miércoles, 31 de julio de 2013
Capítulo 49-
Ya las horas habían pasado. Era de noche. Había oscurecido bastante, eran las nueve y media de la noche. Mi papá, como siempre no estaba en casa. Ángeles estaba trabajando, volvía a las diez mas o menos. Estaba sola con mi mamá.
Tenía hambre, pero no quería bajar a comer algo, y encontrarme con ella. La verdad era que no podía ver su cara, ni siquiera escuchar su voz. Pero tenia que bajar, moría, literalmente de hambre.
Bajé las escaleras. Había silencio. Demasiado. No había nadie en la casa, solo nosotras dos. Me dirigí a la cocina, para prepararme algo rápido para comer. Pasé por el comedor y ella estaba sentada en la mesa, mirando la televisión y comiendo. Nunca en su puta vida iba a decirme "Hija veni a comer conmigo" Jamás. Pasé a su lado, pero no me importo mucho lo que estaba haciendo.
Me miró a los ojos. Yo le sostuve la mirada, pero luego ella la bajó. Fui a la cocina. Me preparé un sandwich de jamón y queso. No tenía mucha hambre, ahora, en este momento. Ella me había cerrado el apetito.
Volví a pasar por el comedor, con el sandwich y un vaso de agua, ella volvió a mirarme, pero esta vez ella me llamó.
- Pau ¿Podemos hablar?
- No tengo nada que hablar con vos.
- Por favor. Solo son unos minutos.
- Cinco.
- Esta bien.
- me senté en la silla frente a ella- ¿Qué pasa?
- Quiero hablar de lo que tu papá decidió para vos.
- ¿Qué?
- Lo del cambio de colegio.
- Mira si me vas a decir que me cambia porque es por mi bien, y por toda esa mierda. La verdad que no tengo ganas de escucharte.
- No. No voy a decirte eso.
- ¿Entonces qué?
- No me trates mal. Yo no te trato mal.
- ¿Qué no me tratas mal? ¿Queres que te enumere las veces que me trataste mal?
- No Pau, yo ..
- ¿Vos qué? ¿No te acordas esa vez que me gritaste? ¿Y esa que me encerraste en el cuarto cuando tenía cinco años? ¿Y cuándo no me diste de comer, porque te enojaste? ¿Cuándo no me miras? ¿No me hablas? ¿Cuándo me pegaste? ¿Cuándo me dijiste que era un imbécil? ¿Qué no servía para nada? Sos una mierda mamá. Hasta me da asco llamarte mamá, no puedo creer que seas así conmigo. No lo entiendo. Soy tu hija. Tu hija. ¿Qué te hice yo para que me trates así? ¿Para qué no me hables? Me tuviste nueve meses dentro tuyo, y ni siquiera un poco de amor me diste desde que nací. Nunca.
- Pau yo no lo hago porque quiero. O porque no me guste. No se ser madre, nunca lo fui.
- ¿Y con Ángeles? Ella no pasó todo lo que yo estoy viviendo ahora. Nunca lo pasó, y nunca va a pasarlo. No lo entiendo.
- Es complicado. Difícil de explicar.
- ¿Por qué? Simplemente ¿Por qué no me lo decís? ¿No me decís que pasa? Siempre te voy a odiar. Toda mi vida. Nunca estuviste conmigo.
- ¡No lose! ¡No se porque hago esto! Entendeme. Tu papá...
- ¿Y a mí quién me entiende? Siempre soy yo la que tiene que entenderlos. ¿Y a mí? Así no son las cosas.
- Ya lose. Y quiero pedirte perdón por eso.
- Un perdón no alcanza. Nunca va a ser suficiente, después de todo esto.
- Lose. Pero necesito pedirte perdón.
- Un día viniste a mi cuarto ¿No se si te acordaras? Y me dijiste "Si, yo estoy arrepentida. Quiero empezar de nuevo, y pedirte perdón" Y al otro día me pegaste ¿Te acordas?
- Si.
- Ya no puedo creerte nada. Nunca.
- ¿Por qué no?
- ¿Y encima me preguntas por qué? Sos cualquiera. -me levanté para irme-
- Espera. -me agarró de la muñeca-
- Soltame.
- No. Por favor, sigamos hablando.
- ¿Queres hablar todo lo que no hablamos en estos años? Yo no. Así que no me jodas.
- Hablame bien al menos.
- ¡No te hablo bien nada! Te odio, era hora de que lo sepas.
- Por favor Pau. Quiero que estemos bien.
- Bueno. ¿Vos queres que estemos bien? Yo quiero tantas cosas. Y no puedo conseguir ninguna.
- ¿Cómo cual?
- No voy a contarte mis cosas. No me jodas. Y soltame, me estas lastimando.
- Perdón. -me soltó-
- Mira. Si queres que empecemos de nuevo, por lo menos habla con papá para que no me cambie de colegio.
- No puedo hacer eso.
- ¿Ves? Estas cosas son las que me hacen no quererte.
- Pero entende. No puedo ir a decirle eso a tu papá. Me va a matar.
- ¡Claro! A vos te va a matar. ¿Entonces a mí? No puedo creer que seas así conmigo. Soy tu hija, por lo menos algo sentí por mí. Algún sentimiento.
- Siento algo por vos.
- ¿Qué? Decímelo. Porque la verdad que nunca me lo demostraste ..
- Es que no se, que es lo que siento.
- ¿No sabes? Estamos cada vez peor. ¿Sabes qué? No me jodas. Hace tu vida, yo la mía, como lo venimos haciendo hasta ahora, y creo que a las dos nos sale bien.
- No por favor.
- ¡Basta mamá! Ya me canse de todo. No me molestas mas. Dejame sola.
- Paula..
No le di importancia a lo que ella me había dicho. Subí las escaleras corriendo. Con mis lágrimas cayendo. Pero no eran lágrimas de tristeza, eran lágrimas de bronca, de furia, de dolor. Lágrimas que transmitían y largaban todo esa bronca que tenía dentro mío.
Me encerré en mi habitación. Sinceramente, en este momento era en el único lugar donde quería estar, donde me sentía protegida. A veces no quería estar encerrada ahí, pero ahora era mi refugio de toda la mierda que me rodeaba.
Me dejé caer en la cama, boca abajo. Mis lágrimas seguían cayendo. Todavía no entendía (nunca iba a hacerlo) el porque el odio de mis padres hacía mí. ¿Por qué no me querían? ¿Por qué no me cuidaban como a una hija? ¿Me pegaban así porque si? ¿O tenían un motivo? ¿Por qué mi mamá no me hablaba? ¿Qué le había hecho? ¿Había hecho algo malo? ¿Qué cosa? No lo entendía. Se supone que los padres son las primeras personas que te brindan todo su cariño, su amor, sus mimos. Pero conmigo eso no pasó. Conmigo nunca iba a pasar. Jamás recibí un abrazo. Un beso de ellos. Una caricia. Nunca. Y nunca iba a recibirla. ¿Quién estuvo conmigo? Ángeles. ¿Quién me cuidó? Ángeles ¿Quién me hizo sonreír? Ángeles. ¿Quién me protegió? Ángeles. ¿Quién me crió? Ángeles. ¿Quién me hizo reír, me hizo una caricia? Ángeles. ¿Quién es? Mi hermana. Mi hermana la persona que se supone que es con la que te peleas, discutís, jugas de manos. Pero también te reís, lloras, sonreís todo el tiempo. ¿Y por qué? Porque era mi hermana. Pero ocupaba (o realizaba) el lugar de madre.
La comida estaba ahí, apoyada en mi mesita de luz, pero se me había cerrad el estómago. Esa discusión con mi mamá me había quitado el hambre. Y por ende no tenía ganas de comer, no iba a hacerlo. Ni siquiera me pasaba un solo trago de agua, nada. Tenía un nudo en la garganta, que me impedía que tragase cualquier cosa que pusieran frente a mi cara.
