Las horas pasaban. La noche se hacía cada vez mas fría y húmeda. No tenía fuerzas para nada. No podía moverme, no podía articular palabra. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes que pasaban en mi mente como flahes, eran horrendas. Y así mis lágrimas volvían a caer por mi rostro.
Eran las cuatro de la madrugada, y yo me encontraba en la misma posición que hacía unas horas atrás. Sentía ese miedo de que él aparezca por la puerta, y vuelva a violarme. No podía hacer nada. Todo estaba perdido. Me había sacado todo. Todo. No le quedaba absolutamente nada para sacarme, hasta la virginidad, era lo mas horrible que pudo haberme pasado.
La virginidad la había perdido con mi papá ¿Era verdad? ¿La realidad era esta? ¿En serio? ¿Por qué mierda me pasaba esto a mí? ¡Lo odiaba! ¡Lo odiaba con todo mi ser! Mi papá era la persona mas mierda que había conocido en toda mi puta vida.
Nunca imaginé que podría hacerme esto. Mi papá no era como me lo había imaginado, sabía que desde chica me maltrataba, me pegaba, pero ¿Llegar a esto? ¿Era necesario? .. ¿Solo por qué me odiaba? ¿Por qué carajo me pasaba a mí? ¿Por qué? Mi vida era una mierda. Yo era una mierda. Mi familia era un mierda. Mi vida, nunca iba a cambiar de rumbo, siempre sería igual. Aunque quisiera cambiarla, llegaría al mismo lugar, una y otra vez. Mi vida era un círculo. Siempre llegaba al punto de partida, que era el mismo que el punto de llegaba.
Se hicieron las ocho de la mañana, el sol ya había salido. Estaba despejado, y hacía calor. Al menos sentía eso, ya que me encontraba tapada. Seguía en la misma posición que hace varias horas. No tenía las fuerzas suficientes para moverme, para salir de la cama. Y mucho menos tenía fuerzas para enfrentar la situación que había vivido el día anterior.
Sabía que no sería capaz de contarlo, al menos a Pedro. ¿Cómo iba a mirarlo a los ojos? ¿Cómo lo abrazaría? ¿Besarlo? No. Me daba asco, sentía rechazo hacía todo tipo de cariño que venga d un hombre. Nunca mas, jamás, nadie iba a volver a tocarme como lo había hecho mi papá ayer. Nunca, y si tenía que defenderme de la forma que sea o fuese iba a hacerlo. No me importaba, pero iba a hacerme valer. ¿Besos? ¿Mimos? ¿Caricias? ¿Hacer el amor? ¿Con Pedro? Eso no iba a pasar. No creo que pase nunca. Tenía miedo de cualquier cosa que suceda. Sentía vergüenza, por la situación que había vivido. Tenía pánico de que alguien vuelva a hacerme daño. Todos en este mundo eran crueles, y mas con las mujeres. Lo que me había pasado, superó cualquier recuerdo horrible que tenía en mi cabeza, relacionado con mi papá. Lo único que se me venía a la cabeza eran su cara, solo eso. Y era lo mas horrible, que podía pasarme en la vida.
Las once de la mañana. Y lo único que había hecho en toda la noche era mirar por la ventana. Con mis lágrimas que caían y caían por mi rostro. Sin poder hablar, ni moverme. Sin hacer absolutamente nada, tan solo mirar por la ventana (que ni siquiera lo hacía) mis ojos miraban por la ventana. Pero en mi mente las imágenes del día anterior pasaban como un álbum de fotos. Su cara. Lo que me había dicho. Los que había hecho.
Sentí que la puerta se abrió. Mi cuerpo empezó a temblar, descontroladamente. No podía parar, traté de tranquilizarme, pero fue inútil.
Mi hermana entró en mi cuarto. Y me habló, desde la puerta "Pauli ¿Vas a desayunar?", no respondí. No podía articular las palabras. Volvió a preguntar "¿Pau? ¿Estas bien?". Tampoco respondí. Abrió la puerta del cuarto, y se acercó a mí. Se sentó a mi lado.. Y volvió a hablarme.
- Pauli ¿Qué te pasa? -solo negué con mi cabeza- ¿Estas bien? -no hice ningún tipo de movimiento- ¿Qué te pasa bonita? -volví a negar con mi cabeza- Contame, soy tu hermana. Confía en mí. -no respondí- ¿Pasó algo con papá? -inmediatamente mis lágrimas volvieron a saltar por mis ojos- ¡Ei. no bonita! No llores. -acarició mi cabello- ¿Qué te pasa? -negué nuevamente con un movimiento de cabeza- Háblame mi amor. ¿Qué pasó ayer? -y mis lágrimas recorrían mi rostro- No te puedo ver así. Contame Pau. Dale, confía en mí. -me moví a un costado de la cama, le hice un lugar a ella, y golpee el colchón para que entienda que quería que se acostará a mi lado- ¿Puedo acostarme? -asentí, aún con lágrimas. Ella se recostó a mi lado. Y yo apoyé mi cabeza sobre el lado derecho de su pecho, y rodee su vientre con mi brazo. Solo le limitó a acariciar mi cabello lentamente, y comenzó a cantarme una canción-
"Los milagros ocurren cada día.
Si tenemos la fuerza de soñarlos.
Intentamos y volvemos a intentarlo, aparecen y transformar lo deseado.
Aprendemos a ser fuertes, las heridas nos duelen en el alma.
Con la fuerza del amor nos liberamos llega el viento y se lleva la tormenta.
No te rindas estoy con vos.
No te duermas estoy con vos.
No te escondas estoy con vos.
No te pierdas me pierdo yo...
No queremos dolores ni tristezas.
Ni escondernos. Ni llenarnos de mentiras.
Las esperanza es un camino día a día.
Poniendo el corazón como bandera.
Aún es posible que algo crezca.
Porque siempre hay ángeles que riegan.
El milagro de la vida esta presente.
Lo que vale es que vos no estes ausente.
No te rindas estoy con vos.
No te duermas estoy con vos.
No te escondas estoy con vos.
No te pierdas me pierdo yo.
No te rindas estoy con vos.
No te duermas estoy con vos.
No te escondas estoy con vos.
No te pierdas me pierdo yo..."
- Te amo hermanita. -besó mi cabeza- Sabes que siempre podes contar conmigo, pase lo que pase. No importa que sea. Podes confiar en mí, al cien por ciento. Sos mi luz, Paula. Y si algo te pasa te juro que me muero, no se que haría sin vos. Si queres hablar acá voy a estar para escucharte. ¿Sí? -asentí con mi cabeza- No te rindas princesa. Yo sé que vos sos fuerte. Sé que vas a poder lograr salir de esto. Sé que vas a ser feliz, y esa bailarina tan hermosa que queres ser. Porque te lo mereces. Porque sos un ser de luz, un ser que transmite paz, y alegría. No me gusta verte llorar, pero a veces hace bien desahogarse. Te amo princesa. Mucho. Siempre estoy con vos. Ahora trata de descansar, y cuando puedas o quieras contarme, acá voy a estar para vos. Siempre. -volvió a besar mi cabeza, y acarició lentamente mi cabello-
Mi hermana era mi vida entera. Era mi sonrisa. Mis lágrimas. Mis abrazos. Mis caricias. Mis risas. Mi todo. Mi hermana, era la persona en quien yo podía confiar eternamente. Tenía sus cosas, pero era buena. Y era mi hermana, eso no podía cambiarlo. (creo que tampoco quisiera hacerlo). La amo con todo lo que soy, me hubiese encantado poder hablarle en ese momento, y decirle, o contarle todo lo que pasó, pero tenía miedo. Ese miedo que iba a atormentarme todos los días de mi puta vida. Ese miedo de poder perder a Pedro solo porque le conté a Angie lo que mi papá me había hecho.
"No te rindas. Sos fuerte" me dijo. ¿Realmente era fuerte? ¿Podía serlo? ¿Podía olvidarme de todo esto y ser feliz? ¿Qué no me rinda? Ya lo había hecho. Pero ella confiaba en mí, ella creía en mi palabra. Y sabía que iba a poder salir de acá, y ser feliz. Pero ¿Yo? ¿Yo podía pensar así? ¿Después de esto? ¿Cómo? No. No podía pensar así. Y nunca lo haría, porque mi vida estaba completamente destrozada.
Ella continuó acariciado mi cabello, lentamente. Para que pudiera tranquilizarme, y que tratara de pensar en eso que atormentaba mis pensamientos, eso que ella no sabía (y nunca sabría).
Abrí mis ojos, y descubrí que estaba el atardecer, el cual se vía desde mi ventana. Mi hermana seguía a mi lado, pero estaba dormida. Por suerte había podido dormir bien, y tranquila. Dormí todo lo que no había hecho en la noche. Necesitaba descansar, pero sabía que sola no iba a lograrlo.
Me moví solo un poco, necesitaba acomodarme, pero no iba a levantarme. No quería. No podía. No era capaz de mirar las sábanas de mi cama, y si me levantaba mi hermana iba a darse cuenta.
Ella abrió sus ojos, a causa de mi movimiento. Me miró y me sonrió. Le devolví el gesto, aunque no tan expresivo como ella me lo había hecho. Aún seguía en shock o estaba media ida, no podía pensar o hacer muchas cosas. Sentía que mi cuerpo todavía no tenía fuerzas para nada.
Ella se levantó, y se sentó en la cama. Yo solo atiné a moverme, y me acomodé bien en esta. Apoyando mi mejilla en la almohada.
- ¿Cómo estas bonita? -levanté mis hombros, en forma de respuesta.- ¿No vas a hablarme? -cerré mis ojos, y negué con mi cabeza- ¿Qué te pasa? ¿Por qué no hablas? Pau me estas asustando, en serio. ¿Te enojaste conmigo? -volví a negar- ¿Y entonces? Al menos decime algo. No puedo estar así. No me quedo tranquila. -tomé su mano y la apreté, para que sepa que nada pasaba, y que confíe en mí.- ¿Qué te pasa hermanita? Te noto rara. Estas mal, triste. -no, dije con mi cabeza- Si, Pau. Se te nota en los ojitos. Estuviste llorando mucho tiempo, porque tenes los ojos hinchados y algo chinitos por el sueño. ¿Pasó algo con papá no? ¿Te hizo algo? -negué rotundamente- Si, Pau. Es eso. Contame. Confía en mí. Al menos una vez. No voy a decirte nada. No soy tonta, y me doy cuenta de las cosas.
Intenté hablar. Dejar salir las palabras de mi boca. Pero no pude. No. Lo único que fui capaz de hacer fue llorar, y llorar. Nada mas. Ella me miraba con cara de preocupación y susto. Se notaba que estaba preocupaba por mí. En serio. Y tenía mucho miedo.
- Bueno cuando quieras hablarme. Estoy abajo. -dijo levantándose de la cama- No sé que es lo que te pasa. Y si no queres hablarme esta bien. Te entiendo. Sabe que confías en mí. ¿Si? Te amo hermanita.
- Espera.
La palabra salió de mi boca, como si nada. No sabía de donde había sacado las fuerzas para decirla. Las voz, la ganas. No lo entendía. Solo creo que lo hice porque mi hermana me da mucha confianza, confío en ella, como en nadie mas. Podría contarle todo, y nada saldría de su boca.
Ella volvió hacía mí y se sentó a mi lado, en la cama.
- Era hora de que me hablaras.
- Perdón. -dijo con una voz suave-
- No me pidas perdón. Pero me asusté en serio. Pensé que te habías quedado muda. No se.
- No Angie.
- ¿Qué pasa Pau?
- Nada. En serio.
- No soy tarada Paula. Algo te pasa. Desde ayer que estas encerrada acá, no saliste ni para gritarme que papás y mamá se fueron. -escuchar la palabra "papá" me provocó una puntada en el pecho- ¡¿Ei qué te pasa?!
- Nada no importa. Me agarró un dolor acá. Pero ya esta.
- ¿Estas bien segura?
- Si,si. No te preocupes.
- ¿Qué no me preocupe? Pau, sos mi hermana. Me preocupa como estas.
- De verdad. No pasa nada.
- Paula ¡Basta! Deja de mentirme. No tengo cinco años eh. Entiendo las cosas a la perfección, y sé que estas así por algo que él te hizo. ¿Qué pasa?
- Yo no.. No.
- ¿Vos no qué?
- No puedo.. No. -comencé a llorar y tapé mi cara con mis manos-
- Tranquila bonita. -me abrazó y yo apoyé mi cara en su pecho-
- Tengo miedo.
- ¿Miedo a qué? ¿A quién?
- Mucho miedo. No quiero que le pase nada. No se lo merece.
- ¿Quién Pau? Contame que paso. Dale.
- No me sale. No puedo, no se...
- Tranquilízate un poco. Va a estar todo bien.
- ¡No nada va a estar bien! -grité- ¡Nada! No sabes lo que pasó, no lo entendes. No.
- Basta Pau. Por favor. ¿Qué pasó? Necesito que me cuentes. Poder ayudarte.
- No sé.. Tengo miedo. Siento vergüenza por lo que pasó.
- ¿Verguenza?
- mis lágrimas recorrieron mis rostro. Me senté en la cama- No.. No te imaginas nada. Fue horrible. Horrible. Ayúdame, por favor.
- No puedo ayudarte Pau. ¿Qué pasó? ¿Qué te hizo? ¿Qué fue horrible? Confía en mí.
- ¿Y si lo mata? No.. No puedo decirte.
- Paula -tomó mi cara entre sus manos- Tranquilízate un poco. Nadie va a matar a nadie. Tranquila bonita. Necesito que me cuentes que es lo que pasó, no entiendo. ¿Por qué estas así? Decime. Dale, confía en mí.
- ¿No se lo vas a contar a nadie?
- No mi amor. Te lo prometo.
- Pasa que .. -hice una pausa- No,no puedo.
- Dale Pau. Yo sé que vos podes. Respira, y habla tranquila.
- Papá me violó.
Continuara:
................................................................................................................................................................
Gracias por los comentarios de ayer, realmente tenía miedo al subir el capítulo.
Ah quería decirles algo. Yo si acepto cualquier crítica, no importa que sea, o que diga, pero mientras que sea con respeto todo bien, no tengo problema. Ahora cuando empiezan a bardear por algo, ya me molesta en serio. Solo quería decirles eso. Yo no me enojo si me dicen "NO me gustó el capítulo por tal cosa" La verdad que me sirve para después no volver a escribirlo, pero no bardeen, por favor. Nada mas.
Aquí el capítulo de hoy. Buenas Noches.
Que se lo cuente a pedrooooo xfass!
ResponderEliminarNo voy a criticarte... sólo que recuerdo que el otro día se venían los capítulos felices... Después de esto.... mmmmmmmmmmm Pero bueno me deprimí mal....
ResponderEliminarMe encanto! Como ya te dije, sos una genia!
ResponderEliminarMe gustó, ojalá Pau pueda contarle a la hermana. Escribís relindo!!!! Pero ya quiero que todo ese tormento que viven se termine y pague ese hdp!!!!
ResponderEliminar