martes, 25 de febrero de 2014

Epílogo. Parte I.-


Habían pasado dos días de que Luz había vuelto conmigo. 
Ella había vuelto a la academia, ya todos sabían que era mi hija, no podía ocultarlo y además era muy obvio. Faltaban solo dos días para el festival, estaba nerviosa, ansiosa, feliz. 
Y hacía exactamente dos días que no sabía nada de Pedro, esto ya me estaba alterando, no podía no saber nada de él, no podía no pensar en él, era mas fuerte que yo, si él había decidido que nos separemos, pero todo lo que vivimos juntos no se compara con una separación de mierda por una simple pelea. Entendía los motivos por los cuales él se había enojado, pero no podía soportar el solo hecho de tenerlo lejos. 

...........

Eran las tres de la tarde Luz estaba en el living, jugando con Joana. Mientras que mamá se encontraba en la cocina haciendo una torta, y Flor y yo charlábamos. Era un día normal como cualquier otro. No podía pedir mas de lo que ya tenía. 
Sonó el timbre de casa y me pare a abrir la puerta. Me parecía raro porque no esperábamos a nadie, pero por ahí era Angie, siempre venía de visita sin avisar. 
Pero cuando abrí la puerta me di cuenta de que no era Angie, y de que no se parecía en nada a ella. No lo podía creer, mis ojos no creían lo que estaban viendo, no lo imaginaban. Pero era real, y estaba pasando. 
Pedro estaba en el umbral de mi casa.
Había vuelto. 

- ¿Qué haces acá? - le dije- 
- Perdón, perdón, perdón. Fui un imbécil, un inmaduro que solo pensó en él. Perdón, me equivoqué al pensar que podía vivir sin vos, soy una tarado. Elegí mi trabajo antes que a ustedes y me arrepiento. Perdoname por favor.
- ¡Paula perdona a ese chico de una vez! - dijo Flor, me di vuelta y todas estaban presenciando la escena de Pedro y mía- 
- Sh, cállate nena. - ella rió- 
- ¡Papi! - gritó Luz y saltó a sus brazos- Volviste, mamá dijo que ibas a volver muy pronto.
- Si mi reina - él la alzo en brazos, besando su mejilla- volví, y no pienso irme a ninguna parte. - dijo, mirándome a los ojos- ¿Me perdonas? 

Ver a mi hija en los brazos del hombre al que amo con toda mi vida, hizo que me diera cuenta de que tenía dos razones para vivir, de que mi mundo solo era mi mundo si estaba con ellos, de que a pesar de todo estamos juntos de nuevo. 
Y eso era lo que me hacía muy feliz. 
No lo dudé un segundo mas, y me lance a sus brazos, sin pensarlo. Lo besé en los labios, un beso que anhelaba hacía muchisimo, un beso que significa lo importante que él era en mi vida. Por un momento llegué a pensar que la vida era tan injusta conmigo, que no me lo devolvería mas, pero cambié de opinión. 
Continue besándolo, con pasión, con amor, con ternura. Mientras nuestra hija se encontraba en sus brazos. La abracé a ella también, hasta que empezó a decir algo.

- ¡Puchi, que asco! - nos dijo y nosotros la miramos, y luego nos miramos nosotros- 
- No sé lo que estarás pensado, pero yo sí. - dije-
- Yo también. 
- ¿Qué cosa?
- ¿A la cuenta de tres?
- Uno.
- Dos.
- ¿Qué pasa?
- Tres. - y besamos sus mejillas, uno a cada lado, y ella se resistía y nos empujaba con sus manitos- 
- Basta mamá. ¿Papá vos también? ¡Basta, no! 
- Mamá te va a dar todos los besos que ella quiera.
- No.
- Si.
- Y papá también.
- Papi no, los besos se dan las nenas.
- No, mira yo soy nene y le doy besos a tu mamá. - besó mis labios-
- No quiero ver - ella tapó sus ojos, con sus manos y reímos-
- Cuando dijiste que volverías, no pensé que iba a ser tan rápido.
- Solo me tomó unos cuantos minutos pensarlo. Creo que fue mas largo el viaje.
- ¿Y qué va a pasar con tu trabajo?
- Les dije que si me querían tendrían que hacerme trabajar a través de la computadora, y sino que me despidieran.
- ¡Pedro!
- Bueno, yo no iba a alejarme de ustedes por un trabajo. 
- Eso amo de vos.
- ¿Qué cosa?
- Como cuidas a las personas que te importan. 
- Te amo mucho. - dijo él- Y a vos también te amo princesa de papá, aunque no quieras que te de besos.
- Yo también te amo mi amor. - le dije y besé su mejilla-
- Yo los amo los dos, pero no me den besos, eso es de nenas chiquitas. Y yo ya soy grande.
- Claro, claro.
- Si, Pedro ella es grande. 
- Bueno entonces estas grande para los regalos.
- ¿Me compraste un regalo?
- Bueno, sí. Pero vos decís que ya sos grande.
- Mentira no soy grande. Todavía soy chiquita ¿O no mami?
- reí- Si mi amor.
- ¿Viste papi? Yo soy chiquita.
- él rió- Bueno esta bien, veni vamos a buscar tu regalo.
- ¿Qué es?
- Una sorpresa, ahora lo vas a ver. 
- Si. 

Nos dirigimos al auto de Pedro, donde allí se encontraba el regalo que le había comprado a Luz, de Pedro podía esperarme cualquier cosa, así que nada me sorprendería. 
Llegamos al auto, el bajo a Luz de sus brazos, y sacó una caja del asiento de atrás. La colocó en frente de nuestra hija, y la apoyó en el suelo. 

- Este regalo va de parte de mamá y yo.
- ¿De los dos?
- Si, ojalá te guste.
- ¿Qué es?
- Abrilo.

Ella abrió la caja, y yo no podía creer lo que había dentro. 
Una perrita golden, Pedro le había regalado una perra. Me esperaba cualquier cosa menos esto. 

- ¡Una perrita! ¡Que lindo! - gritó Luz, mientras la perrita se lanzaba sobre ella, era muy chiquita, así que no le haría daño- Gracias. - y comenzó a correr por todo el jardín, jugando con la perrita- 

Yo me di la vuelta y quedé frente a Pedro, a unos cuantos centímetros. Rodee su cuello con mis brazos. 

- Volviste muy rápido.
- No podía estar sin vos. Sin ustedes.
- Yo no dejaba de pensar en vos ni un segundo, me carcomía la cabeza pensando en que estabas con otra mujer.
- Vos sos mi única mujer. Son mis únicas mujeres.
- ¿Para toda la vida?
- Para toda la vida. 
- Te amo Pedro.
- Yo también te amo, mucho. 

Volvimos a unir nuestros labios, en un beso suave, tierno y lleno de amor. Nos besábamos con dulzura, demostrándonos todo el amor que sentíamos el uno por el otro, sinceramente extrañaba estar así con él, no había nada mas lindo que esto. 

Unos minutos después, la perrita comenzó a saltarnos, y nosotros nos separamos. Vi a Luz venir corriendo detrás de ella.

- Hija despacio.
- Si mami. - llegó a donde estábamos nosotros-
- ¿Y cómo se va a llamar la perrita?
- Laila. 

- ¿Y por qué Laila?
- ella se encogió de hombros- Mmm, no sé. Me gusta ese nombre. 
- A ver, llamala. Así ya empieza a saber como se llama. 
- ¡Laila, vení! - ella la llamaba, aún la perrita no hacía mucho caso era muy chiquita-
- Ya prontito se va acostumbrar a su nombre.
- Si, - Laila salió corriendo y Luz detrás de ella-
- ¡Despacio Luz! - le grité-
- Si ma. 

Pero ella hizo como si nada, y siguió corriendo detrás d la perrita, jugando y riendo.
Amaba ver a mi hija tan feliz, no me voy a arrepentir nunca de haberla tenido, era la persona mas hermosa en este mundo, y yo era feliz gracias a ella.



Continuara: 

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Hola bueno, el nombre de la perrita va en honor a @Silypaupasion Para vos Lailaaaaaaaaaaaaaaaaa, estas en la nove, sos famosa ahno. Te quiero milll. <3 

2 comentarios:

  1. Ayyyy me mori de amorrr, decime que hay segundo epilogo, por favo, ya te dije 100 veces que me encanta tu nove, me encanta como escribis, y te lo vuelvo a decir otra vez mas, que lindo que esten unidos otra vez!!!

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  2. Jajajajajajaja Ay boluda yo queria participar como sea en la novee! Que honor! Te quiero millones Pombo! PD: Te convenia que se arreglen o te quemaba la casa!

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