domingo, 23 de febrero de 2014

Capítulo 27.-


- Pau, calmate. Por favor.
- No puedo, no puedo. 
- Ei.- él tomó mi rostro entre sus manos- Ya se termina, ya esta.
- Lo odio, me enerva verlo ahí y no poder hacer nada. 
- Todo va a estar bien. 
- Tengo mucho miedo.
- No tengas miedo, no va a pasar nada. 
- No te vayas, por favor.
- No me voy a ir. ¿Sí? - me miró a los ojos-
- Si. 
- Acá no es momento para hablar, pero cuando todo termine, vamos a hablar.
- ¿Sobre qué?
- Sobre nosotros. 
- Esta bien.
- Ahora, por favor. Deja de llorar. - dijo secó mis lágrimas con su pulgar- Necesitamos entrar, para saber como termina, ya va a empezar el primer reseco. 
- Si, vamos. 

Volvimos a ingresar en la sala, en el momento en que la jueza decía que habría un reseco. No pudimos hacer mucho allí dentro, ya que teníamos que salir. A Carlos volvieron a llevárselo. Sabía que luego tendríamos que ver la cámara gsell que le harán a Luz, y luego decidirán si vuelve conmigo, o no. 

Salimos de la sala, y nos sentamos en un banco que había allí. 
Fernando nos llamó, y fuimos con él hacía el mismo despacho que habíamos ido hoy temprano. Entramos y nos sentamos. 

- ¿Qué pasa Fer? - preguntó Pedro-
- Bueno ya pasó la primera parte, solo queda ver la cámara gsell de Luz. 
- ¿Y termina?
- Si. Pau tenes que controlarte, por favor, juega en nuestra contra ese comportamiento.
- Perdón, voy a trata de callarme.
- Por favor, solo quedan algunas horas y listo. 
- Ajam.
- ¿Cómo termino la declaración de Carlos?
- Se cabo su propia tumba, nada que no hayan escuchado antes. 
- Mejor.
- Si mucho mejor. 

Salimos del despacho, unos diez minutos después y volvimos a entrar en la sala el reseco ya había terminado. La jueza volvió a ingresa a la sala, y comenzó a hablar. 

- Bueno ambas partes del caso ya declararon, pero aún nos falta la declaración de la víctima. Luz Alfonso se someterá a una declaración a través de la cámara gsell, un método en donde a ella se la ve interactuando con una asistente social, mientras juegan y demás, y ella le comenzará a hacer alguna preguntas. No sabrá que nosotros la estamos viendo, no se enterará de nada. Es un proceso simple y rápido. 

La pantalla de repente se encendió, y allí apareció Luz con una chica, joven, la asistente social. Y podía notar que la conocía porque tenían bastante confianza, estuvo con ella los últimos tres días, por eso no asistió a danza, por un momento me relajé. 
Y ella comenzaron a hablar. 

- ¿A qué venimos acá Cami? - preguntó Luz-
- Venimos a jugar. ¿Queres que juguemos?
- Bueno. - ella entró en la habitación y se sentó en una de las sillitas que había alrededor de la mesa- 
- Mira este juego, es de preguntas sobre nosotras. ¿Queres que juguemos?
- Si. 
- Bueno, yo te hago una pregunta y después vos me haces una pregunta ¿Dale?
- Bueno - ella sonrió- 
- ¿Cómo te llamas?
- Luz Alfonso. - respondió ella- ¿Vos?
- Camila Alvarez. ¿Cuántos años tenes?
- cuatro ¿Vos?
- Veintisiete. ¿Con quién vivís?
- Con mi abuelo. ¿Y vos?
- Sola.
- ¿Sola? - Camila asintió- Fue, yo quiero vivir sola.
- ¿No te gustaría vivir con tu mamá?
- Si, pero ella esta de viaje. -dijo con angustia- 
- ¿Por qué esta de viaje?
- ella se encogió de hombros- No se, mi abuelo me dijo eso.
- ¿Cómo se llaman tus papás Luz?
 - Paula y Pedro. 
- ¿Los extrañas?
- Si, mucho. Quiero que vuelvan.
- ¿Tu abuelo te va dejar verlos cuando vuelvan?
- No sé.
- ¿Por qué princesa?
- Porque ... - ella se calló- No te puedo contar, porque si no él se va a enojar.
- ¿Por qué se va a enojar?
- Porque si.
- ¿Te cuento un secreto?
- Si.
- Camila se acercó a ella y dijo en voz baja- Nadie nos puede escuchar, es un secreto entre nosotras.
- Bueno. 
- ¿Me queres contar?
- Si, pero no le digas a nadie.
- Bueno, no le digo a nadie. 
- Mi abuelo es malo. - dijo ella en voz baja, y a mi se me erizo la piel- 
- ¿Por qué decís eso amor?
- Porque.. - ella agachó su cabeza-
- Ei, linda contame, no le voy a decir a nadie.
- Porque mi abuelo me pega. 

En el momento en que dijo eso, mis lágrimas salieron de mis ojos, y brotaron por mis mejillas sin parar, una detrás de otra, no podía parar, no podía dejar de llorar. Sabía que él era capaz de hacer algo así. 
Me paré y le grité, no me importó nada de lo que pasará.

- ¡Sos una mierda! ¡Sos un hijo de puta! - grité- Te odio ¿Cómo podes hacer algo así? - dije llorando- Me imaginé, no ibas a cambiar nunca. 
- ¡Orden! - gritó la jueza- 
- Ojalá te mueras. - dije-
- Doctor Benitez controle a su cliente.
- Pau - dijo Pedro- Calmate, por favor. 
- Le pega Pedro ¿Te das cuenta? No puedo calmarme. 
- Veni vamos afuera.
- No quiero. 
- Pau, por favor. 
- Esta bien. 

Nos levantamos y nos fuimos afuera. Tenía que tranquilizarme, y además necesitaba escuchar el veredicto y así, en este estado no podía. 
Salimos afuera y él comenzó a hablarme. 

- Pau cálmate. No podes estar así, ya se termina, por favor.
- Le pega Pedro ¿Te das cuenta?
- Lo sé bonita, pero por favor tenes que calmarte.
- Tengo mucho miedo de que no me la devuelvan y que él haga con ella cualquier cosa.
- No, Pau. No va a pasar eso, tranquila.
- No me dejes sola, por favor. 
- Nunca te voy a dejar sola.
- Gracias.
- No me agradezcas, vamos entremos.

Volvimos a ingresa en la sala, la cámara gsell ya había terminado. Y la jueza no se encontraba en su asiento, por lo que me dio a entender, que ya se había retirado para deliberar lo que pasaría. 
Nos sentamos en nuestros lugares, y Fernando nos habló. 

- ¿Dónde estaban chicos?
- Tenía que calmarme.
- ¿Qué pasó?
- La cámara gsell terminó, creo que fue lo mejor que se hayan ido.

- ¿Qué dijo Luz?
- Muchas cosas, que mejor no quiero contarselas, cuando sea el momento deberían preguntarselo a Luz.
- Esta bien. 
- La jueza ya salió para deliberar, volverá en una minutos. 

Tuvimos que esperar a que la jueza volviera con el veredicto.  
Giré mi cabeza y me volví para ver a mi familia, tenían cara de preocupados, pero podía notar esperanza en sus rostros. Les sonreí para tranquilizarlos, y ellos me devolvieron la sonrisa. 
La jueza había vuelto, y volvió a tomar su lugar. 

- A continuación leeré el veredicto respecto al caso. 
Escuchando ambas partes respecto de la víctima y el acusado, entiendo que la señorita Paula Chaves descuidó por unos minutos a su hija pero también entiendo que el señor Carlos Chaves no tuvo porque sacarle a su hija, aunque tenía sus razones como por ejemplo que era una adolescente y no entendía nada de la vida, según palabras de él, pero no tuvo ninguna intención de devolver a Luz a las manos de su madre y su padre cuando ya tenía la edad suficiente, puedo estar segura de que en este momento el señor Pedro Alfonso y la señorita Paula Chaves serían unos grandes padres, por lo que a mi respecta y las pruebas que me trajeron ambas partes, mas la declaración de Luz Alfonso que dejaron claras varias cosas, una de ellas que su abuelo le pegaba y la manoseaba de noche, sin ninguna razón alguna, simplemente por venganza, o por diversión y no tuvo piedad de la víctima cuando le rogó que dejara de hacerlo. 
Por eso este tribunal declara a Carlos Chaves culpable de la expropiación de la pequeña Luz Alfonso con tan solo tres meses de edad, reteniendola con él hasta los cuatro años de vida, y se lo condena a veinticinco años de prisión por discriminación familiar, abuso sexual, maltrato infantil y expropiación de niños. Permanecerá en la cárcel hasta que cumpla su condena, sin ningún privilegio. Y vuelvo a otorgar la tenencia de madre a la señorita Paula Chaves, para que su hija vuelva a vivir con ella después de cuatro años de estar luchando por encontrarla y recuperarla. Sin nada que agregar, el caso queda cerrado. 


Mi corazón comenzó a latir demasiado rápido, por un momento no caía en la cuenta de que mi hija iba a volver conmigo, y de que por una vez en mis veintidos años de vida, la vida me había dado una oportunidad para buscar mi felicidad, mis ojos se llenaron de lágrimas rápidamente, pero tenía una sonrisa en mi rostro. Abracé a Pedro sobre su hombro, y sonreía mientras mis lágrimas seguían cayendo. Mi familia se acercó, y nos comenzó a saludar, no lo podía creer. 
Me separé de Pedro y lo miré a los ojos, sonriendo y noté que sus ojos se encontraban húmedos y algo brillosos. 

- La recuperamos Pau. Esta con nosotros otra vez. 
- No lo puedo creer. - dije riendo-
- Esta en casa de nuevo. 
- Gracias por todo.
- Gracias a vos. 

Nos acercamos a saludar a Fernando para agradecerle por todo lo que había hecho por nosotros, si no fuera por él no habríamos conseguido nada. Recuperamos a Luz gracias a su excelente trabajo. Le agradecimos, y Pedro se quedó hablando con él unos minutos mientras que yo me dirigí a abrazar a mi mamá. 

- Mami. - la abracé lo mas fuerte que pude- Esta conmigo de nuevo, esta en casa. 
- Te dije que iba a volver cono nosotros.
- Si, lo sé. 
- Te amo hija. Te amo mucho. 
- Te amo mami. 
- miré a Flor y ella se rió- ¿Quién te lo prometió? - dijo divertida, y la abracé- Tonta, basta que voy a llorar.
- Gracias, gracias, gracias, en serio gracias. Estas acá conmigo, en un momento super importante para mi, gracias amiga.
- Basta que lloro. - dijo ella con lágrimas en sus ojos- 
- Tonta, te amo amiga.
- Te amo Chaves. 
- Y a vos también princesita de la tía - la alce a Joa en brazos, ella se rió- 
- Te dije que todo se iba a solucionar hermanita. - me dijo Angie-
- Lo sé y te lo agradezco, siempre estuviste conmigo desde que nací y sos lo mas importante que tengo, te amo. 
- Te amo hermosa, y sabía que la vida te iba a devolver a tu hija, porque no te merecías algo así. 
- Y a vos también te amo principito de la madrina - alce a Valentino en brazos- Los amo con toda mi vida, no se imaginan. 
- Me parece que tenemos que ir yendo, nos van a echar de acá. - dijo mamá- 
- Si, creo que sí. 

Nos dirigimos a la puerta del juzgado, Angie se fue con Valentino y su marido. Flor llevó a mamá a casa con Joa. Mientras que yo me quedé ahí esperando a que Pedro me dijera algo, Ana se fue en un taxi. 

- Creo que necesitamos hablar.
- Si, lo sé. 
- ¿Queres que vayamos a mi departamento? - dijo él-
- Como quieras.
- Bueno vamos, creo que vamos a hablar mejor que en un bar.
- Si. 

Me subí a mi auto, y él al suyo ya que habíamos venido por diferentes partes. Lo seguí a Pedro hasta que llegamos a su departamento. 
Bajé de mi auto, él del suyo, y me hizo pasar al edificio. Subimos al departamento, y me dijo que me sentara en el sillón, mientras que fue a buscar un vaso de agua para cada uno. 
Mi cabeza iba a mil por hora todavía no podía reaccionar en que había recuperado a Luz, no lo creía, no estaba en mis planes este tipo de cosas, pero pasó y es lo mejor de todo el mundo. 
Él se acercó y me entregó un vaso a mí. Mientras que se sentaba frente a mí. 

- Bueno.. 
- él interrumpió- Antes escuchame a mí, por favor.
- Esta bien, te escucho. 

Él comenzó a hablar. Y yo pretendía escucharlo atentamente. 



Continuara: 

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