viernes, 12 de julio de 2013

Capitulo 17-


Pasaron unos cuantos minutos, y giré en la cama. Quedando de espaldas a la ventana, porque comenzaban a dolerme las costillas de ese lado, aunque ya me dolían demasiado. Mis ojos comenzaban a cerrarse. Y Pedro no había llegado. Ilusa yo en creer que Pepe vendría desde su casa a esta hora, a la mía, solo para saber como estaba.
Mis ojos se cerraron, aún húmedos, por las lágrimas que me habían caído.
Escuché un ruido. Un golpe en un vidrio. En una ventana. En mí ventana, en la de mi habitación. Al principio pensé que era un sueño. Pero después me di cuenta que no. Me di vuelta. Y ahí estaba él. Parado en el balcón, detrás de la ventana. Sonriendo, y con el pelo mojado, porque creo, que estaba lloviendo afuera.
Me levanté. Así como estaba, descalza, en piyama y le abrí.

Él solo me miraba. Con su sonrisa tan linda. Tan tierna.
Yo no podía dejar de mirarlo. Realmente había venido a mi casa. A mi casa. ¿Y solo para qué? Para saber como estaba. Para estar conmigo. Para cuidarme. Porque no quería que volvieran a pegarme. Aunque si lo veían, sabía que iba a ser peor para mí. Pero ahora, en este momento, no me importaba. Pedro era demasiado bueno conmigo, demasiado. No iba a alcanzarme la vida entera para agradecerle.

Lloviznaba. Me estaba mojando. Y encima estaba descalza. Pero no me importaba. Volví a mirarlo a los ojos, me acerqué a él y lo abracé. Por la espalda, apoyando mi cabeza en su pecho. Dejando escapar algunas lágrimas. Él me rodeó con sus brazos. Y comenzó a cantarme al oído.

"Ella vive en mí. Con una canción, que alimenta los oídos de mi corazón. Ella vive en mí. En cada despertar, en mis sueños y secretos aún sin revelar.
Y yo me pierdo en su sonrisa, y ante su abismo, me dejo caer.
Es ella la que me lleva al cielo de la mano. La que me quiere tal y como soy. Esa que llena el mundo de alegría y fantasía. Es ella la que resalta toda mi locura. Esa que me acompaña en la aventura que es la vida. La que cura mis heridas, con sus besos. A donde siempre regreso.
Ella vive en mí, como la pasión. Que acelera los latidos de mi corazón. Ella vive en mí en cada poro de mi piel. Y no hay nada que mis ganas puedan detener. Y yo me pierdo en su sonrisa, y ante su abismo me dejo caer...
Es ella la que me lleva al cielo de la mano. La que me quiere tal y como soy. Esa que llena el mundo de alegría y fantasía. Es ella la que resalta toda mi locura. Esa que me acompaña en la aventura que es la vida. La que cura mis heridas con sus besos. A donde siempre regreso..."

Ahí estaba él cantándome al oído, mientras nos movíamos de un lado a otro, nos balanceábamos, como si estuviéramos bailando. Me estaba cantando. Me estaba dedicando una canción. Pero ¿Qué quería mostrarme? ¿Qué me amaba? ¿Qué me quería? ¿Qué podía confiar en él? No lo sabía. Y creo que si no se lo preguntaba, tampoco iba a saberlo. "Ella vive en mí..." ¿Ocupaba parte de sus pensamientos? ¿Él pensaba en mí? "..En cada despertar, en mis sueños y secretos.." ¿Todo el tiempo? ¿Cómo saberlo? .. ¿Secretos? Bueno, si era una canción. Pero no la había cantando solo porque sí. Algo significaba y se lo iba a preguntar. Pero luego. Ahora quería disfrutar de este momento. Ya no pude contener mis lágrimas, y estas caían por mi rostro, sin parar. Estábamos mojados, bajo la lluvia. Bailando (o al menos para mí lo era). Abrazados. Y encima me estaba cantando. ¿Algo mas podía pedir? Definitivamente Pedro me hacía bien. Aún no sabía si estaba enamorada de él. Pero si que me gustaba, y que quería tenerlo cerca mío. Por siempre. Para siempre.

Nos separamos del abrazo. Yo estaba parada sobre sus zapatillas, porque estaba descalza. Aún él seguía rodeándome con sus brazos. Levanté la mirada, y lo miré a los ojos.  Estaba sonriendo, y mojado como yo. Apoyó su frente contra la mía y sonreímos al mismo tiempo. Esto era una locura. Pedro en mi casa. De noche. Y solo eramos amigos. Lo diré siempre, junto a Pedro, todo era raro. Pero lindo.

- Nos estamos mojando. Me parece. -dije sonriendo-
- No importa.
- Si. Importa. Porque después te vas a enfermar, y va a ser mi culpa.
- No -negó con su cabeza- No me importa. Estoy con vos. Y es mas lindo y loco así.
- Estas loco Pedro.
- Si. Loco por vos.
- Ya hablamos de esto. Y te dije que no podemos estar juntos.
- Lose. Pero no me voy a rendir tan fácil. No voy a dejarte marchar. Así, tan rápido.
- ¿De verdad queres estar conmigo?
- ¿La canción no te dijo nada?
- La canción me dijo muchas cosas. Que por cierto, me encanto.
- sonrió- Me alegro que te haya gustado. ¿Cosas como qué?
- Preguntas. De todo tipo.
- ¿Y se pueden saber cuales?
- Si. Aunque me dan un poco de miedo las respuestas.
- Bueno. Pero es mejor escucharlas. A que quedarse con la duda ¿o no?
- Si. Tenes razón.
- A ver. Te escucho.
- ¿Podemos entrar? Porque de verdad. Que estoy toda mojada.
- Sos linda igual, mojada.
- me sonrojé y sonreí- Gracias. ¿Ahora podemos entrar?
- ¿Por qué? Me gusta estar abajo de la lluvia. Y si es con vos. Mejor.
- Si a mi me gusta. Pero primero tengo frío. Segundo estoy descalza -reímos- Y tercero vos también estas mojado-
- Yo no importo.
- Si importas. Así que entremos. -me separé de sus brazos, pero él volvió a abrazarme-
- ¿De verdad yo te importo?
- ¿Te interesa saberlo?
- Si. Créeme que mucho.
- Si. Me importas demasiado.
- se acercó a mí y besó mi mejilla- Sos tan linda. Ahora si entremos.
- ¿Solo estabas esperando que te dijera eso?
- No. Pero ya tengo frío.
- Que tarado que sos.
- Tarado ¿Yo? ¿Qué te canto una canción? ¿Abajo de la lluvia? ¿Y bailamos? Na,na. Todo mal. -dijo haciéndose el gracioso-
- Bueno. Tonto ¿Mejor?
- No, no. Ahora me voy.
- No te vayas. -sonreí- Dale entremos -me acerqué a él y besé su mejilla-

Entramos a mi cuarto. Yo cerré el ventanal. Dentro de la habitación, busqué en la cómoda una toalla para cada uno. Realmente nos habíamos mojado demasiado. Pero (al menos a mí) no me importó. Fue una de las situaciones mas lindas de mi vida (si no fue la única). Le di la toalla a Pepe. Mientras el se secaba yo me dirigí al baño, a cambiarme, porque mi piyama estaba empapado en agua.

Ya cambiada salí del baño. Y volví a la habitación. Levanté mi cabeza y Pedro me estaba mirando.

- ¿Qué pasa?
- Nada. Solo te miro. ¿No puedo?
- No. Me intimidas.
- sonreí- Sos tan linda. En serio.
- Basta Pedro. En serio. Me da mucha vergüenza.
- rió- Bueno esta bien. Traje algo para comer ¿Comemos?
- Mmm.. No tengo hambre.
- Veni. -me dijo para que me siente a su lado-
- ¿Qué pasa? -me senté junto a él-
- ¿Hace cuánto que no comes?
- Hoy comí. -mentí-
- No me mientas Pau. No voy a retarte por esto. Porque sé que no es tu culpa.
- Hace dos días. Desde ayer a la mañana, y hoy en todo el día no comí.
- Bueno. Tenes que comer algo. No podes estar sin comer nada.
- Si, lose. Pero no puedo hacer nada.
- Bueno, ahora comemos ¿Sí? Y después quiero que me digas cuales eran las preguntas que te dejo la canción.
- Esta bien. -sonreí-

Nos sentamos a comer. Había traído sandwiches de jamón y queso. Y con estos una botella de agua. De verdad se había pasado en lo que había hecho. "Cenábamos", porque realmente creo que esto no se podía llamar cena. Era cualquier cosa, menos eso. Afuera llovía a cántaros. Estábamos sentados en la cama. Yo contra la pared. Y él sentado frente a mí. Ambos con las piernas cruzadas.
En medio de la cena. Pepe rompió el silencio que había entre nosotros.

- ¿Están ricos?
- Si. Están muy ricos. Gracias.
- No me agradezcas. No tenes porque hacerlo.
- Si Pepe. Tengo que hacerlo. Haces todo esto por mí, y no tenes porque.
- Con mas razón. No lo hago a cambio de nada. Así que deja de agradecerme.
- Esta bien. Aunque lo voy a seguir haciendo.
- rió- Como sos eh. Muero por saber cuales eran las preguntas que tenías. O que te dejaron la canción.
- Muchas. ¿Pero no iban a ser después de comer?
- Pero no terminamos mas. ¿Me las decís?
- Me da un poco de miedo.
- Dale Pau. No te voy a decir nada malo. A lo sumo me enojo.
- Ves. Por eso no te las digo.
- Mentira boba. Dale decime.
- Bueno. La canción la cantaste y la elegiste por algo. ¿O no?
- Si.
- Emmm, bueno -hice una pausa, algo nerviosa- Cuando dice "Ella vive en mí.." ¿Quiere decir que pensas en mí? ¿O qué ocupo parte de tus pensamientos?
- Si. -asintió muy seguro-
- Después. "En cada despertar. En mis sueños, mis secretos" ¿Es por qué tenes secretos? ¿O solo es una parte de la canción sin sentido?
- La verdad no lo había pensado así. Pero te podría decir que si. Algunas cosas me guardo. Algunas tienen que ver con vos. Y otra solo son de mi vida.
- ¿Es por esos secretos que sos así como sos? O sea, en el colegio y en tu casa.
- Si. Puede ser. En algún momento te los voy a contar, en serio.
- ¿Secretos míos?
- No tengo secretos tuyos. Por ahí, son cosas que pienso sobre vos. O algo que me pasa.
- ¿Y se puede saber?
- negó con su cabeza- Otro día.
- No seas malo.
- Bueno. Después te las diré. ¿Ya terminaron las preguntas?
- No me falta una.
- ¿Cuál?
- Emmm, bueno. Esta me da un poco de vergüenza.
- Dale Pau. Me dijiste las demás..
- Esta bien. -agaché mi cabeza, y miré mis dedos, comenzando a jugar con ellos- ¿La canción.. -hice una pausa- significa algo?
- Si. Significa algo.
- seguía sin mirarlo a los ojos- ¿Puedo saber qué?
- Muchas cosas. Pero necesito que me mires a los ojos. No puedo decírtelo así. -levanté mi mirada- Pau. Yo elegí la canción por algo, porque significa algo para mí. No se si para vos. Pero la elegí porque vos sos la chica que da vuelta mi mundo. Que lo deja de cabeza. Esa mujer en la que pienso día y noche. Con la cual puedo sonreír, sin importar nada. Sos todo para mí. -tomó mis manos- Sos esa que acelera mi corazón. Que me hace sonreír, que me llena el alma. Sé que es loco, y muy raro esto. Pero desde el día en que hablamos por ese trabajo de biología, que ahora agradezco porque me pusieron con vos. -reímos a la par- Te conocí mejor. Y pude ver como sos realmente. No paro de pensar en vos, no puedo dejar de pensar en vos. Porque me gustas. Y porque quiero estar con vos. Nos conocemos hace muchos años, pero jamás hablamos, porque no se dio. O simplemente porque no lo hicimos. Pero ahora todo es diferente, sé que puedo confiar en vos. Como vos en mí. Y ahora que se esto que te pasa. No pienso dejarte sola. No voy a dejar que te lastimen. Que te hieran, porque no te lo mereces. Voy a tratar de sacarte de esto, aunque sea como amigo. Porque te quiero mucho. Y porque me haces y no quiero que nada te pase.

Solo pude sonreír. Y dejar escapar lágrimas por mis ojos. No podía hablar. Lo que me había dicho me había dejado sin palabras. Este chico lo era todo. Era tan especial. Y diferente, muy diferente a los demás. Pensaba en mí, todo el tiempo. Y me lo había dicho él. Quería estar conmigo. Porque gustaba de mí. Quería cuidarme porque realmente le importaba. Simplemente quería hacerme feliz. 
Pero todavía seguía ese miedo en mí. Esa conciencia que me decía "No tenes que estar con él, te va a hacer sufrir. Te va a dejar". La conciencia no me importaba. Pero lo que si me importaba era mi papá. Esa persona que arruinaba mi vida todos los días. No podía estar con él. No porque no quisiera sino porque no podía. Era simple. 

Él me miraba y yo no sabía como responderle. Que responderle. Sus palabras habían sido todo para mí. Pero no encontraba esas palabras justas para transmitirle a él lo que me pasaba. Y lo que sentía. Seguía mirándome a modo de "Necesito que me digas algo", pero no podía. No me salían las palabras. Solo me largue a llorar. Y tapé mis ojos con mis manos.

- Ei bonita. ¿Por qué lloras? 
- Perdón soy una tarada.
- No. Nada que ver. No llores ¿Dije algo malo?
- No -sonreí- Al contario me encantaron tus palabras, pero no se .. -sollocé- no, no... -comencé a llorar desconsoladamente-
- Eii. No -me rodeó con sus brazos- No llores bonita. -apoyé mi cabeza en su pecho- No tenes porque hacerlo. Sé que por ahí a veces digo cosas tontas, pero esto no creo que lo sea.
- ¿A veces? -reí-
- sonrió- Bueno. Por lo menos te hice reír.
- Si. Gracias Pepe. Gracias por cada una de tus palabras. Por cada cosa que me dijiste. Sabes lo que pienso, y lo que me pasa. Quiero estar con vos. Y me muero de ganas de hacerlo. Pero solo un tiempo, solo un poco. 
- Te entiendo bonita. Pero, sabe que no me voy a dar por vencido. 
- Me imagino. Viniste hasta acá, en medio de la lluvia. 
- rió- Tenes razón. 
- Gracias por estar acá conmigo. 
- No tenes nada que agradecerme Pau. 
- Te quiero mucho.
- Te quiero mucho mas. -sonreímos a la par- 


Continuara: 

...........................................................................................................................................................

Primer capítulo de hoy. Ahora en un rato subo el otro. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario