domingo, 30 de junio de 2013

Capitulo 2-


Me encontraba mirando por la ventana. Acostada en la cama de mi habitación. Admirando el bellísimo día que hacía afuera, sinceramente no tenía ganas de salir, no quería salir. No tenía intención alguna de hacerlo. 
Allí en medio de la oscuridad, solo con la luz del sol, la cual me iluminaba, me encontraba ¿Tranquila? Al menos eso creía, después de lo que había pasado. Lo único que hacía era pensar, y pensar. No podía hacer otra cosa mas que eso. ¿Pensar en qué? En mi vida, en lo horrible que era, en porque la vida se empeñó en hacerme tanto mal. ¿Mi historia? Es horrible, no tiene sentido que la cuente, no tiene sentido perder tiempo en contar algo que no vale la pena escuchar, algo que siemplemente me hace mal. Solo puedo decir que me llamo Paula Chaves, y tengo diecisiete años, una adolescente que tiene una vida por delante, sueños por cumplir, sueños por los cuales luchar, por los cuales caerse y volver a levantarse. Estudio, mi último año de la secundaria, este año cumpliría la mayoría de edad y por fin este calvario se acabaría y podría irme de mi casa, podría ser "libre" y tomar desiciones por mi misma. Estudio danza fuera del colegio, algo quer me llenaba el alma, algo que recubría cada recoveco de mi alma, de mi cuerpo, de mi ser. Esos minutos en los cuales ponía play a la música, ese sonido tan lindo, tan rítmico y mágico, que causa sentimientos en mí que jamás había experimentado. Bailando puedo ser yo realmente, puedo expresar lo que siento, dejar salir todo lo mao que me rodea, y así exploto, exploto bailando, cada movimiento que hago expresa un sentimiento de lo mas profundo de mi ser. Bailando dejaba esa tímidez de lado, esa verguenza que tenía en la vida, con la que tenía que luchar todos los días. ¿Amigos? Amigos, la familia que uno elige para toda la vida, la familia que amas incondicionalmente, las personas que están ahí con vos en los momentos buenos, pero están muchisímo mas en los momentos malos. Zaira, Florencia y Marcos. La familia que yo elegí para que me acompañe en la vida, para reír, para llorar, para ser feliz. ¿Mi familia? Personas que no valen la pensa, poersonas por las cuales, definitivamente, no daría la vida, no arriesgaría nada de mí por verlos felices. Solo a una persona, solo lo haría por ella, por mi hermana mayor, por Angeles. Ella era el motivo por el cual yo seguía estando acá todavía, si ella no estuviera no se que hubiera sido de mi vida. Veinticinco años de vida tenía, de lo cuales la mitad se dedicó pura y exclusivamente a cuidarme, a protegerme, a quererme y a demostrarme lo que verdaderamente es una familia. Ella era mi todo, era la que estaba ahí para mí, la que curaba mis heridas, la que me protegía, la que me amaba con su corazón. A veces pienso que es un error que ella este acá, no tiene porque estar sufriendo todo esto por mi, tendría que haberse alejado hace mucho tiempo, irse de este infierno y hacer su vida, formar su familia, pero no lo hizo, se quedó acá, conmigo, a mi lado, me cuidó y es el día de hoy que lo sigue haciendo. Es por esto y por las miles de cosas que hace día a día por mí que la amo, y que por ella SI daría mi vida. 

Algo me sacó de mis pensamientos, y era la puerta del cuarto que se abría. Un escalofríos recorrió mi cuerpo, hasta que escuché su voz. Esa voz que me tranquilizó por un instante. 

Ángeles. 
Se acercó a mí, y se sentó a mi lado. Yo seguía mirando por la ventana, no podía mirarla a los ojos, no quería verla a los ojos. 


- ¿Cómo estas Pau?

- Para mentirte mejor no te digo nada.
- Dale. Por favor. ¿Cómo te sentís?
- Como siempre. Mal.
- Acarició mi cabello- Tranquila. Todo va a pasar.
- Nada va a pasar. Siempre va a ser igual. Hasta que llegue el día y me muera.
- ¡No digas eso Paula! No lo digas nunca más. 
- ¿Queres que te mienta? Es la verdad. -dije, y una lágrima recorrió mis rostro-
- Mirame Pau.
- No. No tiene sentido. 
- Si tiene sentido. Necesito verte. Dale. -giré mi cabeza y la miré-
- ¿Contenta?
- No me trates así. Yo solo vine a curarte, quería saber como estabas.
- Perdón, perdón. No es con vos. Es que siempre es lo mismo Angie. Siempre -dije quebarada- Y ya me cansé, no puedo mas. No entiendo porque a mí. No lo entiendo.
- Tranquila princesa. Yo te voy a sacar de esto, en serio.
- No. Vos tenes que irte de acá, hacer tu vida. Formar tu familia, no vale la pena que te quedes. Solo estas por mí, y no tiene sentido.
- Si tiene sentido, y me voy a quedar acá con vos. Porque te amo. Porque sos mi hermana pequeña -reímos- Y porque voy a cuidarte.
- Gracias de verdad hermana. 
- No tenes nada que agradecerme Pau. Soy tu hermana y para eso estoy para cuidarte.
- sonreí- Igual sigo diciendo que no tiene sentido. No vale la pena. Tarde o temprano ..
- interrumpió- ¡Basta! No lo digas. No. Eso no va a pasar, y yo me voy a encargar de que no pase.
- ¿Qué podes hacer? Mientras no estas, ellos hacen lo que quieren conmigo, él hace lo que quiere, ella no hace nada. Y es peor. -dije sollozando-
- Muchas cosas puedo hacer. Como hacerte reír por ejemplo, o protegerte, cuidarte de todo mal.
- No creo que puedas hacer eso. 
- Si, mira -y comenzó a hacerme cosquillas- 
- No basta. Basta -reía a carcajadas- Basta Ángeles. Basta. -seguía riendo-
- Bueno basta. -dijo- ¿Viste que puedo hacerte reír?
- Si, sos graciosa. 
- Lose. 
- reí- Tonta. Pareces que tenes ocho años.
- Bueno no. Tengo 25. 
- Ya lose. 
- Y bueno, como decís que tengo ocho.
- Ai, no importa. 
- sonrió- ¿Queres algo para comer?
- No. No tengo hambre.
- Pau, tenes que comer. Ayer tampoco comiste nada.
- Mejor. Así muero mas rápido. -dije y su cara cambio completamente-
- ¡Basta Paula! -me gritó- En serio te lo digo. Basta, porque me voy a enojar en serio. Deja de decir eso. 
- No puedo. Mi vida no sirve. Simple. Es una mierda, esto es una mierda. Todo. 
- ¿Yo también soy una mierda? 
- No. Pero las personas que me rodean si. Y lo sabes, principalmente ellos. No quiero verlos nunca más. No veo la hora de cumplir 18 y poder irme de este lugar, horrible.
- Y yo me voy a ir con vos. Quedate tranquila. Solo aguanta un poquito mas. Por favor. -me miró a los ojos-
- Si, voy a hacerlo. Solo por vos. -sonreí- 
- Si. Y yo me voy a quedar acá por vos. -se lanzó sobre mí y me quejé- ¿Ei que te duele?
- Nada, no importa.
- Dale Pau. Mostrame. 
- No me duele nada, en serio. Esta todo bien.
- ¿Qué pasó? Mostrame. Soy tu hermana. Confía en mí. 
- Es por lo de hoy. Por lo mismo de siempre. Solo eso. 
- ¿Me lo mostras?
- ¿Por qué? No tiene sentido. Ya lo hizo, ya me lo hice. Ya esta. 
- ¿Te duele mucho? 
- No, lo de siempre. Pero de verdad no te preocupes. Puedo soportarlo.
- No podes soportarlo. Y yo tampoco puedo. 


Estabámos hablando, cuando se escucha un grito. ¿De quién? De mi papá. Bueno de esa persona. "Ángeles ¿Donde te metiste? Mejor que no estes con ella". Y ahí de nuevo mi escalofríos, la piel de gallina que recorrió todo mi cuerpo. 


- Anda. Se va a enojar con vos. Y por mi culpa, recién llego. Y debe estar medio loco.

- No, no me voy a ir. No te voy a dejar.
- Anda, dale Angie. No seas tonta. No te comas un garrón por mi culpa. Anda.
- ¿Segura? No me importa nada. Me quedo acá con vos igual.
- ¡Ángeles! -gritó- 
- Anda Ángeles. Te esta llamando. Yo voy a estar bien, en serio. -la miré a los ojos- Confía en mí.
- Esta bien. Te amo hermanita.
- Yo también te amo.

Angie se fue de mi habitación, y yo entre en el baño para ducharme. Necesitaba sacarme esto que tenía. Estaba un poco acalorada, y dolorida, así que me duché.

Prendí el grifo de la ducha, e ingresé en ella. Necesitaba estar sola un rato más. Un rato en paz, aunque sea solo por unos minutos. Me mantuve debajo de la ducha por unos quince minutos mas o menos. Intentaba no escuchar sus gritos, pero era inevitable no hacerlo, se escuchaban de acá a la esquina mas o menos. ¿Qué pensarían los vecinos? La verdad que no me importaba, sinceramente, a esta altura, que piensen lo que quieran. No vale la pena que piense en los demás, cuando definitivamente debo pensar en mí, y en que hacer con mi vida.

Salí de la ducha, me cambié, y pusé música, volumen bajo para que no lo escuchara. Necesitaba, escuchar esa melodia tan linda, tan relajante y bailar un poco. Dejar salir todo lo malo que había pasado hoy. Expresarme, decir lo que siento con pasos de baile. Pasos tristes, pero que valían la pena hacerlos. 


Mañana Lunes nuevamente, tenía que volver al colegio. Y sinceramente no quería, no tenía ganas. Pero bueno, ya faltaba poco, y todo terminaría. Podría irme de acá, y cumplir mi sueño de ser una bailarina profesional. Mientras tanto, tenía que luchar con mi vida. Cuidarla y tratar de ser feliz. ¿Podré hacerlo? No lo se. 



Continuara: 


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Bueno, Hola (? Aquí el primer capítulo de mi nueva novela. Si alguien quiere que se la pase, me dice por acá  o por mi twitter @Mika_PauChaves Ojala la lean, y les atrape la historia. 

Gracias por leer todas las cosas que escribo .. Buenas Noches! 

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