martes, 20 de agosto de 2013
Capítulo 68-
Continuo besando mi nuca. Y acariciando mi mano. Mis lágrimas no podían detenerse (o no quería).
- Perdón. Perdón. Perdón. Perdón. Perdóname. No encuentro otra palabra para decirte. -no respondí, solo continué llorando- Perdón por no cuidarte. Por no protegerte. Por no alejarte de esa mierda que tenes como papá. Perdón. No te cuidé. No cumplí con mi promesa. Me siento lo peor. Perdón.
- No es tu culpa. -dije. Sin mirarlo a los ojos-
- Si. Es mi culpa. Perdón. Perdón.
- Basta. Deja de echarte la culpa.
- No puedo no hacerlo. Esto pasó porque yo no estaba ahí.
- Si quería hacerlo, lo iba a hacer en cualquier momento.
- Perdón.
- me giré para poder mirarlo a los ojos, sin dejar que él saqué su brazos de mi cuerpo- Basta, ya esta. Ya lo hizo. Deja de culparte. Por favor.
- No puedo imaginarme como lo hizo. Como estuviste. No. ¿Te das cuenta? ¡No sirvo para nada! Soy un inútil. Ni mi a mí novia puedo cuidar.
- ¡Basta Pedro! -dije llorando- Por favor, deja de castigarte así. Basta. Por favor amor. - dije con mi voz quebrada-
- Perdóname. Yo no quería que esto te pasara. No. Fue culpa mía, lose.
- Basta. No fue tu culpa. Él hizo todo esto. Solo él.
- No te cuidé. Soy una mierda.
- ¡Basta Pedro! -grité- ¡Basta! Él lo hizo. Vos no te tenes nada que ver. No te pareces ni un poco a él. En nada.
- No entiendo como alguien puede hacer algo así. No lo entiendo. ¡Lo voy a matar! Lo juro. ¡Lo voy a mandar preso! Lo odio con todo mi ser. Lo odio.
- No. Vos no vas a hacer nada. ¿Si?
- No puedo no hacer nada Paula. Te violó ¿Entendes eso?
- Si, lo entiendo. ¿Pero vos entendes que él te va a matar? ¿Lo entendes?
- Yo no importo. Vos sos la que sufrió por esa lacra de persona. Vos. No yo.
- ¿Qué hago yo sin vos? ¿Cómo sigo a adelante? ¿Cómo me mantengo fuerte? Si vos te caes, yo caigo. Por favor. No hagas nada.
- Pero él tiene que estar preso. Tiene que morir. No entiendo. No lo entiendo.
- Por favor. Hacelo por mí ¿Si?
- Solo por vos. Si no hago nada, es solo por vos. Porque te amo. Y porque no quiero verte mal.
- Gracias.
- Ahora, hoy, no merezco que me agradezcas nada. Yo no cumplí mi promesa.
- Si. La estas cumpliendo. Deja de castigarte así. Basta Pepe, en serio.
- Perdón. Perdón. Te amo mucho.
- Te amo con mi vida Pedro.
- Perdón, de nuevo.
- Deja de pedirme perdón. Ya esta. No es tu culpa, ni mucho menos.
- Pero..
- Sh. -posé mi dedo sobre sus labios- Pero nada -sonreí- Ya esta. Ya pasó, ya lo hizo. Listo. Pero tu culpa no fue. Vos no sos como él. Vos no te pareces a él, ni un poco. En nada. Por favor no te castigues así.
- Esta bien. Pero algo hay que hacer Pau.
- Ahora no. Por favor, quiero disfrutar de esto.
- Bueno. Pero cuando volvemos tenes que ver a un médico, o algo.
- No importa Pepe.
- A mí si me importa. No quiero que te pase nada mas. El médico lo vamos a ver igual ¿Si?
- Esta bien. Papá Alfonso.
- Así me gusta.
- reí- Tonto basta. -me acerqué aún mas a él, y me acurruqué en su pecho. Dejando escapar algunas lágrimas-
- No. No, señorita. Prohibido llorar.
- Perdón.
- Shh.. Llora todo lo que necesites hermosa. Llora eso que no pudiste llorar cuando yo no estuve ahí, a tu lado. Desahógate, te va a hacer bien.
- Gracias por estar acá. Y gracias por entender.. Por esperar..En serio.
- No tenes nada que agradecerme. Siempre voy a estar con vos. Siempre.
- Te amo.
- Te amo hermosa. Mucho.
- ¿Puedo dormir?
- Si mi vida. Descansa. -besó mi frente en forma de despedida-
- Pero no te vayas, quédate conmigo.
- Pensé que por ahí te hacía mejor descansar sola.
- ¡No! Tengo pesadillas si duermo sola. Por favor. No te vayas.
- No mi vida. Me quedó acá con vos.
- sonreí- Gracias, amor.
- Sh.. Ahora descansa. Yo me quedó acá.
- ¿Abrazándome? ¿No?
- Si mi amor. -me atrajo mas hacía su cuerpo- Dormí un ratito.
- sonreí- Si.
- Te amo princesa. -besó mi mejilla-
- Te amo Pepe.
Cerré mis ojos e intenté dormirme. Lo logré luego de unos varios minutos, después de sentir las caricias de Pepe en mi cabello, y el calor de su cuerpo junto al mío.
Se lo había contado. Se lo dije. No lo podía creer, podría jurar que no pensé que iba a reaccionar así. Por un instante pensé que iba a gritar, a salir corriendo iba a querer matar a mi papá. Pero no fue así. No. Se quedó conmigo me contuvo, me abrazo, y me pidió perdón. ¿Perdón? ¿Pedro me pidió perdón? ¿Por qué él? Él no era quien tenía que pedirme perdón, sino mi papá. La persona que había hecho todo esto. Por la cual yo sufría día a día, por la que yo lloraba todos los putos días de mi vida. ¿Cuándo se acabaría esto? ¿Cuándo?
Abrí mis ojos, y comprendí que Pepe ya no estaba a mi lado. Se había levantado, y no sabía donde estaba. Me había dejado sola. Otra vez. Todo el mundo me dejaba sola.
Sentí que la puerta de la habitación se abrió. Y lo vi entrar a él. A mi papá. Mi corazón comenzó a latir a mil por segundo.
¿Qué hacía acá? ¿Cómo me había encontrado? ¿Y Pedro? No. Otra vez no. Comenzó a acercarse hacía mí. Yo traté de alejarme lo mas que pude, pero estaba la pared, era imposible.
- Hola Paulita. -dijo cerrando la puerta-
- ¿Qué haces acá? ¡Andate!
- No. Vos me debes algo. Y encima le contaste a tu noviecito. Que pena.
- ¿Qué le hiciste? ¡Sos una mierda!
- Pobrecito. Pasó a la mejor vida.
- ¡Hijo de puta! -se acercó a mí, y se sentó-
- Igual, te digo que no sufrió tanto. Eh.
- ¡Te odio! ¡Te odio!
- Bueno.. ¿En qué estábamos?
- ¡No me toques!
- Ai. Pobrecita.
- ¡Basta! ¡Basta! ¡Déjame! -traté de alejarlo de mí, pero fue imposible-
- Solo son unos minutos. Después podes seguir disfrutando de tus vacaciones.
- ¿Qué vacaciones? ¡Vos me las arruinaste!
- Bueno, te vas conmigo.
- No.
- Si, una lástima lo de tu novio. Pero bueno, era su destino.
- ¡Sos una mierda!
Se acercó a mí, hasta quedar encima mío. Comencé a pegarle. A pegar puñetazos en su pecho. Patadas. Quería que saliera de mí, que se alejara. No podía soportarlo. Pero fue imposible.
Él ya estaba ahí, nada podía hacer. ¡No! No iba a rendirme tan fácil, si tenía que sufrir iba a hacer de otra manera. Seguí pegandole en su pecho y gritando "¡Soltame! ¡No me toques!", "¡Hijo de puta!". Las piñas y patadas que le estaba dando no cesaron, y tampoco iban a hacerlo. ¡Mató a Pedro! A mi novio. ¡Nunca iba a perdonárselo! ¡Nunca!
Comencé a escuchar una voz, esa voz tan familiar..
¿Pedro?
¡No, Pedro estaba muerto!
Abrí mis ojos, y comprendí que todo había sido una pesadilla. Una horrible pesadilla. Pedro estaba a mi lado, tratando de calmarme, haciendo que pudiera entrar en razón, luego de esto.
Lo miré a los ojos y entendí que era él, que estaba conmigo, a mi lado. ¡Y que no lo había matado!
Mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas. ¿Por qué mierda tenía que sufrir así? ¿Por qué? ¡Odio a mi papá!
- ¡Pau! ¡Pau, tranquila!
- Estas acá, estas conmigo.
- Si, mi amor. Te dije que no me iba a ir.
- Él.. él me dijo.. ¡No!
- Sh.. Ya esta preciosa, solo fue una pesadilla.
- Quería violarme de nuevo.
- No. No. Eso no va a pasar, tranquila. -me acurrucó contra su pecho. Y acariciaba mi cabello-
- Tengo miedo. Miedo de que te mate. De que me viole otra vez. No podría soportarlo.
- No va a pasar nada. Estoy acá, estamos juntos ¿Si?
- Si.
- él tocó mi frente- Pau tenes fiebre.
- No. No importa.
- Tenes que darte un baño, dale.
- No. No quiero.
- Si bonita. Dale, te tiene que bajar esto. Por favor.
- No quiero quedarme sola.
- No te vas a quedar sola. Yo estoy acá.
- ¡No!
- Dale, veni. Vamos a darte un baño.
- ¡No pedro. No quiero!
- Yo me quedo con vos. Yo estoy ahí. ¿Por favor?
- Esta bien.
Nos levantamos de la cama, y nos dirigimos al baño. Pepe nunca se alejó de mi lado. Yo seguía con miedo. Ese miedo que me atormentaba toda la noche, todos los días. Podía aparecer en cualquier momento, en cualquier lugar, y violarme. Tenía terror a lo que pudiera pasar.
Pepe encendió el agua, y dejó que corriera unos minutos.
- Bonita, tenes que sacarte la remera.
- No quiero Pepe. Él puede venir acá.
- tomó mi cara entre sus manos- Pau escúchame. ¡Él no va a venir acá! Porque no sabe donde estamos. ¿Si?
- Si.
- Dale, ahora veni que te saco la remera. -levanté mis brazos y él sacó mi remera. Luego se dirigió a tocar el agua de la ducha, para comprobar si ya estaba tibia, al menos- Ya esta Pau.
- Esta bien. -saqué mis pantuflas, e ingresé en la ducha-
- Yo voy..
- No. Por favor. Quédate conmigo.
- Tengo que ir a buscar una toalla. Vuelvo rápido.
- Okei.
Me quedé allí con mi cabeza bajo el agua. Primero necesitaba que bajara la fiebre. Y luego quería llorar, y llorar. Y así lo hice. Mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro. Detenerlas fue imposible. Mis pensamientos solo se centraban en una cosa: ¡Mi vida era una mierda! Y, si. Mi vida era una mierda, nunca iba a poder cambiarla, y mucho menos ahora que había pasado esto.
Pedro volvió con la toalla en la mano. Y se acercó a mí. Yo hice que ingresara en la ducha, conmigo. A lo que él tuvo que sacarse su remera, y sus zapatillas. Se paró frente a mí, y yo lo rodee con mis brazos, apoyando mi cabeza sobre su pecho.
- Ei, bonita. No llores.
- Esto es horrible Pepe. No puedo dormir, y nunca voy a poder hacerlo.
- Si, hermosa. Solo tenes que pensar cosas lindas.
- ¿Cómo hago para pensar en cosas lindas, con la vida que llevo?
- Mmm.. ¿Pensando en mí? -su comentario, hizo que ría- Bueno, por lo menos te hice reír. En serio Pau.. Pensa en cosas lindas, en los sueños que tenes por cumplir.
- ¿Sueños? ¿Cuáles? Ya no existen..
- No digas así. Todos tenemos un sueño, por cumplir.
- ¿Cuál? Yo ya no tengo ninguno.
- Eso no es así, y lo sabes.
- Lose. Pero es imposible, que yo pueda cumplirlo.
- Todo el mundo puede cumplir sus sueños.
- Si, vos decís.
- ¡No! No es si yo lo digo, es que es así. Vos, tanto como yo, vamos a cumplir nuestros sueños. Luchar por ellos, y conseguirlos.
- Te amo .
- Te amo princesa. Mucho.
Salimos de la ducha, luego de unos cuantos minutos mas bajo el agua. Realmente tenía fiebre y necesitaba que me bajara, sea como sea. No sabía si ya había bajado, pero tenía un poco de frío, así que salimos.
Me cambié, y salí del baño. Me dirigí a la habitación Pepe estaba sentado en la cama.
- Hola. -dije tímida-
- sonrió- Hola bonita.
- Perdón por lo de recién.
- Sh.. No me pidas perdón. Veni.
- me senté a su lado- ¿Qué pasa?
- Necesito saber si te bajo la fiebre ¿Tenes calor?
- No. Tengo frío.
- Bueno, a ver.. -colocó el termómetro debajo de mi axila. Esperamos unos minutos, hasta que sonó.- No. Por suerte ya te bajó la fiebre.
- Bueno, mejor.
- ¿Pedimos algo para cenar?
- No tengo hambre.
- Dale Pau. Tenes que comer algo.
- De verdad. No me pasa nada.
- Bueno, esta bien. Pero mañana comes ¿Okei?
- Si, doctor Alfonso.
- sonrió- Me alegra escucharte bien.
- A mi me alegra que te ocupes tanto de mí, en serio. Igual a veces me preocupa.
- Bueno. Acostúmbrate, siempre lo voy a hacer.
- sonreí- Bueno, entonces no me asombro mas. ah.
- esta bien. -rió-
- ¿Dormimos? O al menos ¿Nos acostamos? Porque no sé si voy a poder dormir.
- Si bonita. Quédate tranquila, vas a poder dormir.
- Eso espero.
Nos recostamos en la cama. Él me abrazó. Y yo apoyé mi cabeza sobre su pecho, entrelazando mi mano con la suya.
- Trata de descansar Pau.
- Si.
- Te amo mucho.
- Yo también te amo.
Besó mi frente. Y a los pocos segundos mis ojos se cerraron.
Iba a dormir, o al menos, intentar hacerlo.
Continuara:
..........................................................................................................................................................
Creo que quedo un poco largo, ah (? jajajaja ... Ojala les haya gustado.
Dedicado a la genia, y Smiler, linda de mi vida @Eri_SmilerPyP te quiero pibaaaaaaaaaa <3
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué bien escribís!!!!! Muy buena la historia. Me gustaría que todo empiece a mejorar.
ResponderEliminarQue amorr! Super limdoo
ResponderEliminar