domingo, 16 de febrero de 2014
Capítulo 16.-
La clase pasó, y yo ya me encontraba de camino a casa para almorzar con Pedro, ya que a la tarde teníamos cita con el abogado.
Llegué a casa, estacioné y luego entre. Pepe ya estaba en la cocina preparando la comida, no sabía cocinar, así que supuse que mamá la hizo antes de irse.
- ¿Cocinando?
- Como siempre - ríe-
- Me imagine. ¡Que rico! - sentí el olorcito a salsa-
- Porque soy todo un experto.
- No te hagas Alfonso.
- Bueno, perdón.
- ¿Comemos?
- Veo que tenes hambre.
- Un poco.
- Si, un poco.
Puse la mesa, y luego nos sentamos a comer. Eran fideos con salsa. Estaban riquisimos y la comida de mamá era única, creo que no había comida como la de ella, ni siquiera la mía.
Almorzamos la mayor parte en silencio, de verdad que yo tenía hambre, la clase de hoy había sido agotadora, y necesitaba reponer fuerzas para escuchar al abogado.
- ¿Qué crees que nos va a decir el abogado? - soltó Pedro, restando importancia-
- No lo se, pero por ahí son buenas noticias.
- Eso espero.
- Te juro que yo no aguanto mas. Quiero tener a Luz conmigo, y siento que si sigo siendo su maestra en la academia, cuando se entere me va a odiar.
- No va a odiarte, por ahí le cueste procesar la información de que sos su mamá, pero no va a odiarte.
- ¿Cómo estas tan seguro?
- Porque lo se.
- Solo necesito tenerla conmigo, estar juntos de nuevo, recuperar los años perdidos.
- Yo también lo necesito, creeme que pronto ese va a pasar.
- ¿Cuándo es pronto?
- Muy pronto.
- Confío en vos.
- Y yo confío en vos. - sonrió-
- ¿A qué hora tenemos que ir?
- A las tres y media.
- Bueno, voy a ducharme y vuelvo.
- ¿Puedo ducharme con vos?
- No Pedro, en serio.
Me levanté de la silla, dejando mitad de mi plato de comida, de repente el apetito se me había ido, de solo pensar en las cosas que no tenías que decir el abogado.
Me dirigí a la escalera, y escuchó gritar a Pedro.
- ¿Dale, puedo?
- ¡Que no Alfonso!
- Sos mala.
- Re - le grité cerrando la puerta de la habitación-
Me duche tranquila, y sin prisa.
Pensando en lo que pasaría hoy, había demasiadas cosas para hablar, muchas. Solo espero que pronto empiece el juicio contra Carlos, le saquen a Luz y así poder estar con ella nuevamente. Lo que realmente me preocupa son los golpes, los golpes que él le hace a la nena, porque sé que él le pega, lo se una persona que lo hizo desde siempre, no va a cambiar de un día para el otro. Ni nunca.
Salí de la ducha, y me senté en la punta de la cama, ya estaba cambiada, solo me faltaban los zapatos. De repente suena el teléfono, y por un momento pensé que podía ser Angie ya que le había comentado que hoy iba al abogado, pero me equivoqué.
- Hola Paulita.
Su voz me causó rechazo al instante, otra vez me estaba llamando, quería demostrarme que él tenía el control de todo. Pero pronto eso ya no sería así. Nada iba a ser como él decía.
- ¿Qué queres basura?
- Nada solo quería escuchar lo enojada que estas conmigo.
- ¡Te odio, imbécil!
- Bueno me odias, es un gran paso.
- Ojalá te mueras.
- Con gusto.
- Si, le harías un bien al mundo.
Por un momento quise gritarle sobre los golpes hacía Luz, pero me contuve, porque sabía que se iba a dar cuenta de que ella estaba en la misma academia donde yo trabajaba.
- Si vos lo decís.
- Si, yo lo digo.
- Bueno..
- ¿Qué mierda queres? ¿Para qué llamas?
- Llamo porque tu hermosa hija - dijo con sarcasmo- esta llorando hace como tres horas y no puedo calmarla.
- ¿Qué? ¿Qué le hiciste basura?
- No le hice nada.
- No te creo una mierda.
- Bueno, no me creas. Pero será mejor que la calmes, porque si no yo la voy a calmar y ya sabes como.
- ¡Hijo de puta! Sos una mierda - grité por el teléfono-
En ese momento se abre la puerta de la habitación y entra Pedro, agitado y gritando que pasaba. Cuando me vio con el teléfono en la mano supo lo que realmente estaba pasando. Se sentó a mi lado, y me sacó el teléfono.
- ¿Qué mierda te pasa imbécil? Porque no venís a dar la cara, ya sabes donde podes encontrarnos ¿Qué tenes miedo? Sos un cagón.
- Hola Pedrito, mira quien me habla.
- ¿Qué carajo queres?
- Hablar con Paula.
- No, no vas a hablar con ella.
- Si, porque si no tu hijita va a sufrir.
- ¡Le tocas un pelo a Luz y te juro que te mato! Te lo juro.
- Pedro dame el teléfono.
- No Paula.
- ¡Damelo! Es peor.
- ¡No!
-Hacele caso a ella, yo sé porque te lo digo.
- ¡Hijo de puta! ¡Mierda!
- le saqué el teléfono- Quiero hablar con Luz.
- Antes hay condiciones.
- Condiciones una mierda ¡Pasame con Luz! - grité, nerviosa-
- Okei, okei.
Su voz se alejó del teléfono, y lo escuché hablar con Luz.
- Toma, nena es tu mamá.
- ¿Mi mamá?
- Si sos tonta. Agarra el teléfono.
- Si abuelo.
- ¡Dale!
- Bueno.
- No contas nada porque ya sabes lo que te va a pasar.
- Si.
Escuchar eso me partió en mil pedazos, de solo pensar que él podría pegarle me hacía mal, me destruía por dentro, era la persona mas mierda de todo el mundo.
La voz de Carlos se alejó, y al otro lado se escuchó la voz de Luz, de mi hija, estaba llorando y podía notarlo. Un portazo sonó.
- ¿Mami? - preguntó ella tímida-
- Si, mi amor soy yo.
De repente su voz, sofocada por un sollozo me partió en dos. Y no pude contener las lágrimas, las cuales salieron de mis ojos, una detrás de otra, sin parar.
Continuara:
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Capítulo dedicado a @Eri_PauChaves te amo estiradaaaa.
Mañana subo otro.
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