Basta de agradecerme.
- En serio gracias.
- De nada.
- No puedo creer, me dijiste de nada.
- rió- En algún momento te lo tenía que decir, sino ibas a seguir diciéndome gracias.
- Bueno. Aceptaste mis gracias, por lo menos. Es un gran paso.
- rió- Claro, que sí.
- Tonto. Te amo.
- Te amo mucho.
Unimos nuestros labios, en un beso que para mí, pareció eterno.
Comencé a tiritar de frío, ya que el sol había comenzado a bajar, y el viento soplaba mas fuerte.
- ¿Tenes frío?
- Si, un poco.
- ¿Queres que vayamos a la cabaña?
- No. Me gusta esto.
- Pero Pau, hace frío.
- Ya lose. Pero quiero disfrutar todo, cada segundo.
- Hoy lo vas a disfrutar de nuevo.
- ¿Hoy?
- Ah. No sé.
- Dale, que. Decime.
- No, no señorita.
- No se vale.
- Es una sopresa.
- ¿Otra sorpresa?
- Te dije que tus sorpresas no se habían acabado.
- ¿Cuánto mas? ¿Cuánto mas vas a hacer por mí?
- Hasta que sienta que te hice feliz completamente. Y cumplí mi promesa.
- ¿Sos irreal? En serio te pregunto. No puede ser que seas así. No.
- ¿Así como?
- Así, tan vos. Tan tierno. Tan lindo.
- sonrió- Gracias por eso.
- De nada.
- Te amo bonita.
- Te amo. Mas. -beso- ¿Nos podemos quedar un rato mas?
- Si, solo un ratito.
- sonreí-
Pasó media hora, mas o menos.
- ¿Volvemos?
- Ah ahora tenes frío ¿No?
- Si. -reí-
- Dale, volvamos.
- sonreí- Okei.
Caminamos hacía la cabaña. Llegamos después de unos minutos.
- Voy a bañarme amor.
- Bueno Pau. Ponete linda para hoy.
- ¿Linda? ¿Qué ropa?
- La que quieras.
- Pero mira si vamos a un lugar super top, y yo con jogin.
- No amor. En serio, no te voy a decir.
- Ai dale. Decime. Al menos que ponerme.
- Soy malisimo para eso. Lo que quieras.
- No lo que quieras no.
- Confío en que vas a saber que ponerte.
- Okei. Como digas.
- Si,si. Créeme.
- Te creo.
Me dirigí al baño. Y encendí la ducha.
Bañandome me encontraba. Pensando en todo lo que estaba viviendo con Pedro. Y en lo que me faltaba por vivir. Fueron demasiadas cosas, en poco tiempo. Demasiadas sonrisas, caricias, mimos. Demasiado amor, y eso.. Mmm.. Me gustaba. Y mucho.
Salí de bañarme. Y fui directo a la habitación. No sabia que ponerme. Hasta que por fin me decidí.
Un vestido color beig, con una cinta en un tono mas clara, encima de mi cintura. Atada en un moño. Y en mis pies, una sandalias.
Fui al comedor. Y ahí lo vi a Pedro.. Estaba tan lindo, tan él.
Llevaba puesto unos jeans, con una camisa blanca, y en los pies ojotas. ¿Ojotas? Me llamó a atención, ahora comprendí que no íbamos a un restaurant.
- Estas muy lindo.
- Vos estas hermosa.
- Gracias, novio.
- De nada novia.
- ¿A dónde vamos?
- Sorpresa. ¿Lista?
- ¿Con vos? Siempre.
- Vamos entonces.
- Antes ¿me das un beso?
- Obvio.
Volvimos a unir nuestros labios en un dulce beso. Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos y sonreímos, como dos bobos, que acababan de conocerse.
- Te amo princesa.
- Te amo mi amor.
Entrelazamos nuestras manos. Y nos dirigimos a la puerta. Hacía. ¿Dónde? Yo no lo sabía, pero él si.
Otra de las sorpresas de Pepe.
Continuara:
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Holas (? ah ..Si me dejan CINCO comentarios, mañana subo dos capítulos mas. Besos.
Dedicado a mi chuleta de carne con queso, la linda de la life, @Eri_smilerPyP .. Eri chula manda, Mica chula obedece.
Dedicado a mi chuleta de carne con queso, la linda de la life, @Eri_smilerPyP .. Eri chula manda, Mica chula obedece.
