lunes, 24 de febrero de 2014
Capítulo 30. Final.-
Sábado por la mañana, ya me encontraba despierta. Estaba muy ansiosa, y nerviosa a la vez, no sabía si mi hija me reconocería, o no, aunque no creo, solo nos vimos una vez y muy poco. Estaba recostada en la cama, mirando el techo pensando en lo que pasaría hoy, sonreía al pensar en lo que pasaría, ya quería tener a mi hija conmigo, abrazarla y decirle lo mucho que la amaba, que su mamá estaba con ella y que había cumplido con la promesa, porque eso hice simplemente cumplí con mi promesa de traerla de nuevo a casa, y tenerla a mi lado. Otra vez.
Tengo que ir a las cinco de la tarde al juzgado, pero no sé porque me levanté a las nueve de la mañana, definitivamente estaba muy ansiosa por todo lo que pasaría. Sentía felicidad pura, y nada mas que eso.
Sabía que hoy también se iba Pedro, pero decidí que lo mas importante en este momento, era mi hija, y nadie mas que ella, no porque no me importara Pedro, sino porque él decidió alejarse de todo. Y lo entiendo.
Me levanté de la cama, y me dirigí al baño para ducharme, y tratar de estar tranquila. No sabía como Luz iba a reaccionar, tenía miedo de que me rechazará o de que simplemente no quiera verme. Si eso pasaba iba a entenderla porque desaparecí cuatro años de su vida.
Terminé de ducharme, salí del baño, me cambié y bajé para desayunar. Aún nadie se había levantado, y era obvio, las nueve y media de la mañana en Diciembre ¿Quién se levanta a esta hora? Yo no mas. Me preparé el desayuno lentamente y despacio para hacer el menos ruido, no va que se me cae la tapa de la pava en el piso. Casi me muero, pero por suerte las habitaciones están arriba y no se escucha nada, o casi nada.
Desayuné mientras pensaba en hoy. No podía dejar de hacerlo, no sé era mas fuerte que yo.
Mi celular sonó y me había llegado un mensaje. Por un momento pensé que era de Pedro, pero después me di cuenta de que no. Era Fernando confirmando que hoy era a las cinco que tenía que estar en el juzgado. Le respondí el mensaje diciéndole que estaba bien. La verdad que ahora lo único que quería era estar con mi hija nada mas. No creo que pueda aguantar hasta las cinco de la tarde.
Pasó la hora, las diez y media y estas mujeres seguían sin levantarse, yo no entendía como podían dormir tanto ¿O yo era la anormal que dormía poco? La verdad es que no lo sabía, pero no me importaba.
Se hicieron las once de la mañana y por fin escucho que alguien baja de la escalera, miro para ver quien era y mamá. Me mire y se sorprende al ver que estaba despierta desde tan temprano.
- Buen día hija.
- Hola ma.
- ¿Qué haces despierta?
- No podía dormir.
- Si, me imagino. ¿Ansiosa?
- Muy, nerviosa también. No puedo mas.
- Tranquila hija, lo mas difícil ya pasó. Ahora solo queda el mejor paso.
- sonreí- Si. Me siento tan feliz, te juro.
- Lo sé hija, y te mereces estarlo.
- Gracias mami.
- No me agradezcas, siempre voy a estar con vos.
- En serio gracias.
- De nada hija. ¿Y Pedro?
- Pedro nada, supongo que se estará yendo ya, sino es que ya se fue.
- ¿Por qué no hablaste con él?
- Porque no. Él quiso que nos tomaramos ese tiempo. Ya esta, él se fue, yo estoy bien. Listo.
- No estas bien, y se te nota.
- No, no lo estoy. Pero no puedo hacer otra cosa.
- No puedo decirte mas nada hija.
- No importa mami, ya esta. Ahora solo quiero centrarme en Luz. Y en nadie mas.
- Si, eso me parece bien. ¿A qué hora tenes que ir?
- A las cinco en el juzgado.
- Bueno me parece que te faltan unas horas.
- Si, lo sé. - reí-
................
Por fin se había hecho la hora, por fin había llegado el momento en que vería a Luz. Me sentía la mujer mas feliz del mundo, quería abrazarla, besarla, mimarla. Ya no aguantaba mas.
