sábado, 13 de julio de 2013
Capitulo 20-
1 MES DESPUÉS.
Un mes había pasado. Un mes de aquel día en donde Pedro había venido a mi casa, y se había quedado toda la noche conmigo. Un mes en donde había dicho que iba a jugarmela por él. Un mes donde traté de disfrutar cada día, pero fue imposible.
Pasó un mes. Un mes en donde nada, casi nada había cambiado. Los golpes siguieron. Cada vez eran mas fuertes. Cada vez peores. Mis lágrimas habían caído cada día, cada noche. En donde él me pegaba. En donde me hacía sufrir. Donde no tenía piedad por mi, por su hija. Pero nada podía hacer.
Pedro unas cuantas veces se había enojado. Se alteró y hasta llegó a pegarle a la pared. Se ponía mal, demasiado cuando de contaba lo que pasaba. O cuando él se daba cuenta. Es el día de hoy en donde me arrepiento de haberle contado. de haberle dicho que mi papá me pegaba. Porque a partir de ahí. Había días en donde él estaba mal. Donde no lo veía sonreír, o hacer chistes tontos, o simplemente estar bien. Y todo era por mi culpa. Todo fue por mi culpa.
¿Cómo arrepentirme de lo que había hecho? ¿Cómo volver el tiempo atrás e impedir que él se enterara? No se podía . No podía hacerlo. Lo que ya estaba hecho, no podía cambiarlo. ¿Cómo juzgarlo por lo que le pasaba? ¿Cómo lograr que no se pusiera mal? ¿Qué no estuviera triste? No me gustaba verlo. No me gustaba verlo mal. No me gustaba ese Pedro. A mí me gustaba el otro Pedro ¿Cuál? Ese Pedro que sonreía. Ese que te hacía reír. Que te abrazaba. Que hacia chistes, malos, pero chistes al fin. Y te hacían reír. Ese Pedro que hacía hasta lo imposible para que sonrías, para que estes bien. O simplemente para pases un buen rato.
Tenía que hacer algo, tenía que cambiar esto. E impedir que él arruine su vida, por mi culpa. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo cambiar mi vida por él? ¿Cómo dejar todo por él? ¿Cómo hacer que él este feliz? Si. Había una única forma. ¿Cuál? Dejarlo ir. Dejarlo que sea feliz. Que este con otra chica. Con alguien que pueda darle lo que yo no puedo. Con alguien que lo quiera bien. Y que pueda hacerlo sonreír. No como yo, que lo único que hacía, era hacerlo llorar.
"Amar es dejar que la persona que uno ama, ame a quien quiera" Y yo iba a hacer eso. Iba a dejarlo ir. Iba a decirle que no podíamos estar juntos. Que él no estaba bien conmigo. Iba a dejar que este con otra chica. Con alguien que lo amara. De verdad. No como yo, que ni siquiera sabía lo que quería para mí. O lo que iba a pasar conmigo después de un día en donde mi papá me pegaba.
¿Se puede amar con obstáculos? No. No se podía. ¿Con errores? No. Tampoco. ¿Y con inseguridad en vos? Mucho menos. Era obvio que no podía estar con Pedro. Era obvio que nunca ibamos a estar juntos. Por mí. Por mi papá. Por mi vida. ¿Cuál vida? Esa que supuestamente para mi era la mía. Esa que tenía que cuidar. ¿Pero como hacerlo? Simplemente no lo sabía. Pero algo tenía que hacer, y dejar de sufrir de una vez por todas.
....................
Hoy DOMINGO. Siete de Julio.
Abrí mis ojos. Luego de haber dormido la siesta, ya que estaba demasiado cansada. ¿Para mí? Un día normal como cualquier otro. ¿Para mi mamá? Su cumpleaños. Hoy era el cumpleaños de ella. Pero sinceramente no me producía nada. No generaba nada en mí. No me movía ni un pelo. ¿Y por qué? Porque a ella no se le movía ni un pelo cuando me pegaban. O cuando algo me pasaba. Ni uno. Por ende, seguía siendo un día como cualquier otro.
Estaba en mi cuarto, escuchando música. Esto me desconectaba del mundo. Me alejaba de los problemas. Y hacía que pudiera imaginar otro mundo, con felicidad y repleto de sonrisas. Orden aleatorio del reproductor, comenzó a sonar una canción de Tan Bionica. "El asunto". La letra era super especial. Y amaba esta canción.
"Ya bajé la guardia hace algún tiempo. No me enojo ni me río porque si canto mi bolero desangrado pinto el cielo en acuarelas azul sobre gris. Y eran calesitas desoladas no me dejen solo por ahí. Ya le rendí cuentas al destino no me sigas don't follow me. Todas las mañanas, llora porque si. No pretendo en sueños, yo sin vos, sin mí.
Fue la última vez que la vi.
Yo vivo la vida de la ausencia veo con los ojos del olvido la verdad cada lunes es un día muerto, y el espejo, fatalidad.
Pónganme anestesia sin apuro que hoy me esta costando sonreír. Tengo mas pasado que futuro, y unos años sin dormir.
Se curó de espanto, se acercó hasta mí y escondió consejos, para ser feliz.
Fue la última vez que la vi.