Las horas pasaron y yo seguía en la misma posición que hacía horas atrás. Eran las doce de la noche, pero tampoco tenía sueño. No podía dormir. Le había dicho a Pepe que hablaríamos hoy, y eso fue lo que hice. Agarré mi celular. Y lo llamé.
- Hola Pau.
- Hola amor.
- ¿Cómo estas bonita?
- Mal.
- ¿Qué te pasó? ¿Te pegó de nuevo? Voy a tu casa.
- No -reí- Discutí con mi mamá.
- Ah. Igual no entiendo tu risa.
- Me causa como me cuidas y te preocupas por mí.
- ¿Te parece gracioso? A mí no señorita.
- Bueno, perdón.
- rió- ¿Qué pasó?
-La discusión de siempre. Me dijo que quería empezar de nuevo. Pero terminamos en lo mismo.
- ¿Y si le das una oportunidad?
- No se Pepe. No me convence. Siento que va a seguir siendo igual. Con mi papá en la casa, ninguna puede hacer nada.
- ¿Pero el problema es tu papá?
- Si. Siempre lo fue. Pero no entiendo porque ella no me habla. No lo entiendo.
- ¿Por miedo? Por ahí es eso. No se gorda. Tendrías que hablarlo con ella.
- No puedo hablar con ella. Siempre que hablamos, terminamos discutiendo.
- Tranquila bonita. Te entiendo.
- Sos el único.
- No digas eso.
- Es así, ni siquiera, ahora ni mi hermana me entiende. Todos pretenden que yo los entienda, pero ellos nunca se van a poner en mi lugar. Jamás. -dije con lágrimas en mis ojos- Y me da bronca, porque yo también tengo sentimientos.
- Tranquila mi amor. Tu hermana si te entiende, pero ahora esta con sus cosas. Que se yo. Te entiendo perfecto, de verdad.
- Te juro que no puedo mas.
- Tranquila bonita. Todo va a estar bien.
- Eso espero.
- Si, te lo aseguro.
- Gracias en serio. Y perdón por llamarte ahora.
- No te preocupes, estaba esperando tu llamado.
- ¿Si?
- Si, como me habías dicho.
- sonreí- Me alegra.
- ¿Mañana nos vemos?
- Si obvio. No voy a faltar mis últimos días.
- No digas así. Nos vamos a seguir viendo. Te lo prometo, no nos vamos a separar.
- No puedo decirlo de otra manera, es así aunque no quiera. Obvio que nos vamos a ver.
- Si, te lo aseguro. Aunque sea en secreto.
- Si. Me gusta la idea de secreto.
- ¿Ah si? Lo que uno se entera.
- reí.- Bueno, todavía hay cosas que no sabes de mí.
- ¿Y cuándo pensas contármelas?
- Pronto, en serio.
- Entonces archivo ese pronto.
- Bueno esta bien.
- Pau.
- ¿Qué Pepe?
- ¿Todavía tenes esa idea en la cabeza de un día escaparte y no volver por unos días?
- Siempre la tengo presente.
- ¿En serio?
- Si. Y la voy a seguir teniendo.
- Ah bueno.
- ¿Por?
- No por nada.
- Por nada no. ¿Qué tenes en mente Alfonso?
- ¿Yo? Nada.
- Vos estas planeando algo, y me intriga saber que es.
- Pronto lo sabras.
- Entonces archivo ese pronto.
- No copies mis frases.
- reí a carcajadas- ¿Ahora tenes frases? Como digas.
- reí- Si, y es mía y tu la copiaste.
- Perdón. Fue sin intención.
- Esta bien.
- Amor te dejo. Me agarro sueño.
- Bueno, me encanta hablar con vos y que te rías.
- A mi me gusta también.
- Descansa bonita. Y soña lindo.
- Gracias. Vos también. Te amo.
- Te amo mucho mas.
- Besos princesa.
- Besos. Buenas noches.
Dejé el celular en la mesita de luz. Luego de haber cortado la comunicación con Pedro.
Me recosté, me tapé con unas mantas. Y a los pocos minutos cerré mis ojos, y por fin logré dormirme.
Continuara:
..........................................................................................................................................................
Mañana subo DOS capitulos, si me dejan mas de CINCO comentarios
martes, 30 de julio de 2013
Capitulo 48-
Caminábamos, hacía Mc donal's, mientras charlábamos y reíamos recordando viejas anécdotas de cuando éramos chiquitas.
- reí- Paren. Basta me duele la panza.
- Bueno Pauli. Reírse hace bien.
- Si. Muy.
- Lose. Gracias por esto.
- De nada amiga. Sabes que siempre estamos con vos.
- Siempre. No importa que pase.
- sonreí- No. Me acorde de algo.
- ¿Qué? -dijeron al mismo tiempo-
- ¿Se acuerdan cuando fuimos de campamento y le pusimos un sapo a Valentina? -reí mientras contaba el recuerdo-
- Como olvidarlo.
- Fue lo mejor.
- Si...
"Año 2008. Íbamos a segundo grado. Nos encontrábamos en el campamento de vacaciones de invierno. La escuela lo organizaba para todos los alumnos que se encontraban en este año.
Eran las tres de la madrugada. Con Flor y Zai nos habíamos levantado. Estábamos dentro de la carpa, y charlábamos. Queríamos hacerle una broma a Valentina, y sus amiguitas, las típicas chetas y agrandadas, que se creían mil en el curso.
- Che ¿Y si le ponemos un sapo en su carpa?
- Esa es buena.
- ¿Seguras? -dije-
- Si Pochi. Hay que hacerlo.
- Bueno, salgamos al campo.
- Si, y busquemos un sapo.
- Dale.
Salimos de la carpa. Y comenzamos a caminar por la quinta. Buscando un sapo. En ese tiempo, y a esa hora había millones. Zaira había encontrado uno, pero no se animaba a agarrarlo. Y yo menos. La única valiente fue Flor que lo agarró con sus manos, y lo llevamos en silencio hasta la carpa de las chetas, como nosotras le decíamos.
Abrimos la carpa lentamente para que no se despertaran, y Flor metió el sapo adentro. Volvimos a cerrar la carpa, y nos fuimos corriendo a la nuestra. Matándonos de risa. Cuando estuvimos en la carpa, comenzamos a reírnos a carcajadas. Nos callamos, porque iban a despertarse todos. Nos acostamos e hicimos que nada pasó.
A los cinco minutos, se escucharon los gritos de Valentina y sus amigas. Volvimos a reírnos, pero esta vez en un volumen mas bajo, porque sino iban a darse cuenta de que fuimos nosotras. Gritaban como unas locas, y nenitas de cinco años.
- ¿Vieron? Les dije que era buena idea.
- Si.
- Tenías razón. -dije- Sos grosa.
- Te amamos Florencia
- Si, demasiado.
- ¿Solo por lo del sapo? Que malas que son.
- Mentira.
- Siempre te amamos.
- Si, y siempre vamos a hacerlo.
- Como yo a ustedes.
Nos abrazamos. Y volvimos a acostarnos para no levantar ninguna sospecha de que habíamos sido nosotras las de la broma."
- reíamos- Por dios, nunca me reí tanto.
- Yo tampoco.
- Fue la mejor idea de todas.
- Y eso que teníamos diez años.
- Si.
- Bueno éramos terribles en ese momento.
- Todas eran terribles -dijo Zai- No solo nostras.
- Si. -dijo Flor-
Estaba metida en mis pensamientos. Después de aquel recuerdo que había tenido. Pensar que habían pasado tantos años después de aquel momento.
Todavía no podía creer que iba a separarme de ellas en el último año de colegio. Todas las cosas que habíamos vivido durante tantos años, desde que tenía uso de razón que me acuerdo de ellas.
"Ei Pau" Escuché que dijo Flor. Y ahí mis pensamientos se esfumaron en un segundo.
- ¿Qué pasa?
- ¿En qué pensas?
- Si. Te colgaste.
- Pensaba.
- ¿En qué?
- Me acordé del día en que hicimos la promesa. ¿Se acuerdan?
- ¿Como olvidarla?
- Nunca me olvidaría de ese día.
- Y mucho menos de esto.
Dijo Zai levantando la manga de su campera, mostrando la pulserita que teníamos las tres.
"Estábamos cursando segundo año de la secundaria. Ya hacía muchos, pero muchos años que éramos amigas. Era veinte de Julio, día del amigo. Nos juntaríamos con las chicas a festejar ese día. Aunque para mí mucho sentido no tenía porque siempre era el día del amigo, solo que hoy tenía una etiqueta. Estaba caminando por la calle, buscando que regalarle a las chicas. No quería esos típicos regalos que se hacen, quería que sea algo especial. Algo que dure para toda la vida. Y ahí se me ocurrió..
- Hola bellas. -dijo Flor-
- ¿Qué onda fea? -Zai-
- Yo te trato de bella, y vos de fea.
- reí- Si. ¿Cómo es eso?
- Bueno. Es con cariño.
- Ahora siempre te voy a decir así. Después no te quejes.
- Que mala.
- reímos- ¡Feliz día trolas! -dije-
- Mira la Chaves. -rieron- Feliz día feas. Vuelvo a repetirlo.
- Las amo. Las amo. -dijo Flor-
- Yo también.
- Miren. Tomen les compré un regalo. -dijo Zai- No es gran cosa, pero bueno.
- abrí el regalo y era un peluche chiquito, que decía "Feliz día"- ¡Ai gracias amiga! Me encantó -la abracé-
- Si. A mi también. Gracias. Me encanta, me encanta.
- De nada. -sonrió-
- Tomen. Esto es para ustedes. -dijo Flor y nos dio a cada una un paquetito-
- lo tomé en mis manos y lo abrí. Era un llavero, que tenía una foto de nosotras tres y atrás decía "Feliz día las amo" y la fecha. Mis lágrimas amenazaban con salir- ¡Ai no. Me muero! ¡Me encanta! Voy a llorar les juro. Gracias. Es muy lindo.
- Me encanta. Me encanta. -dijo Zai- Es muy hermoso. Gracias.
- De nada. Sabía que les iba a gustar. -sonreí-
- Bueno yo les traje algo también.
- A ver. Quiero. Quiero.
- Pero tiene un significado. No lo compré solo porque si. Tomen -les di las bolsitas, ellas la abrieron y era una pulsera de hilo, de todos colores- Sé que es simple. Pero se las regalé por algo.
- ¿Por qué?
- Porque quiero que hagamos una promesa.
- ¿Una promesa?
- Si. Que prometamos que siempre vamos a estar juntas. Pasé lo que pasé. No importa si alguna se cambia de colegio, o se va a vivir a otro lugar. Yo las amo. Nos conocemos hace muchos años, desde que éramos pequeñas y son indispensables para mí. No puede creer todo lo que viví y vivo con ustedes, son todo en mi vida. Y me moriría si las pierdo. Sé que tenemos diferencias o a veces peleamos. Pero no me importa, porque podemos superarlo, charlarlo y solucionar todo. ¿Ustedes que dicen? ¿Quieren hacer la promesa conmigo? ¿O piensan que no van a poder cumplirla?
- ambas tenían sus ojos empapados en lágrimas. Al igual que yo- Si. Yo lo prometo. -dijo Flor- Saben que me cuesta mucho decirles cosas lindas, o decirles que las amo o brindarles cariño o un abrazo. Pero también saben que siempre pueden contar conmigo pase lo que pase. No soy la típica amiga que te dice te amo todo el tiempo te abraza, pero si soy esa amiga con la que podes contar siempre, y podes hablar cuando lo necesites. Las amo con todo mi corazón, no puedo explicarles lo que son en mi vida, porque no puedo. Son todo, simplemente. -dijo colocándose la pulsera en su muñeca-
- sonreí- Gracias.
- Si. Yo lo prometo. -dijo Zai- Prometo estar siempre sin importar que pase. Prometo amarlas con mi vida, por siempre. Prometo prestarles mi hombro para llorar cuando lo necesiten. Prometo que nunca les voy a soltar la mano. Prometo siempre tener un abrazo para ustedes. -sonrió- Las amo con todo mi alma. Son muchísimo en mi vida. Y no me gustaría pederlas. Ya ocupan un lugar en mi corazón y no quiero que se vayan. Las amo mucho, no se dan una idea de lo feliz que me hace tenerlas como amigas. Gracias por cada momento vivido.
- sonreí, secando mis lágrimas- Si. Yo lo prometo. -dije- Gracias a ustedes por cada cosa. Las amo mucho.
- Siempre juntas.
- Sin importar que pase.
- Siempre.
Nos abrazamos las tres. Todas llorando, con nuestros rostros empapados en lágrimas. Nuestra promesa estaba hecha. E íbamos a cumplirla, a pesar de todo..."
- Fue hermoso ese día.
- La promesa fue hermosa -dije-
- Si. Y fue tu idea Pauli.
- Solo lo hice, porque sentí que teníamos una amistad fuerte.
- Yo también lo sentía, pero no sabía como proteger nuestra amistad.
- Solo se me ocurrió. Y me parecía que era un muy lindo regalo. Y que dudaría para siempre.
- Y sigue en pie nuestra promesa.
- Y lo será para siempre.
- Y por siempre.
- Las amo mucho. -dije-
- Yo también las amo amigas.
- A mi me encanta todo esto. El momento de dulzura y amor. Pero muero de hambre. -dijo Zai-
- Que raro. La chica que fue la primera que nos dijo feas.
- Y que después se nos pegó.
-Si. Odié eso. Pero ahora ya forma parte de mi vocabulario.
- De de las tres- dijo Zai y rió-
- Si. Y eso hace la amistad mas linda.
- Si.
- ¡Al fin llegamos! Muero de hambre.
- Bueno no tardamos tanto.
- Se claro.
Llegamos a Mc donal's y entramos. No había demasiada gente, pero tuvimos que hacer cola hasta que nos atendieran. Compramos y luego nos sentamos a almorzar.
Eran las dos y media de la tarde, se nos había hecho bastante largo el camino, pero porque veníamos charlando y recordando momentos del pasado.
Almorzamos entre charla. Por suerte no hubo mucha lágrima. Cuando terminamos de comer, fuimos a caminar por el centro, para pasar un rato mas juntas.
Las horas habían pasado. Y ya eran las cinco y media de la tarde. Emprendimos camino a nuestras casa. Zai era la única que vivía en sentido contrario. Por ende nos despedimos de ella mucho antes. Con Flor fuimos caminando hasta mi casa, la despedí y ella siguió su camino.
Llegué a mi casa, y entre. Nuevamente mi sonrisa se borraba de mi rostro. Mi felicidad se esfumó en un segundo. Mis risas ya no se escucharían. Todo lo contrario a ello. Mis lágrimas, seguramente volverían a caer. Mis gritos, y mi llanto se escucharían. Y mi noche, sería oscura y dolorosa como todas las anteriores.
Continuara:
.............................................................................................................................................................
lunes, 29 de julio de 2013
Capitulo 47-
- ¿Qué?
- ¿Cómo que te cambia de colegio?
- No te podes ir.
- No Pau. ¿Qué hacemos sin vos?
- ¿Y nuestras charlas? ¿Nuestros buenos días?
- ¿Los machetes? ¿Las puteadas? No. No quiero.
- No te vayas. Me niego a que te vayas.
- Por favor. No. Quédate con nosotras.
Comenzaron a llenarme de preguntas. Mis amigas no querían que me fuera. Y lo entendía perfectamente, sabía que esto iba a pasar. Mis ojos comenzaron a empaparse de lágrimas. Ellas se acercaron a mí y me abrazaron. Una de cada lado. Eran mis mejores amigas, y separarme de ellas era horrible. Nos conocíamos hace mucho tiempo y no quería separarme de ellas, sé que nos seguiríamos viendo, pero quería terminar el colegio con ellas a mi lado, sonriendo y disfrutando sexto año.
- Ei. No llores Pau.
