jueves, 15 de agosto de 2013

Capítulo 64-


- Hola dormilón.
- Bueno ¿Se intercambiaron los roles?
- Eso parece. ¿Cómo dormiste? 
- Bien.. Aunque el asiento no es muy cómodo que digamos -rió-
- Eso seguro..
- Es mas cómodo dormir en la cama y con vos a mi lado.
- sonreí- Sos un tierno.
- Lose.
- Ah bueno ¿Salió el Pedro con ego?
- Puede ser. -reímos, casi como un susurro- ¿Vos qué hiciste?
- Yo.. Nada.
- No mientas. Estabas escribiendo algo ¿Qué era? 
- Algo. Mío.
- Ah sos mala Chaves.
- Muy mala. Y vos un chusma.
- Si re.
- Re contra chusma -reí-
- Dale, en serio. ¿Qué escribías?
- Cosas mías chusma. No te voy a decir.
- ¡¿Ai por qué?!
- Porque no.
- Malvada.
- Muy -dije moviendo mi cabeza, acercándola a su rostro. Arrugando mi nariz-
- Sos tan linda -besó mis labios- 
- Vos lo sos.
- Vos mas. Y ya te dije que eso no se discute.
- Bueno, como digas.
- ¿Qué hora es?
- Mmm.. Las once y media.
- Wow. Dormí bastante.
- Si una hora y algo mas.
- Si. ¿Vos no tenes sueño?
- No. -negué con mi cabeza- Tengo hambre.
- Que raro vos con hambre.
- Bueno, estoy hace casi dos horas arriba de este micro.. Y estómago reclama comida.
- rió- Reclama comida. Te amo.
- Y si. Reclama comida ¿Qué hay?
- Mmm.. ¿Galletitas? Con.. ¿Mate? 
- Si, me encanta.
- Okei. Yo preparo.
- Obvio. 
- ¡Ai sorry la chica no ceba mate! 
- No. Aparte de que no me gusta, no sé hacerlo. 
- Mira vos. Hasta yo sé hacerlo. 
- Bueno. con mas razón. Vos vas a hacerlo. 
- rió- Esta bien. 

Pedro buscó en la mochila el paquete de galletitas y lo abrió. Preparó el mate, y comenzó a cebar. 
De verdad que tenía hambre.. Y no entendía porque. Últimamente tenía demasiada, seguro era normal en mí. Tomamos mate durante un rato, hasta que el agua del termo se acabó. Mi apetito ya había cesado.. Pero sabía que dentro de una o dos horas mas o menos, volvería a tenerlo.. ¿Cómo cuánto tiempo estaríamos acá arriba? 

- ¿Pepe?
- ¿Qué pasa Pau?
- ¿Cuántas horas tenemos de viaje?
- No muchas. Cinco, seis. Es depende.
- ¿Depende del tráfico?
- Claro.. Por ahí llegamos mas rápido. La verdad no se..
- Ah. ¿Y a dónde vamos?
- Eso ya te dije que formaba parte d tu sorpresa.
- No se vale. Yo quiero saber.
- Bueno. no voy a decirte.
- Sos malo.
- ¿Muy malo?
- Shi. Muy malo. -dije haciendo pucherito-
- No me hagas esa cara. Sabes que me puede totalmente.
- ¿Cuál esta? -volví a hacerla-
- Si, esa. Basta. No voy a caer en tus trampas Paula Chaves. -dijo riendo-
- Bueno, señor Alfonso. Le comunico que yo estoy viajando con usted a algún lugar de este país, y no tengo ni idea de donde es.
- ¿Y entonces por qué lo hizo señorita?
- Lo hice.. Porque confío en usted. Ya sé lo dije ¿Se olvidó señor?
- sonrió- No, obvio que no me olvidé.
- ¿Y entonces?
- Solo quería volver a escucharlo.
- Tonto.
- Tonto. Malo. Malvado. ¿Algo mas?
- Lindo. Muy. Y solo mío.
- Vos linda. Re contra linda. Y solo mía. 
- Te amo bonito.
- Te amo princesa. 

Unimos nuestros labios en un beso. El cual duró unos cuantos minutos. Amaba estar así con él. Pasar días lindos. Poder reírme con confianza, con sinceridad. Y tener que estar fingiendo ser otra persona, solo porque sí. 

Sus labios, sus besos eran el sabor mas rico de todos. Nunca iba a cansarme de este chico, de tenerlo a mi lado. Jamás iba a arrepentirme de haberlo elegido como novio. Aunque tengamos que pasar por miles de cosas, como lo hacemos. Ninguno de los dos teníamos una vida fácil, y eso lo sabíamos. Tanto como sabíamos que podíamos superarlo y salir de esto que nos rodeaba.. Pero solo podíamos hacerlo estando juntos. El uno para el otro. 

Si él se caía, yo me caía con él.. No podríamos seguir el camino. La diferencia era que si yo me caía, él no iba a caerse. No. Iba a estar ahí, a mi lado. Para decirme que soy fuerte, que yo puedo. Iba a sujetar mi mano, y levantarme. Sería como un obstáculo mas en mi camino.. Pero con Pedro todo era distinto.

Nos separamos de ese hermoso beso. Pero nuestras frentes quedaron pegadas. Como si estuvieran sujetas una a la otra. Poco a poco, con Pedro a mi lado, iba a comenzar a olvidarme de lo que había sucedido, y ese maldito momento, ese horrible momento, solo se convertiría en un mal recuerdo, como todos los demás. 
Yo no pude pronunciar palabra. No había necesidad de hacerlo. Pero siempre él tenía las palabras justas para cada momento..

- Te amo. Mi princesa. 
- Te amo mucho mas. 


Ya habían pasado unas dos horas. Ya hacía unas tres horas y media que me encontraba arriba de ese micro. Me quería bajar, y ya quería descubrir a donde estábamos yendo. 
Ahora lo que apoderaba de mí era el cansancio. Mi ojos se cerraban solos. No podía mantenerlos abiertos, pero quería hacerlo. 

Pepe se dio cuenta de esto. Y me dijo..

- Gorda. ¿Por qué no dormís un ratito?
- No. Quiero quedarme despierta.
- Dale princesa. Tenes sueño.
- No, en serio.
- Si tenes sueño. Tus ojitos chinitos te delatan. -rió-
- Bueno un poco.
- Estas muerta de sueño ¿O no?
- Si demasiado. No dormí nada a la noche.
- Por eso amor. Dormí un rato ahora. Dale.
- ¿Seguro? ¿No te molesta?
- ¿Cómo me va a molestar? Si yo dormí..
- Bueno, como digas.
- Dale. Cerra tus ojitos y trata de descansar. 
- sonreí- Bueno.
- Si, te va a hacer bien.

- ¿Pepe?
- ¿Qué?
- Puedo..
- Obvio mi amor. Eso no hace falta ni que lo digas.
- sonreí- Gracias. 

Apoyé mi cabeza en su hombro. Y entrelacé mi mano con a suya. Necesitaba sentir la protección que él me brindaba a la hora de dormir. Sino iba a tener pesadillas, y no quería comenzar a gritar en el micro. 

Cerré mis ojos, él besó mi frente. Y me susurró..

- Descansa princesa. 
- suspiré- Espero.
- Si, dale. Yo te despierto cuando llegamos.
- Bueno. 
- sonrió- Te amo bonita.
- Te amo también. Mucho.
- Mucho. 

Volvió a besar mi frente y yo cerré mis ojos.
Me dejé caer en un sueño profundo. Realmente me encontraba cansada, en la noche no había descansado nada. Y necesitaba dormir, unas horas. Y eso fue lo que hice. 




Continuara: 

...........................................................................................................................................................

1 comentario: