sábado, 7 de septiembre de 2013

Capitulo 86-


(Cuenta Carlos, papá de Pau)

Le estaba pegando a la pendeja esta. Se lo merecía, porque se había escapado y con el pelotudo de su noviecito, ese Pedro. Si un día me lo encontraba en la calle, lo mataba. Paula comenzó a rebelarse desde que se junta con él y a mi no me sirve. Dije que iba a matarlo, y de alguna forma u otra iba a hacerlo.

Le pegaba a Paula. Le pegue en su cuerpo, en su cara. La deje marcada de por vida, para que sienta lo que yo sufrí cuando su mamá me dijo 'estoy embarazada'. Le voy a pegar hasta el ultimo día de su puta y miserable vida.

En un momento veo que se cae al suelo. Esta pendeja no resistía una mierda. Siempre le pegue, le hice cosas peores, y se viene a caer por un golpe en la cabeza. Comencé a gritarle, a decirle que se levantara. Pero no hubo caso, la muy puta estaba tirada en el suelo. Y no se movía. Comencé a desesperarme, no sabia que hacer, como reaccionar, nunca me había pasado una cosa así. No se me ocurrió otra cosa que gritar, y llamar a su hermana.

- ¡Ángeles! -grité-

Ella se acerco a la puerta de la habitación y me hablo..

- ¿Que mierda queres? - Fijate que tu hermana no se levanta.

Salio corriendo hacia donde estaba Paula. Y se sentó a su lado. La muy hija de puta no iba a levantarse, no iba a hacer nada.

- Despertala. 

- Papá esta inconsciente. 
- Dejate de joder. Y levantala. 
- Vos dejate de joder. Y ayudame. 
- No me jodas. Ella lo merecía. 
- Sos una mierda. 
- Como vos. 
- Si, pero a mi si me importa. No como a vos. 
- Ocupate de ella. 
- Hay que llevarla a la clínica. 
- ¿Vos estas en pedo? 
- No. Pero hay que llevarla, esta mal. No se despierta. 
- Ocupate vos. 
- ¡Le pegaste vos! ¿Como podes ser tan mierda? 
- Soy así. Por mi que se muera. Me voy, vuelvo mas tarde. 
- Hijo de re mil puta. Morite.
- Si se muere avisame. Así festejamos. 
- Sos una mierda. Ojala te mueras pronto, y todo esto se acabe. 
- Vamos a ver quien se muere primero. 
- ¡Andate! Si no queres que te mate yo.
- Chau Angelita. 


(Cuenta Ángeles, hermana de Pau)

Estaba en mi cuarto, llena de bronca de ira. Por toda esta mierda que estaba pasando. Mi papá, a ese que tenia como padre, lo odiaba. No entendía como podía ser tan mierda, tan hijo de puta con su hija. Estaba mal, porque me había peleado con Pau, por algo que él me había obligado a hacer. Si yo no le contaba lo que hacia Paula, todo, absolutamente todo, él iba a matarla. Y no me quedo otra que hacerlo. No quería que le pase nada, que la lastime, y mucho menos que la mate. Mi hermanita era mi todo, mi vida, mi luz, y no iba a permitir que nada le pase, que nada le haga mal. Sabia que esto era peor pero no me quedo otra.

Corrí hacia la habitación de Pau, y ahí la vi. Estaba tirada en el piso, llena de sangre, de moretones, no reaccionaba, estaba inconsciente. Y el muy hijo de puta de mi papá se fue y me dejo a mi sola con esto.

- Pau. Paula por favor, no me dejes ahora. No te vayas. Por favor despertate. ¿Que mierda hago ahora? ¿Como la ayudo a mi hermana? Pedro. Eso tenia que llamar a Pedro, y explicarle todo.

Busque el celular de Pau, y marque el de Pedro. Atendió rápido por suerte.

- Pedro. 
- ¿Pau? 
- No, soy Angie. 
- Angie. ¿Que paso? ¿Y Pau? 
- Pau esta mal. 
- ¿Como que esta mal? ¿Que le paso? 
- Mi papá le pego de nuevo, pero es diferente, esta inconsciente. No se despierta. 
- ¿Que? 
- Lo que escuchaste. 
- No, no puede ser. Tenes que hacer algo. Llama a la ambulancia. Por favor, rápido. 
- ¿Que pasa Pedro? 
- Apurate por favor Ángeles. Rápido. Yo ya estoy volviendo a Buenos Aires, no me quedan muchas horas de viaje. Apurate, dale. No, no puede ser. 
- Para Pedro calmate. 
- No, no me puedo calmar. 
- ¿Que te pasa? Pau va a estar bien. 
- No. No. Tengo miedo, llamaste a la ambulancia. 
- Primero decime que pasa. 
- Llama a la ambulancia Ángeles. Rápido por favor. 
- Esta bien. 
- Apurate, por favor. Llamame cuando estén en la clínica. 
- Si, Pedro. Chau. 
- Chau.

Corté la comunicación con Pedro. ¿Que pasaba? ¿Que le pasaba a Paula? ¿Por qué Pedro estaba tan preocupado? No lo sabia, no quiso decirme que era lo que realmente le pasaba. Sabia que algo malo, ¿O era bueno? No lose. Agarré el teléfono y llamé a la ambulancia, dijeron que vendrían en unos minutos. Mientras yo me quedé allí con Pau. No la podía ver así. Mi hermanita estaba sufriendo, y era todo por mi culpa, todo fue por la mierda de papá que tenemos. Odio esta vida, odio que se la desquite con ella. Es una nena. No tiene la culpa de lo que ellos hicieron, solo vino al mundo, a brindar alegría pero se ve que la vida se empeño con ella, y con todo lo malo.