- Pero sabía que esto iba a pasar.
- Ai. No Pochi. -me abrazó Zai-
- Nos vamos a seguir viendo.
- Obvio. Pero yo quería terminar sexto con ustedes.
- Nosotras también, todas juntas.
- Pero no se puede. -sollocé-
- Voy a matar a tu papá.
- No basta. No hagan, no tiene sentido.
- Por ahí cambia de opinión.
- ¿Mi papá? No. Nunca va a cambiar de opinión.
- No sabes. Hay que intentarlo.
- No. Basta.
- Por fa Pau.
- No. Prometan que no van a ir a hablarle.
- Esta bien. -dijeron- Lo prometemos.
- Gracias.
- De nada.
- ¡Ai te voy a extrañar!
- Yo también. Mucho.
- No me imagino una mañana sin nuestras charlas.
- ¿Y yo? Sin tus puteadas Florencia.
- reímos- ¡Que feo Chaves! Solo te acordas de eso.
- Bueno che. Es que amo eso.
- Yo también.
- ¡No paren.!
- ¿Qué pasa?
- ¿Y ahora quién me va a ayudar en física, matemática? No. No te podes ir.
- reímos- Sos una tarada Zaira.
- No. No. No. Me ofendiste.
- Igual te amo así, amiga.
- sonrió- Yo también te amo.
- Y yo las amo mas.
- Siempre juntas. Pase lo que pase.
- Siempre.
Nos abrazamos las tres juntas. No podía creer que iba a separarme de ellas. Y todo por culpa de mi papá. Tenía que aceptarlo de una vez por todas. Dejar de llorar por todo lo que pase y ser fuerte.
Nuestra charla, y el abrazo terminaron porque había entrado el profesor al curso. Y Pedro no había llegado. No iba a preocuparme, porque seguro se había quedado dormido.
El profesor comenzó a dar su clase. Y a los minutos las puerta del curso se abre. Y entra Pedro. Fue inevitable no reírme, el profesor explicando y él llegaba tarde. Iba a cargarlo todo el día.
Saludó al profesor, y caminó en silencio hacía mi banco. Ya que Flor y Zai se habían sentado juntas. Se sentó a mi lado, me saludó en la mejilla. Porque no podíamos besarnos, ahí, frente a todos.
- Buen día hermosa.
- sonreí- Buen día.
- ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y vos?
- Si vos estas bien, yo también lo estoy.
- Sos un tierno.
- Lose. -reímos- ¿Segura estas bien?
- ¿Sinceramente? No. Pero no puedo andar por la vida diciendo, si estoy mal. Porque después todo el mundo te pregunta que me pasa, y no quiero contarle a todo el mundo mi vida.
- Tenes razón. ¿Pero yo soy todo el mundo?
- No lo digo por vos tonto. Lo digo por los demás.
- Si, lose.
- ¿Entonces por qué me haces sentir mal?
- Hay mi vida. Perdón.
- sonreí- No importa. Todo bien.
- ¿Pasó algo antes de que llegue?
- Si. Bueno, no se. Si, pasó.
- ¿Qué?
- Le conté a las chicas lo de mi papá. Eso de que me va a cambiar de colegio.
- ¿Y qué dijeron?
- Se pusieron como locas. Pero lo entendieron, mi culpa no es.
- Obvio que tu culpa no es, amor.
- Lose. Pero a veces lo siento así.
- No tenes porque sentirlo así, porque no es así.
- No vas a entenderme, es complicado.
- Te entiendo. Sé como te sentís, tranquila.
- No puedo estar tranquila
- Si, solo tenes que aferrarte a la gente que te quiere.
- ¿Quién me quiere?
- Yo te amo.
- sonreí- Te amo tanto Pedro. Tanto.
- Te amo mucho mas Pau.
- ¿Sabes algo?
- ¿Qué?
- Hay veces en donde me iría con vos, lejos. Escaparnos, de todo, ser libres y felices por un momento.
- ¿En serio?
- Si. Con vos haría cualquier cosa.
- ¿Hasta eso?
- Si.
- ¿Sin importar las consecuencias?
- Sin importar las consecuencias. No aguanto mas, y si no me escapo ya. Lo hago en cualquier momento.
- ¿Te escaparías en serio?
- Si. Muy.
- ¿Conmigo?
- Si Pepe, con vos. Ya te lo dije.
- Estas loca amor.
- Si muy loca. Pero necesito ser libre por un momento ¿A qué vos no?
- Obvio. Y también lo haría.
- ¿De verdad? Pensé que ibas a decirme que no.
- ¿Cómo no iba a hacerlo? Con vos haría cualquier locura.
- Y después la loca yo soy.
- reímos- Bueno, admito que ambos estamos locos.
- Puede ser.
- Pero te amo igual.
- Yo también te amo igual.
- Yo creo, perdón por cortar el clima, pero tendríamos que prestar atención.
- Si, me parece.
- Mejor.
No dijimos mas nada. Y nos pusimos a prestar atención a lo que el profesor explicaba.
Escaparme con Pedro, solos, unos días. Moría por hacerlo ¿Pero como animarme? ¿Cómo estar segura? ¿Me atrevería a vivir las consecuencias de esto? Si, definitivamente lo haría. Necesitaba sentir libertad, esa que nunca había tenido. Esa que todos tienen (al menos yo no) que es lo que se siente poder hacer lo que quisieras sin que nada te importe. Poder sonreír sin falsedad, ser feliz por unos momentos.
Lo haría, estaba claro que algún día iba a hacerlo. ¿´Pero cuándo? ¿Cómo decir "Chau me voy"? Era complicado, arriesgado, hasta peligroso. Pero sería una experiencia super linda, que nunca me arrepentiría de haber vivido en mi vida. Jamás.
Las horas pasaron y ya nos encontrábamos saliendo del colegio. No sabía que haría hoy. Hasta que Flor me habla.
- Che feas ¿Vamos a Mc?
- Dale. No tengo problema. -dijo Zai-
- ¿Y vos Pau?
- Si le aviso a mi papá si.
- ¿Y qué esperas para avisarle?
- reímos- Esta bien, ahora le mando un mensaje.
- Genial.
- ¿Hoy salida de chicas? -preguntó Pepe-
- Si.
- Me alegro. Disfruten.
- sonreí- Gracias Pepe. ¿Vos que haces? -pregunté mientras mandaba el mensaje-
- Yo tengo fútbol.
- Ah bueno. ¿Te llamó después queres?
- Obvio. Siempre quiero que me llames.
- Esta bien, prometo llamarte.
- Linda. ¿Nos hablamos entonces?
- Si.
- Bueno me voy. -besó mis labios. Te amo bonita.
- Yo también te amo. Nos vemos.
Sonreí y él emprendió camino hacia su casa. Había llegado la respuesta d mi papá, a lo que decía "Si, anda. Pero ojo con lo que haces y con quien estas, porque te vigilo". Sinceramente no me afectó mucho, porque con Pedro no estaría, y solo saldría con las chicas.
- ¿Y Pau? ¿Qué te dijo?
- Me dejo. -dije sonriendo-
- Genial
- Amo estas salidas con ustedes.
- Créanme que yo también las amo.
- Y las voy a extrañar.
- Pero olvídate que estas salidas no se terminan acá, ni nunca.
- Obvio. Nos vamos a seguir viendo.
- Eso espero.
- Bueno, bueno. Cambien sus caras, ¿Vamos?
- Dale.
- Obvio, vamos.
Emprendimos camino hacía mc donal's. Hacía mucho que no salíamos así las tres, que no disfrutábamos del día juntas.
Caminábamos, mientras charlábamos y reíamos sobre cosas que nos habían pasado. O sobre algo del colegio, o simplemente nos mirábamos y reíamos. Así era la relación con mis amigas.
Continuara:
........................................................................................................................................................
Sepan entender que se me cortó la luz, por eso, subo ahora :)
domingo, 28 de julio de 2013
Capitulo 46-
Habían pasado varios días de aquella discusión que había tenido con Ángeles. Las cosas habían mejorado, un poco, pero lo habían hecho. Mi hermana estaba distante de mí, como hacía varios días, o semanas. Pero por lo menos siempre tenía su mensaje de "¿Cómo estas hermanita?" eso hacía que me tranquilice un poco. Aunque me gustaría volver a esa relación que tenías antes, pero sabía que no iba a ser así.
Con Pedro las cosas estaban bien. No teníamos problemas, mas que algunas discusiones sobre alguna pavada. O diferencias de opiniones, pero seguíamos bien. Siempre estaban esos llamados a la noche. Esos mensajes de texto, y por suerte los abrazos, y caricias no se habían terminado. A pesar de todo. Sabía que pronto esto acabaría, porque mi papá me dijo que luego de las vacaciones de invierno me cambiaría de colegio, y si tenía que aceptarlo. Mi vida iba a estar peor. Lo único que pedía era que por favor mi relación con Pepe no termine, que podamos vernos de alguna forma, en cualquier lugar. No iba a ser como lo era ahora, pero por lo menos lo vería de vez en cuando.
¿Con mis papás? Con ellos nunca iba a cambiar nada. Siempre sería la misma relación. El mismo trato, o maltrato que tenían hacía mi. Mi mamá siempre metida en su trabajo, en su estúpida empresa, era para lo único que vivía, solo para ganar plata, dársela a mi papá, y que él la gaste solamente en bebidas alcoholicas. Si, también le daba plata a la empleada doméstica para comprar comida, yo creo que sin ella ninguno de nosotros comía en la casa. Nuestro vínculo (o al menos el que yo creía que teníamos) se había terminado por completo, ya ni siquiera un saludo o un como estas. Solo era una mirada de desprecio y bien gracias.
Mi papá siempre el mismo tipo, la misma mierda, la misma lacra. Seguía pegándome, maltratandome como lo hacía siempre. Sus gritos estaban ahí constantemente, no paraban, jamás cesaban. Por cada cosa que yo hacía (y aunque no la hiciera también) él me gritaba, me pegaba. Siempre estaba la cachetada para Paula. La piña o patada que le daban a Paula, porque se había peleado con un vecino o había perdido un apuesta, o por cualquier boludez. ¿Quién salía perdiendo? Paula.
Mi vida como siempre era la misma, como siempre la misma tortura todos los santos días. No había noche en la que no llorara, día en el que no estuviera mal. En el que no reciba golpes.
Solo faltaban unas semanas para vacaciones de invierno. Todo el mundo quiere que lleguen las vacaciones, pero yo no. Sinceramente no quería que lleguen, no quería que mi vida cambie así como si nada, de un día para el otro, porque sabía que no lo merecía, que no estaba lista, o preparada, para empezar de nuevo en un colegio, o separarme de mis amigas, o simplemente cambiar de vida. Mi rutina siempre a pesar de todo, sería la misma, no importa en donde viva. A que colegio vaya porque él siempre iba a pegarme.
No quería que lleguen esas benditas vacaciones, tendría que estar emocionada, o feliz por esto. Pero no, no lo estaba. No quería. No podría soportar, separarme de mis amigas, de Pedro, de los profesores que a pesar de que algunos me caían bien, ya los conocía de hacía años, siempre había ido al mismo colegio, siempre. Y ahora me cambiaría. ¿Y por qué? Porque mi papá no quería que estuviera cerca de Pedro.
.............
Era una JUEVES por la mañana. Solo faltaba una semana para las vacaciones de invierno. Una. Mis amigas todavía no sabían que me cambiarían de colegio, que me iría de ahí, para caer en otro lugar. Y por un momento me puse a pensar en todo lo que perdería al irme de ahí. Las charlas con ellas. Las llegadas tarde de Zai. Las pruebas. Los machetes para las pruebas. Los trabajos prácticos en grupo. Las risas y burladas hacía los profesores. Las puteadas de Flor. Nada de eso volvería a pasar luego de una semana, simplemente todo se convertiría en recuerdos.
Me levanté de la cama, porque mi despertador había sonado. Abrí mis ojos, y me dirigí al baño. Allí abrí el grifo del agua, y lavé mi cara. Luego até mi pelo en una colita, no tenía ganas de peinarme (como siempre). Salí de allí, regresé a la habitación, y me cambié.
Agarré mis cosas y bajé.
Angie ya estaba despierta, estaba preparando el desayuno para ambas. Mis padres nos estaban. Al fin iba a tener una mañana en paz. Me acerqué a ella y la saludé.
- Buen día Angie.
- Buen día hermanita -sonrió- ¿Cómo dormiste?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. Igual muero de sueño.
- reí- Yo también.
- ¿Té? ¿Con galletitas?
- Si.
- Okei. -notó mi cara de preocupación- ¿Ei qué te pasa?
- Nada, no importa.
- Dale contame. -dijo mientras me servía el té-
- Es que ..Queda una semana y no quiero terminar.
- Pero no terminas mi amor. Después son vacaciones de invierno.
- No quiero que lleguen las vacaciones. No.
- ¿Por qué?
- Porque cuando terminen. ¿Quién va a ir a otro colegio? Paula.
- ¿Qué?
- ¿Vos no sabías?
- No. ¿Qué pasa?
- Cuando él me vio con Pedro, la otra noche. Me dijo muchas cosas. Pedro se peleó con él, y volvió a pegarme.
- ¿Cómo?
- No había nadie. Fue la vez que fui a bailar con las chicas, yo me fui a la casa de Pepe. Pero supuestamente yo estaba en la casa de Zai. No sé como se enteró, pero lo supo. Y parecía como si me estuviera esperando ahí afuera.
- ¿Y qué pasó?
- Se peleó con Pedro. me gritó, me golpeó de nuevo. Muchas cosas. La cuestión es que me dijo que iba a sufrir Pedro, pero le supliqué que no lo haga. Y bueno, me dijo que iba a sufrir. Que no iba a ver mas a Pedro, y me va a cambiar de colegio.
- No puede cambiarte de colegio. Y menos a mitad de año.
- Ya lo hizo. Me anotó en otro. Y ahora voy a ir a ese. Por eso no quiero que terminen, ni siquiera que empiecen las vacaciones, porque no quiero separarme de las chicas.
- Yo voy a hablar con él.
- No Angie. Bastante que ya te quedas acá conmigo, porque te lo pedí. No importa, me voy a acostumbrar, es normal.
- No es normal. Vas desde chica ahí. Y que te cambie en el último año, no es justo.
- No importa hermanita. Ya esta. Dejalo.
- ¿Y qué pasa con tus amigas? ¿Con Pedro? Es tu último año Pau, tenes que disfrutarlo, pero con tus compañeros de siempre.
- Eso no se puede.
- ¿Las chicas ya lo saben?
- Hoy se los voy a contar. Y tengo miedo, en serio. No quiero que sufran por mi culpa.
- Tranquila, ellas te van a entender.
- ¿Vos decís?
- No es tu culpa. Y conociendo a Zai y Flor, me imagino que ni locas van a dejar que dejen de verse, o hablarse.
- Eso sin dudas. -reí-
- sonrió- ¿Listo hermanita?
- Si.
- Vamos que te llevo en mi auto.
- ¿Podes llevarme?
- Si. Me queda de paso para el trabajo.
- Ah bueno. ¿Vamos?
- Si, dale.
Salimos de la casa y emprendimos camino hacía el colegio. Hacía mucho que no me llevaba en su auto. No era que tenía que hacerlo siempre, pero de vez en cuando, no venía mal, no caminar.
Llegamos al colegio, la saludé y bajé. Ella siguió su camino.
Entré porque las puertas ya estaban abiertas. Me dirigí al salón. Las chicas ya estaban sentadas. ¿Esperándome? Me lo imaginaba. ¿Pedro? Pedro todavía no había llegado. Seguro llegaría tarde, como casi siempre.
Me acerqué a ellas, las saludé y nos pusimos a charlar.
- Hola feas. -sonreí-
- ¿Qué onda Polet?
