Él se acercó a mí, y me tiró sobre la cama. No sabía cual era su intención, que era lo que iba a hacerme, pero no iba a dejar que otra vez me viole, que otra vez se haga dueño de mi cuerpo, no iba a permitirlo. Porque Pedro me había hecho sentir mujer después de que nos habíamos amado como lo hicimos. Y luego de eso, algo dentro mío comenzó a crecer. Una vida. Una nueva vida, estaba por nacer, por llegar al mundo. Y era mi hijo (o hija). No iba a dejar que nada le pase, que nadie le haga nada. Iba a protegerlo sin importar las consecuencias porque era mi hijo, era mi todo, y nadie podía quitarmelo.
- Andate.
- No Paulita. Antes..
- Antes nada. Andate.
- ¿Te rebelaste? Mira vos.
- ¡Andate a la mierda! -grité-
- me pegó una cachetada- A mi me respetas pendeja de mierda.
- No te respeto una mierda. Porque no se me canta.
- Así que queres jugar con fuego. Okei.
- No me toques.
- ¿Vas a gritar?
- Si.
- ¿Y quién te va a salvar? ¿Tu hermana la traicionera? No tenes a nadie Paulita.
- No me interesa.
- Okei. Grita todo lo que quieras, pero vas a sufrir igual.
- Te odio.
- Que lindo que el sentimiento sea mutuo.
- Hijo de puta.
- Como te estas equivocando.
- Lo mismo digo.
- volvió a pegarme una cachetada- Te callas.
- Me callo si quiero. Vos no sos nadie.
- Soy tu padre. Y me vas a respetar. -me tomó del brazo y me tiró contra el piso- ¿Okei? -no respondí y me pegó una patada- ¿Me escuchaste?
- Si.
- Muy bien.
Comenzó a pegarme patadas, en mis piernas, mis costillas, y mi espalda. Lo único que yo hacía era cubrir con mis manos mi vientre. No quería que nada le pase a mi hijo, no iba a permitirlo.
Dije que iba a protegerlo de todo mal, y cumpliría mi promesa.
Continuaba pegándome. Ya no sentía mis piernas. Y mi espalda me dolía demasiado.
- ¿Sabes lo que le pasa a las chicas que se escapan de su casa? ¿Lo sabes? No. Bueno, esto.
Me levantó del suelo, d un tirón y me arrinconó contra la pared. Mis brazos aún tenían la fuerza para seguir cubriendo mi vientre. Comenzó a pegarme piñas en mi rostro, cachetazos. Mis ojos, por lo que sentía, ya se encontraban hinchados, y mi visión se había reducido a un cincuenta por ciento mas o menos. No podía ver absolutamente nada.
- ¿Sabes como se las castiga? ¿Cómo los padres las retan? ¿Las reprenden por lo que hicieron?
Volvió a tironear de mi brazo y esta vez mi cabeza golpeó contra el placard. Sentí el dolor, el cual me invadió rápidamente. Bajando por mi cabeza, llegando hasta mi nuca.
Mis fuerzas ya se habían ido por completo. Pero no podía rendirme, por mi hijo. No iba a caer tan fácil. No. No iba a hacerlo.
- ¿Sabías que los padres no les pegan? ¿Pero cual es la diferencia? Que sus padres las quieren, yo no te quiero Paulita.
Con su mano tomó mis mejillas, y las apretó con fuerza, haciendo así que me duelan todas las facciones de mi rostro.
Tomó mi cabeza con fuerza, y volvió a golpearla contra el placard.
Esta vez, mis piernas se debilitaron y caí al suelo.
- ¿Ya te rendiste Paulita? A dónde quedó la rebelde? ¿La que te insulta, te grita? ¿Eh? Se esfumó.
Se agachó hasta donde yo me encontraba. Y continuo pegandome sobre mi rostro. Piñas, cachetazos.
Cada uno de sus golpes, parecía como si mi hijo los recibiera. Como si fuera mi bebe quien estaba sufriendo todo esto, y no yo. Tenía que protegerlo. Darle esa confianza, y ese amor que toda mamá le da a su hijo desde que se encuentra en su vientre.
- Sos tan débil Paulita. Tan. No te das una idea de lo que mucha gente podría hacerte. De lo que los demás podrían hacer con tu cuerpo. Pero yo soy bueno y nos voy a hacerte nada.
Comenzó a acariciar mi pierna. Su mano subió despacio por esta. Llegando hasta mi muslo, quiso meter su mano dentro de mi short. Pero con los últimas fuerzas que me quedaban lo corrí.
- ¿Así que no queres que te coja? Pero si fue lo mejor. Yo la pase genial el otro día. Me gustaría que se repita. ¿A vos no? Que lástima, porque lo vamos a repetir igual.
Su mano de un momento a otro se encontraba debajo d mi remera. Intentó sacarmela pero volví a correrlo, a sacarlo de encima mío. Y él se enojo.
- ´¿No queres pendeja? ¿Eh? Sos una hija de puta. Pendeja de mierda. Ahora vas a morir.
Comenzó a pegarme nuevamente. Sus patadas estaban contra mis costillas. Sobre mis piernas. Sus piñas seguían allí una tras otras, sin parar. Mi cabeza volvió unas cuantas veces sobre el placard.
Ya no veía nada. Mi visión se había reducido a un ciento por ciento. Mis brazos no tuvieron la fuerza suficiente para seguir protegiendo, de laguna manera, mi vientre. Ya no sentía mis piernas. Era como si la mitad de mi cuerpo se encontrara en un estado de parálisis. Me había pegado muy fuerte, seguido. Y demasiado.
Ya no tuve fuerzas, no pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Escuchaba a lo lejos, que él me gritaba. Que me decía que me levante, que era una inútil, que no servía para nada, una hija de puta. Que mi vida era una mierda. Y muchas cosas mas.
Que lo único que hacían eran llegar a mi como un susurro.
No pude mantener mis ojos abiertos. No tenía fuerzas, no tenía la capacidad de hacerlo. Sentía como si estuviera es un sueño profundo, del nunca despertaría...
¿Me había matado?
¿Estaba desmayada?
¿Y mi bebe? ¿Que había pasado con mi hijo?
¿Sueño profundo? ¿O muerte?
Mis oídos se taparon. Mis ojos se cerraron. Y solo vi oscuridad, nada mas. Solo eso.
Y en lo único que podía pensar en ese momento era en mi hijo, en mi bebe Y rogaba en que por favor no le haya pasado nada, lo único que quería hacer era cuidarlo, y quería cumplir mi promesa.
¿Podría cumplirla?
¿Estando así? ¿Cómo hacerlo?
¿Y Pedro? ¿Qué pasaría con él?
Lo necesitaba conmigo...
Continuara:
.......................................................................................................................................................
- Andate.
- No Paulita. Antes..
- Antes nada. Andate.
- ¿Te rebelaste? Mira vos.
- ¡Andate a la mierda! -grité-
- me pegó una cachetada- A mi me respetas pendeja de mierda.
- No te respeto una mierda. Porque no se me canta.
- Así que queres jugar con fuego. Okei.
- No me toques.
- ¿Vas a gritar?
- Si.
- ¿Y quién te va a salvar? ¿Tu hermana la traicionera? No tenes a nadie Paulita.
- No me interesa.
- Okei. Grita todo lo que quieras, pero vas a sufrir igual.
- Te odio.
- Que lindo que el sentimiento sea mutuo.
- Hijo de puta.
- Como te estas equivocando.
- Lo mismo digo.
- volvió a pegarme una cachetada- Te callas.
- Me callo si quiero. Vos no sos nadie.
- Soy tu padre. Y me vas a respetar. -me tomó del brazo y me tiró contra el piso- ¿Okei? -no respondí y me pegó una patada- ¿Me escuchaste?
- Si.
- Muy bien.
Comenzó a pegarme patadas, en mis piernas, mis costillas, y mi espalda. Lo único que yo hacía era cubrir con mis manos mi vientre. No quería que nada le pase a mi hijo, no iba a permitirlo.
Dije que iba a protegerlo de todo mal, y cumpliría mi promesa.
Continuaba pegándome. Ya no sentía mis piernas. Y mi espalda me dolía demasiado.
- ¿Sabes lo que le pasa a las chicas que se escapan de su casa? ¿Lo sabes? No. Bueno, esto.
Me levantó del suelo, d un tirón y me arrinconó contra la pared. Mis brazos aún tenían la fuerza para seguir cubriendo mi vientre. Comenzó a pegarme piñas en mi rostro, cachetazos. Mis ojos, por lo que sentía, ya se encontraban hinchados, y mi visión se había reducido a un cincuenta por ciento mas o menos. No podía ver absolutamente nada.
- ¿Sabes como se las castiga? ¿Cómo los padres las retan? ¿Las reprenden por lo que hicieron?
Volvió a tironear de mi brazo y esta vez mi cabeza golpeó contra el placard. Sentí el dolor, el cual me invadió rápidamente. Bajando por mi cabeza, llegando hasta mi nuca.
Mis fuerzas ya se habían ido por completo. Pero no podía rendirme, por mi hijo. No iba a caer tan fácil. No. No iba a hacerlo.
- ¿Sabías que los padres no les pegan? ¿Pero cual es la diferencia? Que sus padres las quieren, yo no te quiero Paulita.
Con su mano tomó mis mejillas, y las apretó con fuerza, haciendo así que me duelan todas las facciones de mi rostro.
Tomó mi cabeza con fuerza, y volvió a golpearla contra el placard.
Esta vez, mis piernas se debilitaron y caí al suelo.
- ¿Ya te rendiste Paulita? A dónde quedó la rebelde? ¿La que te insulta, te grita? ¿Eh? Se esfumó.
Se agachó hasta donde yo me encontraba. Y continuo pegandome sobre mi rostro. Piñas, cachetazos.
Cada uno de sus golpes, parecía como si mi hijo los recibiera. Como si fuera mi bebe quien estaba sufriendo todo esto, y no yo. Tenía que protegerlo. Darle esa confianza, y ese amor que toda mamá le da a su hijo desde que se encuentra en su vientre.
- Sos tan débil Paulita. Tan. No te das una idea de lo que mucha gente podría hacerte. De lo que los demás podrían hacer con tu cuerpo. Pero yo soy bueno y nos voy a hacerte nada.
Comenzó a acariciar mi pierna. Su mano subió despacio por esta. Llegando hasta mi muslo, quiso meter su mano dentro de mi short. Pero con los últimas fuerzas que me quedaban lo corrí.
- ¿Así que no queres que te coja? Pero si fue lo mejor. Yo la pase genial el otro día. Me gustaría que se repita. ¿A vos no? Que lástima, porque lo vamos a repetir igual.
Su mano de un momento a otro se encontraba debajo d mi remera. Intentó sacarmela pero volví a correrlo, a sacarlo de encima mío. Y él se enojo.
- ´¿No queres pendeja? ¿Eh? Sos una hija de puta. Pendeja de mierda. Ahora vas a morir.
Comenzó a pegarme nuevamente. Sus patadas estaban contra mis costillas. Sobre mis piernas. Sus piñas seguían allí una tras otras, sin parar. Mi cabeza volvió unas cuantas veces sobre el placard.
Ya no veía nada. Mi visión se había reducido a un ciento por ciento. Mis brazos no tuvieron la fuerza suficiente para seguir protegiendo, de laguna manera, mi vientre. Ya no sentía mis piernas. Era como si la mitad de mi cuerpo se encontrara en un estado de parálisis. Me había pegado muy fuerte, seguido. Y demasiado.
Ya no tuve fuerzas, no pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Escuchaba a lo lejos, que él me gritaba. Que me decía que me levante, que era una inútil, que no servía para nada, una hija de puta. Que mi vida era una mierda. Y muchas cosas mas.
Que lo único que hacían eran llegar a mi como un susurro.
No pude mantener mis ojos abiertos. No tenía fuerzas, no tenía la capacidad de hacerlo. Sentía como si estuviera es un sueño profundo, del nunca despertaría...
¿Me había matado?
¿Estaba desmayada?
¿Y mi bebe? ¿Que había pasado con mi hijo?
¿Sueño profundo? ¿O muerte?
Mis oídos se taparon. Mis ojos se cerraron. Y solo vi oscuridad, nada mas. Solo eso.
Y en lo único que podía pensar en ese momento era en mi hijo, en mi bebe Y rogaba en que por favor no le haya pasado nada, lo único que quería hacer era cuidarlo, y quería cumplir mi promesa.
¿Podría cumplirla?
¿Estando así? ¿Cómo hacerlo?
¿Y Pedro? ¿Qué pasaría con él?
Lo necesitaba conmigo...
Continuara:
.......................................................................................................................................................
Se me caen las lágrimas. X favor que venga Pedro y se la lleve de ese infierno de una vez!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarPedasooo de chotaaa me la pase llorando dioss mio si que EL DOMINGO NO CNTAS EL CUENTO -.-
ResponderEliminarahora cn mas razon te voy a ignorar okeei no
1 te voy a matar porq se peleo cn angie jsdfhshf :(
2 q no le pase nada a al bebe porq moris
3: sakhfsf ojala este bm y q angie la salve o la mama auua te voy linchat
pd: la chuleta te ve y moris
JAJAJAJAJAJAJ O sea que voy a morir de todas formas, bieenn.. te espero ahq (? !! Mika chuleta va a morir, y te vas a quedar sin compañera chuleta! jajajaj ;) igual yo te quiero
Eliminar