lunes, 1 de julio de 2013

Capitulo 3-


LUNES por la mañana. Eran las 6 y media cuando escucho que suena mi despertador, abrí mis ojos. Oscuridad, solo eso veía, como siempre. 
Me levanté de mi cama, y me dirigí al baño. Apoyé mis manos en el lavatorio, y luego las mojé con agua, las cuales posé sobre mi rostro. Até mi pelo con una gomita, y así quedó.
No quería bajar a desayunar, no quería verle la cara a él, a ella. No tenía ganas, no quería empezar el día de la peor forma. Agarré mi mochila, y bajé al comedor. 

Al principio una mueca de alivio apareció en mi rostro, pero luego escuché su voz. Y todo cambió. Mi día, definitivamente, emepzaría de la peor manera.
Me dirigí a la cocina, y ahí estaba ella, mi "mamá" si de verdad se le puede llamar así. Se llamaba Ana Laura, una de las personas por las que no daría la vida, sincermente. Mamá se le llamá a las personas que se ocupan de vos, que se preocupan por vos, las cuales están siempre para vos, en los momentos buenos, en los malos, cuando estas contentas, o triste, cuando sonreís, o cuando lloras. Pero mi mamá, Laura, era diferente, ella siempre pendiente de su trabajo. Nunca tenía tiempo para mí, no recuerdo haber tenido una infancia feliz a su lado. No recuerdo haber pasado momentos con ella, en los cuales podía haber reído, o llorado porque me caí de la bicicleta, jamás. Mi mamá nunca estaba para mí, nunca estuvo para mí. Siempre fui la que menos importancia tuvo en esta familia. Fui el "error" para ella, ese error que arruinó su vida, que cambió su vida, pero para mal. Jamás le perdonaría lo que había hecho, nunca, no podría hacerlo. Lo que hizo, y lo que hace, sinceramente, me parte el alma, me duele, me lastima más que cualquier cosa, que cualquier golpe. Para mí ella no era nada, solo nos unía la misma sangre, nada mas. No tenía relacióon con ella, mas que un "hola Laura", "chau Laura". Esa era la relación con mi mamá. ¿Y mi papá? ¡JA! Si se le puede llamar papá a esta persona, si a esta. Carlos, su nombre. Un patético tipo, que lo único que hacía era salir de noche, tomar, y tomar. Emborracharse, venir a casa y pegarle a su hija. Si, mi papá era un golpeador, mi papá era mi golpeador. Desde que tengo memoria que me pega, que me lastima, que me hiere. No entiendo porque lo hace, no entiendo porque se empeña en hacerme sufrir así. ¿Cuanto tiempo mas iba a hacerlo? ¿Cuanto tiempo mas me haría sufrir? ¿Cuanto tiempo mas me pegaría? ¿Me maltrataría? ¿Cuanto tiempo faltaba para que esto que vivo ya pare? No lo sabía, no sabía cuando pararía. No sabía porque lo sabía. Y no sabía como había empezado esto. Miles de veces le pregunte porque lo hacia, porque me pegaba. Y él lo único que respondía era "Porque te odio. Porque me arruinaste la vida". ¿Qué le arruine la vida? ¿Por qué me odia? ¿Por qué me tuvo si iba a odiarme? ¿Por qué me tuvo si iba a maltratarme como lo hace? No lo entiendía, no lo entendí y no voy a entenderlo jamás. Mi papá, esa persona que para muchos chicos, fue el príncipe de sus cuentos, ese rey que se encontraba en la cima del castillo, que te daba todo lo que siempre querías, que siempre estaba para vos, que cuando querias algo, él te lo compraba. Para mí una persona horrible, el malvado de los cuentos de hadas, el que te hace cosas horribles, el que le pega a su hija, el que no la quiere. Y solo porque fui un error. 
Ya me había acostumbrado a sus maltratos, lo había hecho parte de mi vida cotidiana, lo había tomado como un "hábito". Y eso es lo mas triste de todo esto. No se puede convertir en un hábito, esto no puede formar parte de mi vida, no puedo ir por la vida contando que es lo que pasa, siempre, al fin y al cabo, él termina enterandose de todo, y terima pegandome. No importa que no haya hecho nada, siempre encontraba un motivo por el cual lastimarme, maltratarme. Años, años soportando esto, años viviendo dos mundos, un mundo exterior, en donde solo mis amigos sabían lo que me pasaba, un mundo en donde para todos eramos una familia feliz, una familia típica, una familia normal. Y el mundo interior, ese mundo que transcurre puertas cerradas de mi casa, ese mundo en donde sufro, donde lloro día y noche por esto, ese mundo en donde soy la víctima, donde solo existe una princesa que me cuida, que me ayuda, que me contiene, esa princesa que no existe en los cuentos de hadas, esa princesa que me ayuda todos los días de mi vida. Vivía dos mundos, y eran totalmente diferentes uno de otro. 

Pasé por al lado de mi mamá pero no le di impoortancia, no necesitaba hablar con ella. Busqué una taza de té, y me preparé el desayuno, ya que hoy no estaba la señora que limpia la casa. Agarré dos tostadas, las unté con mermelada, y luego me senté a desayunar. 
Snetia que ella me miraba a los ojos, y él también lo hacía, pero no le di importancia. 

- Buen dia ¿No? -dijo él-
- lo miré, y volví a bajar la cabeza- 
- Te estoy saludando, saludame pendeja. 
- No quiero. ¿Algún problema?
- ¿Qué? ¿Escuche mal?
- No quiero, no entiendo porque la necesidad de decirte buen día cuando nisiquiera hablamos. 
- Saludame te dije.
- Pau, dale. -dijo ella-
- ¿Y vos que hablas? Yo no con vos.
- Le hablas bien a tu madre, Paula.
- No tengo ganas, no me jodas -me levanté de la silla, con intención de irme, sentí que él me agarró del pelo-
- Escuchame pendeja. A mí me hablas bien, soy tu papá y me vas a respetar.
- Me estas lastimando -dije con mis ojos llenos de lágrimas-
- ¿Me escuchaste? -tironeó mas de mi pelo-
- ¡Aii me duele! Soltame -grité-
- Contestame -me dió vuelta, e hizo que lo mire a los ojos- ¡Contestame lo que te pregunte!
- Por favor. Me estas lastimando -sacudió mi cabeza- ¡Aaii! 
- Basta Carlos, dejala. Ya esta.
- Vos no te metas, no tenes nada que ver. ¡Contestame pendeja de mierda!
- Si, te escuche.
- Bien -me soltó- Asi me gusta. Ahora anda al colegio. 
- Te odio -susurré, para que no me escuchara- 

Salí de mi casa, sin antes peinarme nuevamente, y secarme las lágrimas. Sabía que esto pasaría, siempre había algún motivo por el cual me pegaba, nunca pasaba un día, en donde al menos un cachetazo recibía de él. 
Me encontré con Marcos en la puerta de mi casa, siempre me pasaba a buscar, siempre estaba para mí, mi mejor amigo. Él si era alguien que valía la pena, alguien que valía la pena querer, por quien daría la vida. Era como un hermano para mí, ese que nunca tuve, lo conocía hace doce años mas o menos, junto con Flor. A Zai la había conocido hace cuatro años. 
Se acercó a mí y lo abracé, necesitaba sentir el calor de alguien, de una persona que me quiera, que se preocupe por mí. Lo abracpe como nunca antes lo había hecho, creo. El acarició mi cabello.

- Euu hermosa ¿Qué pasa?
- Nada. Solo necesitaba un abrazo, de mi mejor amigo.
- ¿Otra vez lo hizo? ¿No?
- Si. -se me empaparon los ojos de lágrimas- Pero por favor, no me preguntes. No quiero estar mal.
- Tranquila princesa, no te voy a preguntar nada. En serio.
- Gracias. Solo necesitaba un abrazo de mi hermanito -sonreí-
- Bueno, puedo darte muchos abrazos.
- Sos un tierno. ¿De las chicas, sabes algo? 
- Hablé con Zai ayer, y me dijo que no encontrábamos en la puerta de tu casa hoy. Ahora. Pero no esta.
- Debe estar por llegar. Siempre llega tarde a todos lados.
- Si, la conozco. -reímos- Mira ahí viene.
- Que raro, corriendo.
- ¡Siempre llegando tarde! -gritó Marcos-
- Bueno eh. Encima que llegué mas temprano de lo normal ¿No me lo reconocen? 
- No, porque es la primera vez.
- Bueno. Tampoco la primera vez. 
- La segunda. 
- Basta malos. Hola Polet -besó mi mejilla- 
- ¿Cómo estas? 
- Bien ¿Y vos? -hice una mueca con mi cara- Mejor hacemos de cuenta como que no te pregunte.
- Gracias. En serio. 
- De nada amiga. Vos pibe, nunca un "Hola Zaira" -dijo sarcasticamente- Marquitos ¿Todo bien? -besó su mejilla-
- Él devolvió su saludo- Bien. ¿Y vos Zai?
- Bien. Con mucho sueño. 
- Mal, yo no quería venir hoy.
- Yo tampoco. Pero la vieja esa de historia, sino me va a poner un uno. 
- Marcos rió- Si, a mi también.
- Emm. Perdonen, no quiero interrumpir su charla, pero vamos a llegar tarde.
- Si, tenes razón -dijo Zai- ¿Vamos? No quiero tener ununo, y una media falta por tarde.
- reímos juntos- Yo tampoco -respondi-
- Y yo menos. Vamos. 

Llegamos al colegio, y las puertas ya se encontraban abiertas, así que ingresamos. Entramos en el salón, y no había muchos chicos todavía. Nos sentamos en nuestros lugares. Generalmente, yo me sentaba con Flor y Zai con Marcos. Lo hicimos así, como siempre. 
Las primeras horas, eran de historia. No me disgustaba tener historia, pero tampoco la amaba, era una materia que deifinitivamente no me llamaba para nada la atención. Y encima la profesora era una vieja, antipatica que lo único que hacía era "retarnos" todo el tiempo. 
Ingreso en el salón, nos saludó y luego comenzó a decir que haríamos un trabajo de a dos. Al principio no me molesto, no me generó nada, porque con Flor siempre hacíamos los trabajos. Pero el problema surgió cuando dijo como serían los grupos. 
"Los grupos serán de una mujer y un varón. No hay excepciones". Casi me muero, en el momento en que dijo eso. No quería hacer un grupo con un chico, y menos con alguien que no me llevaba. Todavía no sabía con quien me habia tocado, pero era obvio que con alguno de esos chetitos que se creían mil por tener la plata del mundo. Puuf, me caían tan mal. 

La profesora comenzó a nombrarnos, en el momento en que terminara de decir todos los grupos, teníamos que pararnos e ir a sentarnos con nuestro compañero. 
Llegó a mi nombre.. "Chaves, con Pedro Alfonso". Listo, esto me hizo el día, mas horrible de lo que ya era. Sabía que me iba a tocar con uno de esos chetitos que se creían mil, y no me equivoqué. Pedro era uno de esos chicos que se creía mil, solo por ser fachero y tener la plata del mundo. Dios, em caía tan mal, muy mal. Y lo peor de todo es que tenía que pasar tiempo con él para hacer un trabajo, un súper trabajo para que la vieja esta me apruebe el trismestre. 

Él me miró, y se levantó de su banco. De a poco comenzó a acercarse a mí. Flor y los chicos ya se habían ido con su compañero de grupo. Ellas tuvieron suerte, les habían tocado alguien mejor que yo, seguro que Pedro no hacía nada, y la que haría el trabajo, todo el trabajo sería yo. 
Se acercó a mí, y me dijo. Con esa voz, tan linda, tan hermosa ¡No Paula que estas diciendo!. Me habló haciendose el canchero, y me dijo "Hola, Pau. ¿Todo bien?", me caia mal. 


Continuara: 

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Ojala les guste, de a poquito la nove va tomando forma, ya se van a ir dando cuenta como quiero que sea la nove. Gracias a las que la leen. :) 
Si alguien la lee y quiere que se la pase por twitter me dice, el mío es @Mika_PauChaves o sino me dice por acá. Besos! 

2 comentarios:

  1. "Hola, Pau. ¿Todo bien?", me caia mal. Aaay jajajajaja, que genía que sos jajjaja... Ya amo la nove, me re atrapo c: Subí mas cuando puedas por fiis!!

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  2. me encantgo esta novela segui subiendo mas por fa

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