Acariciaba su cabello. Y le hablaba esperando que la ambulancia llegara.

- Tranquila mi amor. Todo va a estar bien, no te va a pasar nada. Yo estoy con vos, estoy acá y no voy a dejarte sola. Nunca.

Tocaron el timbre. Y baje corriendo las escaleras. Abrí la puerta, y eran los médicos. Los hice subir a la habitación de Paula.. En ese momento no pensé en lo que me preguntarían, ni tampoco en lo que pensarían. Lo único que pensaba era en Paula, y en nadie mas. 

- Vengan pasen por acá.
- Bueno. Vamos, vamos. La señorita que esta herida esta en la planta alta de la casa.

Llevé a los médicos hacía la habitación. Y allí se ocuparon de Pau.

- ¿Sabe lo que le pasó? 
- No, no sé. Entraron a robar a mi casa, y le pegaron. 
- ¿Sufre alguna enfermedad? ¿Esta embarazada? ¿Problemas? ¿Tiene algo?
- No. No tiene nada. 
- Bueno muy bien. 
- Traigan la tabla. -dijo otra de los médicos- 
- Bueno, la colocamos en la camilla todos juntos. 
- Uno, dos.. Tres.. 

Subieron a Pau, en la tabla. Y comenzaron a bajar la escalera. 
La verdad que me preguntaron si Pau tenía alguna enfermedad, o algo.. Pero no tenía idea, creo que no me equivoqué y respondí bien. Ella no estaba ni embarazada, ni enferma, no tenía nada. 

Mentí dije que habían entrado a robar a mi casa, pero no era verdad. Sinceramente fue lo primero que se me ocurrió. Pero sabía que pronto tenía que decir la verdad, los médicos se darían cuenta de las marcas en el cuerpo de Pau, de los golpes.. Y eso no sería normal y menos si entraron a robar a tu casa y solo fue una vez. 

Salieron de la casa los médicos, yo agarré mi celular rápido, una campera y salí con ellos. No iba a dejar a mi hermana sola, nunca. Iba a estar con ella en todo momento, porque se lo debía. Porque me sentía culpable, por lo que había pasado. Si yo no le hubiera contado a mi papá donde ella estaba, él no le hubiera pegado, esto no hubiera pasado. Nunca. Pero ¿Me hubiera atenido a las consecuencias? ¿Qué hubiera pasado si yo no le contaba? ¿Él la habría matado? No lo sabía. Pero no podía arriesgarme a esto. 

- ¿Señorita viene con nosotros?
- Si es mi hermana. No la voy a dejar.
- Muy bien suba. 

La ambulancia arrancó, rumbo a la clínica. 
Tenía mucho miedo, estaba asustada. No quería que nada le pase. No por mi culpa. Ella seguía inconsciente, me senté a su lado, y tomé su mano. 

- Tranquila mi princesa. Todo va a estar ben, te lo prometo. No voy a dejar que nada te pase. -acaricié su cabello- Sos mi vida entera Pau, date cuenta de eso. Perdón por todo esto. No quise hacerlo. Ojala algún día me perdones. No voy a dejarte sola, y menos en este momento. Te amo hermanita. 

Sentí que la ambulancia se detuvo y abrieron la puerta de esta. El médico estaba allí. Varios de ellos, bajaron la camilla, y entraron corriendo a la clínica. 
Yo comencé a ir tras ellos, pero iban demasiado rápido. No sabía a donde se la llevaban, porque me la sacaban de las manos. Corrí tras ellos, y alcancé la camilla. Tomé la mano de Pau, e iba a su par. 

- Señorita no puede pasar.
- ¿Por qué? No, es mi hermana.
- Tiene que esperar acá. Por favor.
- ¡No! Por favor. -dije al borde del llanto-
- Nosotros le informaremos como esta su hermana.
- Por favor, se los suplico. Dejenme pasar.
- No. Quédese acá. Ya va a venir un médico a informarle.
- Bueno. 
- Tranquilícese, ¿Quiere un vaso de agua? 
- Por favor.
- Ya se lo traigo.

La enfermera se fue. Y yo me senté a esperar, alguna información sobre el estado de salud de Pau. Todo era muy extraño. Los médicos entraban y salían de la sala donde la habían llevado a ella. Comencé a preocuparme demasiado. 

- ¿Cómo esta mi hermana?
- Perdón señorita.
- Necesito saber como esta ella. 
- Ya se o informaremos. -dijo el médico y se fue- 

- Tomé. -dijo la enfermera-
- Muchas gracias.
- Tranquila señorita, su hermana va a estar bien.
- Eso espero. 
- Si necesita algo estoy por acá cerca.
- sonreí- En serio, gracias. 

La enfermera se fue, y yo me quedé allí. Sin ninguna respuesta. Sin nada. Simplemente con mis lágrimas. 

Me encontraba sentada, esperando algo, alguna información. Cuando de repente, tocan mi hombro. Levantó mi cabeza. Y realmente me sorprendió verla acá. Nunca pensé que vendría.. 

- ¿Mamá? 




Continuara: 

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Si puedo subo dos mas. Si PUEDO. 

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