viernes, 16 de agosto de 2013

Capítulo 65-


Comencé a sentir dulces besos en mi mejilla, y en mi cabeza.
Me desperté. Abrí mis ojos, y era Pedro quien me despertaba porque ya habíamos llegado. Sonreí ante sus dulces caricias.

- Buenas princesa.
- sonreí- ¿Llegamos?
- Si, ya llegamos.
- ¿A dónde? ¿A dónde?
- rió- Ya te vas a enterar.
- ¿Qué te causa gracia?
- Vos.
- ¿Yo?
- Si. Pero no me rió cargándote. Me rió porque me causa mucha ternura ver tu carita.
- ¿Carita de qué?
- De felicidad. Esa sonrisa tan linda que tenes. Ojala la mostraras todo el tiempo.
- Yo espero hacerlo pronto.
- Créeme que yo intentó, con este viaje, a que empieces a hacerlo.
- Bueno, ojala lo logres.
- Eso espero. -sonrió- ¿Bajamos?
- Si, dale. No puedo estar un minuto mas arriba de este micro.
- Yo tampoco.

Agarramos nuestras mochilas y bajamos del micro. Luego de haber estado unas cinco horas sentada en un asiento.. Moría por caminar, y caminar. Sin rumbo, no importa a donde, solo quería caminar.
Buscamos nuestras valijas y luego nos dirigimos a un taxi. Quien nos llevaría a algún lugar.

- En algún momento.. ¿Me vas a decir a dónde estamos?
- Obvio. ¿Por qué no me lo preguntaste antes?
- ¿Sos tarado? ¿O te haces?
- Bueno perdón. -rió-
- A mi no me causa gracia Pedro Alfonso.
- Bueno señorita Chaves.
- ¿Y?
- ¿Queres saber a dónde estamos?
- Si.
- Bueno veni.

Antes de dirigirnos al lugar donde nos hospedaríamos. Pepe me tomó de la mano y llevó a un lugar.. El cual todavía desconocía. Llegamos a una puerta. No había mucha gente, por suerte. Odiaba estar rodeada de mucha gente. Sentía como si me asfixiara.

- ¿Puedo hacer algo antes?
- ¿Qué?
- Primero dame las valijas.
- ¿A dónde las vas a dejar?
- Se las voy a dar a un amigo.
- ¿A un amigo?
- Generalmente los veranos venimos con mi familia acá. En realidad veníamos, hace mucho que no lo hacemos. Y tenemos un amigo de la familia, que vive acá. Entonces le pedí que nos pasara a buscar por acá, y bueno como ya llegó le voy a dar las valijas.
- ¿Estas seguro?
- Si Pau.. Ahí vengo.
- ¿Puedo ir con vos?
- No. Quédate acá. No mires por la puerta. ¿Si?
- Okei. Me quedo acá quieta.

Pepe salió con nuestras valijas, por esa puerta que me separaba de algo. Cosa que todavía no sabía que era. Volvió a los cinco minutos, mas o menos.

- ¿Listo?
- Si.. Pero antes.
- ¿Qué?
- ¿Puedo hacer otra cosa?
- ¿Qué cosa?
- Esto.

Se posó detrás de mí, y pasó por mis ojos una pañuelo de seda. Tapando, así, mis ojos.

- ¿Qué haces?
- Solo quiero que tu viaje sea especial desde el principio.
- Nuestro. Querrás decir ¿No?
- Solo es tu viaja. Todo lo que hice, es por vos.
- ¿En serio? ¿No son vacaciones?
- Bueno, una manera de vacaciones.
- ¡Ai Pepe! Pensé que veníamos de vacaciones.
- Bueno, son vacaciones.
- Si claro.
- Sh.. Basta de hablar. Veni.
- ¿A dónde? Si, no veo nada.
- Dame la mano. Yo te llevo.
- Okei. Confío en ti.

Él iba detrás de mí. En cierta forma, movía mi cuerpo. Yo no veía por donde estaba caminando. Pero confiaba en Pedro, y en a donde me estaba llevando.

Sentí el viento sobre mi rostro. Y comprendí que ya habíamos salido de aquel lugar donde habíamos estado unos minutos antes.
Seguíamos caminando. No podía ver nada.

- ¿A dónde vamos?
- Ya llegamos.
- Tengo miedo de chocarme algo.
- Tranquila. Confía en mí, no te vas a chocar nada.
- Mejor. Porque me choco algo y morís.
- No, de verdad.
- Okei. ¿Ya llegamos?
- Si, llegamos.
- ¿Me puedo sacar esto?
- Para, ansiosa.
- Vos estarías igual si tuvieras los ojos tapados.
- Puede ser. Pero yo no tengo los ojos tapados.
- No yo. Y no tengo mucha paciencia. O me decís, o me lo sacó yo.
- rió- Okei.

Desató el pañuelo de seda que cubría mis ojos, y los quitó de encima de ellos.
Parpadee una cuantas veces, antes de acostumbrarme a la normalidad de la luz. No lo podía creer. No podía creer a donde me había traído. A donde estábamos.

Frente al mar. Estábamos en la playa, y contemplaba el mar de cerca. Lo tenía a unos cuantos pasos. Todavía no lo creía. Pedro me había traído, a mí, al mar.
Parecía como si mis piernas se habían clavado en la arena, y no podían moverse. Mis palabras no salían de mi boca. Lo único que sentí fue como mis ojos se empaparon de lágrimas, y a los minutos estas mojaron mis rostro.

Me giré y quedé frente a él. Me miraba con una expresión rara. Estaba esperando una respuesta. Quería que le respondiese algo... ¿Pero qué responderle? ¿Qué? No había palabras que expresaran lo que sentía en este momento.

- Gracias. -lo abracé. Fue lo único que pude pronunciar, lo único que salió de mi boca. Mis lágrimas seguían cayendo.-
- No llores. No quería que lloraras.
- me separé del abrazo- Créeme que lloro de felicidad. No me cabe en el cuerpo lo que siento. -sonreí- ¿De verdad solo vinimos hasta acá por mí?
- Bueno..
- No lo puedo creer. No puedo creer que hayas hecho esto por mí. Que hayamos venido acá, y solo porque a mí me gusta. Y porque te dije que me gustaría venir.
- En realidad si. Lo hice por vos.. ¿No te gusto?
- Me encanto. Gracias, gracias, gracias. No puedo creerlo. 
- Me alegra que te haya gustado una parte de sorpresa.
- ¿Todavía hay mas?
- Si. -sonrió- Esto es solo una parte. 
- ¿Me estas cargando? Traerme hasta acá fue todo Pepe. Todo. Te pasaste, en serio. ¿Por qué lo hiciste?
- Porque quería verte feliz. Aunque sea unas semanas. 
- ¿Solo por eso?
- Solo por vos.
- Decime ¿De dónde saliste? ¿De qué libro? ¿Te crearon? En serio.. No podes ser así conmigo. Haces demasiadas cosas por mí Pepe. No me va a alcanzar mi vida para agradecerte.
- Bueno, salí de la panza de mi mamá. -reí- De un libro no soy. Y bueno.. si queres te explico como me crearon. -negué con mi cabeza, riendo- No tenes porque agradecerme nada bonita. Solo lo hago porque me gusta verte bien. Porque te amo. Solo por eso.
- De verdad. Tengo que agradecerte. 
- No. ¿Sabes con qué me agradeces?
- ¿Con qué?
- Así. Sonriendo. Demostrándome que realmente podes ser feliz, que sos fuerte, que luchas por lo que realmente amas. Me gusta tu risa. Amo verte sonreír. No encuentro nada mejor que eso. 
- Te amo. Te amo. Te amo. Te amo tanto, Pepe. Tanto. Gracias. En serio, gracias. Es inexplicable lo que siento.
- sonrió- Te amo mucho mas. Mucho bonita. 
- Gracias, gracias.. -dije u mis lágrimas comenzaron a caer nuevamente-
- Sh.. Basta de agradecerme bonita.
- Es que no puedo no hacerlo.
- Si, princesa.. Basta, no tenes nada que agradecerme.
- sonreí- Te amo.
- rió- No llores, basta. -secó mis lágrimas con su pulgar- Te amo mas hermosa.
- Nunca me voy a olvidar de esto. Nunca. 
- Si me lloraste con esto.. No me imagino con lo que falta.
- Me vas a matar de amor, en serio.
- Bueno prefiero que sea de amor..
- Si, yo también. -reímos- 
- ¿Vamos? 
- Ah. Para. ¿A dónde estamos? Nunca supe.
- En Villa Gesell.
- ¿En serio? Me muero. Amo, amo. 
- Me encanta que lo ames.
- A mi me encantas vos. -besé sus labios- 
- Sos tan hermosa. Tan. 
- Te amo.
- sonrió- Hoy me llenaste de te amos. 
- Siempre. Acostúmbrate, estas semanas te voy a llenar de te amos.
- Bueno, me encanta la idea.
- Te amo. -reímos- 
- Dale. ¿Vamos? Estas tiritando de frío.
- Si, porque acá hace frío. 
- Dale, vayamos. 

Nos dirigimos finalmente al taxi. Luego de haber presenciado ese paisaje tan hermoso. Amaba la playa. Amaba el mar. Amaba todo esto. Y mucho mas lo amaba si estaba con él. Si lo tenía a él a mi lado, no había sensación mas hermosa que esa. 

Subimos al taxi y emprendimos camino hacía el lugar a donde nos hospedaríamos...

- ¿A dónde nos quedamos amor?
- En una cabaña.. 
- ¿En serio? -sonreí-
- Si. ¿Te gusta la idea?
- Me encanta.
- Me gusta que te encante.
- besé su mejilla- Lindo. Mi lindo.
- Mi novia. 

Luego de unos diez minutos, mas o menos. Llegamos a la cabaña. Bajamos, y entramos en ella. 



Continuara: 

...............................................................................................................................................................

1 comentario: