domingo, 11 de agosto de 2013

Capítulo 60-


- Si. Obvio que te dejo.
- sonrió- Gracias. Ahora te digo, yo a vos.
- No tenes porque agradecerme.
- ¿Ves ahora como se siente?
- reí- Tonto.
- Bueno, perdón. ¿Entonces es un sí?
- Si, obvio que voy con vos.
- ¿Aunque no sepas a donde?
- Si.
- ¿Por qué?
- Porque si. Porque te amo. Porque me das seguridad, confío en vos.
- sonrió- Te amo tanto bonita.
- Yo también. Mucho.
- ¿Estas preparada para el viaje?
- Bueno.. No. ¿Cuándo nos vamos?
- Mañana.
- ¿Mañana? ¿Y me lo decís así tan literal? Yo no tengo nada preparado. Así ya empezamos mal.
- rió- Tranquila, no hace falta llevar mucha ropa.
- ¿Cuánto tiempo nos vamos?
- Las dos semanas.
- ¿Dos semanas? Y no queres que lleve mucha ropa. Estas loco.
- rió- Me causa mucha gracia tu reacción.
- Porque no me conoces, cuando viajo hago las cosas bien.
- Si. Podes llevarte todo el placard, completo ¿No?
- Sos un maldito.
- Bueno che. Perdón.
- Igual es verdad.
- Sos terrible -rió-
- ¿Cuándo nos vamos?
- Eso ya me lo preguntaste. Mañana nos vamos.
- ¿Mañana? Mentira no lo pregunté. -grité- No, no, no. Vos estas loco. No puedo armar una valija, en menos de un día.
- Si hace dos minutos. -rió- Obvio que se puede. Yo todavía no la arme.
- Pero vos sos hombre Pedro. Yo no.
- Tenes razón.
- Si, tengo razón. Tengo que ir a armarla.
- No, quedemos un rato mas acá ¿Por fas?
- No, dale. Sino, no voy a llegar.
- Obvio que vas a llegar.
- No mientas Alfonso. Solo vos podes armar una valija en menos de un día.
- En eso también tenes razón.
- reí- Viste.
- Dale un ratito.

Él me tomó del brazo, y tiró de mí. Haciendo que cayera encima suyo.
No pude evitar acordarme el momento en que él se acostó encima mío, era diferente. Pero lo sentía igual. Al instante de mirar a Pedro a los ojos, lo vi a él, a mi papá. Y comencé a pegarle puñetazos en su pecho. Estaba gritanto para que me soltara. Comencé a ponerme nerviosa. Quería que me suelte, que me deje en paz. Que se vaya. No quería que vuelva a hacerme eso de nuevo. No.

- Ei Pau. Tranquila bonita.
- ¡Soltame! ¡No me toques! -grité, le seguía pegando en su pecho-
- Tranquila Pau. Tranquila -me soltó y yo me alejé de él- Soy Pepe bonita.
- mis lágrimas comenzaron a caer por mis ojos- No. Déjame. No me toques.
- Bonita -apoyó su mano en mi hombro- Soy Pedro. No te voy a hacer nada ¿Eh? Soy tu novio.
- ¿Si?
- Si mi amor. -me di vuelta, lo miré a los ojos y comprobé que era Pedro. Me arrojé a sus brazos- Sh... Tranquila.
- Perdón. Perdón. Yo no quería..
- Ya esta. No se que es o que te pasó. Pero ya esta, ya pasó. Estoy acá.
- No me dejes. Por favor.
- Nunca mi vida. Nunca.
- Gracias.
- Basta de agradecerme. ¿Queres que vayamos a tu casa?
- Por favor.
- Dale, vamos.

Emprendimos camino hacía mi casa. Ninguno omitía palabra. Yo moría de verguenza por lo que había pasado hacía unos minutos antes, y él.. Bueno en realidad no se que es lo que estaba pensando. Pero seguro en como la pasaríamos estas dos semanas, no era.
No sabía que decirle. Como medirle perdón. Como explicarle lo que había pasado, allí, en el parque. ¿Lo entendería? Obviamente no. Ni siquiera estaba enterado de lo que me había pasado. En algún momento prometí contárselo, e iba a hacerlo. Pero no ahora..

Llegamos a mi casa. Entramos pero esta vez, por la puerta principal. Angie por lo que noté no estaba en la casa. Bueno, era mejor que no este. A tener que explicarle todo lo que había pasado. Y realmente no tenía muchas ganas.

- Pasa Pepe.
- Permiso.
- Mmm.. Bueno.. ¿Vamos a mi habitación? ¿O preferís quedarte acá?
- Quiero que me cuentes que es lo que te pasa. Y no me digas nada, porque no soy boludo. Sé que algo te pasa, y quiero saber que es.
- Pedro. De verdad, no me pasa nada. Solo fue un reacción rara. Ni yo sé lo que me pasó. En serio.
- ¿De verdad? ¿No me mentís?
- De verdad. No miento.
- Esta bien. Te creo.
- sonreí- Perdón por lo de hace un rato. Muero de verguenza, Te juro.
- No tenes porque tener verguenza Pau.
- Si. Arruiné todo.Soy una tonta.
- No bonita. No pasa nada
- Perdón de verdad.
- Ya esta. Tranquila, ya pasó.
- sonreí- ¿Queres algo de tomar?
- No, esta bien.
- Bueno. Veni, subamos.
- Dale.

Subimos las escaleras. Y nos dirigimos a mi habitación. Entramos. Él se sentó en la cama, y yo me dirigí a abrir un poco el ventanal para que entrara aire. Moría de calor, si tenía calor. Raro. Pero me pasaba eso.

¿Cuándo iba a contarle a Pedro lo que me pasaba? ¿Cómo? ¿En qué momento? No lo sabía. Tenía que decirselo. Pero no estaba preparada para hacerlo, ni mucho menos. Sabía que la situación en cualquier momento podía empeorar.. Pero tenía que ser fuerte. Esas imágenes en mi cabeza eran como la muerte, no me las podía quitar de allí. Aparecían todo el tiempo, a toda hora.

Me senté a su lado. Yo sinceramente no sabía como encarar una conversación. Como hablar con él. Entonces fue él quien la empezó..

- ¿Armamos tu valija? ¿O te arrepentiste? - agaché mi cabeza y me reí- No comprendo tu risa.
- Me causa risa como haces para salir de esto.
- ¿De esto qué?
- De esto. De a situación que pasamos hace un rato. Tenes no se.. Ese algo que siempre me hace bien.
- Bueno, me alegra escuchar eso.
- A mi me alegra tenerte a mi lado. -lo miré a los ojos- Te amo.
- Sos tan linda. Te amo mas hermosa.
- sonreí- ¿Me ayudas con la valija?
- ¿Yo? Soy malisimo armando una valija, en serio.
- Dale. No es tan difícil.
- Si, créeme que para un hombre si. Y encima tengo que ayudarte. No paso.
- Dale. Dale. ¿Por fas?
- Esta bien. -rió- Dale, armemos tu valija.
- Si.

Comenzamos a armar mi valija. Los dos juntos.
En realidad la armaba mas yo, que Pedro. Definitivamente tenía razón, él no sabía armar un valija, ni de por casualidad. Esto me causaba mucha gracia.

- ¿Gorda vas a llevar toda esa ropa?
- Todo es por las dudas.
- ¿La bikini también es por las dudas?
- Si.
- rió- Vayamos a donde vayamos. Va a hacer frío.
- Lose, pero por la dudas. Mira si hay pileta.
- rió a carcajadas- Sos todo Paula.
- Basta tonto -le tiré con una remera. No te rías de mí.
- Perdón, pero de verdad que me causa mucha risa.
- A mi no.
- No importa. Vos lleva toda la ropa que quieras.
- Bueno. -sonrió- ¿No pensas que es mucha?
- Es lo que trato de decirte hace rato, pero bueno.
- Me lo hubieras dicho.
- Te lo dije, pero estabas muy metida armando la valija.
- Bueno, puede que tengas razón.
- Tengo razón.
- Okei. Saco algo de ropa.
- Bueno. ¿Queres que busqué algo para tomar?
- Pero no sabes donde están las cosas.
- En la cocina, supongo ¿O no?
- Si, claro.
- Bueno. ¿Queres?
- Esta bien.
- Dale, ahora vue-lvo. Mientras vos seguí metiendo cosas en la valija. -rió y salió de a habitación.
- Tarado que sos. -reí-

Él salió de la habitación, a buscar algo para tomar. Supongo que encontraría la cocina y donde cargar agua. Yo mientras seguí armando la valija.
Realmente esto era una locura. Me iría de vacaciones con Pedro. Las dos semanas ¿A dónde? No tenía idea, pero igual lo estaba haciendo. No tenía miedo. Porque confiaba en él. Sabía que íbamos a un lugar hermoso. A donde solo nosotros podemos pasarla bien en invierno.

Volvió con dos vasos en sus manos. Me dio uno a mí, y luego se sentó en la cama. Yo seguí terminando de armar la valija, estaba tratando de recordar si me olvidaba de algo, pero no. Espero que no me haya olvidado de poner nada dentro de la valija. Si, para mí (al menos) era todo un tema armar una valija. 

Pasó la hora. Ya había oscurecido. Eran las once de la noche. Realmente el tiempo había pasado rápido. Pepe seguía en casa, no iba a decirle que se fuera. Porque realmente lo necesitaba conmigo para poder dormir.

- ¿Te quedas conmigo no?
- Obvio bonita. 
- sonreí- Gracias.
- De nada. 
- ¿Nos acostamos? Esto de armar la valija me cansó.
- rió- Sos una exagerada.
- Bueno, vos porque todavía no armaste la tuya.
- ¿Me vas a ayudar?
- Si. Aunque seguro la termino armando yo.
- Puede ser.
- Va a ser así.
- Bueno, como digas.
- reí- ¿Dormimos? 
- Dale.
- ¿A qué hora nos vamos mañana? 
- No se. A las diez mas o menos.
- Es muy temprano.
- Pero créeme que vale la pena.
- Bueno, te creo.
- sonrió- Descansa bonita. Buenas noches.
- Buenas noches amor.
- Te amo. 
- Te amo también. -él besó mi cabeza- 

Nos acostamos a dormir. Él me rodeó con su brazo. Y yo apoyé mi cabeza en el lado derecho de su pecho. A los pocos minutos, logré dormirme. 


Continuara: 

..........................................................................................................................................................

1 comentario:

  1. Qué lindo cap!!! Ojalá que Pau pueda contarle a Pepe lo que le pasó cuando estén en las vacaciones

    ResponderEliminar