sábado, 24 de agosto de 2013
Capítulo 72-
El paisaje que tenía frente a mis ojos era los mas hermoso que había visto en toda mi vida. No lo podía creer, Pedro una vez había cumplido otro de mis sueños, por así decirlo.
No pude contener mis lágrimas, las cuales comenzaron a caer mis ojos, mojando así mis mejillas. Era una día hermosa, había viento, pero no hacía frío. El cielo estaba estrellado, la luna era fascinante.. Y la cena para dos.. No podía pedir mas.
- ¿Y bonita? ¿Te gustó?
- me giré hacía él y lo miré a los ojos- ¿Qué si me gusto?
- ¿Ai por qué lloras?
- Sabes que soy muy sensible.
- Si, lose. Pero no era para que lloraras.
- Si. Créeme, que esto es muy hermoso. Es algo con lo que siempre soñé, algo tan lindo. No sé, no puedo expresarlo con palabras.
- ¿Te gustó? ¿En serio?
- Me encantó Pepe. Gracias.
- Sh.. Todavía no me agradezcas, aparte no tenes porque.
- me acerqué a él- ¿Qué no tengo por qué? Vos estas loco. Mira todo esto, lo que estas haciendo. ¡Me trajiste de vacaciones a la playa! Y solo porque a mí me gusta, eso no se explica.
- Te amo. Es simple.
- ¿Por qué simplemente? ¿Por qué lo haces?
- Ya te lo dije, porque quiero verte sonreír. Porque te amo. Porque lo siento. Porque voy a cumplir mi promesa.
- Sos todo Pedro, todo. No te das una idea, de nada.
- ¿De nada qué?
- De nada. No te imaginas todo lo que significas para mí. Lo que sos para mí.
- Te amo princesa.
- Te amo mucho mas.
Coloqué mis brazos sobre sus hombros. Y rodee mi cuello con los mismos.
Pegamos nuestras frentes. Y al instante sonreímos. Luego unimos nuestros labios, en un beso. Un beso que se interminable. Un beso tierno y dulce. Pero que a la vez, contenía mucha pasión. Amor, eso era.. Amor.
Nos separamos de ese lindo beso.
- Mmm.. ¿Y si cenamos?
- Bueno, dale.
- Okei.
- Para, ahora que me lo decís.. Muero de hambre.
- Que exagerada.
- Bueno che. Caminamos mucho tiempo.
- Puede ser. Veni vamos.
- Bueno.
Nos dirigimos hacía la mesa que se encontraba en medio de la playa, pero abajo de ella había como un piso de madera, algo que luego se sacaba, solo para no llenarnos de arena los pies, aunque ya era demasiado tarde, y encima estábamos descalzos.
Él corrió mi silla, yo me senté. Y luego volvió a su asiento, en el cual se sentó. A los pocos minutos se acercó una persona a nosotros, el mozo. El que nos acompañaría toda la noche.
- Buenas noches chicos.
- Buenas noches. -dijimos-
- ¿Qué desean tomar?
- Vos Pau ¿Qué queres?
- Mmm... ¿Puede ser una gaseosa?
- Como no, señorita.
- ¿Y usted señorito Alfonso?
- Una gaseosa también, por favor.
- En seguida se los traigo.
- Gracias.
El mozo se alejó. Y nos quedamos nosotros solos. Realmente era todo muy raro. No podía creer donde me encontraba, y con quien me encontraba. Loco, pero lindo.
- ¿El mozo te conoce?
- Mmm.. Podríamos decir que si.
- ¿O sea que yo soy la única que no sabe nada de esto?
- Exactamente.
- Me siento excluida.
- No. Vale la pena en serio.
- Si, vos lo decís.
- Si. De verdad.
- sonreí y miré a mi alrededor- No puedo creer donde estamos.
- ¿Te gusta?
- Me encanta... -sonreí- Gracias por esto.
- Sh.. Basta de agradecerme.
- Para.
- ¿Qué pasa?
- Me queda una duda.
- ¿Cuál?
- ¿Vos tenías planeado todo esto desde que llegamos no? ¿Desde Buenos Aires?
- Mmm..
- ¡No lo puedo creer! .. ¿Todas las vacaciones son para mí?
- Mmm.. Puede ser.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Ya te lo dije. ¿Lo repito?
- Si, te juro que no lo creo todavía.
- Porque te amo. Porque quería que pases las mejores semanas de tu vida. Y porque quiero cumplir mi promesa, quiero hacerte feliz. Y creo que con esto empecé.. ¿O me equivoco?
- No. Obvio que no te equivocas.
- Me alegra escuchar eso.
- Realmente. Estoy super feliz, vos me haces feliz.
- Es lo que quiero lograr. Que de una vez por todas seas feliz.
- Te amo tanto.
- Te amo mucho bonita. -él extendió su mano por encima de la mesa, y tomó la mía- Lo único que quiero es verte feliz. Es que sonrías todos los días, que disfrutes de la vida. Y yo quiero estar ahí para ver eso.
- Créeme que vas a estar. Formas parte de mi vida, y no creo que pueda dejarte ir.
- Y yo no creo que quiera irme tampoco.
- sonreí- Te amo mucho, en serio.
- Te amo princesa. Mucho.
El mozo apareció con las botellas de gaseosa, y en sus manos, también traía nuestra cena.
- Su plato señorita. -colocó mi plato en la mesa-
- Gracias.
- De nada. Y el suyo, señorito Alfonso.
- Muchas gracias Juan.
- De nada. ¿Necesitan algo mas?
- Por ahora no.
- Bueno. Cualquier cosa, estoy en el restaurant.
- Bueno.
- Permiso, me retiro. -sonreí-
La cena estaba servida, como siempre dicen.
Mi plato, ñoquis con salsa rosa. Y el de Pepe, ravioles con salsa.
- Decime que te gustan los ñoquis.
- reí- Si, me encantan. Amo los ñoquis, son mi comida preferida.
- suspiró- Bueno, un paso bien.
- Tonto. De verdad, me encantan.
- Bueno mejor. Porque sinceramente no sabía que te gustaba, y lo único que me ocurrió fue eso.
- Esta bien.
- Ahora si, podemos cenar.
- Si. -probé el primer bocado- Esto esta muy rico.
- Si, de verdad. Esta riquísimo.
La cena transcurrió entre charla.. Hasta que se me vino una pregunta a la cabeza, la tenía dando vueltas hacía bastante.
- Pepe.. ¿Te puedo preguntar algo?
- Obvio Pau.
- Yo sé que vos me dijiste que esto lo haces porque me amas, y porque queres verme feliz.
- Si.
- Pero seguro hay una segunda razón por la que haces todo esto ¿No?
- Puede ser ¿Por?
- Porque, o sea, yo sé que me amas, y todo eso. Pero me llama mucho la atención que hagas esto solo por eso.
- No entiendo. ¿Qué lo haga solo porque te amo?
- Si.
- Pau, yo solo lo hago por eso. Lo hago porque te amo. Porque, como ya te dije, quiero hacerte feliz.
- ¿Seguro que no hay otra razón?
- Hay una razón, pero no puedo decirtela.
- ¿Por qué?
- Porque forma parte de tu sorpresa.
- ¡Ai no vale! Ahora quiero saber.
- Espere un poco mas señorita.
- No se vale. Sos un malo. -hice puchero-
- Hoy. Ahora, esa carita que me haces. No va a hacer que te diga tu sorpresa.
- Ufa.
- Pareces una nena de cinco años.
- Shi. -hice vos de nena- Me dejaste con la intriga.
- Bueno, en un ratito te vas a enterar cual es la otra razón.
- Esta bien.
- Primero terminemos de cenar.
- Como digas, papá.
- Bueno, hasta papá no llego. Pero novio puede ser.
- Tarado que sos.
- Si, el mas tarado de todos.
- Basta tonto. Mejor terminemos, porque quiero saber mi sorpresa.
- Como diga señorita. -sonreí-
Después de unos cuantos minutos, terminamos de cenar, al fin. Quería saber cual era mi sorpresa. A pesar de que esto ya era demasiado y me parecía demasiado, quería saber lo demás. Si, era demasiado ansiosa, lo admito.
- Antes de que te muestre la otra parte de la sorpresa. ¿Queres caminar un rato por la playa?
- Bueno.
- Okei. Veni, vamos.
Nos paramos de nuestros asientos. Entrelazamos nuestras manos, y comenzamos a caminar en alguna dirección que desconocía, hacía donde íbamos.
Estábamos caminando por la orilla del mar. Este mojaba nuestros pies, y hacía que me de escalofrío.
- Me gusta estar así con vos.
- A mi también, me encanta.
- No sé, es raro. Pero muy lindo. Nunca me imaginé estar acá, y con alguien que amo.
- Créeme que yo si.
- ¿Así?
- Si. Me lo imaginé con vos. Es por eso que decidí venir acá.
- Sos un tierno. Te amo.
- Te amo.
En ese momento unimos nuestros labios, en un beso dulce. Un beso tierno, pero apasionado a la vez. Un beso, el cual, decía cuanto nos amábamos. Cuanto nos queríamos el uno al otro.
Él me amaba. Y yo lo amaba a él. Y nadie iba a cambiar eso.
Separamos nuestros labios, pero nuestras frentes continuaron pegadas. El silencio era nuestro compañero, solo el ruido de las olas se escuchaba.
- Tengo algo para vos.
- ¿Para mí? Pero la que recibe sorpresas sos vos.
- ¿Por qué no darte una a vos?
- Mmm.. Me gusta la idea.
- sonreí- ¿Nos sentamos acá?
- Si, vos queres.
- Mejor un poco mas atrás. Porque sino nos vamos a mojar.
- Claro.
Nos alejamos de la orilla del mar. Y nos sentamos un poco mas lejos, para que el agua no nos mojara.
- Bueno.. ¿Qué eso que tenes para mí?
- No es gran cosa como esto.
- Para mí si va a ser gran cosa.
- Como digas.
- Bueno a ver..
- ¿Te acordas que yo te prometí una carta?
- Si.
- Bueno. eso es lo que te traje. Una carta.
- ¿En serio? -su carita se iluminó. Y una sonrisa apareció en su rostro-
- Si. -sonreí-
Continuara:
.............................................................................................................................................................
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué capítulo más tierno x favor!!!!!!!!!!!! Quiero el siguiente please!!!!!!!!
ResponderEliminar