Todas las mañanas, llora porque si. No pretendo en sueños, yo sin vos, sin mí.
Fue la última vez que la vi.."
Había partes de la canción con las que me identificaba. Con las que lloraba. Y algunas con las que podía sonreír. "Pónganme anestesia sin apuro que hoy me esta costando sonreír..." ¿Quien era mi anestesia? PEDRO era mi anestesia. Él me hacía sonreír, él hacía mi vida bien. Pero últimamente él no podía estarlo, y yo mucho menos.
Algo interrumpió mis pensamientos. El sonido de la música también fue interrumpido. Y por él. Por mi papá. Entró en mi cuarto, así de repente. Me se sacó los auriculares de un tirón, y los revoleó por el suelo. Me levantó de la cama, tirando de mi brazo y me gritó.
- ¿Vos no pensas saludar a tu mamá?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque no es mi mamá. Porque a ella no le importo. Porque no es nada mío. ¿Algo mas?
- A mí me hablas bien.
- Te hablo como se me canta.
- me pegó una chachetada- Te comportas.
- Yo estaba bien sola. Vos viniste a molestarme.
- Bajas y saludas a tu mamá. -gritó- ¡Ya!
- No quiero. No va a obligarme a hacerlo. No me jodas.
- volvió a pegarme- Bajas ya Paula.
- ¡No! -y me senté en la cama-
- ¿Así?
Se acercó al reproductor de música. Y le subió lo bastante alto como para que nadie pudiera escuchar ¿Gritos? ¿Golpes? Eso era. Iba a pegarme de nuevo. Y solo porque no quería bajar a saludar.
En un día normal, lo hubiera hecho sin música. Pero hoy había gente en mi casa. Visitas. Amigos de ellos. Dejó el reproductor de lado. Se acercó hasta mí. Me levantó de un tirón. Y me sacó la remera. ¿Qué iba a hacerme? Mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas. Mi pulsó se aceleró a mil por hora. Tenía miedo. Tenía mucho miedo. Como nunca antes lo había sentido.
No podía ver bien lo que pasaba, lo que él estaba haciendo. Pero sabía que iba a ser brutal. Y que no lo iba a hacer como antes. Iba a ser peor. Sacó su cinto, y sin nada que hacer cubrí mi cara.
Sentí el primer cintazo. El dolor era impresionante. Pero a él no le importó. Segundo cintazo. Lloraba desconsoladamente. Tercer cintazo. Ya comencé a gritarle que parara. Pero a él no le importó, hizo como si no hubiera escuchado nada. Cuarto cintazo. Ya veía sangre. La hebilla se había clavado en mi piel. Quinto cintazo. Grité, grité del dolor que esto me provocaba. Pero nada podía hacer. Nada. Nadie podía escucharme. Sexto cintazo. Me sentía débil, sin fuerzas. No podía pararme. Séptimo cintazo. Me encontraba tirada en el suelo. Aún mis manos sobre mi rostro. Cubriendo este. Octavo cintazo. Podía sentir el dolor. La sangre, ese olor que me daba nauseas. Noveno cintazo. No podía mas. No lo resistía. Sentía que mis ojos se cerraban, iba a desmayarme. Pero tenía que ser fuerte. Resistir a esto. Seguía gritándole para que parara. Décimo cintazo. Un último pique sentí en mi piel. En mi espalda. Nada mas. Nada mas había pasado.
Él se alejó de mí. Apagó el reproductor de música. Volvió a colocarse el cinto. Y salió de la habitación, como si nada hubiera pasado. Sin antes decirme "A la gente mala, le pasan cosas malas ¿No Paulita?. Y si te portas bien, no te va a pasar nada ¿No? Seguí portándote así y acá tenes las consecuencias". Cerró la puerta con llave, dejándome allí. Tirada en el suelo. Sin nada que hacer.
Traté de levantarme como pude. Sinceramente no tenía fuerzas para nada. No veía bien las cosas. Sentía como la sangre corría por mi cuerpo. Me sentía mareada. Sin fuerzas. Nadie podía ayudarme. Nadie iba a sacarme de este calvario. Nunca.
No sabía que hacer, no sabía como curarme. Porque no podía. Porque mis heridas estaban en la espalda. Porque mi hermana no estaba. Porque nadie había escuchado. Y otra vez él se había salido con la suya. Me levanté del suelo. Y busqué mi celular. Estaba en alguna parte de la habitación, porque él lo había revoleado. Después de unos cuantos minutos. Lo encontré. Busqué su número. Allí estaba. Y no dudé en llamarlo. No. Lo necesitaba acá conmigo. Ahora.
Marqué su número. Sonó. Sonó. Y sonó. Una. Dos. Tres veces. Y nada. Él no me había atendido. Volví a insistir. Una. Dos. Tres veces, estaba por colgar. Cuando me atendió.
- Hola Pau.
Dijo con su voz. Y no podía responder. No me salían las palabras. Ni siquiera para eso tenía fuerzas. Tomé aire y hablé.
- No aguanto más. Me quiero ir. Me quiero ir de acá.
Continuara:
..........................................................................................................................................................
Segundo capitulo de hoy. No me maten Porfa. Lean el que sigue :)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No paro de llorar!!! X favor, q venga a buscarla y se la lleve, te lo pido x favorrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminar