viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 42-


Llegamos a la casa, y entramos. Tironeó fuerte de mi cabello. Me empujó y caí al suelo. Cerró la puerta con llave, y giró a mirarme. Logré pararme, pero nada mas que eso.
No había nadie en la casa, o al menos eso parecía. Ruidos no se escuchaban, o dormían o simplemente hacían como que nada pasaba.

Me arrastró hasta la habitación. Tironeando de mi pelo, mis ojos ya se encontraban empapados en lágrimas, no podía parar de llorar. Dolía demasiado, pero mas dolía las heridas del alma.
Llegamos a la habitación, me metió allí dentro, cerró la puerta. Todo estaba oscuro, no podía divisar nada, solo la luz del poste de la calle nos iluminaba.

- ¿Así que no queres que le haga nada?
- No.
- ¿Y cómo me cobro lo que pasó hoy Paulita?
- No se. Pero por favor, no le hagas nada.
- ¿Segura?
- Si, por favor.
- Bueno. A ver... ¿Qué puedo hacer con vos?
- ¡Basta papá! ¡Por favor! ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?
- Porque te odio. Porque me arruinaste la vida. Por eso. Ahora te callas -y me pegó una patada en la costillas-
- ¡Aaaahh! Por favor, me duele mucho.
- Lo hubieras pensado antes. -volvió a pegarme-
- ¡Basta! Por favor te lo pido.
- ¡Te callas! Pendeja de mierda. -me pegó una patada nuevamente.- Y a partir de ahora vas a hacer todo lo que yo te diga.
- Siempre lo hago, y me terminas pegando igual.
- ¡Callate!
- No. No. No voy a callarme mas, porque no me lo merezco, porque no entiendo porque me tratas así. Porque soy una persona ¿No me ves? Tene un poco de compación por mí. Por favor.
- ¡No! Callate. Si no queres que esto sea peor.
- Siempre es peor.
- ¿Estas rebelde' ¿Fue él quien te metió esas cosas en la cabeza no? Claro ahora entiendo. Ese pendejo de mierda te hace esto. Lo voy a matar.
- ¡No! No. No le hagas nada. Estoy yo, pegame a mí, gritame a mí. Pero a él no le hagas nada. Solo te pido eso.

Sin decir una palabra mas. Volvió a pegarme, otra vez. Mas patadas. Piñas en mi cara, en mi ojo. Cintazos, pero esta vez fueron mucho mas fuertes que las anteriores, la hebilla de este se clavó en mi piel unas cuantas veces, haciendo que sangre mi espalda, mi brazo y un parte de mi pierna.
Sus golpes no paraban, no cesaban. Eran cada vez peores, podía sentir el dolor en mi piel, pero también en mi alma. Sentía que iba a desmayarme, que iba a caer en cualquier momento. Pero tenía que ser fuerte.. Ya no podía, no podía mantenerme en pie, y me dejé caer al suelo. Él continuo pegándome. No le importo que yo estuviera allí tirada, a punto de morir.. Si, porque eso sentía, estaba a punto de morirme. No tenía fuerzas para mantener mis ojos abiertos. No sentía mis brazos, mis piernas. Las lágrimas impedían que divise lo que pasaba a mi alrededor. No podía respirar. Pero seguía pegándome, y cada vez con mas furia. Estaba enojado, me odiaba, por alguna razón que desconocía, y hoy me lo estaba demostrando.
Solo había una cosa de la que no me arrepentía, de la que si estaba segura. No quería que a Pedro le pase esto, no quería que le peguen, o lo maten por culpa mía. No quería que sufra y sienta lo que yo, todos los días de mi vida. Porque él si que de verdad no se lo merece, no se merece ni el mas mínimo golpe. Pedro era mi vida entera, y si algo le pasaba iba a morirme, en serio.

Olía la sangre, sentía ese calor que se siente cuando te sale sangre de un dedo, o te cortas, y esta recorre tu piel. Era eso, pero triplicado. Traté de cubrir mi cara pero me fue imposible,no podía moverme, no podía hacer nada, porque no sentía mi cuerpo.

Por fin la tortura se había acabado. Después de unos largos minutos que me tuvo allí y me maltrató, todo terminó. Sabía que después de esto las cosas cambiarían, y para peor. Haría lo que fuese por verme sufrir, por verme llorar, y verme arrastrada en el suelo. Me cambiaría de colegio para que no lo vea mas a Pedro. me haría cortar cualquier comunicación que tenga con el mundo exterior. Seguramente me tendría encerrada todo el día, a toda hora en la habitación, solo saldría para ir al colegio. Mis días con amigas seguro se terminarían. Chau a los días con Pedro. A los días donde podía sonreír sin fingir. A los días en donde podía creer que la felicidad era cierta. Chau a esos días con mis amigas. A las charlas interminable que teníamos. A las risas, a las sonrisas, a los abrazos. Chau a mi vida. Chau a todo eso que me rodeaba y me hacía feliz. A partir de hoy, sabía que todo iba a cambiar.. Era de lo único que estaba segura.

Él se alejó de mí, y antes de irse me dijo "Sos una pendeja de mierda que no sirve para nada. Inútil como tu hermana, olvídate de que vas a volver a salir. De tus amigas, de tu noviecito ese. No le voy a hacer nada, pero te juro que no lo vas a ver nunca mas en tu puta vida Paula. Nunca. Tu vida empieza y termina donde y cuando yo lo diga. Ahora trata de levantarte, y espero que te sirva como lección. Y que no vuelvas a hacer nada como lo de hoy. Sos una enferma. Que lo único que hace es arruinar la vida de las personas. Levántate de ahí, y deja de hacerte la pobrecita. ¿Queres?" Y salió de la habitación. Cerrando la puerta con llave.

Mi llanto se hizo aún mas desgarrador. Mis lágrimas no paraban de surgir de mis ojos. Me encontraba sentada en el suelo. Con mis piernas flexionadas, contra mi pecho. Mis brazos rodeaban estas, y mi cabeza apoyada contra la pared. No podía pararme, no tenía fuerza.
¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Por qué la vida se había puesto en mi contra? ¿Por qué? ¿Por qué no podía ser feliz? ¿O al menos ser como los demás? ¿Tener una vida normal? ¿Por qué nada de eso estaba a mi alcance? La felicidad era una utopía para mí, no existía, la veía inalcanzable. Sonreír solo lo hacía cuando podía. ¿Y ahora cuando iba a poder hacerlo? ¿Cuándo iba a dejar de llorar? ¿Cuándo sería feliz? NUNCA. Jamás iba a serlo. ¿Por qué? Porque con mi papá en mi vida, nunca podría lograr o llegar a lo que se parece a la felicidad.
Ya nada me quedaba. Nada. No podría ver mas a Pedro. No iba a hacerlo. Porque lo perjudicaría a él, y a mí. No hablaría mas con él, a lo sumo por secreto, pero lo veía imposible Mis días a su lado terminaron, y lo tenia muy en claro. No podría ver mas a mis amigas, a no ser que vinieran a mi casa. pero eso también sería imposible, porque mis amigas odiaban a mi papá, no lo querían, y si me veían así lo matarían como quería hacer Pedro. Adiós a mi vida social. Al menos la que yo creía que tenía. Adiós a los días con sonrisas. Seguro que si pudiera mi papá me pondría en un internado, no lo dudaría un segundo. Si todavía no lo hizo fue porque Ángeles se lo dijo.
Ángeles la única persona de confianza que tenía a mi alrededor aún. La que podía hacerme sonreír, la que estaba conmigo en todo momento. La que estuvo desde que nací. Pero últimamente estaba demasiado rara. Ya no venía a mi cuarto como antes, no preguntaba como estaba, no me venía a ver, o no llamaba. No sabía porque estaba pasando eso. Pero bueno, ella tenía que hacer su vida, como yo siempre se lo dije, y nunca me hizo caso. Seguro ahora estaría pasando eso. ¿Sería verdad? ¿O estaría pasando otra cosa?

Ahora solo me quedaba esperar, y esperar. Necesitaba tomar coraje y levantarme de aquel lugar en donde me encontraba sentada. Pero no podía, no tenía fuerzas para nada.
Nada ni nadie iba a venir a ayudarme. 

.......

Las horas seguían pasando y pasando, veía como la noche cada vez se hacía mas oscura. Pasaba, y pasaba, pero yo seguía ahí sentada en el mismo lugar que siempre. Tenía miedo de que vuelva a aparecer y vuelva a pegarme. Tenía miedo de llamar a Pedro. Porque no quería que vuelva a pegarle a esa mierda que tenía como papá. No quería que él se ensuciara las manos por alguien que no valía la pena. 
Continuaba en la misma posición, mis lágrimas seguían cayendo. No podía contenerlas, todo era horrible. Todo...Necesitaba que alguien venga a salvarme, pero no iba a ser posible. 

Mi celular comenzó a sonar.. Y sonó y sonó, pero no lo atendí. No podía moverme, lo repito, no tenía fuerzas. Solo escuchaba el sonido del celular, quería atenderlo, pero a la vez no. Sabía que era Pedro, porque yo le prometí que iba a llamarlo, pero no lo hice. Dejó de sonar, y volví al silencio, me encontraba en el medio de esa habitación, sentada en medio de la oscuridad, sin nada que hacer. 
Volvió a sonar, y sonó, una, dos, tres veces. Pero nuevamente no atendí. Dejé que sonara, y se cortara. Pero también sabía que se lo había prometido, le había prometido que iba a llamarlo. Saqué fuerzas de donde no tenía. Agarré el celular y busqué el número de Pedro. 
Pulsé el botón de llamar, y comenzó a sonar. Y sonó, y sonó.. pero a la tercera vez atendió. Dijo "Hola Pau" y ahí estaba yo, no podía responder. No quería llorar de nuevo a través de un teléfono. No quería que él vuelva a sufrir, porque no lo merecía. Volvió a decir "Hola Pau ¿Me escuchas?" Suspiré y contesté..

- Hola Pepe. Si,si. 
- suspiró aliviado- ¿Cómo estas? ¿Dónde estas? Te llamé un millón de veces pero no atendiste. Estaba preocupado. 
- contuve mi llanto- Bien. Estoy en mi casa. 
- ¿Segura? ¿Por qué no atendiste?
- Si, segura. Lo que pasa es que me estaba bañando.
- ¿Si? 
- Si, Pepe. De verdad.
- ¿No me mentís? 
- volví a contener mi llanto. Y despegué el celular de mi oído- No. De verdad, créeme.
- Esta bien. Te creo. ¿Pero él te hizo algo?
- No. Solo me gritó, y me encerró en el cuarto.
- ¿Entonces puedo ir a verte?
- ¡No! -grité-
- ¿Por qué no? 
- Porque no. Ya es muy tarde Pepe.
- A vos te pasa algo. Y no me queres decir.
- No de verdad.
- No me mientas Pau. No soy un pelotudo, te conozco y sé que algo te pasa. -no lo contuve mas y comencé a llorar- No mi amor, no llores. ¿Qué te pasa?
- sequé mis lágrimas- Nada gordo. No te preocupes. Lloro por llorar.
- Confía en mí Pau, no te voy a hacer nada. 
- Pero tengo miedo..
- ¿Qué pasa bonita? Decime, confía. Dejate ayudar.
- no pude contenerlo mas, y comencé a llorar desconsoladamente con el celular apoyado en mi oreja.- No puedo mas. Me quiero morir. No sirvo para nada. Todo esto esta mal, todo empeoró, es una mierda. Ya no tiene sentido vivir así. No.
- ¡Eii, no,no! ¿Qué te pasa? 
- Me quiero morir. Eso pasa.
- ¡No Paula! ¡No! ¿Qué estas diciendo? No hagas una locura.
- Ya no sirve ni siquiera que haga algo. Me voy a morir tarde o temprano.
- ¡¿Ei Paula qué vas a hacer?! 
- Te amo. Nunca te olvides de eso. Por favor.
- ¡Paula No! ¡Basta! Me asustas. ¡Basta! Por favor.
- Siempre vas a ser mi único amor, siempre. Nunca te voy a olvidar.
- No te despidas. Por favor Yo me muero si te pasa algo, no podría seguir sin vos. 
- Yo muero si a vos te pasa algo. No quiero que nada te pase. No por mi culpa. 
- No tenes la culpa de nada.
- Si, la tengo. Y lo sabes.
- No. Paula, no. 
- Si Pedro. Yo soy la culpable de todo lo malo que le pasa a las personas. No merezco la vida, no merezco vivir. Él me lo dijo.
- ¡No Paula! ¿Qué decís? ¿Qué estas diciendo? ¡Él no merece la vida! Él es una mierda, una lacra, que no merece nada. Vos no. Por favor. Quédate conmigo. Por favor.
- No puedo. Ya no puedo. No aguanto mas. No puedo vivir mas así. No puedo ver como mi vida se destruye poco a poco.
- No me dejes solo. Por favor. No quiero ver morir a otra persona, ver como la dejo ir, sin hacer nada. -dijo quebrado- Por favor mi amor. ¿Esperas a que llegue a tu casa? No hagas nada.
- No Pepe. No vengas, ya te lo dije. No merezco nada. 
- Por favor Paula. Déjame ayudarte. Déjame curarte, sanar tus heridas.
- Las heridas del alma no pueden curarse.
- Si, si se pueden curar. 
- ¿Cómo? ¿Cómo hago? Ya no tengo fuerzas para nada.  
- Con mimos, con sonrisas, con amor. Déjame que yo te brinde todo ese amor que tengo para vos. Pero no me dejes ahora. No cuanto te necesito a mi lado.
- No puedo. -y dije al fin- Te necesito conmigo. Te necesito a mi lado -dije sollozando- Por favor. No hagas que cometa una locura. Ayúdame. 
- Ya voy para allá. Quédate ahí donde estas.
- No puedo moverme. Él me lastimó, me maltrató. Y no tengo fuerzas para nada.
- Quédate tranquila. Ya voy para allá.
- Te necesito.
- Tranquila. Tranquila mi amor. Espérame. 
- Si.

Pronuncie esas última palabra. Dejé caer el teléfono al suelo. Y mis lágrimas continuaron cayendo. Sin poder detenerlas. Nada podía hacer, solo esperarlo a él.

Me levanté del suelo, necesitaba curarme o hacer algo con esto que me había pasado. Pero me sentía mareada. Mis piernas no respondían. Comencé a ver todo borroso, una puntada muy fuerte sentí en mi cabeza. No pude mantenerme en pie, y me caí al suelo. Mi cabeza golpeó contra este, y mis ojos se cerraron. Sin ninguna forma de pedir ayuda.

¿Sería mi último día? ¿Estaría muerta? ¿O viva? .. ¿Quién me ayudaría? ¿O me salvaría? 


Continuara:

.........................................................................................................................................................

3 comentarios:

  1. No paro de llorar!!!!!!!!!!!!!!!!! X favor que empiece a mejorar, te lo ruego

    ResponderEliminar
  2. Basta de hacerme llorar micaela jaja amo como escribis realmente muy bueno el cap lastima como Pau sufre ojala todo se arregle hoy cuantos cap subis?

    ResponderEliminar
  3. ayyyyyyyyyy q capituloooo! fuerte :( sufri mucho x ella...ojala pp la saq de la casa yaaaaaaaaa ! cdo subis otro?

    ResponderEliminar