Capítulo 69-
MIÉRCOLES. Este era el tercer que ya nos encontrábamos en aquel lugar, ese que me daba mucha paz, me tranquilizaba, me hacía bien.
Los primeros días sé que no estuvieron del todo lindos, pero todo fue por mi culpa. Todo por lo que a mí me pasó, ¡Y por culpa de él!. ¿Algo mas? No lo sabía. Lo único que pedía era poder terminar las vacaciones en paz, sin ningún problema, ni nada que se presente en el medio.
Mañana. Las diez y media, por lo que mi reloj decía. Abrí mis ojos, y me encontraba sola en la cama. Pepe, por lo que veía ya se había levantado. No se escuchaba ruido, así que no me levanté. Seguramente se había ido a algún lado, o a comprar. No lo sabía.
Agarré la almohada, y la posé bajo mi rostro, pasando mis brazos por debajo de esta. Apoyé mi mejilla, y me quedé mirando por la ventana. Recordando lo que había pasado hacía un día. Lo que le había dicho a Pepe, le había contado lo que me había pasado, lo que mi papá me había dicho. Fue inevitable recordarlo, y no llorar. Mis lágrimas ya recorrían la forma de mis mejillas, llegando así hasta mi cuello. No pude evitarlo, no quería llorar, pero necesitaba hacerlo (o simplemente lo hice) no lo sabía.
Escuché ruido, sequé mis lágrimas rápidamente y traté de hacer como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera llorado, como si estuviera durmiendo, y recién habría mis ojos.
Era Pepe.
Entró en la habitación, supongo que había ido a comprar, se sentó en la cama, y me habló.
- Ya sé que estas despierta. -se acercó y me besó en la mejilla-
- giré mi cabeza- Bueno. Perdón.
- ¿Por qué llorabas?
- No lloraba.
- A mí no me mientas. Te conozco Chaves.
- Odio que me conozcas tanto.
- Para mí es bueno.
- Obvio que es bueno. Pero me conoces demasiado.
- ¿Sera por qué te quiero tanto?
- Mmm, puede ser.
- ¿Qué te pasa?
- Nada. Solo pensaba.. O..
- ¿O qué?
- Me acordé del otro día. No se, estoy muy sensible.
- Ya esta hermosa. Déjalo atrás.
- No puedo dejarlo atrás, lo arruiné todo.
- No arruinaste nada. Te entiendo, y jamás te apuraría con algo así.
- ¿En serio?
- Si, mi amor. Yo no estoy con vos, solo para tener sexo eh. Yo te amo, y nunca te dejaría marchar.
- reí- Sos tan lindo. Por esto te amo.
- Vos sos linda. Y no llores mas. Por favor.
- Mmm, si me das un abrazo, no lloro mas.
- Puedo darte miles de abrazos.
- Eso me gusta.
- A mi me gustas vos.
- sonreí.- Te amo.
- Te amo princesa.
Se acercó a mí, y me abrazó. acotándose a mi lado, quedando así su rostro muy pegado al mío.
- Ah. No te dije buen día. -sonreí- Buen día princesa.
- Buen día bonito.
- ¿Cómo dormiste?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien, sabes que cuando duermo con vos, lo hago bien.
- Me alegra.
- Compre facturas ¿Desayunamos?
- Ai, si. Quiero.
- rió- Dale, ahora preparo el desayuno. -iba a levantarse pero lo agarré con la mano-
- Espera.
- ¿Qué pasa?
- ¿Y mi beso de buenos días? -dije pícara-
- Ah bueno. -se acercó hasta mí, y me besó- ¿Mejor?
- Mucho mejor.
- sonreí- Ahora si. Me voy a preparar el desayuno.
- Bueno. Ahora me levanto.
- Dale.
Él salió de la habitación, y yo me levanté de la cama.
Me cambié y luego me dirigí al comedor de la cabaña. Él ya había preparado todo el desayuno, yo solo tenía que sentarme a desayunar, y nada mas.
Lo abracé por la espalda.
- Mmm.. Que lindo abrazo.
- Vos sos lindo.
- Amo tus alagos. Pero mas te amo a vos.
- sonreí- Yo te amo a vos.
- Te amo mucho mas.
- ¿Todo esto es para nosotros?
- Si ¿Por?
- Es muchisimo Pepe.
- Bueno, entende que no sé calcular, no cocino.
- Somos dos amor, nada mas.
- Bueno, no importa.
- Me di cuenta. ¿Y con lo que sobre? ¿En el freezer?
- rió- No. No creo que se puede poner en el freezer.
- Yo tampoco.
- reímos- Bueno. ¿Nos sentamos?
- Dale.
Nos sentamos a desayunar. Entre risas, y algunos mimos. Le dije que pusiera la radio, ya que tenía ganas de escuchar música, y bailar un rato (si podía hacerlo).
Él encendió la radio, y comenzó a sonar una canción.. Hermosa, por cierto. Era lenta, romántica. Y de Tan Bionica.
"Ya bajé la guardia hace algún tiempo
No me enojo, ni me río porque sí,
Canto mi bolero desangrado
Pinto el cielo en acuarelas azul sobre gris
Y eran calesitas desoladas
No me dejen solo por ahí
Ya le rendí cuentas al destino
No me sigas por San Luis
Todas las mañanas llora porque si
No pretendo en sueños, yo sin vos, sin mi
Fue la ultima vez que la vi...
Yo vivo la vida de la ausencia,
Veo con los ojos del olvido la verdad,
Cada lunes es un día muerto
Y el espejo, fatalidad.
Ponganme anestesia sin apuro
Que hoy me está costando sonreír
Tengo más pasado que futuro
Y unos años sin dormir
Se curo de espanto, se acercó hasta mi
Y escondió consejos para ser feliz,
Fue la ultima vez que la vi...
Todas las mañanas,
Llora porque sí,
No pretendo en sueños; yo sin vos, sin mi,
Fue la ultima vez que la vi...
Fue la ultima vez que la vi..."
Continuamos así unos cuantos minutos mas.. Cuando terminó la canción, nos separamos y unimos nuestros labios en un beso. Un beso que duró unos cuantos minutos..
- Pongánme anestesia sin apuro que hoy me esta costando sonreír.
- ¿Qué quiere decir? -dijo-
- Vos sos mi anestesia. Vos sos él que me hace sonreí todos los días. Te amo demasiado Pedro. No te imaginas, cuanto.
- Te amo mucho bonita. Mucho.
Acercó su rostro hacía el mío, nuevamente. Y volvimos a unir nuestro labios en un beso suave y lleno de ternura.
Continuara:
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martes, 20 de agosto de 2013
Capítulo 68-
Continuo besando mi nuca. Y acariciando mi mano. Mis lágrimas no podían detenerse (o no quería).
- Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdóname. No encuentro otra palabra para decirte. -no respondí, solo continué llorando- Perdón por no cuidarte. Por no protegerte. Por no alejarte de esa mierda que tenes como papá. Perdón. No te cuidé. No cumplí con mi promesa. Me siento lo peor. Perdón.
- No es tu culpa. -dije. Sin mirarlo a los ojos-
- Si. Es mi culpa. Perdón. Perdón.
- Basta. Deja de echarte la culpa.
- No puedo no hacerlo. Esto pasó porque yo no estaba ahí.
- Si quería hacerlo, lo iba a hacer en cualquier momento.
- Perdón.
- me giré para poder mirarlo a los ojos, sin dejar que él saqué su brazos de mi cuerpo- Basta, ya esta. Ya lo hizo. Deja de culparte. Por favor.
- No puedo imaginarme como lo hizo. Como estuviste. No. ¿Te das cuenta? ¡No sirvo para nada! Soy un inútil. Ni mi a mí novia puedo cuidar.
- ¡Basta Pedro! -dije llorando- Por favor, deja de castigarte así. Basta. Por favor amor. - dije con mi voz quebrada-
- Perdóname. Yo no quería que esto te pasara. No. Fue culpa mía, lose.
- Basta. No fue tu culpa. Él hizo todo esto. Solo él.
- No te cuidé. Soy una mierda.
- ¡Basta Pedro! -grité- ¡Basta! Él lo hizo. Vos no te tenes nada que ver. No te pareces ni un poco a él. En nada.
- No entiendo como alguien puede hacer algo así. No lo entiendo. ¡Lo voy a matar! Lo juro. ¡Lo voy a mandar preso! Lo odio con todo mi ser. Lo odio.
- No. Vos no vas a hacer nada. ¿Si?
- No puedo no hacer nada Paula. Te violó ¿Entendes eso?
- Si, lo entiendo. ¿Pero vos entendes que él te va a matar? ¿Lo entendes?
- Yo no importo. Vos sos la que sufrió por esa lacra de persona. Vos. No yo.
- ¿Qué hago yo sin vos? ¿Cómo sigo a adelante? ¿Cómo me mantengo fuerte? Si vos te caes, yo caigo. Por favor. No hagas nada.
- Pero él tiene que estar preso. Tiene que morir. No entiendo. No lo entiendo.
- Por favor. Hacelo por mí ¿Si?
- Solo por vos. Si no hago nada, es solo por vos. Porque te amo. Y porque no quiero verte mal.
- Gracias.
- Ahora, hoy, no merezco que me agradezcas nada. Yo no cumplí mi promesa.
- Si. La estas cumpliendo. Deja de castigarte así. Basta Pepe, en serio.
- Perdón. Perdón. Te amo mucho.
- Te amo con mi vida Pedro.
- Perdón, de nuevo.
- Deja de pedirme perdón. Ya esta. No es tu culpa, ni mucho menos.
- Pero..
- Sh. -posé mi dedo sobre sus labios- Pero nada -sonreí- Ya esta. Ya pasó, ya lo hizo. Listo. Pero tu culpa no fue. Vos no sos como él. Vos no te pareces a él, ni un poco. En nada. Por favor no te castigues así.
- Esta bien. Pero algo hay que hacer Pau.
- Ahora no. Por favor, quiero disfrutar de esto.
- Bueno. Pero cuando volvemos tenes que ver a un médico, o algo.
- No importa Pepe.
- A mí si me importa. No quiero que te pase nada mas. El médico lo vamos a ver igual ¿Si?
- Esta bien. Papá Alfonso.
- Así me gusta.
- reí- Tonto basta. -me acerqué aún mas a él, y me acurruqué en su pecho. Dejando escapar algunas lágrimas-
- No. No, señorita. Prohibido llorar.
- Perdón.
- Shh.. Llora todo lo que necesites hermosa. Llora eso que no pudiste llorar cuando yo no estuve ahí, a tu lado. Desahógate, te va a hacer bien.
- Gracias por estar acá. Y gracias por entender.. Por esperar..En serio.
- No tenes nada que agradecerme. Siempre voy a estar con vos. Siempre.
- Te amo.
- Te amo hermosa. Mucho.
- ¿Puedo dormir?
- Si mi vida. Descansa. -besó mi frente en forma de despedida-
- Pero no te vayas, quédate conmigo.
- Pensé que por ahí te hacía mejor descansar sola.
- ¡No! Tengo pesadillas si duermo sola. Por favor. No te vayas.
- No mi vida. Me quedó acá con vos.
- sonreí- Gracias, amor.
- Sh.. Ahora descansa. Yo me quedó acá.
- ¿Abrazándome? ¿No?
- Si mi amor. -me atrajo mas hacía su cuerpo- Dormí un ratito.
- sonreí- Si.
- Te amo princesa. -besó mi mejilla-
- Te amo Pepe.
Cerré mis ojos e intenté dormirme. Lo logré luego de unos varios minutos, después de sentir las caricias de Pepe en mi cabello, y el calor de su cuerpo junto al mío.
Se lo había contado. Se lo dije. No lo podía creer, podría jurar que no pensé que iba a reaccionar así. Por un instante pensé que iba a gritar, a salir corriendo iba a querer matar a mi papá. Pero no fue así. No. Se quedó conmigo me contuvo, me abrazo, y me pidió perdón. ¿Perdón? ¿Pedro me pidió perdón? ¿Por qué él? Él no era quien tenía que pedirme perdón, sino mi papá. La persona que había hecho todo esto. Por la cual yo sufría día a día, por la que yo lloraba todos los putos días de mi vida. ¿Cuándo se acabaría esto? ¿Cuándo?
Abrí mis ojos, y comprendí que Pepe ya no estaba a mi lado. Se había levantado, y no sabía donde estaba. Me había dejado sola. Otra vez. Todo el mundo me dejaba sola.
Sentí que la puerta de la habitación se abrió. Y lo vi entrar a él. A mi papá. Mi corazón comenzó a latir a mil por segundo.
¿Qué hacía acá? ¿Cómo me había encontrado? ¿Y Pedro? No. Otra vez no. Comenzó a acercarse hacía mí. Yo traté de alejarme lo mas que pude, pero estaba la pared, era imposible.
- Hola Paulita. -dijo cerrando la puerta-
- ¿Qué haces acá? ¡Andate!
- No. Vos me debes algo. Y encima le contaste a tu noviecito. Que pena.
- ¿Qué le hiciste? ¡Sos una mierda!
- Pobrecito. Pasó a la mejor vida.
- ¡Hijo de puta! -se acercó a mí, y se sentó-
- Igual, te digo que no sufrió tanto. Eh.
- ¡Te odio! ¡Te odio!
- Bueno.. ¿En qué estábamos?
- ¡No me toques!
- Ai. Pobrecita.
- ¡Basta! ¡Basta! ¡Déjame! -traté de alejarlo de mí, pero fue imposible-
- Solo son unos minutos. Después podes seguir disfrutando de tus vacaciones.
- ¿Qué vacaciones? ¡Vos me las arruinaste!
- Bueno, te vas conmigo.
- No.
- Si, una lástima lo de tu novio. Pero bueno, era su destino.
- ¡Sos una mierda!
Se acercó a mí, hasta quedar encima mío. Comencé a pegarle. A pegar puñetazos en su pecho. Patadas. Quería que saliera de mí, que se alejara. No podía soportarlo. Pero fue imposible.
Él ya estaba ahí, nada podía hacer. ¡No! No iba a rendirme tan fácil, si tenía que sufrir iba a hacer de otra manera. Seguí pegandole en su pecho y gritando "¡Soltame! ¡No me toques!", "¡Hijo de puta!". Las piñas y patadas que le estaba dando no cesaron, y tampoco iban a hacerlo. ¡Mató a Pedro! A mi novio. ¡Nunca iba a perdonárselo! ¡Nunca!
Comencé a escuchar una voz, esa voz tan familiar..
¿Pedro?
¡No, Pedro estaba muerto!
Abrí mis ojos, y comprendí que todo había sido una pesadilla. Una horrible pesadilla. Pedro estaba a mi lado, tratando de calmarme, haciendo que pudiera entrar en razón, luego de esto.
Lo miré a los ojos y entendí que era él, que estaba conmigo, a mi lado. ¡Y que no lo había matado!
Mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas. ¿Por qué mierda tenía que sufrir así? ¿Por qué? ¡Odio a mi papá!
- ¡Pau! ¡Pau, tranquila!
- Estas acá, estas conmigo.
- Si, mi amor. Te dije que no me iba a ir.
- Él.. él me dijo.. ¡No!
- Sh.. Ya esta preciosa, solo fue una pesadilla.
- Quería violarme de nuevo.
- No. No. Eso no va a pasar, tranquila. -me acurrucó contra su pecho. Y acariciaba mi cabello-
- Tengo miedo. Miedo de que te mate. De que me viole otra vez. No podría soportarlo.
- No va a pasar nada. Estoy acá, estamos juntos ¿Si?
- Si.
- él tocó mi frente- Pau tenes fiebre.
- No. No importa.
- Tenes que darte un baño, dale.
- No. No quiero.
- Si bonita. Dale, te tiene que bajar esto. Por favor.
- No quiero quedarme sola.
- No te vas a quedar sola. Yo estoy acá.
- ¡No!
- Dale, veni. Vamos a darte un baño.
- ¡No pedro. No quiero!
- Yo me quedo con vos. Yo estoy ahí. ¿Por favor?
- Esta bien.
Nos levantamos de la cama, y nos dirigimos al baño. Pepe nunca se alejó de mi lado. Yo seguía con miedo. Ese miedo que me atormentaba toda la noche, todos los días. Podía aparecer en cualquier momento, en cualquier lugar, y violarme. Tenía terror a lo que pudiera pasar.
Pepe encendió el agua, y dejó que corriera unos minutos.
- Bonita, tenes que sacarte la remera.
- No quiero Pepe. Él puede venir acá.
- tomó mi cara entre sus manos- Pau escúchame. ¡Él no va a venir acá! Porque no sabe donde estamos. ¿Si?
- Si.
- Dale, ahora veni que te saco la remera. -levanté mis brazos y él sacó mi remera. Luego se dirigió a tocar el agua de la ducha, para comprobar si ya estaba tibia, al menos- Ya esta Pau.
- Esta bien. -saqué mis pantuflas, e ingresé en la ducha-
- Yo voy..
- No. Por favor. Quédate conmigo.
- Tengo que ir a buscar una toalla. Vuelvo rápido.
- Okei.
Me quedé allí con mi cabeza bajo el agua. Primero necesitaba que bajara la fiebre. Y luego quería llorar, y llorar. Y así lo hice. Mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro. Detenerlas fue imposible. Mis pensamientos solo se centraban en una cosa: ¡Mi vida era una mierda! Y, si. Mi vida era una mierda, nunca iba a poder cambiarla, y mucho menos ahora que había pasado esto.
Pedro volvió con la toalla en la mano. Y se acercó a mí. Yo hice que ingresara en la ducha, conmigo. A lo que él tuvo que sacarse su remera, y sus zapatillas. Se paró frente a mí, y yo lo rodee con mis brazos, apoyando mi cabeza sobre su pecho.
- Ei, bonita. No llores.
- Esto es horrible Pepe. No puedo dormir, y nunca voy a poder hacerlo.
- Si, hermosa. Solo tenes que pensar cosas lindas.
- ¿Cómo hago para pensar en cosas lindas, con la vida que llevo?
- Mmm.. ¿Pensando en mí? -su comentario, hizo que ría- Bueno, por lo menos te hice reír. En serio Pau.. Pensa en cosas lindas, en los sueños que tenes por cumplir.
- ¿Sueños? ¿Cuáles? Ya no existen..
- No digas así. Todos tenemos un sueño, por cumplir.
- ¿Cuál? Yo ya no tengo ninguno.
- Eso no es así, y lo sabes.
- Lose. Pero es imposible, que yo pueda cumplirlo.
- Todo el mundo puede cumplir sus sueños.
- Si, vos decís.
- ¡No! No es si yo lo digo, es que es así. Vos, tanto como yo, vamos a cumplir nuestros sueños. Luchar por ellos, y conseguirlos.
- Te amo .
- Te amo princesa. Mucho.
Salimos de la ducha, luego de unos cuantos minutos mas bajo el agua. Realmente tenía fiebre y necesitaba que me bajara, sea como sea. No sabía si ya había bajado, pero tenía un poco de frío, así que salimos.
Me cambié, y salí del baño. Me dirigí a la habitación Pepe estaba sentado en la cama.
- Hola. -dije tímida-
- sonrió- Hola bonita.
- Perdón por lo de recién.
- Sh.. No me pidas perdón. Veni.
- me senté a su lado- ¿Qué pasa?
- Necesito saber si te bajo la fiebre ¿Tenes calor?
- No. Tengo frío.
- Bueno, a ver.. -colocó el termómetro debajo de mi axila. Esperamos unos minutos, hasta que sonó.- No. Por suerte ya te bajó la fiebre.
- Bueno, mejor.
- ¿Pedimos algo para cenar?
- No tengo hambre.
- Dale Pau. Tenes que comer algo.
- De verdad. No me pasa nada.
- Bueno, esta bien. Pero mañana comes ¿Okei?
- Si, doctor Alfonso.
- sonrió- Me alegra escucharte bien.
- A mi me alegra que te ocupes tanto de mí, en serio. Igual a veces me preocupa.
- Bueno. Acostúmbrate, siempre lo voy a hacer.
- sonreí- Bueno, entonces no me asombro mas. ah.
- esta bien. -rió-
- ¿Dormimos? O al menos ¿Nos acostamos? Porque no sé si voy a poder dormir.
- Si bonita. Quédate tranquila, vas a poder dormir.
- Eso espero.
Nos recostamos en la cama. Él me abrazó. Y yo apoyé mi cabeza sobre su pecho, entrelazando mi mano con la suya.
- Trata de descansar Pau.
- Si.
- Te amo mucho.
- Yo también te amo.
Besó mi frente. Y a los pocos segundos mis ojos se cerraron.
Iba a dormir, o al menos, intentar hacerlo.
Continuara:
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Creo que quedo un poco largo, ah (? jajajaja ... Ojala les haya gustado.
Dedicado a la genia, y Smiler, linda de mi vida @Eri_SmilerPyP te quiero pibaaaaaaaaaa <3
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