lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 95-



Unas horas después.



Abri mis ojos y comprendí que ya era de noche, ya que por la ventana no ingresaba ese sol de atardecer, simplemente se veía oscuridad. Mire a mi alrededor pero no había nadie conmigo, comencé a desesperarme, hasta que vi a mi mamá salir del baño realmente se había quedado conmigo, no se había ido, lo prometió y lo cumplió. Después de muchos años cumplió una promesa, y eso me alegraba.

Se acerco hasta mi, beso mi frente y me sonrió.

- Hola hija. 

- sonreí- Hola ma. 
- ¿Como estas? 
- Bien, un poco dolorida. 
- ¿A donde te duele? 
- La verdad que no se muy bien. Pero la panza si. 
- Tranquila no debe ser nada, seguramente. 
- Tengo miedo. 
- No va a pasar nada, te lo prometo. 
- Esta bien. 
- Mi nena.. 
- ¿Y Angie? 
- Supongo que debe estar ahí afuera, esperando con Pedro. 
- ¿Pedro esta acá todavía? 
- Si, no se fue ni un segundo. Estuvo acá desde que ingresaste. 
- ¿De verdad? 
- Si, mi amor. Ese chico te ama. 
- Lose, y yo lo amo a el. 
- ¿Sabes algo? 
- ¿Que mami? 
- Me pone muy feliz verte así con un chico, de verdad hija. 
- ¿Si? Es que me hace feliz estar con el. 
- Y a mi me gusta verte feliz. 
- ¿Nunca te conté como nos conocimos no? 
- No, no tuve la oportunidad de escuchar esa historia. 
- Es medio rara. Creo que no se asoma ni un poco, a las historias de las películas. - reí - 
- Eso es bueno. 
- ¿Así? 
- Claro, es original. - reímos 
- Y a mi hijo le voy a contar esa historia, así si mama y papa se conocieron porque tu abuelo le pegaba a mama. Creo que no es lindo. 
- No, no lo es. Pero es la verdad, y creo que algún día tu hijo tiene que saberla. 
- No se, si quiero que la sepa. 
- ¿Le vas a ocultar tu vida? 
- A esto no se le puede llamar vida. 
- Lose. Pero es parte de tu pasado, y cuando tu hijo te pregunte algo, se lo vas a tener que contar. 
- No lose. 
- ¿O pensas ocultarselo? 
- Creo que todavía no estoy preparada para pensar en eso. 
- Si. Pero es algo que deberías replantearte como mama que vas a ser. 
- Lose, ma. Lose. 
- Esta bien. 
- Se que algún día voy a tener que contarle todo lo que viví, porque se que me lo va a preguntar. Pero todavía no pensé que puede llegar a pasar o que voy a decirle cuando me lo pregunte. Puede que le oculte algunas cosas, o directamente le cuente todo. Es simple, pero a la vez complicado. Y creo que Pedro va a querer opinar sobre esto, como papa de mi hijo. 
- Como pareja deberían pensarlo, eso es seguro. Pero la que sufrió eso, fuiste vos. 
- También lose, y lo sufrí mucho. Y por lo que también quiero que lo sepa, es porque no quiero que cometa el mismo error, o algunos de los que yo cometí, o Pedro, o Carlos. 
- Eso es una buena postura, una forma de pensar diferente. 
- Creo. No, creo no. Jamás voy a levantarle la mano a mi hijo, no podría soportarlo. 
- Es entendible hija. 
- Obviamente mami, después de todo lo que yo sufrí no puedo imaginar pegarle a mi hijo. No. 


De solo pensar en la posibilidad de levantarle la mano a mi hijo, o hija, me partía en dos. No podía entender como los padres (el mio si) fueran capaces de pegarle a sus hijos, a su sangre. No voy a permitir que ni siquiera Pedro lo haga. Aunque cabe la posibilidad de que el piense lo mismo que yo, por todo lo que me vio sufrir. Es algo que decidí, o pensé hace mucho tiempo, algo que no voy a cambiar. Es una decisión y una postura firme, y que, seguramente, Pepe me acompañe en esta decisión. 


- Hija ¿Te puedo preguntar algo? 
- Obvio ma. 
- ¿La abuela va a poder criarla? 
- ¿Sinceramente? 
- Si. 
- Si lo hace como conmigo, entonces no. Pero si cambia, y lo hace bien, y además me enseña como hacerlo. Obviamente que si. - sonreí - 
- Me alegra escuchar eso. 
- Y a mi me alegra compartir esto con vos. 
- Te prometo que te voy a enseñar a criar a tu hija, aunque cada mama lo hace, y lo aprende a su manera. No existe un manual para eso. 
- Si, ya lose. Gracias mami. 
- No tenes nada que agradecerme mi amor. Te debo esto y mucho mas. - sonreímos, mirándonos a los ojos-


En ese momento se abrió, la puerta de la habitación y entro el médico. 



- Buenas noches mujeres. 
- Hola doctor. 
- Buenas noches. 
- ¿Como andan? ¿Como estas Pau? 
- Bien, un poco dolorida. Pero ya me siento mejor. 
- Bueno, ahora te vamos a llevar a hacer una ecografía. 
- ¿Paso algo? 
- No, solo es para asegurarnos de que el bebe esta bien. 
- ¿Pedro puede acompañarme? 
- Si, no hay problema. 
- Gracias. 
- Ahora le digo que pase, así hablan un poco, y se ven. 
- Esta bien. 
- En media hora, vienen las enfermeras a buscarte ¿Si? 
- Si, doctor. 
- Bueno hija, yo te dejo. Así hablas con Pedro. 
- Gracias mami, nos vemos en un ratito. 
- Si. 


El doctor y mi mama salieron de la habitación, dejándome sola. Pero no pasaron ni dos minutos, literalmente, que ya la puerta volvía a abrirse, pero esta vez entraba Pedro.




Continuara: 

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Y bueno un día tenía que volver. Perdón, perdón, perdón, perdón, y miles de perdón. Se que estos meses no estuve subiendo pero es que me pasaron demasiadas cosas, y muchas de verdad, entre Bariloche, la fiesta de egresados, mas las pruebas, trabajos, exámenes finales, integradoras, se me sumo todo y no tuve ni siquiera cinco minutos para escribir. Gracias a todas y todos por bancarme, de verdad. Son geniales, ojalá sigan leyendo la nove, y sino bueno.. Gracias por haberla leído hasta acá. Prometo ahora que terminé con absolutamente TODO, volver a subir mas seguido. Las quiero. 


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