sábado, 25 de enero de 2014

Capítulo 6.-


La clase había pasado, y por alguna razón desconocida cuando mis alumnas se fueron mis lágrimas nuevamente comenzaron a caer, y no entendía porque. No quería llorar, no. No lo merecía, y yo no podía hacerlo ni por culpa de el, ni de nadie. No. Lo único que tenia que hacer era luchar por encontrar a mi casa, y ser la familia que nunca tuvimos que haber dejado de ser. Odiaba que mi vida se base en solo sufrir, y sufrir. Lo pase desde que soy una bebe, y no lo quería para toda mi vida. Sabia que en algún momento esto se iba a terminar pero ¿Cuando iba a llegar ese momento? ¿Cuando se acabaría todo? Por una vez en la vida quería ser feliz y disfrutar de la hermosa familia que me había costado bastante formar. No entendía como esa persona a la que yo llame papa durante mucho tiempo, me estaba haciendo esto. No me entraba en la cabeza, pero ahora podía comprobar de que había personas capaces de hacer cualquier cosa con tal de verte sufrir. Este era el momento en donde necesitaba mas que nada de mis amigas, esas dos personas que formaron parte de mi infancia, y mi adolescencia y que por alguna cierta razón hoy ya no estaban conmigo, Flor y Zai, nunca iba a olvidarme de ellas. Con Flor tenia mas contacto, hablábamos cada dos por tres, pero con Zai ¿Que había sido de su vida? La extrañaba y demasiado. Ojalá algún día la vida vuelva a juntarnos.

La hora paso, y yo me encontraba en casa, sola, esperando a que Angie llegara. Tenia esa esperanza, esa luz en el corazón de que Carlos llame nuevamente y yo pueda hablar con Luz, pero sabia que eso no iba a pasar. El no iba a darme el privilegio de hablar con ella, que yo pueda escucharla, que pueda preguntarle como esta, como se siente, decirle que la extrañaba, eso nunca iba a pasar. Al menos por ahora. Creo que no iba a ser posible.

Paso la hora, y sonó el timbre. 

Era Angie con mi sobrino, Valentino los extrañaba demasiado. Hacia unos cuantos días que no los veía, al menos el amor y cariño de ellos me alegraba, y alegraba un poco mis días. Todo cambiaba, pero solo por unos momentos.


- Hola hermanita. 
- Hola Angie. 
- ¿Como estas? 
- ¿Como queres que este? Bien, no puedo estar. 
- Dale, no vine para que lloremos. Vamos a charlar y a reirnos un poco. 
- Siempre tan alegre vos. 
- Siempre. 
- Hola bombonaso de la madrina. - alce a Valentino en mis brazos y lo llene de besos- 
- El siempre se lleva la mejor parte, así no. 
- Es el bebe de la familia. 
- Si, pero yo soy tu hermana. 
- Bueno, bueno celosa. 
- Siempre. 
- Veni pasemos. 
- entramos a la casa- ¿Mama? 
- Salio con Ana a caminar. Su caminata de las tardes. 
- reímos - ¿En serio? 
- Si, no te rias tonta. 
- Vos también te estas riendo. 
- Bueno. Basta.

Nos sentamos en el sillón del living, fui a buscar algo para tomar a la cocina, y nos pusimos a charlar. Sabia que aunque los años pasen mi hermana iba a ser la única persona que a pesar de todo iba a estar conmigo siempre.


-¿Y Pau? Contame.. 
- No se como empezar. 
- Por el principio ¿O no? 
- Es raro, me llamo el otro día y me dejo hablar con Luz. 
- ¿Que? ¿Hablaste con Luz? 
- Si. No sabes los que es, su voz, me la imagino y te juro que quiero tenerla conmigo, en mis brazos. No te das una idea. 
- Tranquila hermanita, te prometo que la vamos a encontrar. Pronto. 
- No aguanto mas, te juro. La necesito conmigo. La quiero conmigo. 
- Toda se va a solucionar pronto. 
- Eso espero. 
- Si, te lo aseguro. 
- sonreí - ¿No vale llorar no? 
- No. 
- Bueno. - reimos- 
- ¿Pedro? 
- Igual que yo, aunque siempre trata de levantarme el animo, estar conmigo. A veces siento que todo esto afecto nuestra relación, que nos distanció un poco. 
- No pienses eso. No paso, y no va a pasar. El te ama, y va a estar con vos siempre. 
- No se. 
- Si, creeme. Si fuera otro ya te hubiera echado la culpa y se hubiera ido. 
- Gracias hermanita. 
- Te amo Pau, como siempre. Y sabes que voy a estar para todo. 
- Lo se, y por eso te amo. Estas conmigo como si fuera que tengo cinco años, pero no es así. 
- sonrió - Siempre juntas. 
- Siempre.

A pesar de los años que habían pasado y que nosotras ya habíamos crecido, y cada uno tenia sus hijos, nuestra relación nunca iba a cambiar porque eramos hermanas y siempre ibamos a estar una para la otra. Sin importar que pase.

Estuvimos charlando unas cuantas horas, hasta que ella decidió irse. Ya que había oscurecido, y se hacia muy tarde. Pedro iba a llegar en cualquier momento, me parecía raro que todavía no haya vuelto. Mama y Ana volvieron de su caminata. Ana se dirigió al baño, y mama comenzó a cocinar, creo que era un momento de esos 'madre e hija' que hacia mucho no tenia con ella.


Me dirigí a la cocina, y me pare simplemente a su lado a mirar como cocinaba, comprendi que nunca había hecho esto, solo algunas veces, pero no prestandole atención como ahora. Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, ella me miro a los ojos y no dijo absolutamente nada, solo me abrazo y yo apoye mi cabeza en su pecho.

- No puedo mas mami, ya no aguanto mas. La necesito conmigo.



Continuara: 

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