Me encontraba yendo al juzgado, allí me encontraría con Fernando quien me hablaría de algunas cosas y luego me encontraría con Luz. Llegué. Bajé del auto, y entré. Lo vi a Fer, quien me preguntó por Pedro y le expliqué así muy a la ligera lo que había pasado, tampoco quería entrar en detalles. Él me hablo, me explicó lo que iba a hacer, me hizo firmar los papeles de la tenencia de Luz y luego me hizo pasar a un cuarto, allí es donde llevarían a Luz. Me senté en un sillón, y esperé.
Pasaron cinco minutos, los cinco minutos mas largos que viví en toda mi vida. Se abrió la puerta, y entró Luz de la mano de Fernando.
No lo podía creer, mi hija, mi nena estaba conmigo otra vez. Ella me sonrió al instante y corrió hacía mí , con sus brazos abiertos. Yo me bajé del sillón y me arrodillé en el suelo para estar a su altura, cuando llegó a mi, y apoyó su cuerpo contra mi pecho la abracé lo mas fuerte que pude, y ella rodeo mi cuello con sus brazos. Noté que Fernando se había ido, estábamos las dos solas. Las dos juntas nuevamente.
No podía soltarla, no quería hacerlo. De repente mis ojos se empaparon de lágrimas, y estas cayeron sin parar una detrás de otra. No podía dejar de pensar en todo lo que estaba viviendo. No lo podía creer, mi hija, mi Luz estaba conmigo de nuevo. Y era inexplicable, algo que solo se sentía, era la felicidad completa que te daba un hijo.
La solté y la miré a los ojos. Esos ojos verdes, grandes que me transmitían felicidad, que me decían que ella también estaba feliz por lo que estaba pasando, me transmitían amor y nada mas que amor sincero y puro. Ella me sonrió. Llevaba un vestido lila con unas sandalías blancas, que combinaban a la perfección.
- ¿Por qué lloras mami? - su pregunta me hizo reír.-
- Porque estoy feliz, porque estas acá conmigo de nuevo.
- Te extrañe mucho.
- Yo también princesa, no te imaginas cuanto.
- ¿Y papá?
- Papá se tuvo que quedar allá, pero va a volver prontito.
- ¿Si?
- Si, te lo prometo.
- Bueno. - sonrió- ¿Ahora ya voy a vivir con vos?
- Si mi amor.
- ¿Las dos juntas? ¿Cómo me lo promestiste?
- Si, como te lo prometí. ¿Adivina qué?
- ¿Qué?
- La abuela también vive con nosotros.
- ¿En serio? ¿No es mala no?
- No, no es mala. Ella te quiere mucho, y te esta esperando en casa.
- Quiero verla.
- Ella también te quiere ver, te esta esperando hace mucho.
- volvió a sonreír- ¿Sabes qué mami?
- ¿Qué princesa? - recogí un mechón de su cabello lacio y rubio-
- Estudio baile, en una academia.
- ¿Ah sí? - dije con interés y la miré a los ojos-
- Si, mi seño se llama Verónica, pero ahora esta enferma y tengo una seño que se llama Pau... - ella se quedó pensando y yo reí- Vos sos la seño Paula.
- Si hermosa.
- Entonces volviste hace mucho del viaje.
- No, volví hace poquito, pero no te podía decir que era tu mamá.
- ¿Por qué?
- Ahora es complicado de explicar, pero cuando seas grande mamá te va a contar todo lo que quieras saber.
- Ya soy grande mami. - replicó ella-
- ¿Ah sí?
- Si.
- No, todavía sos mi beba. - la abracé y ella se estiró sobre mi brazo derecho y yo comencé a hacerle cosquillas-
- Mamá basta. No. Por favor, no aguanto las cosquillas.
- Bueno, perdón, perdón.
- Mami, listo.
- Bueno mi nena grande.
- Basta. - dijo haciéndose la enojada- ¿Voy a seguir yendo a la academia?
- Obvio bonita, además esta el festival ¿O no?
- ¡Si! - gritó ella con emoción-
- Por eso. No vas a dejar de ir a la academia.
- ¿Vos vas a bailar también?
- No sé.
- Dale, mami, dale. Baila, por favor.
- Mmmm.
- Porfa, porfa.
- Con una condición.
- ¿Qué condición?
- Que me des un beso acá. - señalé mi mejilla izquierda- y un beso acá - señalé mi mejilla derecha-
- Bueno. - dijo ella y besó ambas mejillas- Listo ¿Ahora vas a bailar?
- Si, ahora voy a bailar.
- Si. - dijo y me abrazó- Te amo mucho mami.
- Yo también te amo hija. Muchisimo, nunca te olvides de eso.
- Nunca mami.
Mi hija era mi todo, era mi cien por cien, era mi vida entera, mi felicidad. Ella podía cambiar mi humor en un segundo, a pesar de que no la tuve conmigo estos cuatro años de su vida, sé que voy a hacer hasta lo imposible para que tenga la infancia que se merece como cualquier nene de su edad. No me importa por quien tenga que pasar, y a quien tenga que dejar atrás, mi hija valía todo y no iba a dejar de sufriera por nada, ni nadie. Si, en algún momento iba a crecer y saldría al mundo, pero ahí voy a estar yo para apoyarla y aconsejarla en todo, no soy la mejor madre del mundo, pero puedo ser la madre que ella necesita.
Salimos de aquel lugar y nos dirigimos a la plaza, necesitaba pasar tiempo con ella, estar a su lado, escucharla, y mimarla. Simplemente quería que fuera feliz y era lo que iba a tratar de lograr, así me cueste la vida. Por fin entendí que mi vida solo sería vida si estaba a su lado.
Estuvimos bastante rato en la plaza, hasta que oscureció y se hicieron las nueve y media de la noche. La alce en brazos ya que ella estaba muy cansada, y a los pocos minutos se durmió sobre mí. La senté en el asiento de atrás, abroché su cinturón y emprendimos camino hacía casa.
Cuando llegamos, volví a alzarla en brazos, ella aún seguía dormida, mi nena había pasado por muchas cosas hoy, y en los últimos días. Entramos en la casa, mamá estaba mirando una película en el living con Flor, mientras ella hacía dormir a Joana en sus brazos. Las saludé con la mano, y les dije en voz baja que Luz estaba dormida, y que iba a llevarla arriba, a su cuarto. Aunque la primer noche iba a dormir conmigo, de eso no tenía dudas. No lo pude hacer cuando ella era bebé, lo voy a hacer aunque sea una noche. Entré en el cuarto que era de Angie y las cosas de Flor estaban ahí, mañana iba a matarla, cerré la puerta y me dirigí a mi habitación, abrí la cama y la recosté sobre ella, sin antes sacarle las sandalías. Al dejarla en la cama, ella se movió un poco pero no tanto, y siguió durmiendo.
Me senté a su lado, y comencé a acariciar su cabello, al fin mi hija estaba conmigo, me había costado mucho, lágrimas, esfuerzo, peleas pero lo conseguí y la consecuencia de eso, es que hoy ella estaba acá a mi lado, y sería la primera de muchas otras noches que dormiríamos juntas. Decidí cambiarme y luego ir a la cama para acostarme a su lado. Ella abrió sus ojitos cuando siento el movimiento.
- Hola princesa.
- ¿Ya es de noche?
- Si, mi amor.
- ¿Vas a dormir conmigo mami?
- Si, ¿Me dejas?
- Si, así no tengo sueños feos.
- Hoy no vas a tener sueños feos, yo estoy con vos.
- Bueno.
Yo me acomodé a su lado, y ella se puso de costado, pasando su brazo por encima de mi vientre, y apoyando su cabeza sobre mi pecho. A los pocos segundos volvió a cerrar sus ojitos.
Yo no podía dejar de mirarla, de acariciar su cabello, de decirle lo mucho que la amaba y lo feliz que me hacía tenerla conmigo.
Por fin mi vida estaba cambiando y para bien.
- Descansa bonita. Te amo.
Besé su frente, ella hizo una mueca como de sonrisa, y por fin logré cerrar mis ojos.
La felicidad no era completa, pero ella hacía que lo fuera, y eso no iba a cambiarlo nadie. Me costó llegar a donde hoy me encuentro, pero valió la pena sortear cada piedra que la vida me puso en el camino, para encontrar por fin la felicidad, de una vez por todas.
Continuara:
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Capítulo final.
No desesperen, no termino falta el epílogo.
Si comentan no me enojo eh ..
Capítulo FINAL dedicado a mi hueca hermosa, delfín te amo @PyP_LoveTrue kjfbskdfnnjsk <3
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Ayyy me encantoo, quiero masss, ojala que pepe vuelva, quiero leer ya el epilogoo!!!
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