- ¿Todo ben?
- Si. ¿Ustedes?
- Si. Un poco nerviosas, no quiero que me entreguen el trabajo de Historia.
- Seguro les fue bien.
- Vos lo decís, porque Pedro esta con vos. Yo estoy con Javier -susurró Flor-
- reímos- Tonta.
- Posta boluda. No hace una mierda el chabón.
- Bueno, entonces si aprueban es gracias a vos.
- Que de eso no te queden dudas
- ¿Algo para contar? -preguntó Zai-
- Nada.
- Mmmm... Yo.
- ¿Qué vas a contarnos Po?
- Si, si. ¿Qué?
- Bueno no es algo lindo.
- ¿Qué pasó?
- Pasa que... No se como decirselos.
- Hablando.
- Confía en nosotras.
- No es que no confíe en ustedes. Es solo que .. tengo miedo.
- ¿Miedo?
- Si a que se enojen. O algo por el estilo.
- Ai. Dale tonta. No nos vamos a enojar.
- Veni. -me hicieron un lugar en el banco- Sentate y contanos.
- Dale.
- Siempre vamos a estar con vos.
- Esta bien. Es un poco larga la historia.
- Bueno, tenemos todo el día.
- ¿Seguras?
- Si.
- Okei.
Comencé a contarles todo lo que habíamos pasado el fin de semana. Fue cuando habíamos ido a bailar. Les conté lo que había pasado esa noche. La pelea con Pedro y mi papá. El maltrato de él. Y toda la situación de mierda que pase.
- Tranquila amiga. Ya queda poco y te vas de ahí.
- Si. Supongo.
- De eso que no te queden dudas.
- Pero ni siquiera tengo a donde ir.
- Olvídate que si no tenes. Te doy hospedaje en mi casa.
- Sos una tierna. Las amo.
- Bueno ¿Qué tenías que contarnos?
- Lo que pasa es que ...
- Dale Pau, sin vueltas.
- Mi papá me va a cambiar de colegio.
Continuara:
.........................................................................................................................................................
sábado, 27 de julio de 2013
Capitulo 45-
- ¿Puedo pasar Angie?
- Si obvio hermanita.
Entré en la habitación y me senté en la punta de la cama, sin antes haber cerrado la puerta. Ella se sentó ya que estaba acostada, creo que recién se levantaba.
Sinceramente no sabía como empezar la conversación, como decirle "¿Por qué no me hablas mas?" Era raro porque era mi hermana, y yo la amaba. Pero últimamente no estaba conmigo, no estuvo en ningún momento.
- ¿Qué pasó Pau?
- Emm, bueno yo..
- Ei Pau.. Sin vueltas.
- No se como decirte esto.
- Tranquila no te voy a decir nada.
- Es que tampoco sé porque vine a hablarte.
- Si vos no lo sabes, yo menos.
- Ya fue, no me hagas caso. -me levanté para irme-
- Paula. A vos algo te pasa. Veni acá, y contame.
- volví a sentarme.- Es que ..
- Dale Pau. Porque me voy a cansar y te voy a echar del cuarto.
- Ves. Eso es lo que pasa.
- ¿Qué cosa?
- Últimamente estas rara conmigo. No se, me ignoras todo el tiempo. No me hablas. Antes venías a mi cuarto siempre, todos los días, no importa que hora sea, siempre estabas. Y ahora no, eso cambió, ya no venís, no me llamas, ni siquiera un mensaje. Y quiero saber porque.
- Es difícil de explicar Pau.
- Lose. Y créeme que ni yo lo entiendo. Y por eso vine a preguntártelo.
- Pero no lo entiendo. No se porque.
- Pero vos sos la que se aleja de mí.
- No me alejo Pau. Entendeme.
- ¿Qué queres que te entienda? Si, ni siquiera me decís porque.
- Pau yo.. Bueno me voy a ir de acá.
- ¿Qué?
- Eso, me voy a ir de la casa.
- ¿Por qué? -dije tratando de contener mis lágrimas-
- Porque ya no puedo mas. Ya no aguanto mas, esto es una mierda. Todo lo que pasa acá dentro es una mierda. Y Hernan me ofreció irme a vivir con él.
- ¿Por algo en especial?
- Es que yo le conté lo que pasa acá.
- ¿Tu novio sabe esto?
- Bueno, me preguntó algo. No podía mentirle.
- ¿O sea que te vas por qué él te ofreció irte?
- No Pau. Me voy porque no aguanto mas estar acá. Todo esto es una mierda. Todo, no lo puedo ver mas a papá. Lo mataría.
- ¿Me vas a dejar sola?
- No mi amor. No. Yo voy a estar siempre con vos. Siempre.
- Pero cuando él me pegue vos no vas a estar. Cuando me grite no vas a estar. O cuando me encierre ¿Quién me a hacer compañía? ¿Quién me va a traer la comida? ¿Un mimo? ¿Una canción? ¿Quién va a sacarme una sonrisa? Yo sé que vos tenes que hacer tu vida, y te lo dije miles de veces. Pero no podes dejarme ahora, no con él, cuando cada vez me pega mas fuerte, me lastima por dentro, por fuera, me maltrata. No por favor. -dije con lágrimas en mis ojos- No te vayas.
- Perdón Pau, pero ya lo decidí. Hernan es mi novio y bueno..
- Claro Hernan es tu novio. Él esta primero ahora ¿No? -sequé mis lágrimas con bronca- No importa. De verdad, en serio te lo digo, con el corazón, me pone muy contenta que hayas encontrado a alguien con quien pasar el resto de tu vida. Y poder formar tu familia. Sabía que en algún momento esto iba a pasar, y pensé que estaba preparada, pero me di cuenta que no. Y también me di cuenta que lo elegís a él primero, a tu novio. Antes que a tu hermana, y te digo que me parece perfecto, esta todo bien. Yo no fui una wow, que gran hermana, pero a pesar de yo era la que sufría de chiquita, y vos era la que estaba conmigo después de lo que pasaba. Yo siempre estuve con vos, siempre. Puedo ser mas chica, mas imbécil, mas tarada, mas inútil, todo lo que quieras, pero sé que si prometo algo voy a cumplirlo. - mis lágrimas volvieron a mojar mi rostro- Y eso es algo que vos no estas haciendo ..
- Pero Pau, escuchame..
- No. Ya esta Angie, me cansé. Siempre soy la que queda a lo último, la mas tonta, a la que le pegan, a la que maltratan, y no quiero ser mas eso. Puede que no me pueda irme de la casa porque todavía soy menor, y también puede que todavía no comprenda algunas cosas de la vida, pero las promesas las cumplo, y vos un día me hiciste una promesa. Me dijiste que siempre, siempre hasta el final ibas a estar conmigo, no importa que pase. Y es algo que no estas cumpliendo. Pero no te juzgo por eso, ahora parece que si, pero de verdad que no lo hago. Me pone super contenta de que puedas formar una familia.
- No llores. Por favor princesa.
- ¿Cómo queres que no llore? Te estas yendo, me estas dejando. Y lo peor es que estas rompiendo tu promesa.
- No. No es así.
- ¿Y cómo es entonces? Explícame, porque de verdad que no lo entendí.
- Es complicado Pau. No es como vos pensas, no es así.
- ¿Ah no? ¿Y cómo es? ¿Cómo? ¡Decime!
- No puedo decirte. No se como hacerlo.
- ¿Confiando en mí?
- Es complicado.
- Claro para vos es complicado. ¿Entonces que queda para mí? Todo esto es una mierda. ¿Te das cuenta? Esto no quería que pase, esto. No quería pelearme con vos.
- Es que intentó explicarte lo que pasa.
- ¡Explicame! Porque todavía no lo entiendo.
- Perdón. Perdón.
- ¿Perdón? ¿Por qué?
- Por todo. Perdón por irme. En serio, perdón.
- ¿Por todo? ¿Qué?
- No..No puedo. Perdón, no puedo decirte.
- ¿Sabes qué? Hace lo que quieras. Realmente pensé que eras diferente. Ni siquiera confías en mí, y queres que yo confíe en vos. Andate, hace tu vida. Y déjame en paz.
- Pau, por favor.. Entendeme.
- ¿Y a mí quién me entiende? ¿Quién mierda me entiende? Siempre yo soy la que tiene que entender a todos, la que tiene que estar ahí para los demás. Pero nunca nadie se pone en mi lugar, ni piensa en mí, nadie. Te felicito por tu novio, y la familia que vas a formar con él. Sabe que te amo con toda mi alma, sos mi todo Angie, sos mi hermana, sos mi vida entera. Gracias por estos años que estuviste a mi lado, sinceramente te lo voy a agradecer toda mi puta vida. En serio, te amo. Pero vos elegiste otro camino, seguro yo iré por el incorrecto, pero bueno. Así son las cosas. Siempre voy a estar con vos, siempre, no importa que pase. Hasta el final, era ¿No?
- No Pau... Espera.
Salí de su habitación cerré la puerta con fuerza, y fui corriendo a la mía. Necesitaba llorar, descargarme y sacar todo esto que tenia adentro.
Mi hermana,la que creía que iba a estar siempre conmigo, hasta el final, como me lo había dicho, la que un día me dijo "Yo estoy con vos", la persona que siempre estuvo desde que yo tengo uso de razón. Ella hoy se iba de acá, del lugar al que yo llamaba casa, de donde pasé miles de momentos con ella. Nunca me voy a olvidar cada cosas vivida. Si, yo miles de veces le dije que tenía que irse, tenia que formar su familia, ser feliz, irse de acá. Pensé que lo tenía claro, que cuando me lo dijera todo iba a estar bien, pero me equivoqué. Y demasiado. No estoy preparada para quedarme sola en la casa, para estar sola con ellos, sin nadie. Sin nadie que me cuide, me proteja, no me siento lista. Ella me dijo, me prometió que estaría conmigo hasta el final, pero mintió, me mintió en la cara, se va y vaya a saber uno a donde se va.
En estos momento no me sorprendía nada de nadie, ni que hicieran, ni lo que dirían. Porque al fin y al cabo, siempre iba a terminar en la misma persona, en esa que era mi "enemigo", esa persona que me caía mal, que pensé que era de una manera y al final era totalmente diferente, esa persona que no estuvo conmigo desde el principio, desde que yo era chica, pero sé que nunca va a dejarme, que va a estar conmigo, hasta el final, siempre, sin importar nada. Si, Pedro.
Él era en el único en quien podía confiar, la única persona que me daba confianza, que me decía te amo sinceramente (no digo que los demás no lo hagan), la única persona que estaba conmigo en todo momento, que venía desde su casa, sin importa la hora, y se quedaba conmigo, me cuidaba, me protegía, me mimaba. Estaba para mí, como lo estuvo desde un principio. Y eso si iba agradecerselo siempre, porque, él si era diferente a los demás, podía confiar en él, podía contar con él, porque sabía que iba a estar ahí para mí.
Corrí y me dejé caer en la cama. Necesitaba llorar. No podía estar pasando esto. No.
Escuché la puerta. Y sentí como se abría. Era mi hermana, y seguro quería hablar conmigo.
- ¿Pau podemos hablar?
- ¡No andate! ¡Déjame sola!
- Por favor princesa...
- No. Te dije. ¡Andate! -le grité, mis lágrimas aún caían-
- No quiero que estes mal.
- Lo hubieras pensado antes.
- Pau por favor. No quiero irme, y que estes enojada conmigo.
- ¡Déjame sola! ¿No entendes? No quiero hablar con vos.
- Necesito explicarte todo. Necesito que me escuches.
- Ahora no quiero.
- Por favor.
- ¡No Ángeles, no!
- Esta bien. Pero sabes que estoy acá si necesitas hablar.
- No necesito hablar con vos. No.
- Como quieras.
- Chau. Salí de acá.
- Te amo.
- me levanté y la miré, con mis ojos aún llenos de lágrimas- ¡Andate! ¡Andate! ¡No te quiero ver! No quiero volver a sufrir de nuevo. No otra vez. ¿No lo entendes? Sos todo para mí. Sos mi hermana, mi vida entera. Yo me muero si llego a perderte. Me muero Ángeles. -dije llorando desconsoladamente- ¿No te das cuenta que me hago la fuerte para no sufrir? ¿Qué te necesito conmigo? ¿No lo ves?
- Perdón. Perdón. Perdón. Te juro que yo no quería que esto pasara. No. Pensé que ibas a pasarlo, pero me equivoqué.
- No te vayas. Por favor. Necesito que te quedes conmigo, acá. -no aguanté mas, y me lancé sobre sus brazos-
- No llores princesa. Por favor, me parte el alma verte llorar.
- No aguanto mas. Y siento que si vos no estas conmigo, no voy a poder. Solo unos mese mas, y te prometo que nos vamos. Por favor. No te vayas.
- Esta bien bonita, no me voy. Me quedo con vos.
- Gracias. Gracias. Perdón. Perdón por gritarte hoy, no quise. No..
- Sh.. Ya esta bonita. Te entiendo.
- Perdón. perdón. Te amo, sos mi hermana.
- Basta. Ya esta. Yo también me equivoqué.
- Las dos.
- Si. Y te prometí algo y voy a cumplirlo.
- sonreí- Te amo hermana.
- Yo también te amo hermanita. -secó mis lágrimas- No llores mas por favor.
- Si te quedas conmigo. Un ratito.
- Esta bien -sonreí-
Entramos a la habitación. Y nos acostamos, siempre lo hacíamos cuando yo estaba mal. O simplemente cuando necesitaba descansar. Ella comenzó a acariciar mi cabello, y comenzó a cantar ... Un mundo ideal, la melodía llegaba a mis oídos como un susurro, y poco a poco comencé a quedarme dormida. Escuchando sus palabras "Te amo hermanita"
"Yo te quiero enseñar un fantástico mundo.
Ven princesa y deja a tu corazón soñar. Yo te puedo mostrar cosas maravillosas.
Ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal.
Un mundo ideal.
Un mundo en el que tu y yo
podamos decidir como vivir
sin nadie que lo impida.
Un mundo ideal que nunca pude imaginar.
Donde ya comprendí que junto a ti el mundo es un lugar para soñar.
Fabulosa visión, sentimiento divino.
Voy volando contigo hacia un nuevo amanecer..."
Continuara:
..............................................................................................................................................................
El segundo de hoy. Lo prometí y acá esta.
Capitulo 44-
Llegó el día LUNES. Obviamente no iba a ir al colegio, aunque tenía muchas ganas. Pero mi cara no estaba en condiciones para salir, lo que me había hecho, no se cubría ni siquiera con maquillaje.
Abrí mis ojos. Busqué mi celular y miré la hora, eran las diez de la mañana. Raro que mi papá no haya venido a despertarme para ir al colegio. A lo mejor se compadeció de mí, y no quiso levantarme. Volví a girar y me di cuenta que Pepe seguía a mi lado. Lo miré, lo observé y pude sentir que en su carita que tenía miedo, el mismo miedo que yo sentía todos los días cuando algo malo me pasaba. Sabía que pronto este miedo pasaría, pero ahora estaba allí, estaba presente todos los días de mi vida.
Lo miraba a los ojos, esos que aún se encontraban cerrados. De repente movió su cabeza, y quedamos frente a frente. Yo no podía dejar de mirarlo. Quería besarlo, pero no. Me resistí.
Él abrió sus ojos, y besó mis labios. Así de repente, fue inesperado pero lindo. Sonreí al instante.
- Buen día bonita. -acarició mi cabello-
- Buen día lindo.
- ¿Cómo dormiste?
- Bien ¿Y vos?
- Bien. ¿Te sentís mejor?
- Si un poco. Aunque el cuerpo me duele igual.
- Ya se te va a pasar.
- ¿Decís?
- Si mi amor. Todo pasa.
- Las heridas de alma no.
