martes, 30 de julio de 2013

Capitulo 48-


Caminábamos, hacía Mc donal's, mientras charlábamos y reíamos recordando viejas anécdotas de cuando éramos chiquitas.

- reí- Paren. Basta me duele la panza.
- Bueno Pauli. Reírse hace bien.
- Si. Muy.
- Lose. Gracias por esto.
- De nada amiga. Sabes que siempre estamos con vos.
- Siempre. No importa que pase.
- sonreí- No. Me acorde de algo.
- ¿Qué? -dijeron al mismo tiempo-
- ¿Se acuerdan cuando fuimos de campamento y le pusimos un sapo a Valentina? -reí mientras contaba el recuerdo-
- Como olvidarlo.
- Fue lo mejor.
- Si...

"Año 2008. Íbamos a segundo grado. Nos encontrábamos en el campamento de vacaciones de invierno. La escuela lo organizaba para todos los alumnos que se encontraban en este año.

Eran las tres de la madrugada. Con Flor y Zai nos habíamos levantado. Estábamos dentro de la carpa, y charlábamos. Queríamos hacerle una broma a Valentina, y sus amiguitas, las típicas chetas y agrandadas, que se creían mil en el curso.

- Che ¿Y si le ponemos un sapo en su carpa?
- Esa es buena.
- ¿Seguras? -dije-
- Si Pochi. Hay que hacerlo.
- Bueno, salgamos al campo.
- Si, y busquemos un sapo.
- Dale.

Salimos de la carpa. Y comenzamos a caminar por la quinta. Buscando un sapo. En ese tiempo, y a esa hora había millones. Zaira había encontrado uno, pero no se animaba a agarrarlo. Y yo menos. La única valiente fue Flor que lo agarró con sus manos, y lo llevamos en silencio hasta la carpa de las chetas, como nosotras le decíamos.
Abrimos la carpa lentamente para que no se despertaran, y Flor metió el sapo adentro. Volvimos a cerrar la carpa, y nos fuimos corriendo a la nuestra. Matándonos de risa. Cuando estuvimos en la carpa, comenzamos a reírnos a carcajadas. Nos callamos, porque iban a despertarse todos. Nos acostamos e hicimos que nada pasó.
A los cinco minutos, se escucharon los gritos de Valentina y sus amigas. Volvimos a reírnos, pero esta vez en un volumen mas bajo, porque sino iban a darse cuenta de que fuimos nosotras. Gritaban como unas locas, y nenitas de cinco años.

- ¿Vieron? Les dije que era buena idea.
- Si.
- Tenías razón. -dije- Sos grosa.
- Te amamos Florencia
- Si, demasiado.
- ¿Solo por lo del sapo? Que malas que son.
- Mentira.
- Siempre te amamos.
- Si, y siempre vamos a hacerlo.
- Como yo a ustedes.

Nos abrazamos. Y volvimos a acostarnos para no levantar ninguna sospecha de que habíamos sido nosotras las de la broma."

- reíamos- Por dios, nunca me reí tanto.
- Yo tampoco.
- Fue la mejor idea de todas.
- Y eso que teníamos diez años.
- Si.
- Bueno éramos terribles en ese momento.
- Todas eran terribles -dijo Zai- No solo nostras.
- Si. -dijo Flor-

Estaba metida en mis pensamientos. Después de aquel recuerdo que había tenido. Pensar que habían pasado tantos años después de aquel momento.
Todavía no podía creer que iba a separarme de ellas en el último año de colegio. Todas las cosas que habíamos vivido durante tantos años, desde que tenía uso de razón que me acuerdo de ellas.
"Ei Pau" Escuché que dijo Flor. Y ahí mis pensamientos se esfumaron en un segundo.

- ¿Qué pasa?
- ¿En qué pensas?
- Si. Te colgaste.
- Pensaba.
- ¿En qué?
- Me acordé del día en que hicimos la promesa. ¿Se acuerdan?
- ¿Como olvidarla?
- Nunca me olvidaría de ese día. 
- Y mucho menos de esto. 

Dijo Zai levantando la manga de su campera, mostrando la pulserita que teníamos las tres.

"Estábamos cursando segundo año de la secundaria. Ya hacía muchos, pero muchos años que éramos amigas. Era veinte de Julio, día del amigo. Nos juntaríamos con las chicas a festejar ese día. Aunque para mí mucho sentido no tenía porque siempre era el día del amigo, solo que hoy tenía una etiqueta. Estaba caminando por la calle, buscando que regalarle a las chicas. No quería esos típicos regalos que se hacen, quería que sea algo especial. Algo que dure para toda la vida. Y ahí se me ocurrió..

