domingo, 8 de septiembre de 2013
Capitulo 88-
¿Cómo que esta en coma?
- ¿Qué?
- No, no puede ser.
- Esto esta muy mal. No puede ser.
- No puede estar pasando esto.
- Esperen.. ¿Les explico lo que pasa?
- Si, por favor. -dijo Laura-
- No mamá no puede pasar esto.
- Tranquila hija.
- Esto es peor de lo que pensaba -dijo Pedro-
- ¿Por qué? ¿Qué pasa?
- Hay algo que ustedes no saben.
- ¿Qué cosa?
- Es .. No sé. No puedo.
- ¿Pedro que pasa? -dije-
- Espera hija. -dijo mamá- Dejalo que cuente.
- Okei.
- ¿Pedro que es lo que pasa con Paula?
- Es.. -hizo una pausa- No se..
- ¿Cómo que no sabes?
- Si, sé lo que le pasa. Pero no puedo decirlo.
- Pedro es importante.
- Lose.
- Pedro. -dijo el médico- Lo que vos nos digas o no, va a repercutir en la salud de Paula.
- Paula esta embarazada.
- ¿Qué? -grité-
- ¿Cómo que esta embarazada?
- Si. Nos enteramos ayer. De un mes mas o menos.
- ¿Y cómo no nos dijeron?
- ¿Cómo va a estar embarazada?
- ¿Y ahora que pasa? ¿Qué va a pasar con ella?
- Tranquilícese Laura. Pedro necesito hablar con vos.
- Si esta bien.
- Vení. Pasa por acá.
- No espere doctor. Nosotras necesitamos saber sobre esto.
- ¿A vos no te molesta hablar acá?
- No, para nada.
- Okei.
En el momento en que Pedro dijo que Paula estaba embarazada, casi me muero. No lo podía creer. ¿Mi hermana embarazada? Esto cambiaba demasiado las cosas, era todo muy raro, todo muy loco. No lo creía, no caía en lo que había dicho.
Pero .. ¿Por qué no me lo contó? ¿Por qué me lo ocultó? Era obvio, en el momento que ella se enteró que yo le conté a papá todo lo que hacía, así decidió no contármelo. Y era lógico, yo tampoco se lo hubiera contado, a la persona que le dijo a su papá todo lo que hacía.
Pedro y el médico se pusieron a hablar.. ¿Qué pasaba? ¿La salud de Pau se complicaba mas? No lo entendía. No lo sabía. Mi miedo comenzó a multiplicarse.
- Pedro necesito que me cuentes lo que sepas. Lo que pasó.
- Esta bien.
- Te escucho.
- Bueno, nosotros estuvimos juntos hace una mes mas o menos, o mes y medio. Y ella comenzó a tener los síntomas de embarazo.
- ¿Todos?
- Si. Nauseas. No comía, porque todo le caía mal. Cansancio, dolor de cuerpo. Mareos.
- Esta bien. ¿Qué mas?
- Y bueno nos enteramos ayer, Viernes que ella esta embarazada.
- Okei. Ya vuelvo.
- ¿A dónde va doctor? -preguntó mamá-
- Necesito hacer una cosa.
- ¿Esto complica la salud de Pau?
- Sinceramente si.
- ¿Cómo que sí?
- Si. Tener una vida dentro tuyo, y estar en coma. No es bueno.
- ¿Cómo que no?
- No. Es muy complicado. Por eso necesito ir a hablar con los médicos.
- Esta bien.
- Permiso.
- Cualquier cosa, o algo que sepa nos dice ¿Por favor?
- Si, ustedes tranquilos.
- Gracias doctor.
- No es nada. Solo hago mi trabajo.
El médico se fue. Y nosotros nos quedamos allí. Realmente estábamos los tres muy preocupados. No podíamos creer lo que pasaba. Yo mucho menos.
Todo esto era por mi culpa, si yo no le hubiera contado a mi papá lo que Paula hacía esto jamás hubiera pasado. Ella no estaría en coma, y nosotros acá sufriendo, y preocupados por su salud. Me sentía muy culpable aunque mi mamá diga que no lo era. Lo sabía y muy bien.
- No puede estar pasando. Me siento muy culpable.
- No hija, no lo sos.
- Angie tranquila. No tenes la culpa d nada.
- Pero si yo no le hubiera contado a él.
- Pero te amenazó. Así que, tenes que estar tranquila.
- No puedo. Siento toda la culpa de esto.
- No hija. Basta, no pienses así.
- No puedo no pensar así.
- Basta hija. Deja de decir eso.
- Si, Angie. Basta.
- Como digan.
- En serio, no te preocupes.
- Todo va a estar bien.
- Si, por favor. Escucha a tu mamá.
- Necesito ver a Paula. Saber como esta, que siente. Necesito verla, tocarla, hablarle.
- No creo que se pueda.
- Por favor mamá. Lo necesito.
- Esta bien. Voy a hablar con el médico.
- Gracias.
Mamá se fue, y yo me quedé con Pedro. Estábamos allí, los dos sentados. Esperando alguna respuesta. El silencio nos invadía. Y ninguno decía palabra.
- Perdón Pedro.
- Basta, de verdad. No me pidas perdón.
- Si, porque todo fue mi culpa.
- ¡Basta Ángeles! En serio. Ya esta.
- Pero..
- Basta, sin peros. No pasó nada.
- sonreí- Gracias, en serio.
- No me agradezcas. Sé que todo fue culpa de tu papá.
- De verdad. Gracias por entenderme. No quería que nada le pasara a Pau, y en ese momento no se me ocurrió otra cosa que hacer lo que él me dijo.
- Te entiendo, yo hubiera hecho lo mismo. No te sientas culpable de nada.
- Sos muy bueno conmigo. -reí-
- ¿Por qué la risa?
- Porque me siento de cinco años. Te juro -reí- Pero bueno..
- sonrió- Lo soy, porque sé que sos una buena persona.
- Gracias de verdad.
- De nada.
- Una pregunta..
- Si obvio ¿Qué?
- No nada. No importa.
- Dale, decime.
- ¿De verdad Pau esta emabarazada?
- Si, obvio ¿Por qué?
- No sé. Todavía no caigo que mi hermana esta embarazada.
- ¿Te digo algo?
- ¿Qué?
- Yo tampoco caí que voy a ser papá.
- reí- Debe ser lo mas hermoso de la vida.
- Si, lose. No sé, es raro. Pero lindo.
- Si. Perdón porque no lo pueden disfrutar.
- Tranquila. Ya esta. Toda va estar bien.
- No sé, tengo miedo.
- Si, Pau es fuerte. Lose, la conozco, y sé que no se va a rendir tan fácil.
- Es una luchadora de la vida.
- Si.
- Necesito hablar con ella. Verla, no sé. Algo, no puedo estar acá.
- Tranquila. Ya la van a pasar a una sala común, y la vas a poder ver.
- ¿Auque este en coma?
- Si, creo que se puede.
- Ah. Eso espero.
- Ahí viene tu mamá.
- Vamos a ver que dice.
Mi mamá se acercó a nosotros. Y se paró frente a ambos.
- ¿Y ma? ¿Qué pasó?
- Hablé con el médico.
- ¿Y qué te dijo?
- Que en un rato la pasan a una sala común..
- ¿Estando en coma?
- Si, no sé. La pasan a una sala diferente, por el tema del embarazo.
- Ah. ¿Y?
- Y que ya vamos a poder pasar a verla.
- ¿Todos?
- Hoy solo uno puede pasar.
- ¿Puedo hacerlo yo?
- Hija, creo que tiene que pasar Pedro.
- No Laura. esta bien. Que pase Angie, creo que necesita estar con Pau.
- Gracias de verdad.
- No me agradezcas, mereces estar con ella.
- sonreí- Gracias, en serio.
- De nada.
Pasaron unos cuantos minutos, y nosotros seguíamos allí. Sin ninguna respuesta, sin nadie que se haya acercado a hablarnos, a decirnos algo sobre Paula, o simplemente si íbamos a poder pasar a verla..
Una hora después, ya era demasiado tarde, las horas pasaron... Había oscurecido y era de madrugada, las dos y media. ¿Cómo había pasado tanto el tiempo?
Se acercó un médico a nosotros, el mismo que había venido antes.
- Bueno chicos.
- ¿Qué pasa?
- Paula esta en una sala especial. Por el tema del embarazo, aunque todavía esta en coma.
- ¿Por qué la trasladaron?
- Porque tiene que estar mas controlada. Corre riesgo el bebé, y la salud de ella. Pero va a estar, de verdad.
- Esperamos.
- ¿Alguno quiere pasa a verla? ¿O quieren esperar?
- Queremos pasar.
- Hoy solo una persona puede.
- Ella va a pasar. -dijo Pedro.
- ¿Vos?
- Si, si.
- Bueno veni conmigo.
- Gracias. -les dije-
- Dale anda. Pau te necesita.
Comencé a caminar detrás del doctor, quien me estaba llevando a la habitación en donde Pau se encontraba.
Cuando entré no pude evitar derramar unas cuantas lágrimas. Verla ahí conectada a todos esos cables, tan indefensa, tan chiquita. Me partió el alma en mil pedazos.
Continuara:
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Aqui el capítulo de hoy. Gracias por leer, y por todos sus lindos comentarios en serio.
Dedicación especial a mi chuleta hermosa @Eri_SmilerPyP Te quierooooooo Chula, te voy a extrañar. Y gracias por tu pañuelo ;) ..
sábado, 7 de septiembre de 2013
Capitulo 87-
No podía creer lo que estaba viendo. Ella estaba ahí.. Pero ¿Había venido a ver a Pau? ¿O solo estaba ahí? En ese momento no me importó, lo único que hice fue pararme y abrazarla. Sabía que ella no tenía nada que ver, que siempre fue una víctima mas de él, como nosotras tres.
- Mamá. -rompí en llanto-
- Sh.. Tranquila.
- No puedo estar tranquila. Te juro que no puedo.
- ¿Cómo esta Pau?
- No sé. No me dicen nada. Lo único que hago es esperar.
- Voy a averiguar algo.
- Esta bien.
- Ya vuelvo.
- Gracias por estar acá.
- Es mi hija, no pienso dejarla sola.
- sonreí- Gracias de verdad.
- Tranquila.
Mamá se fue, y yo volví a quedarme sola.
Realmente no podía creer que ella estaba allí, preocupada por Pau, y su salud. Muchos la queríamos, la amábamos, y daríamos la vida por ella. Creo que eso Paula todavía no lo sabía, pero pronto iba a darse cuenta de las cosas que pasaban en nuestra casa. Quien era el malo, y quien el bueno.
Mi celular comenzó a sonar. Y atendí.
- Hola.
- ¿Angie? Soy Pedro.
- Pedro. ¿Cómo estas?
- Preocupado por Pau. ¿Cómo esta ella?
- No sé. No me dicen nada acá.
- ¿En dónde están?
- En una clínica. En la de siempre.
- ¿Estas sola?
- No. Mi mamá esta conmigo.
- ¿Tu mamá? ¿En serio?
- Si, vino por Pau. Créeme que yo también me sorprendí.
- Si.
- ¿Vos? ¿Estas llegando?
- Si, ya esta entrando a la terminal. En cuanto bajo del micro, voy para allá.
- Okei.
- Dale, nos vemos.
- Ah.. Pedro.
- ¿Qué pasa?
- Yo dije que habían entrado a robar a nuestra casa. Perdón pero no se me ocurrió otra cosa, no sabía que decir.
- Tranquila no importa. Ya vamos a decir todo.
- No podemos. No quiero que a Pau le pase nada.
- No le va a pasar nada, tranquila. Confía en mí.
- Esta bien. Pero ya no aguanto mas. Hay que contar lo que pasa.
- Si, y lo vamos a hacer. Tu papá no se la va a llevar de arriba.
- No, obvio que no.
- Si sabes algo de Pau. Avisame ¿Si?
- Si.
- Chau Angie.
- Nos vemos.
Corté la comunicación con Pedro.
Ya estaba llegando por suerte, era la primer cosa buena que pasaba en todo el día. Aún no entendía porque estaba tan preocupado. Sabía que era por Pau pero algo mas le pasaba ¿Qué era? No lo sabía, pero pronto iba a averiguarlo. También entendía que cuando la policía llegué a la clínica para interrogar a Pau, y a mí, que supuestamente fuimos las que estuvimos en el robo, iba a tener que decir la verdad, y si no lo hacía Pedro iba a hacerlo, pero mi papá no iba a salvarse de esto. Ya había pasado el límite, que comprendía que tenía, pero me equivoqué.
Pasaron unos cuantos minutos, y mamá volvió. Por su cara comprendí que no había recibido buenas noticias, o tal vez ni siquiera había recibido noticias.
- ¿Y? ¿Alguna novedad?
- Nada. Los médicos no me dicen nada. No sé que es lo que pasa.
- Ya esta ma. Ya van a venir a decirnos.
- Si, eso espero. -se sentó a mi lado- ¿Qué es lo que pasó?
- Es muy largo de explicar.
- Tenemos tiempo. Al menos quiero saber.
- Esta bien.
- Te escucho.
- Sinceramente no sé por donde empezar. Pasaron tantas cosas desde aquel momento. Lo único que recuerdo, o que puedo decirte es que papá me obligaba a contarle las cosas que Pau hacía, pero absolutamente todo lo que ella hacía. Cada paso, cada movimiento.
- ¿Qué?
- Lo que escuchas. Me amenazó. Me dijo que si no lo hacía iba a matarla. Y te juro que no me quedo otra opción, o no la busqué. Sinceramente no sé. Pero tenía miedo de que me la mate, de la arranqué de mi vida, no podía permitirlo. Paula es mi todo, es mi luz, no podría vivir sin ella.
- Tranquila mi amor.
- No puedo estar tranquila, es todo mi culpa. Si yo no le hubiera contado, esto no hubiera pasado.
- Pero pensa esto..
- ¿Qué?
- Si no hacías lo que él decía, por ahí hoy Pau estaría..
- Ni me lo digas. Por favor. No quiero ni pensarlo.
- Esta bien. Pero hija no te echar la culpa, no fue culpa tuya. Ni de nadie.
- Si mamá. Fue todo mi culpa.
- No. Basta, no es así.
- Tengo mucho miedo de perderla.
- No la vas a perder. Paula es fuerte, y va a salir de esto.
- No sé. Tengo mucho miedo.
- Tranquila. El miedo no te hace nada, solo te paraliza.
- negué con mi cabeza- No puedo con esto. Me siento muy culpable.
- Basta de decir eso. Pau va a salir a adelante..
- ¿Y papá? ¿Qué mierda va a pasar con él?
- Va a pagar por lo que hizo.
- ¿Cómo? Siempre se sale con la suya.
- Pero esta vez es diferente. Vamos a decir la verdad.
- No puedo. ¿Y si la mata?
- No le va a hacer nada, tranquila.
- No quiero que la mate. Que me la saque, no.
- No te la va a sacar. Vamos a ir a la policía y vamos a habar.
- Hay otro problema..
- ¿Qué cosa?
- Yo a los médicos les dije que habían entrado a robar a casa. Fue lo primero que me salió, pero es ilógico.
- Lose.
- Se van a dar cuenta de las marcas que tiene Pau, de las heridas. Y..
- Shh.. No va a pasar nada. Ahí vamos a contar la verdad, en serio.
- Esta bien.
- Tranquila. Ya esta.
- Siento como si tuviera cinco años.
- No. Tenes veinticinco, y sos toda una mujer. Sentite orgullosa de la hermana que sos, y de lo gran persona que sos.
- No puedo creer que estes acá.
- Es mi hija, y no voy a dejarla sola.
- Pero..
- Lose. Pero él no me importa, es mi hija, y no la voy a dejar. Porque la amo, y porque no me importa lo que él haga, no me la va a sacar. Nunca.
- sonreí- Te amo mamá.
- Te amo hija.
Apoyé mi cabeza en su hombro, y allí me quedé. Los minutos, las horas, pasaban. Y ningún médico salía a decirnos nada. Ya comenzaba a preocuparme, mi cabeza tenía miles de preguntas, y ni una respuesta. ¿Por qué ninguno nos decía nada? ¿Qué pasaba con Pau? ¿Qué era lo que le estaban haciendo?
Las horas habían pasado y eran las doce de la noche. Nosotras seguíamos allí, esperando alguna respuesta. Pero nada pasaba.
En un momento siento que mi celular suena. Atiendo y era Pedro.
- Pedro.
- Angie. ¿Novedades de Pau?
- Ni una. Nada, no sé que es lo que pasa.
- Yo ya estoy llegando a la clínica.
- Bueno, Pepe.
- ¿En qué piso están?
- En el tercer piso. Estamos en el pasillo D.
- Okei. Ahí subo.
Pasaron unos minutos. Y Pedro llegó a donde nosotros estábamos.
Nos saludó. Y comenzó a preguntarnos por Paula.
- ¿Cómo esta?
- No lo sabemos. No sabemos nada. Nos tienen acá desde las siete de la tarde.
- Tranquila voy a ir a preguntar.
- Es inútil. -dijo mamá- Ya fui yo, y no me dijeron nada.
- ¿Y los médicos?
- No sé. Salen de la habitación en donde esta Pau. Pero tampoco nos dicen nada.
- Tranquilas, va a estar todo bien.
- Tengo mucho miedo. No sé, es algo que siento.
- Yo también estoy muy preocupado, pero va a estar bien.
- No sé.
- Hija tranquila. Ya te lo dije, Pau es fuerte y va a salir adelante.
- Escucha a tu mamá. Tiene razón.
- Lose.
Estábamos hablando. Cuando sale un médico de la habitación en donde estaban atendiendo a Pau. Y se acerca a nosotros.. Por fin íbamos a saber noticias sobre el estado de salud de Paula.
- ¿Familia Chaves?
- Si, acá.
- ¿Familiares?
- Si la mamá. Soy yo.
- Muy bien.
- ¿Cómo esta Paula?
- No voy a mentirles. Paula esta en un estado de riesgo. Llegó con muchos golpes a la clínica, mucha pérdida de sangre. E inconsciente.
- ¿Cómo que esta en riesgo?
- Si, Paula se encuentra en un estado de coma.
Continuara:
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Capítulos de hoy. No me maten, se agradece. Las quiero
Capitulo 86-
(Cuenta Carlos, papá de Pau)
Le estaba pegando a la pendeja esta. Se lo merecía, porque se había escapado y con el pelotudo de su noviecito, ese Pedro. Si un día me lo encontraba en la calle, lo mataba. Paula comenzó a rebelarse desde que se junta con él y a mi no me sirve. Dije que iba a matarlo, y de alguna forma u otra iba a hacerlo.
Le pegaba a Paula. Le pegue en su cuerpo, en su cara. La deje marcada de por vida, para que sienta lo que yo sufrí cuando su mamá me dijo 'estoy embarazada'. Le voy a pegar hasta el ultimo día de su puta y miserable vida.
En un momento veo que se cae al suelo. Esta pendeja no resistía una mierda. Siempre le pegue, le hice cosas peores, y se viene a caer por un golpe en la cabeza. Comencé a gritarle, a decirle que se levantara. Pero no hubo caso, la muy puta estaba tirada en el suelo. Y no se movía. Comencé a desesperarme, no sabia que hacer, como reaccionar, nunca me había pasado una cosa así. No se me ocurrió otra cosa que gritar, y llamar a su hermana.
- ¡Ángeles! -grité-
Ella se acerco a la puerta de la habitación y me hablo..
- ¿Que mierda queres? - Fijate que tu hermana no se levanta.
Salio corriendo hacia donde estaba Paula. Y se sentó a su lado. La muy hija de puta no iba a levantarse, no iba a hacer nada.
- Despertala.
- Papá esta inconsciente.
- Dejate de joder. Y levantala.
- Vos dejate de joder. Y ayudame.
- No me jodas. Ella lo merecía.
- Sos una mierda.
- Como vos.
- Si, pero a mi si me importa. No como a vos.
- Ocupate de ella.
- Hay que llevarla a la clínica.
- ¿Vos estas en pedo?
- No. Pero hay que llevarla, esta mal. No se despierta.
- Ocupate vos.
- ¡Le pegaste vos! ¿Como podes ser tan mierda?
- Soy así. Por mi que se muera. Me voy, vuelvo mas tarde.
- Hijo de re mil puta. Morite.
- Si se muere avisame. Así festejamos.
- Si se muere avisame. Así festejamos.
- Sos una mierda. Ojala te mueras pronto, y todo esto se acabe.
- Vamos a ver quien se muere primero.
- ¡Andate! Si no queres que te mate yo.
- Chau Angelita.
(Cuenta Ángeles, hermana de Pau)
Estaba en mi cuarto, llena de bronca de ira. Por toda esta mierda que estaba pasando. Mi papá, a ese que tenia como padre, lo odiaba. No entendía como podía ser tan mierda, tan hijo de puta con su hija. Estaba mal, porque me había peleado con Pau, por algo que él me había obligado a hacer. Si yo no le contaba lo que hacia Paula, todo, absolutamente todo, él iba a matarla. Y no me quedo otra que hacerlo. No quería que le pase nada, que la lastime, y mucho menos que la mate. Mi hermanita era mi todo, mi vida, mi luz, y no iba a permitir que nada le pase, que nada le haga mal. Sabia que esto era peor pero no me quedo otra.
Corrí hacia la habitación de Pau, y ahí la vi. Estaba tirada en el piso, llena de sangre, de moretones, no reaccionaba, estaba inconsciente. Y el muy hijo de puta de mi papá se fue y me dejo a mi sola con esto.
- Pau. Paula por favor, no me dejes ahora. No te vayas. Por favor despertate. ¿Que mierda hago ahora? ¿Como la ayudo a mi hermana? Pedro. Eso tenia que llamar a Pedro, y explicarle todo.
Busque el celular de Pau, y marque el de Pedro. Atendió rápido por suerte.
- Pedro.
- ¿Pau?
- No, soy Angie.
- Angie. ¿Que paso? ¿Y Pau?
- Pau esta mal.
- ¿Como que esta mal? ¿Que le paso?
- Mi papá le pego de nuevo, pero es diferente, esta inconsciente. No se despierta.
- ¿Que?
- Lo que escuchaste.
- No, no puede ser. Tenes que hacer algo. Llama a la ambulancia. Por favor, rápido.
- ¿Que pasa Pedro?
- Apurate por favor Ángeles. Rápido. Yo ya estoy volviendo a Buenos Aires, no me quedan muchas horas de viaje. Apurate, dale. No, no puede ser.
- Para Pedro calmate.
- No, no me puedo calmar.
- ¿Que te pasa? Pau va a estar bien.
- No. No. Tengo miedo, llamaste a la ambulancia.
- Primero decime que pasa.
- Llama a la ambulancia Ángeles. Rápido por favor.
- Esta bien.
- Apurate, por favor. Llamame cuando estén en la clínica.
- Si, Pedro. Chau.
- Chau.
Corté la comunicación con Pedro. ¿Que pasaba? ¿Que le pasaba a Paula? ¿Por qué Pedro estaba tan preocupado? No lo sabia, no quiso decirme que era lo que realmente le pasaba. Sabia que algo malo, ¿O era bueno? No lose. Agarré el teléfono y llamé a la ambulancia, dijeron que vendrían en unos minutos. Mientras yo me quedé allí con Pau. No la podía ver así. Mi hermanita estaba sufriendo, y era todo por mi culpa, todo fue por la mierda de papá que tenemos. Odio esta vida, odio que se la desquite con ella. Es una nena. No tiene la culpa de lo que ellos hicieron, solo vino al mundo, a brindar alegría pero se ve que la vida se empeño con ella, y con todo lo malo.
Acariciaba su cabello. Y le hablaba esperando que la ambulancia llegara.
- Tranquila mi amor. Todo va a estar bien, no te va a pasar nada. Yo estoy con vos, estoy acá y no voy a dejarte sola. Nunca.
Tocaron el timbre. Y baje corriendo las escaleras. Abrí la puerta, y eran los médicos. Los hice subir a la habitación de Paula.. En ese momento no pensé en lo que me preguntarían, ni tampoco en lo que pensarían. Lo único que pensaba era en Paula, y en nadie mas.
Corté la comunicación con Pedro. ¿Que pasaba? ¿Que le pasaba a Paula? ¿Por qué Pedro estaba tan preocupado? No lo sabia, no quiso decirme que era lo que realmente le pasaba. Sabia que algo malo, ¿O era bueno? No lose. Agarré el teléfono y llamé a la ambulancia, dijeron que vendrían en unos minutos. Mientras yo me quedé allí con Pau. No la podía ver así. Mi hermanita estaba sufriendo, y era todo por mi culpa, todo fue por la mierda de papá que tenemos. Odio esta vida, odio que se la desquite con ella. Es una nena. No tiene la culpa de lo que ellos hicieron, solo vino al mundo, a brindar alegría pero se ve que la vida se empeño con ella, y con todo lo malo.
Acariciaba su cabello. Y le hablaba esperando que la ambulancia llegara.
- Tranquila mi amor. Todo va a estar bien, no te va a pasar nada. Yo estoy con vos, estoy acá y no voy a dejarte sola. Nunca.
Tocaron el timbre. Y baje corriendo las escaleras. Abrí la puerta, y eran los médicos. Los hice subir a la habitación de Paula.. En ese momento no pensé en lo que me preguntarían, ni tampoco en lo que pensarían. Lo único que pensaba era en Paula, y en nadie mas.
- Vengan pasen por acá.
- Bueno. Vamos, vamos. La señorita que esta herida esta en la planta alta de la casa.
Llevé a los médicos hacía la habitación. Y allí se ocuparon de Pau.
- ¿Sabe lo que le pasó?
- No, no sé. Entraron a robar a mi casa, y le pegaron.
- ¿Sufre alguna enfermedad? ¿Esta embarazada? ¿Problemas? ¿Tiene algo?
- No. No tiene nada.
- Bueno muy bien.
- Traigan la tabla. -dijo otra de los médicos-
- Bueno, la colocamos en la camilla todos juntos.
- Uno, dos.. Tres..
Subieron a Pau, en la tabla. Y comenzaron a bajar la escalera.
La verdad que me preguntaron si Pau tenía alguna enfermedad, o algo.. Pero no tenía idea, creo que no me equivoqué y respondí bien. Ella no estaba ni embarazada, ni enferma, no tenía nada.
Mentí dije que habían entrado a robar a mi casa, pero no era verdad. Sinceramente fue lo primero que se me ocurrió. Pero sabía que pronto tenía que decir la verdad, los médicos se darían cuenta de las marcas en el cuerpo de Pau, de los golpes.. Y eso no sería normal y menos si entraron a robar a tu casa y solo fue una vez.
Salieron de la casa los médicos, yo agarré mi celular rápido, una campera y salí con ellos. No iba a dejar a mi hermana sola, nunca. Iba a estar con ella en todo momento, porque se lo debía. Porque me sentía culpable, por lo que había pasado. Si yo no le hubiera contado a mi papá donde ella estaba, él no le hubiera pegado, esto no hubiera pasado. Nunca. Pero ¿Me hubiera atenido a las consecuencias? ¿Qué hubiera pasado si yo no le contaba? ¿Él la habría matado? No lo sabía. Pero no podía arriesgarme a esto.
- ¿Señorita viene con nosotros?
- Si es mi hermana. No la voy a dejar.
- Muy bien suba.
La ambulancia arrancó, rumbo a la clínica.
Tenía mucho miedo, estaba asustada. No quería que nada le pase. No por mi culpa. Ella seguía inconsciente, me senté a su lado, y tomé su mano.
- Tranquila mi princesa. Todo va a estar ben, te lo prometo. No voy a dejar que nada te pase. -acaricié su cabello- Sos mi vida entera Pau, date cuenta de eso. Perdón por todo esto. No quise hacerlo. Ojala algún día me perdones. No voy a dejarte sola, y menos en este momento. Te amo hermanita.
Sentí que la ambulancia se detuvo y abrieron la puerta de esta. El médico estaba allí. Varios de ellos, bajaron la camilla, y entraron corriendo a la clínica.
Yo comencé a ir tras ellos, pero iban demasiado rápido. No sabía a donde se la llevaban, porque me la sacaban de las manos. Corrí tras ellos, y alcancé la camilla. Tomé la mano de Pau, e iba a su par.
- Señorita no puede pasar.
- ¿Por qué? No, es mi hermana.
- Tiene que esperar acá. Por favor.
- ¡No! Por favor. -dije al borde del llanto-
- Nosotros le informaremos como esta su hermana.
- Por favor, se los suplico. Dejenme pasar.
- No. Quédese acá. Ya va a venir un médico a informarle.
- Bueno.
- Tranquilícese, ¿Quiere un vaso de agua?
- Por favor.
- Ya se lo traigo.
La enfermera se fue. Y yo me senté a esperar, alguna información sobre el estado de salud de Pau. Todo era muy extraño. Los médicos entraban y salían de la sala donde la habían llevado a ella. Comencé a preocuparme demasiado.
- ¿Cómo esta mi hermana?
- Perdón señorita.
- Necesito saber como esta ella.
- Ya se o informaremos. -dijo el médico y se fue-
- Tomé. -dijo la enfermera-
- Muchas gracias.
- Tranquila señorita, su hermana va a estar bien.
- Eso espero.
- Si necesita algo estoy por acá cerca.
- sonreí- En serio, gracias.
La enfermera se fue, y yo me quedé allí. Sin ninguna respuesta. Sin nada. Simplemente con mis lágrimas.
Me encontraba sentada, esperando algo, alguna información. Cuando de repente, tocan mi hombro. Levantó mi cabeza. Y realmente me sorprendió verla acá. Nunca pensé que vendría..
- ¿Mamá?
Continuara:
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Si puedo subo dos mas. Si PUEDO.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Capitulo 85-
Él se acercó a mí, y me tiró sobre la cama. No sabía cual era su intención, que era lo que iba a hacerme, pero no iba a dejar que otra vez me viole, que otra vez se haga dueño de mi cuerpo, no iba a permitirlo. Porque Pedro me había hecho sentir mujer después de que nos habíamos amado como lo hicimos. Y luego de eso, algo dentro mío comenzó a crecer. Una vida. Una nueva vida, estaba por nacer, por llegar al mundo. Y era mi hijo (o hija). No iba a dejar que nada le pase, que nadie le haga nada. Iba a protegerlo sin importar las consecuencias porque era mi hijo, era mi todo, y nadie podía quitarmelo.
- Andate.
- No Paulita. Antes..
- Antes nada. Andate.
- ¿Te rebelaste? Mira vos.
- ¡Andate a la mierda! -grité-
- me pegó una cachetada- A mi me respetas pendeja de mierda.
- No te respeto una mierda. Porque no se me canta.
- Así que queres jugar con fuego. Okei.
- No me toques.
- ¿Vas a gritar?
- Si.
- ¿Y quién te va a salvar? ¿Tu hermana la traicionera? No tenes a nadie Paulita.
- No me interesa.
- Okei. Grita todo lo que quieras, pero vas a sufrir igual.
- Te odio.
- Que lindo que el sentimiento sea mutuo.
- Hijo de puta.
- Como te estas equivocando.
- Lo mismo digo.
- volvió a pegarme una cachetada- Te callas.
- Me callo si quiero. Vos no sos nadie.
- Soy tu padre. Y me vas a respetar. -me tomó del brazo y me tiró contra el piso- ¿Okei? -no respondí y me pegó una patada- ¿Me escuchaste?
- Si.
- Muy bien.
Comenzó a pegarme patadas, en mis piernas, mis costillas, y mi espalda. Lo único que yo hacía era cubrir con mis manos mi vientre. No quería que nada le pase a mi hijo, no iba a permitirlo.
Dije que iba a protegerlo de todo mal, y cumpliría mi promesa.
Continuaba pegándome. Ya no sentía mis piernas. Y mi espalda me dolía demasiado.
- ¿Sabes lo que le pasa a las chicas que se escapan de su casa? ¿Lo sabes? No. Bueno, esto.
Me levantó del suelo, d un tirón y me arrinconó contra la pared. Mis brazos aún tenían la fuerza para seguir cubriendo mi vientre. Comenzó a pegarme piñas en mi rostro, cachetazos. Mis ojos, por lo que sentía, ya se encontraban hinchados, y mi visión se había reducido a un cincuenta por ciento mas o menos. No podía ver absolutamente nada.
- ¿Sabes como se las castiga? ¿Cómo los padres las retan? ¿Las reprenden por lo que hicieron?
Volvió a tironear de mi brazo y esta vez mi cabeza golpeó contra el placard. Sentí el dolor, el cual me invadió rápidamente. Bajando por mi cabeza, llegando hasta mi nuca.
Mis fuerzas ya se habían ido por completo. Pero no podía rendirme, por mi hijo. No iba a caer tan fácil. No. No iba a hacerlo.
- ¿Sabías que los padres no les pegan? ¿Pero cual es la diferencia? Que sus padres las quieren, yo no te quiero Paulita.
Con su mano tomó mis mejillas, y las apretó con fuerza, haciendo así que me duelan todas las facciones de mi rostro.
Tomó mi cabeza con fuerza, y volvió a golpearla contra el placard.
Esta vez, mis piernas se debilitaron y caí al suelo.
- ¿Ya te rendiste Paulita? A dónde quedó la rebelde? ¿La que te insulta, te grita? ¿Eh? Se esfumó.
Se agachó hasta donde yo me encontraba. Y continuo pegandome sobre mi rostro. Piñas, cachetazos.
Cada uno de sus golpes, parecía como si mi hijo los recibiera. Como si fuera mi bebe quien estaba sufriendo todo esto, y no yo. Tenía que protegerlo. Darle esa confianza, y ese amor que toda mamá le da a su hijo desde que se encuentra en su vientre.
- Sos tan débil Paulita. Tan. No te das una idea de lo que mucha gente podría hacerte. De lo que los demás podrían hacer con tu cuerpo. Pero yo soy bueno y nos voy a hacerte nada.
Comenzó a acariciar mi pierna. Su mano subió despacio por esta. Llegando hasta mi muslo, quiso meter su mano dentro de mi short. Pero con los últimas fuerzas que me quedaban lo corrí.
- ¿Así que no queres que te coja? Pero si fue lo mejor. Yo la pase genial el otro día. Me gustaría que se repita. ¿A vos no? Que lástima, porque lo vamos a repetir igual.
Su mano de un momento a otro se encontraba debajo d mi remera. Intentó sacarmela pero volví a correrlo, a sacarlo de encima mío. Y él se enojo.
- ´¿No queres pendeja? ¿Eh? Sos una hija de puta. Pendeja de mierda. Ahora vas a morir.
Comenzó a pegarme nuevamente. Sus patadas estaban contra mis costillas. Sobre mis piernas. Sus piñas seguían allí una tras otras, sin parar. Mi cabeza volvió unas cuantas veces sobre el placard.
Ya no veía nada. Mi visión se había reducido a un ciento por ciento. Mis brazos no tuvieron la fuerza suficiente para seguir protegiendo, de laguna manera, mi vientre. Ya no sentía mis piernas. Era como si la mitad de mi cuerpo se encontrara en un estado de parálisis. Me había pegado muy fuerte, seguido. Y demasiado.
Ya no tuve fuerzas, no pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Escuchaba a lo lejos, que él me gritaba. Que me decía que me levante, que era una inútil, que no servía para nada, una hija de puta. Que mi vida era una mierda. Y muchas cosas mas.
Que lo único que hacían eran llegar a mi como un susurro.
No pude mantener mis ojos abiertos. No tenía fuerzas, no tenía la capacidad de hacerlo. Sentía como si estuviera es un sueño profundo, del nunca despertaría...
¿Me había matado?
¿Estaba desmayada?
¿Y mi bebe? ¿Que había pasado con mi hijo?
¿Sueño profundo? ¿O muerte?
Mis oídos se taparon. Mis ojos se cerraron. Y solo vi oscuridad, nada mas. Solo eso.
Y en lo único que podía pensar en ese momento era en mi hijo, en mi bebe Y rogaba en que por favor no le haya pasado nada, lo único que quería hacer era cuidarlo, y quería cumplir mi promesa.
¿Podría cumplirla?
¿Estando así? ¿Cómo hacerlo?
¿Y Pedro? ¿Qué pasaría con él?
Lo necesitaba conmigo...
Continuara:
.......................................................................................................................................................
- Andate.
- No Paulita. Antes..
- Antes nada. Andate.
- ¿Te rebelaste? Mira vos.
- ¡Andate a la mierda! -grité-
- me pegó una cachetada- A mi me respetas pendeja de mierda.
- No te respeto una mierda. Porque no se me canta.
- Así que queres jugar con fuego. Okei.
- No me toques.
- ¿Vas a gritar?
- Si.
- ¿Y quién te va a salvar? ¿Tu hermana la traicionera? No tenes a nadie Paulita.
- No me interesa.
- Okei. Grita todo lo que quieras, pero vas a sufrir igual.
- Te odio.
- Que lindo que el sentimiento sea mutuo.
- Hijo de puta.
- Como te estas equivocando.
- Lo mismo digo.
- volvió a pegarme una cachetada- Te callas.
- Me callo si quiero. Vos no sos nadie.
- Soy tu padre. Y me vas a respetar. -me tomó del brazo y me tiró contra el piso- ¿Okei? -no respondí y me pegó una patada- ¿Me escuchaste?
- Si.
- Muy bien.
Comenzó a pegarme patadas, en mis piernas, mis costillas, y mi espalda. Lo único que yo hacía era cubrir con mis manos mi vientre. No quería que nada le pase a mi hijo, no iba a permitirlo.
Dije que iba a protegerlo de todo mal, y cumpliría mi promesa.
Continuaba pegándome. Ya no sentía mis piernas. Y mi espalda me dolía demasiado.
- ¿Sabes lo que le pasa a las chicas que se escapan de su casa? ¿Lo sabes? No. Bueno, esto.
Me levantó del suelo, d un tirón y me arrinconó contra la pared. Mis brazos aún tenían la fuerza para seguir cubriendo mi vientre. Comenzó a pegarme piñas en mi rostro, cachetazos. Mis ojos, por lo que sentía, ya se encontraban hinchados, y mi visión se había reducido a un cincuenta por ciento mas o menos. No podía ver absolutamente nada.
- ¿Sabes como se las castiga? ¿Cómo los padres las retan? ¿Las reprenden por lo que hicieron?
Volvió a tironear de mi brazo y esta vez mi cabeza golpeó contra el placard. Sentí el dolor, el cual me invadió rápidamente. Bajando por mi cabeza, llegando hasta mi nuca.
Mis fuerzas ya se habían ido por completo. Pero no podía rendirme, por mi hijo. No iba a caer tan fácil. No. No iba a hacerlo.
- ¿Sabías que los padres no les pegan? ¿Pero cual es la diferencia? Que sus padres las quieren, yo no te quiero Paulita.
Con su mano tomó mis mejillas, y las apretó con fuerza, haciendo así que me duelan todas las facciones de mi rostro.
Tomó mi cabeza con fuerza, y volvió a golpearla contra el placard.
Esta vez, mis piernas se debilitaron y caí al suelo.
- ¿Ya te rendiste Paulita? A dónde quedó la rebelde? ¿La que te insulta, te grita? ¿Eh? Se esfumó.
Se agachó hasta donde yo me encontraba. Y continuo pegandome sobre mi rostro. Piñas, cachetazos.
Cada uno de sus golpes, parecía como si mi hijo los recibiera. Como si fuera mi bebe quien estaba sufriendo todo esto, y no yo. Tenía que protegerlo. Darle esa confianza, y ese amor que toda mamá le da a su hijo desde que se encuentra en su vientre.
- Sos tan débil Paulita. Tan. No te das una idea de lo que mucha gente podría hacerte. De lo que los demás podrían hacer con tu cuerpo. Pero yo soy bueno y nos voy a hacerte nada.
Comenzó a acariciar mi pierna. Su mano subió despacio por esta. Llegando hasta mi muslo, quiso meter su mano dentro de mi short. Pero con los últimas fuerzas que me quedaban lo corrí.
- ¿Así que no queres que te coja? Pero si fue lo mejor. Yo la pase genial el otro día. Me gustaría que se repita. ¿A vos no? Que lástima, porque lo vamos a repetir igual.
Su mano de un momento a otro se encontraba debajo d mi remera. Intentó sacarmela pero volví a correrlo, a sacarlo de encima mío. Y él se enojo.
- ´¿No queres pendeja? ¿Eh? Sos una hija de puta. Pendeja de mierda. Ahora vas a morir.
Comenzó a pegarme nuevamente. Sus patadas estaban contra mis costillas. Sobre mis piernas. Sus piñas seguían allí una tras otras, sin parar. Mi cabeza volvió unas cuantas veces sobre el placard.
Ya no veía nada. Mi visión se había reducido a un ciento por ciento. Mis brazos no tuvieron la fuerza suficiente para seguir protegiendo, de laguna manera, mi vientre. Ya no sentía mis piernas. Era como si la mitad de mi cuerpo se encontrara en un estado de parálisis. Me había pegado muy fuerte, seguido. Y demasiado.
Ya no tuve fuerzas, no pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Escuchaba a lo lejos, que él me gritaba. Que me decía que me levante, que era una inútil, que no servía para nada, una hija de puta. Que mi vida era una mierda. Y muchas cosas mas.
Que lo único que hacían eran llegar a mi como un susurro.
No pude mantener mis ojos abiertos. No tenía fuerzas, no tenía la capacidad de hacerlo. Sentía como si estuviera es un sueño profundo, del nunca despertaría...
¿Me había matado?
¿Estaba desmayada?
¿Y mi bebe? ¿Que había pasado con mi hijo?
¿Sueño profundo? ¿O muerte?
Mis oídos se taparon. Mis ojos se cerraron. Y solo vi oscuridad, nada mas. Solo eso.
Y en lo único que podía pensar en ese momento era en mi hijo, en mi bebe Y rogaba en que por favor no le haya pasado nada, lo único que quería hacer era cuidarlo, y quería cumplir mi promesa.
¿Podría cumplirla?
¿Estando así? ¿Cómo hacerlo?
¿Y Pedro? ¿Qué pasaría con él?
Lo necesitaba conmigo...
Continuara:
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Capitulo 84-
- ¿Que estas diciendo Pau? Cálmate.
- No me calmo una mierda. Respondeme.
- No se. ¿Qué queres que te diga?
- ¡Lo que te pregunte!
- No.
- Dale. Decime las cosas en la cara.
- No. Basta Pau.
- Contestame. ¿Vos le contaste a papá? -grité-
- ¿Para que queres que te responda eso? ¿Para gritarme? ¿Enojarte ?
- Le contaste.
- No, Paula.
- Vos fuiste.
- No. Te estoy diciendo.
- Yo confié en vos. Y me traicionaste, me dijiste que nunca le ibas a contar a nadie nada.
- No, Pau. ¡No! -se acercó a mí- No fue así.
- No me toques. Pensé que eras diferente. Que no te parecías en nada a él, pero me equivoque.
- Dejame explicarte. Por favor.
- ¿Que me vas a explicar? ¿Que me mentiste todo el tiempo? Que me sacabas información para contarsela a él ¿Eso me vas a explicar?
- Paula por favor. No quiero pelearme con vos.
- Lo hubieras pensado antes.
- Por favor entendeme.
- ¿Entendeme me decís? Sos cualquiera Ángeles. Me traicionaste como la mas hija de puta. Pensé que podía confiar en vos, pero me equivoque. Pensé que eras diferente, que no eras como ellos, pero también me equivoque.
- No Pau. No me digas eso, dejame explicarte.. Por favor.
- No hay nada explicar. Ya entendí todo.
- ¿Qué?
- Que me odias. Que sos como ellos. Que todos estos años me mentiste, que me ocultaste cosas. Y que lo peor de todo fue que fuiste y se las contaste a él. Yo no lo puedo creer. Realmente pensé que me querías.
- Pero yo te quiero Pau.
- ¡No mientas mas! -grité y sequé mis lágrimas con furia- Ya esta. Ya se como sos, ya se quien sos. Sé que no puedo confiar mas en vos, que sos una mierda de persona como ellos. Que me odias, que queres que me vaya de tu vida. Lose todo, no me mientas. No me sirve. Y sabes que es lo peor de todo.
- ¿Qué?
- Que yo te amo. Que te amo con todo lo que soy, que aunque me hayas traicionado como lo hiciste voy a seguir dando mi vida por vos, si algo te pasa. Si algo te hace mal. ¿Y sabes por qué? Porque sos mi hermana. Mi hermana -me señale el pecho- Y no me importa lo que digan, o lo que pase. Siempre vas a estar en mi corazón. Porque al fin y al cabo, fuiste la única persona que se ocupo de mi en todos estos años de mi vida. Siempre voy a amarte, y voy a quererte de la manera en que lo hago, porque mis sentimientos ya son estos y no puedo cambiarlos de un día para el otro, es imposible. Pero a partir de ahora nuestra relación no va a ser igual. No vamos a tener esa noche de hermanas que teníamos, esas charlas en las que te contaba todo, absolutamente todo, esos momentos a la mañana, esos abrazos, o esos te amo hermana, yo te amo mas. No. Ya esta. Se acabaron, nunca van a volver a estar, porque lo arruinaste, porque fue tu culpa, porque nos traicionaste a las dos. Ahora yo me pregunto ¿Cómo pudiste mentirme tanto? ¿Cómo te daba la cara para venir a curarme las heridas? ¿Para abrazarme? ¿Para decirme te amo? ¿Cómo? No lo entiendo. La verdad que sos peor que ellos. Si, ellos no me hablan, me pegan, me odian, me ignoran. Todo lo que vos quieras. Pero por lo menos van de frente, no como vos que me mentiste todos estos años, me mostraste un papel de hermana excelente, me dijiste que me amabas, y ahora me haces esto. No te juzgo, peor tampoco te entiendo. Porque no te lo mereces. Siempre vas a ser esa hermana grande para mi. La que me escuchaba, la que me abrazaba, me comprendía, la que me hacia reír, y hasta llorar. Esa hermana que siempre me acompaño en todo momento, que jamás me dejo de lado, me defendió, me cuidó, y me protegió. Pero eso ahora cambió, y lo sabes muy bien. Nada es igual a partir de ahora. Sabe que siempre vas a ser mi hermana a pesar de todo. Que te voy a amar con mi vida entera, y que voy a seguir diciendo que daría mi vida por vos sin importar nada. La verdad que yo no quería que esto fuera así, realmente venia con otras expectativas, con otras imágenes en mi cabeza para después del viaje, tenia algo que contarte, algo hermoso. Pero ya no. Ya esta, todo se arruinó y ahora las cosas son así. Me da mucha lástima, porque de verdad pensé que eras una buena persona. Ahora te voy a pedir que no me hables mas, que no me dirijas la palabra, hace de cuenta como que no existo, como que me odias, o sea, como lo hiciste hasta ahora, pero hacelo sin mentirme. ¿Si?
- Paula no me podes hacer esto. No me podes decir que no queres que te hable mas, que haga de cuenta como que te odio. Porque no es así, jamás de odie y nunca lo haría. Porque sos mi hermana, sos mi hermanita menor. Y siempre voy a estar con vos, dejame que te explique que fue lo que paso, porque yo hice esto que hice. Confía en mi aunque sea una ultima vez, escuchame. Y después si no queres hablarme te voy a entender. Pero por favor, no me hagas esto. No quiero perderte, no quiero que estemos peleadas, que no nos hablemos nunca mas. No quiero eso para mi, para mi vida. Yo me muero si no tengo a mi lado, si no estoy con vos, no te hablo, no te escucho. Se que parece muy extraño, pero creeme que nada es lo que parece, que todo tiene una explicación, yo puedo darte eso. No me juzgues sin antes escucharme, no me excluyas de tu vida, solo te pido eso. Por favor.
- Ya lo hiciste. Ya me alejaste de tu vida, y solo fuiste vos. Vos lo hiciste.
- Por favor Pau.
- ¡Basta Ángeles! Ya esta. Ya lo arruinaste, no quieras cambiarlo.
- Puedo cambiarlo, solo necesito que me escuches.
- No, no quiero. Basta.
- Sos muy mala conmigo. ¿Sabías?
- ¿Mala? ¿Yo? Esta bien, pensa lo que quieras.
- Si, vos Paula. Sos tan terca, te encerras en una cosa y después nadie puede explicarte nada, porque no se te canta el culo escuchar a los demás. Porque no queres ver la realidad, porque solo pensas en tu novio, solo existe Pedro en tu vida, el resto se puede morir, que no te importa. Vos decís que todos somos una mierda, pero vos también sos como ellos, vos también pensas y actuas como lo hacen ellos. No queres admitirlo, pero sabes que es verdad, sabes que no podes cambiar y eso te frusta. Te hace peor, y aunque quieras verlo la mayoría de la actitudes que tenes son iguales a la de ellos.
- ¿Algo mas? -dije con mis ojos llenos de lágrimas- Es ahora o nunca. Ahora tenes la oportunidad de decirme lo que en verdad pensas de mi. Lo que soy, lo que sentís. Dale, decime todo eso que tenes guardado adentro.
- ¿Queres saber lo que pienso? ¿Queres que te lo diga?
- Si, dale. Decimelo.
- Odio que seas así como sos, siempre tan sensible, siempre estas mal. Y muchas veces te dije que disfrutes de la vida, pero no me diste pelota. Siempre sos igual, tu novio y vos. Los demás que se mueran, y no es así. A mi también me importas, a tus amigas, a todos. Sos cualquiera, decís que no queres parecerte a ellos, pero tus actitudes son idénticas a las de ellos. Haces lo mismo, simplemente que no lo decís, no haces las cosas de frente. Sos cualquiera, sos igual a ellos.
- Mira vos todo lo que pensas de mi. La verdad que no pensé que sentías todo eso por mi. O que pensabas eso, me lo hubieras dicho desde un principio. Hubiera sido menos doloroso saberlo antes y no ahora, después de todo lo que pasamos juntas, de los momentos que vivimos, de las cosas que yo te conte. La verdad que me sorprende y de verdad que me duele muchisimo que nuestra relación termine así, porque yo te amo. Pero se ve que vos no.
- Yo te amo. Como a nadie, pero..
- ¡Basta de peros! Ya esta, ya me canse. Me harta todo esto, toda esta mierda en la que vivo, de la que soy parte. Lo odio, y me doy cuenta de que todas las personas son iguales.
- Paula, date cuenta tu vida nunca va a cambiar siempre va a ser así.
- Si. Si que va a cambiar, yo voy a cambiarla.
- No Pau. Nunca va a ser diferente.
- ¡Si Ángeles!
- No.
- Si.
- No. Te lo estoy diciendo yo, que vivo hace veinticinco años acá.
- Eso porque jamás quisiste irte. Siempre muchas veces te lo dije, y nunca me hiciste caso. Jamás.
- No lo hice por vos. Porque no quería dejarte sola. Todo por vos.
- Claro ahora todo es mi culpa.
- Date cuenta. Sos igual a ellos. Siempre vas a ser igual a ellos.
- ¡No! Porque yo a mi hijo no le voy a pegar, no lo voy a ignorar, lo voy a amar.
- Nunca vas a tener un hijo.
- ¡Si! Si que voy a tener un hijo -grité. Secando mis lágrimas con furia-
- No, viviendo acá nunca lo vas a tener.
- Si. Vos porque jamás tuviste la valentía para irte. Nunca la vas a tener.
- Me quede acá por vos. ¡Por vos Paula! - grito-
- ¡Ah! Basta. Me cansé de discutir. No me hables nunca mas. No me mires, no me toques. Confié en vos y me traicionaste. Hace tu vida, y dejame sola.
- Okei. Si es eso lo que queres.
- Si. Chau Ángeles.
Salí de la habitación de ella, y corrí hacia la mía, necesitaba estar sola. Llorar y cerrar los ojos. Para no levantarme mas, para dormir toda la noche, y si pudiera lo haría toda mi vida. Todo esto era una mierda. Mi vida, mi familia. Ya no podía confiar en absolutamente nadie, no podía contar un secreto que ya alguien lo sabia, odiaba la vida que tenia, odiaba todo esto. Pero era mi vida, aunque tenia muy en claro que no quería esto para años siguientes, y mucho menos con mi hijo.
Salí de la habitación de ella, y corrí hacia la mía, necesitaba estar sola. Llorar y cerrar los ojos. Para no levantarme mas, para dormir toda la noche, y si pudiera lo haría toda mi vida. Todo esto era una mierda. Mi vida, mi familia. Ya no podía confiar en absolutamente nadie, no podía contar un secreto que ya alguien lo sabia, odiaba la vida que tenia, odiaba todo esto. Pero era mi vida, aunque tenia muy en claro que no quería esto para años siguientes, y mucho menos con mi hijo.
Necesitaba cambiar, hacer algo. Y creo que había llegado el momento.
¿Pero como empezar?
La puerta de mi cuarto se abrió de golpe, y yo me sobresalté en la cama.
- ¿Que queres?
La puerta de mi cuarto se abrió de golpe, y yo me sobresalté en la cama.
- ¿Que queres?
- ¿Pensaste que te ibas a librar tan fácil de mi?
- Sos una mierda.
- Si. Pero soy tu papá.
- Morite.
Continuara:
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miércoles, 4 de septiembre de 2013
Capitulo 83-
Abrí mis ojos y comprendí que ya era de noche, pero que aún seguíamos en viaje.
Me dolía todo el cuerpo, y mis ganas de vomitar eran inmensas. Mis nauseas aumentan con el olor a nafta que había y mi dolor de cabeza era tremendo. Tenia antojo de turrón, no sabia porque pero quería comer turrón, pero sabia que si lo comía iba a caerme mal.
A partir de ahora todo lo que comiese me caía mal, no importa que fuese, mis nauseas al instante eran tremendas. Pero a la vez moría de hambre, tenia ganas de comer algo, no importa que fuera, cualquier cosa, necesitaba llenar mi estómago con algo, no podía estar muchas horas sin comer, y mucho menos ahora.
- Tengo hambre.
- Tengo hambre.
- No me interesa. Te la aguantas hasta que lleguemos.
- Me siento mal, necesito comer algo.
- Te dije que no me importa.
- Pero voy a vomitar acá.
- Esta bien pendeja, ahora paramos en la estación de servicio.
- Okei.
Pasaron unos cuantos minutos mas, creo que fue media hora, no lo sabia. Necesitaba hablar con Pedro, llamarlo, decirle que estoy bien, algo.
LLegamos por fin, a la estación de servicio. Estacionó el auto, y yo bajé del mismo.
- Te apuras.
Pasaron unos cuantos minutos mas, creo que fue media hora, no lo sabia. Necesitaba hablar con Pedro, llamarlo, decirle que estoy bien, algo.
LLegamos por fin, a la estación de servicio. Estacionó el auto, y yo bajé del mismo.
- Te apuras.
- Bueno. Me siento mal.
- No me interesa. Compras rápido, vas al baño y volves.
- Necesito plata.
- ¿Y encima tengo que darte plata?
- Si.
- Toma pendeja.
Agarré la plata que me dio. Y me dirigí a comprar. Haciendo la fila me encontraba, y en lo único que pensaba era '¿Me compro un turrón? ¿O un alfajor?' Mis pensamientos estaban desviados en eso, nada mas. No quería, y tampoco podía pensar en otra cosa.
Agarré la plata que me dio. Y me dirigí a comprar. Haciendo la fila me encontraba, y en lo único que pensaba era '¿Me compro un turrón? ¿O un alfajor?' Mis pensamientos estaban desviados en eso, nada mas. No quería, y tampoco podía pensar en otra cosa.
La cajera me atendió y respondí con un 'gracias, chau' y mi mejor sonrisa. Finalmente me decidí por un alfajor de leche, y un agua.
Ya me encontraba en el baño, haciendo la fila. Lo único que quería era entrar, encerrarme y largarme a llorar. Solo llorar, nada mas. Llegó mi turno, y entré. Me encerré en el baño. Y allí me quede. En ese momento saqué mi celular, y busqué el número de Pedro. Sonaba, y sonaba.. Pero él no atendía, no quería, o no estaba.
- Hola Pau. Mi amor estas bien.
Ya me encontraba en el baño, haciendo la fila. Lo único que quería era entrar, encerrarme y largarme a llorar. Solo llorar, nada mas. Llegó mi turno, y entré. Me encerré en el baño. Y allí me quede. En ese momento saqué mi celular, y busqué el número de Pedro. Sonaba, y sonaba.. Pero él no atendía, no quería, o no estaba.
- Hola Pau. Mi amor estas bien.
- Mi amor, si estoy bien.
- ¿Donde estas?
- No se, no se donde estamos. Seguimos viajando.
- ¿Siguen viajando? Es imposible.
- Si seguimos viajando. No entiendo porque.
- Yo tampoco. Tranquila no va a pasar nada.
- Tengo mucho miedo - mis lágrimas brotaron de mis ojos- Veni a buscarme.
- Tranquila por favor. No llores.
- No me dejes sola.
- No mi amor. No.
- Me lo va a sacar, cuando se entere que estoy embarazada me lo va a arrancar de adentro.
- ¡No Pau! No digas eso. Él no te lo va sacar.
- Es mi hijo, es mio. No puede sacarmelo.
- No te lo va a sacar. Tranquila mi amor.
- Tengo que ir. Porque sino va a venir a buscarme.
- Llamame cuando llegues mi amor ¿Si?
- Si. ¿Cuando volves?
- Estoy tratando de conseguir un pasaje para ahora, o lo mas pronto posible.
-Por favor, volve conmigo. Te necesito acá cerca.
- Si, mi amor. Si, te prometo que voy a estar ahí con vos.
- sollocé- Por favor.
- No mi amor. No llores. Te prometo que voy a estar ahí lo antes posible.
- Te amo.
- Te amo bonita.
- Te llamo mas tarde. Si puedo ¿Si?
- Si Pau. Espero tu llamado.
- Bueno. Chau amor.
- Chau princesa. Las amo.
- sonreí- Te amamos mas.
Corté la comunicación.
Sequé mis lágrimas, y salí del baño. No quería que él se enterara de que estuve llorando, y mucho menos que me pegara.
- Al fin pendeja. ¿Dónde carajo estabas?
- Fui al baño. Y a comprar.
- ¿Tanto tardaste?
- Bueno, perdón. Había mucha gente.
- Dale. Subí la auto.
- Para. Por favor. ¿Podemos esperar un rato? Me siento mal.
- No me interesa. Subí.
- ¿Queres que te vomite el auto?
- No. Ni se te ocurra pendeja del orto.
- Bueno, entonces ¿Podemos esperar un rato?
- Cinco minutos.
- ¿Gracias? -dije irónica y me fui a sentar en un banco-
- Dale nena.
Me senté en el banco. Era de noche. Realmente no sabía que hora era, porque no tenía reloj, ni nada por el estilo. Si, el celular, pero no quería que él lo supiera.
Pasaron unos minutos, y yo me comí todo el alfajor. Por suerte, no me había caído mal. Me había sorprendido. Pensé que cuando pruebe el primer bocado iba a salir corriendo al baño, pero no.
Ya nos encontrábamos en viaje nuevamente. No podía dejar de llorar, no podía contener mis lágrimas, y dejar de pensar en Pedro. Lo único que quería hacer era llegar a mi casa, tirarme en la cama, y llorar. Nada mas. Solo llorar.
Ya nos quedaba poco camino, por fin, ya estábamos llegando. Volvería a mi casa, a mi cama, a mis cosas.. Pero por otro lado no quería volver, no quería entrar ahí nuevamente. Volver a ese calvario en el cual vivía. Volver a la vida de mierda que llevaba. No quería, y ahora todo era diferente. Todo había cambiado.
¿Pero como saberlo? ¿Cómo estar segura de eso? .. Me seguirían pegando, y yo seguiría sufriendo. Como siempre.
- Baja pendeja. Dale.
- Bueno, calmate.
- ¡Dale! ¡Bajas ya! -gritó-
- Estoy bajando.
- Te apura. -tironeó de mi brazo-
- ¡Basta! Ya estoy acá, ya me trajiste ¿Qué mas queres?
- Tu vida quiero.
- Sos lo mas mierda que conocí en toda mi vida. ¡Te odio!
- me pegó una cachetada- A mí me respetas pendeja.
- ¿Y a mí? ¿Quién me respeta?
- Nadie. ¿Sabes por qué? Porque vos no sos nadie. No existís. No podes vivir, no tenes una vida, no tenes nada Paula, nada. Sos una imbécil, que lo único que hace es cagarle la vida a las personas.
- mis lágrimas caían- Te odio con todo mi ser.
- Yo ni siquiera odio siento por vos. Nada. No me producís nada.
- ¿Por qué sos así? ¿Por qué me haces esto?
- Porque me arruinaste la vida.
- ¿Arruinarte la vida? ¿Y para que mierda me tuvieron? ¿Para qué?
- La verdad no se. Fue al pedo, te hubiera matado cuando quise hacerlo, pero tu mamá te protegió -hizo comillas con sus dedos-
- No puedo creer como sos mi papá. Como te llamé papá, siempre. No lo entiendo.
- Yo tampoco entiendo como no te mate antes.
- ¡Te odio tanto!
- ¿Sabes a quién tendrías que odiar vos?
- A vos.
- No. A la persona que me dijo que vos estabas allá.
- ¿Eh?
- ¿Sos tarada? Yo te encontré porque alguien me lo dijo.
- ¿Quien?
- Ah no sé Paulita.
- ¿Quién te contó? ¿Quién fue?
- Mmm.. No sé, me olvidé.
- Sos una mierda.
- Fue tu hermosa, y querida, tan amada por vos, hermana Ángeles.
- ¿Qué? -grité- ¿Ángeles? Vos estas loco.
- ¿No me crees? Anda y preguntale.
- Sos una mierda. Hijo de puta. Seguro le hiciste algo.
- ¿Yo? ¿Hacerle algo a ella? ¿Por qué? Si acá el estorbo sos vos.
- ¿Me estas hablando en serio?
- Obvio. Anda, y corre a buscarla. Y que sea ella quien te diga todo.
- Sos una mierda.
- Lose. Pero vos sos una pendeja inocente que cree que la aman, cuando no es así.
Salí corriendo hacía la casa. Y él me gritó "Corre, y buscala a tu hermanita querida". No le respondí, simplemente comencé a correr hacía dentro. Necesitaba hablar con Angie. Necesitaba que fuera ella quien me diga que nada de eso era verdad, que todo había sido una confución. Y que mi papá solo estaba mintiendo.
Entre en la casa, y subí las escaleras. Directamente hacía su habitación. Abrí la puerta, y ella se sobresaltó, obviamente al verme entrar así.
- Pau. ¿Ya volviste?
- ¿Vos le contaste a papá que yo estaba en la playa?
- ¿Eh? ¿De qué hablas?
- Respondeme Ángeles. ¿Vos le contaste?
Continuara:
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Holas. Bueno aquí el capítulo de hoy.
Dedicado a mi peleadora, maldita, siempre, puta, chota, chuleta de @Eri_SmilerPyP te amo chota. <3
Adios, buenas noches.
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