sábado, 20 de julio de 2013
Capitulo 35-
Al día siguiente suena la alarma de algún despertador. La verdad no se de quien era, porque el mío seguro que no. Era el de Flor. Que raro. Abrí mis ojos, y lo primero que hice fue pegarle con un almohadón a esta mujer. Las seis de la mañana. ¿Alarma a esta hora? La voy a matar. Si, teníamos que ir al colegio. Pero tampoco para poner la alarma a las seis, ni si quiera yo lo hacía.
- ¡Euu! Me dolió.
- Boluda te sarpas. Son las seis de la mañana.
- Bueno, pensé que ustedes se levantaban a esa hora.
- No piba. Estas loca.
- Bueno sorry. -encendió la luz del velador-
- ¡Apaga la luz mujer! -gritó Zaira, aún dormida-
- Mira quien se despertó.
- Sh. Que tengo mucho sueño.
- Nosotras también tenemos sueño. Por eso te va a levantar igual.
- Que malas personas que son.
- Muy malas.
- Eso porque me hicieron dormir tarde.
- ¿Nosotras? -dijimos a la par-
- Vos estas loca.
- Bueh. Mira quien habla.
- Hablemos de locura. Porque las tres lo estamos.
- reímos- Bueno tengo hambre. -dije- ¿Qué vas a darme de comer?
- Pan y agua.
- ¡Ai que mala!
- rió- ¿Café? ¿Matecocido? ¿Qué quieren?
- Té. -dije-
- Que complicada que sos mujer.
- Bueno vos preguntaste que queríamos.
- rió- Bueno tenes razón. ¿Vos Zai?
- Cualquier cosa que me despierte.
- Okei. Voy a preparar el desayuno y ahí vengo.
- Dale.
Flor salió de la habitación. Y yo me quedé con Zai ahí. Ordenamos un poco las camas, y esas cosas. luego nos cambiamos. Y al ratito vino Flor a decirnos que ya estaba preparado el desayuno.
Nos sentamos a desayunar. Cuando terminamos Flor se fue a cambiar. La esperamos allí, siempre tarde.
Siete y cinco de la mañana salimos de su departamento y emprendimos camino hacía el colegio. No hacía mucho frío, pero su había una pequeña brisa que hacía que nuestros pelos volaran.
Llegamos al colegio. Muertas de frío. Tendrían que permitir traer el pantalón de gimnasia en invierno. La pollera es una cosa horrible. Si, lo acabo de comprobar.
Ingresamos al colegio. Y de allí nos dirigimos al curso. Nos ubicamos en nuestros respectivos lugares. Pedro aún no había llegado, me llamaba la atención. Pero bueno, seguro llegaría tarde. Las chicas se sentaron adelante mío. Ya que hoy me sentaría con Pepe.
Ingresó el profesor al curso. Y Pedro no había llegado. Me preocupé y lo primero que se me vino a la cabeza fue mi papá y sus palabras "puede morir". Tenía que llamarlo, mandarle un mensaje. Estaba preocupada.
Él profesor de comunicación comenzó a dictar clases, pero mi cabeza, mis pensamientos estaban en otro lado. Oro lado que no era este. Estaban en pedro. Y en porque no había venido al colegio.
Agarré mi celular. Y busqué el número de Pedro. Necesitaba saber que estaba bien, que no le había pasado nada. Y que nadie le había hecho algo malo.
- "Amor. ¿Por qué no viniste?"
Espere, y espere su respuesta. Y no llegó. Cada vez me sentía mas preocupada. Sentía que mi corazón latía a mil por hora. Tenía miedo. Miedo de que le haya pasado algo, de que lo hayan lastimado. O hasta... No quería pensar en eso. Quería pensar en positivo, tenía que hacerlo. Pero no podía. Muy dentro mío sentía, y sabía que estaba bien. Pero necesitaba que fuera él quien me lo dijera, quien me diga "Si amo estoy bien" Pero su respuesta nunca llegó. Y eso comenzó a desesperarme aún mas. No podía llamarlo en medio de la clase, porque me matarían. Pero cuando fuese el recreo lo haría.
Pasaron las dos horas. Yo no presté en ningún momento atención. Solo escuchaba las palabras del profesor. Pero no entendía nada. No estaba pensando en eso. No pensaba en nada mas que en Pedro, en él. Y en que iba a morirme si le pasaba algo por mi culpa.
Por fin había sonado el timbre que indicaba que teníamos recreo. Él profesor salió del curso, y yo agarré mi celular y marqué el número de Pepe. Las chicas se dieron cuenta que algo pasaba y me preguntaron.
- ¿Qué pasa Pau?
- Pedro pasa.
- ¿Qué te hizo?
- ¿Él? Nada.
- ¿Y entonces?
- Pasa que tengo miedo de que mi papá le haya hecho algo.
- ¿Por qué?
- Es largo de explicar, pero prometo contárselos. Ahora necesito llamarlo para saber si esta bien.
- Me estas asustando.
- Créeme que estoy mas nerviosa, asustada que vos.
- Tranquila. Seguro se quedó dormido, o algo por el estilo.
- Eso espero.
Marqué el número de Pedro. Sonó. Una, dos, tres veces. Y saltó el contestador. Volví a llamar, y pasó lo mismo. Las chicas seguían a mi lado. Mis ojos comenzaron a empaparse de lágrimas, tenía miedo. Mucho miedo. Terror. Juro que me moría si le pasaba algo. Me moría. Flor se sentó a mi lado, y me rodeó con su brazo.
- Tranquila amiga todo va a estar bien.
- Pero no me atiende -dije con lágrimas en mis ojos-
- Tranquila Pochi -dijo Zai- Todo va a estar bien. De verdad.
- Pero tengo miedo.
- Tranquilízate amiga. Todo va a estar bien, de verdad.
- Igual necesito que me atienda.
- Insistí. En cualquier momento te va a atender.
- Si.
- ¿Queres agua? ¿O algo para tranquilizarte?
- Si. Por favor.
- Vamos a comprar y volvemos ¿Si?
- Esta bien.
Las chicas se fueron a comprar, y yo seguí insistiendo con el celular de Pedro. No atendía. No lo hacía. Y yo me ponía cada vez mas nerviosa. Mucho mas nerviosa. Capaz que no le pasó nada, pero tenía que estar segura.
Volvió a sonar el timbre que indicaba que había terminado el recreo. No me atendió ni una sola vez. Horas de Geografía. La profesora ingresó al curso, y mi cabeza seguía maquinando a mil por hora. Tenía que tranquilizarme, por mi bien. Y por el de todos. Dejé mi celular bajo la mesa. Y me puse (o a tratar) de prestar atención a lo que la profesora decía.
Pasaron las tres malditas horas que quedaban. Y por fin ya nos podíamos ir a nuestras casas. Ya podíamos salir. Y yo podría ir a buscar a Pedro.
Salí corriendo del colegio. Tenía que llegar a mi casa lo antes posible. Tenía que enfrentar, o hablar con mi papá. Tenía que saber que Pedro estaba bien.
Llegué a mi casa. Con el celular en la mano. Lo llamé unas veinte veces a Pedro y no contestó. Abrí la puerta y entre. Mi papá estaba lo mas tranquilo sentado en el sillón. Leyendo el diario. Me acerqué con toda la furia. Le saqué el diario de la mano, lo tiré. Y comencé a gritarle. Sabía que esto iba a costarme, y muy caro. Pero Pedro no tenía la culpa de nada. Mis lágrimas caían por mi rostro. Las sequé con rabia, con mi puño.
- ¡¿Por qué?! ¿Por qué con Pedro? Me dijiste que si lo dejaba no le ibas a hacer nada. ¿Dónde esta?
- Primero -me gritó- Te calmas pendeja. Porque yo a tu amiguito o no se que es no le hice nada.
- ¡Mentís! Estas mintiendo. Pedro no me contesta. No aparece ¿Qué le hiciste?
- No le hice nada. Te estoy diciendo.
- ¡Sos una mierda! ¡Te odio!
- me pegó una cachetada- A mi me hablas bien pendeja.
- Te odio. Y te hablo como quiero. Sos lo peor.
- me agarró del brazos, y comenzó a llevarme a la habitación- Te vas a calmar porque soy tu papá y a mi respetas.
- ¡No sos nada mío! ¡Soltame! -grité-
- Grita todo lo que quieras. No hay nadie en casa. ¿Sabías?
- Basta. Déjame. No me hagas nada papá.
- Vos te la buscaste. -llegamos a la habitación-
- ¡Sos la peor mierda!
- volvió a pegarme una cachetada- ¡Vos sos una mierda Paula! ¡No te das cuenta que no podes cuidar ni si quiera a tu amiguito?
- ¿Qué le hiciste? ¡Hijo de puta!
Nuevamente volvió a pegarme. Volví a sentir sus manos sobre mi rostro. Mi cuerpo. Sobre mí. Ya el dolor no me importaba. Me había acostumbrado a este. Volvió a pegarme con el cinto. Volví a sentir una vez mas esa picazón y ese ardor. Volví a sentir la hebilla de aquel cinto clavada en mi piel.
Él salió de la habitación. Y volví a gritarle. Entre medio de las lágrimas, de la sangre.
- ¡Te odio! ¡Siempre te voy a odiar! Sos una mierda.
- ¿No te alcanzó con lo de recién? -atinó a pegarme y yo me cubrí- Así esta mejor. A ver si aprendes.
- Sos lo peor.
- ¿Queres seguir el juego? Yo no tengo ningún problema.
- ¡Basta! Andate déjame sola.
- Me iba a ir igual. No pienses que iba ayudarte.
- Basura.
No escuchó lo que dije. Salió de la habitación y cerró la puerta con llave. Como siempre lo hacía. Me levanté del suelo. No hice nada. Solo agarré mi celular. Sabía que en algún momento alguien llamaría para decirme algo sobre Pedro. Me recosté sobre la cama y me hice un boyito. Comencé a llorar (o continué haciéndolo).
...........
Las horas pasaron y yo seguía allí en la misma posición que hacía unas horas atrás. No podía moverme me dolía todo el cuerpo. Me sentía mal, mareada, y no podía parar de llorar.
Afuera ya había oscurecido. Seguía sin noticias de Pedro. Sin ninguna noticias. Volví a llamarlo, pero siempre era lo mismo. Saltaba el contestador una y otra vez. Había perdido toda esperanza.
En un momento siento que la puerta del balcón se abre. Giré para ver quien era ¿Cabía alguna duda? Si. Era Pedro. No le había pasado nada. Estaba conmigo. Otra vez. ¿Pero por qué no llamó? ¿No contesto mis mensajes? ¿No fue al colegio? ¿Por qué? ¿Por qué?
Se acercó a mí, y se sentó a mi lado. Yo seguía en la misma posición que antes. No dejaba de llorar. Todo era lo mismo. Todo. Nada había cambiado. Acarició mi cabello, besó mi mejilla. Pero no respondí con ningún gesto.
- Hola amor.
- ¡Soltame Pedro! ¡Te odio! -grité y mis lágrimas cayeron mas desaforadamente-
Continuara:
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Primer capitulo de hoy. Se vienen algunos. Ojala les gusten y no me maten por esto. Gracias (?
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bueno que se yo...te odio micaela,no podes hacer esto...maldito seas piter porque no contestaste...
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