- Hola bellas. -dijo Flor-
- ¿Qué onda fea? -Zai-
- Yo te trato de bella, y vos de fea.
- reí- Si. ¿Cómo es eso?
- Bueno. Es con cariño.
- Ahora siempre te voy a decir así. Después no te quejes.
- Que mala.
- reímos- ¡Feliz día trolas! -dije-
- Mira la Chaves. -rieron- Feliz día feas. Vuelvo a repetirlo.
- Las amo. Las amo. -dijo Flor-
- Yo también.
- Miren. Tomen les compré un regalo. -dijo Zai- No es gran cosa, pero bueno.
- abrí el regalo y era un peluche chiquito, que decía "Feliz día"- ¡Ai gracias amiga! Me encantó -la abracé-
- Si. A mi también. Gracias. Me encanta, me encanta.
- De nada. -sonrió-
- Tomen. Esto es para ustedes. -dijo Flor y nos dio a cada una un paquetito-
- lo tomé en mis manos y lo abrí. Era un llavero, que tenía una foto de nosotras tres y atrás decía "Feliz día las amo" y la fecha. Mis lágrimas amenazaban con salir- ¡Ai no. Me muero! ¡Me encanta! Voy a llorar les juro. Gracias. Es muy lindo. 
- Me encanta. Me encanta. -dijo Zai- Es muy hermoso. Gracias.
- De nada. Sabía que les iba a gustar. -sonreí-
- Bueno yo les traje algo también. 
- A ver. Quiero. Quiero.
- Pero tiene un significado. No lo compré solo porque si. Tomen -les di las bolsitas, ellas la abrieron y era una pulsera de hilo, de todos colores- Sé que es simple. Pero se las regalé por algo.
- ¿Por qué? 
- Porque quiero que hagamos una promesa.
- ¿Una promesa?
- Si. Que prometamos que siempre vamos a estar juntas. Pasé lo que pasé. No importa si alguna se cambia de colegio, o se va a vivir a otro lugar. Yo las amo. Nos conocemos hace muchos años, desde que éramos pequeñas y son indispensables para mí. No puede creer todo lo que viví y vivo con ustedes, son todo en mi vida. Y me moriría si las pierdo. Sé que tenemos diferencias o a veces peleamos. Pero no me importa, porque podemos superarlo, charlarlo y solucionar todo. ¿Ustedes que dicen? ¿Quieren hacer la promesa conmigo? ¿O piensan que no van a poder cumplirla?
- ambas tenían sus ojos empapados en lágrimas. Al igual que yo- Si. Yo lo prometo. -dijo Flor- Saben que me cuesta mucho decirles cosas lindas, o decirles que las amo o brindarles cariño o un abrazo. Pero también saben que siempre pueden contar conmigo pase lo que pase. No soy la típica amiga que te dice te amo todo el tiempo te abraza, pero si soy esa amiga con la que podes contar siempre, y podes hablar cuando lo necesites. Las amo con todo mi corazón, no puedo explicarles lo que son en mi vida, porque no puedo. Son todo, simplemente. -dijo colocándose la pulsera en su muñeca-
- sonreí- Gracias. 
- Si. Yo lo prometo. -dijo Zai- Prometo estar siempre sin importar que pase. Prometo amarlas con mi vida, por siempre. Prometo prestarles mi hombro para llorar cuando lo necesiten. Prometo que nunca les voy a soltar la mano. Prometo siempre tener un abrazo para ustedes. -sonrió- Las amo con todo mi alma. Son muchísimo en mi vida. Y no me gustaría pederlas. Ya ocupan un lugar en mi corazón y no quiero que se vayan. Las amo mucho, no se dan una idea de lo feliz que me hace tenerlas como amigas. Gracias por cada momento vivido. 
- sonreí, secando mis lágrimas- Si. Yo lo prometo. -dije- Gracias a ustedes por cada cosa. Las amo mucho.
- Siempre juntas.
- Sin importar que pase.
- Siempre. 

Nos abrazamos las tres. Todas llorando, con nuestros rostros empapados en lágrimas. Nuestra promesa estaba hecha. E íbamos a cumplirla, a pesar de todo..." 

- Fue hermoso ese día.
- La promesa fue hermosa -dije-
- Si. Y fue tu idea Pauli.
- Solo lo hice, porque sentí que teníamos una amistad fuerte.
- Yo también lo sentía, pero no sabía como proteger nuestra amistad.
- Solo se me ocurrió. Y me parecía que era un muy lindo regalo. Y que dudaría para siempre.
- Y sigue en pie nuestra promesa.
- Y lo será para siempre.
- Y por siempre.
- Las amo mucho. -dije-
- Yo también las amo amigas.
- A mi me encanta todo esto. El momento de dulzura y amor. Pero muero de hambre. -dijo Zai- 
- Que raro. La chica que fue la primera que nos dijo feas.
- Y que después se nos pegó. 
-Si. Odié eso. Pero ahora ya forma parte de mi vocabulario.
- De de las tres- dijo Zai y rió- 
- Si. Y eso hace la amistad mas linda.
- Si.
- ¡Al fin llegamos! Muero de hambre.
- Bueno no tardamos tanto. 
- Se claro. 

Llegamos a Mc donal's y entramos. No había demasiada gente, pero tuvimos que hacer cola hasta que nos atendieran. Compramos y luego nos sentamos a almorzar. 
Eran las dos y media de la tarde, se nos había hecho bastante largo el camino, pero porque veníamos charlando y recordando momentos del pasado. 

Almorzamos entre charla. Por suerte no hubo mucha lágrima. Cuando terminamos de comer, fuimos a caminar por el centro, para pasar un rato mas juntas. 

Las horas habían pasado. Y ya eran las cinco y media de la tarde. Emprendimos camino a nuestras casa. Zai era la única que vivía en sentido contrario. Por ende nos despedimos de ella mucho antes. Con Flor fuimos caminando hasta mi casa, la despedí y ella siguió su camino. 

Llegué a mi casa, y entre. Nuevamente mi sonrisa se borraba de mi rostro. Mi felicidad se esfumó en un segundo. Mis risas ya no se escucharían. Todo lo contrario a ello. Mis lágrimas, seguramente volverían a caer. Mis gritos, y mi llanto se escucharían. Y mi noche, sería oscura y dolorosa como todas las anteriores.


Continuara: 

.............................................................................................................................................................

2 comentarios: