martes, 13 de agosto de 2013

Capítulo 62-


Abrí mis ojos, ya que sentí dulces y tiernos besos sobre mi rostro. Amaba despertarme así, y realmente no pasaba muy seguido. Sonreí al verlo a él. 

- Buen día dormilona.
- Buen día bonito. -besé sus labios-
- ¿Cómo dormiste?
- Un poco mejor que antes de la pesadilla.
- Me alegra escuchar eso.
- sonreí- ¿Y vos?
- Siempre que vos duermas bien, yo lo hago.
- Sos un tierno amor.
- Vos lo sos.
- Vos mas.
- Bueno listo. Traje el desayuno.
- ¿En serio?
- Si, porque si esperaba a que vos te despiertes íbamos a perder el micro.
- ¡Tonto! Tenía sueño. 
- Si, me di cuenta.
- reí- ¿Vos lo preparaste? 
- ¿Yo? -rió- No. Tu hermana. Y yo solo lo traje a la habitación.
- Ah. ¿Angie esta?
- Si, si. Igual ya sabe que nos vamos. Ella nos va a llevar hasta la terminal.
- ¿Le contaste?
- Si. Porque si no iba a preocuparse.
- Ah bueno. 
- Toma, el desayuno. Hecho por tu hermana. Traído por tu novio.
- reí- Gracias novio.
- De nada novia.

Nos sentamos en la cama a desayunar. Eran las nueve y cuarto de la mañana. Ya teníamos todo listo. ¡No! Faltaba la valija de Pedro. Lo iba a matar. ¿Cómo armar una valija en menos de media hora? 

- Para. Falta tu valija -comenzó a reírse- No entiendo tu risa. A mi no me causa la idea de tener que armar una valija en media hora. -siguió riéndose- ¡No te rías mas tarado! 
- Perdón.
- ¿Qué es lo que te causa tanta risa?
- Mi valija esta acá.
- ¿Qué?
- Claro. Mi mamá la armó ayer, y me la trajo hoy.
- ¿Y yo preocupándome por tu valija? Sos un tarado.
- Perdón.
- ¡Basta! Me hubieras dicho por lo menos.
- Perdón, solo quería hacerte una broma.
- A mí no me causa gracia. -me levanté de la cama y me dirigía al baño, él caminó detrás mío y me abrazó por la espalda- Basta Pedro. ¡Soltame! 
- Dale Pau. No te enojes.
- Basta. No me gustan esas bromas.
- Solo fue un chiste -besó mi mejilla- Por fas.
- No soltame. Ahora no voy anda con vos.
- ¿Qué? ¿Me vas a dejar solo por esto? 
- Si.
- ¡Ai Paula! Por favor. 
- Basta. Andate.
- No. No me voy a ir. Prometiste que ibas a ir conmigo.
- Pero ahora cambié de opinión.
- Esta bien. Hace lo que quieras. 

Comenzó a caminar hacía la puerta de la habitación. 
Yo contenía la risa. Si, la venganza es un plato que se come frío. Era lo oportunidad de vengarme de Pedro. Y bueno, lo hice. Cuando vi que no iba a volver a insistirme. Corrí hacía él, y lo abracé por la espalda. Estaba riendo. 

- Perdón. Perdón. Era un chiste. -dije riendo- 
- Ah no. Yo te mato.
- Perdón. En serio. Tenía que vengarme
- Sos una maldita Chaves.
- reí- Bueno. pero funcionó.
- Pensé que de verdad no ibas a ir.
- Tonto. ¿Cómo me voy a enojar por eso?
- Bueno. Ahora me las voy a cobrar. 
- No. Ni se te ocurra.
- ¿Por qué no? Es mi venganza.
- No Pedro Alfonso. Me voy a enojar.
- No me importa Paula Chaves. 
- Basta. En serio te lo digo. 
- Yo que vos empiezo a correr.
- Te mato.
- Bueno. 

Dijo riendo. Yo me solté de él y comencé a correr por la habitación. Saltaba por arriba de la cama. Corría en círculos, lo único que se podía hacer en una habitación. 
Me perseguía. Quería hacerme cosquillas, pero no iba a atraparme. 

- Ya vas a ver Chaves. 
- ¡No basta Pedro! 
- Si, si. Corre.
- reía a carcajadas- Te odio Alfonso.
- Yo también te amo Chaves. 

Fue en ese momento cuando me atrapó entre sus brazos. Y comenzó a hacerme cosquillas. 
Yo solo reía a carcajadas. No podía parar. Intenté separarme de su linda tortura, pero no podía. Él me tenía rodeada con sus brazos. 

- Te dije que iba a atraparte.
- No basta Pedro. -dije riendo- Basta soltame. No.
- No. No. Esta es mi venganza.
- ¡Sos una maldito! 
- Muy. 
- Basta. Batsa. -reía- Basta. Por favor. Me duele la panza. 
- Bueno. Bueno, listo. 

Me soltó y yo continué riendo unos cuantos minutos mas. Hasta que por fin pude parar. Realmente se había vengado de mí. Pero estas me las iba a cobrare muy pronto. 
Me hacía tan bien estar con él. Abrazarlo. Que me hiciera reír. Solo él lograba eso en mí. 

Estaba parada frente a él. Nos mirábamos a los ojos. Hasta que yo rompí el silencio que había .

- Sos un malo Pedro.
- Si. Muy malo.
- Conmigo.
- Solo con vos. 
- ¿En serio?
- Con vos soy todo esto. Con vos puedo llorar. Puedo reírme. Puedo ser malo,ser bueno. Puedo ser yo. Y eso te lo voy a agradecer toda mi vida. De verdad Pau. 
- Sos tan lindo. Gracias yo a vos tengo que decirte.
- Un gracias mutuo ¿No?
- Si. Siempre va a ser mutuo. 
- Siempre. 
- sonreí- Sos tan lindo.
- Vos lo sos.
- Te amo.
- Te amo mas bonita. -besé sus labios-
- ¿No tendríamos que ir preparándonos?
- Si. Porque sino no vamos a llegar.
- Ajam. Igual seguro le digo a Angie para que nos lleve.
- Bueno, mejor.


Él bajo para llevar lo que habíamos utilizado en el desayuno. Mientras que yo me quedé allí en la habitación para cambiarme, y terminar de ultimar detalles de mi valija. 

Pedro ya había vuelto. Eran las nueve menos veinte de la mañana. Bajamos con nuestras valijas, y nos dirigimos al comedor. Allí estaba Angie. Creo que realizando unos trabajos de la facultad, o algo parecido. Me acerqué a ella y la saludé. 

- Hola hermanita.
- ¿Cómo estas Angie?
- Bien ¿Y vos? ¿Cómo dormiste?
- Bien. -sonreí-
- Me alegro. ¿Así que me dejas las dos semanas? Esta bien eh.
- Perdón. Perdón -reí y la abracé por los hombros- Es que Pepe me invitó y bueno..
- Esta bien tonta. Anda y disfruta de las dos semanas. 
- Gracias. 
- De nada hermanita. Los alcanzo a la terminal ¿Quieren?
- Obvio. Eso ni se pregunta. 
- rió- Dale vamos. 

Ya en el auto, camino a la terminal de micros. 

- Ah otra cosa. Muy mal. Pepe se levantó primero que vos. Que vaga que sos.
- Yo le dije lo mismo.
- Bueno che. Tenía sueño.
- No me di cuenta hermanita.
- Bueno eh. Cuando vos dormís hasta las tres de la tarde yo no te digo nada.
- Ah bueno. Veo que las hermanas se parecen mucho.
- reímos- Demasiado.
- Si, me di cuenta. 
- Y supongo que también las dos odian las cosquillas ¿No? 
- Basta Alfonso. -dijimos las dos al mismo tiempo-
- Bueno. No me ataquen. -rió- 
- Esta bien.
- Llegamos. ¿Dónde los dejo? 
- Mmm.. Acá esta bien.
- ¿Seguros? 
- Si,si.
- Igual quiero ir con ustedes hasta que suban al micro.
- reí- Hermana protectora al cien por ciento. -dije-
- Obvio. Y mas cuando te me vas dos semanas.
- sonreí- Dale bajemos. 

Bajamos del auto. Y nos dirigimos hacía donde salían los micros. 
Una vez allí, nos sentamos a esperar a que sean las diez de la mañana, para poder irnos. 

Pepe había ido al kiosco, mientras que yo me quedé con Angie. Necesitaba contarle la pesadilla que había tenido hoy. Confiaba en mi hermana, y necesitaba su apoyo. Su ayuda. Y que me diga que todo iba a estar bien. Mas en estas dos semanas que me iba a no se que lugar, con Pedro. 



Continuara: 

.............................................................................................................................................................

Hola (? .. Bueno se vienen capítulos lindos, lindos. Ojala les gusten. Comenten, por favor. Gracias 

2 comentarios: