viernes, 21 de febrero de 2014

Capítulo 24.-


Jueves por la tarde, eran las cinco y media. Me encontraba en casa, con Flor, charlando haciendo algunas cosas, mientras que Joa dormía. Mañana era el juicio contra Carlos, y ya hacía tres días que no hablaba con Pedro, necesitaba saber como estaba, que hacía, donde estaba. Tenía miedo, pero sabía que estaba bien, y con Ana porque no iba a dejar tirada a su mamá en la calle, yo no lo haría. 
Mamá había salido a comprar, así que no estaba. 

- ¿Y Pau como estas para mañana?
- ¿Sinceramente?
- Si se puede. 
- Mal, no quiero que sea te juro. Esperé mucho tiempo este día.
- Y llegó.
- Si, pero no de la manera que yo esperaba.
- Lo sé, pero por lo menos llegó, y tenes que agradecer que Pero va a ir.
- Si, pero me hubiera gustado que estuviera conmigo. 
- Va a estarlo, no como vos queres. Pero va a estarlo. 
- Lo sé. 

En eso suena mi celular, y atiendo. Por un momento pensé que era Pedro, pero después me di cuenta que no. Era Fernando, seguramente era para avisarme la hora en que tenemos que estar en el juzgado.

- Hola.
- Hola ¿Paula?
- Si, si soy yo. 
- Paula, habla Fernando.
- Si, si me imagine.
- ¿Cómo estas?
- Bien, ¿Y vos?
- Bien, gracias por preguntar.
- De nada.
- Te llamaba para decirte lo del juicio.
- ¿A qué hora es?
- Hay que estar en el juzgado a las once de la mañana porque el juicio empieza a la una de la tarde.
- Ah, esta bien. 
- ¿Venís con Pedro no?
- Si. - dije con angustia-
- Bueno, mañana les explico todo. 
- Esta bien, no hay problema.
- Listo, nos encontramos en la puerta del juzgado.
- Okei.
- Chau Paula.
- Nos vemos. 

La comunicación terminó. Y yo miré a mi amiga con cara de disgusto. 

- ¿El abogado?
- Si.
- ¿Qué te dijo?
- Mañana a las once el el juzgado, el juicio empieza a la una. - dije nerviosa-
- Ey -dijo acercándose a mí- Tranquila boba, va a estar todo bien.
- Necesito un abrazo.
- Y acá esta la mejor amiga de todo el mundo para dartelo. - ella me rodeo el cuello con sus brazos, y yo comencé a llorar en su hombro- No llores idiota, que voy a llorar yo.
- Perdón, es que.. 
- No pasa nada. Si lloro es tu culpa.
- Bueno. - reí entre lágrimas- 
- ¿Y qué vas a hacer?
- ¿Con qué?
- Tenes que avisarle a Pedro ¿O no?
- Si.
- Llamalo. 
- No va a atender.
- Si no intentas. - se escuchó un llanto desde arriba, era Joa que se había despertado de su siesta- Bueno, voy a ver a mi hija. Mejor que cuando vuelva hayas hablado con Pedro.
- Si mamá.
- Así me gusta. 

Ella se fue, y yo me quedé ahí pensando en que hacer, si llamar a Pedro o no llamarlo. De alguna manera tenía que comunicarle lo del juicio, pero era mucho mas fácil por mensaje, aunque sería mejor llamarlo. 
Decidida, busqué su número. Pulsé el botón de llamar. Sonó una, dos, tres veces y saltó el contestador. Era obvio que no iba a atenderme. Volví a llamar, pero sucedió lo mismo. Decidí mandarle un mensaje. 

- "Hola Pedro, solo te llamaba para decirte que tenemos que estar en le juzgado a las 11 de la mañana, el juicio empieza a la 13" 

Espere su respuesta la cual no llegó rápidamente, pero llegó. 

- "Bueno, gracias por avisarme. Nos vemos" 

¿Algo mas cortante que esto? No podía ser. Y seguramente su mamá le fue con algún cuento, y ahora seguramente esta mas enojado conmigo. 
Esto me hacía realmente muy mal, no podía estar separada de él, pero se ve que él si. 

Flor bajo de la habitación con Joana en brazos. 

- ¿Y? ¿Lo llamaste?
- Si, pero no me atendió.
- ¿Volviste a llamar?
- Llamé de nuevo, pero no me atendió. Le mandé un mensaje y me respondió de la forma mas cortante que existe. 
- Yo lo voy a ir a buscar a Pedro, es un idiota.
- No, que vas a hacer. ¡Estas loca! - le grito- No vas a ir a buscarlo, dejalo, él no quiere hablar conmigo, es simple.
- No puedo hacerte esto. Si le mentiste, pero tiene que darse cuenta.
- Es grande y sabe lo que hace.
- Si, yo también soy grande y sé lo que hago. Y lo que él hace es una estupidez. 
- Basta Flor, ya esta. No quiere verme, ni hablarme, ni nada. Listo. 
- Cuando vuelva, ahí me va a escuchar a mí.
- reí- Como digas. 
- Si, como digo. 

Nos reímos de la situación. Mi amiga era la mejor de todas. 
Nos quedamos charlando un rato mas, mientras que ella le daba la mamadera a Joa, yo comencé a preparar la cena. 

- Chaves cocinando, esto no se ve siempre.
- Obvio que no, generalmente lo hace mamá, pero bueno..
- Como vine yo, lo haces vos.
- Sin dudas.
- rió- ¿Qué vamos a comer de rico?
- ¿Qué queres que te cocine?
- Bueno si me preguntas así..
- Mejor no me respondas.
- reímos- Tenes miedo de lo que te diga.
- Si. Tus comidas puede llegar a ser muy raras.
- Puede ser.
- Viste.

Mamá volvió de comprar, trajo unas cuantas compras del supermercado. Mientras ellas ordenaban lo que trajo, yo me dediqué a la comida. Milanesas a la napolitana con puré, algo rápido y fácil. A mi mucho no se me daba el tema de la comida. 

Pasó la hora y nos sentamos a cenar. Como habíamos hecho la noche anterior. 
No podía no admitir que me gustaba estar con ellas, la pasaba bien y me hacían reír mucho. Creo que podría vivir toda mi vida con ellas, no sé, mi mejor amiga era todo. Volver a tenerla acá conmigo, a mi lado, en el peor momento para mi, era lo mejor del mundo. 

Cenamos entre risas, y alguna que otra anécdota de Flor, y de mamá con sus amigas del club. Me reía, y hacía chistes, pero en el fondo solo pensaba en mañana, y en el juicio. 

Mi vida cambiaría a partir de mañana. 
¿Por completo?
No lo sabía. 



Continuara: 

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Bueno, no sé que.. 

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