- Si, créeme que si.
- No puedo creerte. Es imposible.
- Si es posible. Yo de a poco estoy tratando de curar esa herida que tengo. La muerte de mi hermanita.
- Pero es diferente, ella era un sol, un angelito. Mis heridas están hechas por una lacra, una mierda de persona.
- Es lo mismo Pau. Solo tenes que dejar que te ayudan a sanar esas heridas.
- Nadie va a querer ayudarme.
- Yo quiero hacerlo.
- Pepe...
- Pau. Yo quiero, déjame hacerlo. Ya te lo dije. Voy a sanar cada una de tus heridas aunque me cuesta la vida.
- sonreí- Gracias.
- Basta de agradecerme. Me voy a enojar -reí- Bueno, por lo menos te reíste.
- Porque vos me haces reír.
- ¿Estás diciendo que soy gracioso?
- Bueno, no gracioso. Pero tenes buen humor.
- sonreí- Mmm buen humor. Nadie me había dicho eso.
- ¿En serio?
- En serio.
- ¿Soy la primera?
- Y si nadie me lo dijo, si.
- Bueno eh.
- Dijiste que tenía buen humor.
- Retiro todo lo que dije hace un rato.
- reímos- Sos tan linda.
- Vos mas.
- Esto si que no voy a dejar que me lo discutas. Vos mas. Fin.
- Bueno, si me lo decís así.
- Podes discutirme cualquier cosa, menos esto.
- reí- Esta bien. Lo tendré en cuenta.
- Bueno, tampoco cualquier.
- Ah no se Alfonso, ya hablaste.
- Bueno. Me callo mejor.
- Si.
- ¿Qué hora es?
- Las diez y media.
- Me parece que no fuimos al colegio.
- reí- ¿Te parece? Sos un tonto.
- Bueno che.
- Igual me llama la atención que mi papá no haya venido a despertarme. Porque siempre viene a gritarme para que me levante.
- Por ahí se dio cuenta de lo que hizo.
- ¿Mi papá? ¿Preocupándose por mí? Estas loco.
- Bueno, puede que tengas razón.
- ¿Lo de mi papá? ¿O lo de loco?
- rió- ¿Vos cuál crees?
- Lo de loco. -reí-
- Mira vos. ¿Así que para vos estoy loco?
- Si. Bueno un poco. Igual me gusta así.
- ¿Loco y todo?
- Loco y todo.
- Sos una tierna.
- Vos también. -sonreí- Bueno, voy a levantarme a ver quien esta en mi casa.
- Bueno.
- ¿Vos no pensas levantarte?
- Es lo mismo. No puedo salir. -rió-
- Bueno, tenes razón. Igual yo tampoco. La puerta esta cerrada.
- Con mas razón. Veni, acostate conmigo un ratito mas.
- No Pedro. Quiero levantarme.
- Dale. Un ratito.
- No. Tonto. Quiero salir de acá.
- ¿Por fa?
- No.
- ¡Ai que mala Chaves!
- Muy mala.
- ¿Por favor?
- Dios. Me convences muy rápido -volví a la cama, y me acosté a su lado. Apoyando mi cabeza e su pecho-
- ¿Y eso es bueno o malo?
- Es malo. Muy malo. -reí-
- ¿Por? Por ahí esto lo tengo en cuenta.
- No voy a decirte.
- Dale.
- No. Basta. Ya bastante que volví a acostarme porque me lo pediste.
- Bueno, esta bien.
- suspiré- Es bueno, pero a veces puede ser malo.
- No entiendo.
- Mmm.. A ver, si me convences rápido, o alguien puede hacerlo, siempre voy a decir a todo que sí, no importa que sea.
- ¿Aunque te diga que te tires de un acantilado? -reímos-
- No tonto.
- Bueno, vos dijiste que siempre ibas a decir que si.
- No, no importa. Ya esta. -reí-
- Como diga señorita.
- sonreí- Voy a llamar a Angie a ver si alguien esta en casa.
- ¿No importa que yo este?
- No. Aparte ella sabe que vos viniste algunas veces.
- Me hubieras dicho, no volvía a colgarme por el balcón. -reí- No te rías, casi veo la luz.
- ¡Tonto! -le pegué en su hombro-
- Me dolió eso.
- No seas exagerado Pedro. No te hice nada.
- Esta bien, esta bien. Ya vas a ver, me las voy a cobrar.
- Mentira -me acosté encima suyo- Perdón, perdón.
- ¡Ahhh ahora pedís perdón!
- Fue sin querer.
- Claro, sin querer. -se hacía el ofendido-
- Si, de verdad. Te amo, te amo. Perdón. -comencé a besarlo por su rostro, riendo- ¿Me perdonas?
- Mmm.. No se.
- Por fa. por fa. -sonreí-
- ¿Qué me das a cambio?
- ¿Un beso?
- No. Eso puedo robártelo yo.
- ¡Ahh! Listo ahora no te doy nada.
- Bueno, entonces yo no te perdono.
- ¿Por fa?
- No se. -se hizo el ofendido-
- Bueno como quieras. -me hice la enojada-
- ¿Ahora vos estas enojada?
- Si.
- Bueno, entonces me voy.
- Andate. -me senté en la cama dándole la espalda a él-
- Okei. -se levantó de la cama y comenzó a caminar hacia la puerta balcón-
- ¿Te vas a ir?
- Si. Te enojaste. No me voy a quedar si estas enojada.
- me levanté de la cama, salté sobre ella, fui y lo abracé por la espalda- Mentira, no estoy enojada. No te vayas, Pofis.
- rió- Sos terrible. Pensé que estabas enojada en serio.
- No tonto. ¿Cómo me voy a enojar? -me puse en frente suyo, y pase mis brazos alrededor de su espalda- ¿Me das un beso?
- No se..
- Dale. -besó mis labios- Te amo.
- Te amo mas.
Nos quedamos un rato mas allí en el cuarto. Creo, sin temor a equivocarme, que se hicieron las doce y media del medio día, y le mandé un mensaje a Angie para decirle o mejor dicho preguntarle si había alguien en casa...
- "¿Angie?"
- "Poli.. ¿Qué pasa?"
- "¿Papá o mamá están en casa?"
- "No. Ninguno"
- "Podrías venir a mi cuarto. Y por lo menos abrirme la puerta"
- "Perdón, estaba durmiendo. Ahí voy"
- "Gracias."
Pasaron unos minutos. Y sentí que la puerta del cuarto se abría. Entraba Angie, con su mejor cara de dormida. Solo me dijo "Hola hermanita" Y se fue. Creo que realmente estaba cansada. Igualmente, estos últimos días estuvo media rara, no se. Me esquivó todo el tiempo, no me habló, ni siquiera vino a mi cuarto o me mandó un mensaje para saber como estaba. Tenía que aceptarlo, mi hermana no iba a estar todo el tiempo para mí, ella tenía que hacer su vida, irse de acá, formar su familia.
La saludé, y volví a cerrar la puerta, pero esta vez estaba sin llave. Le dije a Pepe que me esperara en la habitación, ya que iba a buscar algo para comer, porque moría de hambre, literal.
Volví a la habitación, había traído unos sandwiches de jamón y queso, con gaseosa. No iba a desayunar porque era tarde. Almorzamos entre mimos, y charlar. Y luego él se fue a su casa, ya que no podía quedarse todo el tiempo. Dijo que llamaría a la noche, a lo que sonreí.
Pepe se fue, y me dirigí al cuarto de mi hermana. Necesitaba hablar con ella. Y preguntarle si algo le pasaba, por ahí no era nada, pero tenía que preguntárselo.
Llegué a su cuarto, golpee y ella respondió con un "Pasa Pau"
Continuara:
..............................................................................................................................................................
Lo vuelvo a decir, por si no leyeron el tweet, ayer yo dije que iba a subir tres capítulos, pero no pude, no me dio el tiempo. Pero hoy voy a subir dos, compensando el de ayer, porque comentaron 10 personas, como lo había pedido. :)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)