sábado, 13 de julio de 2013

Capitulo 21-


- No aguanto mas. Me quiero ir. Me quiero ir de acá.

Y ahí estaba. Sentada en el suelo. Apoyada contra la pared. Sintiendo aún el dolor que habían generado cada uno de los cintazos que él me había dado. Comencé a llorar, nuevamente, aún con la oreja apoyada en el celular. Mis lágrimas se deslizaban por mi rostro. Mojando mi cuello.

- ¿Qué pasó? ¿Qué te hizo?
- Necesito que vengas. Necesito que estes conmigo.
- ¿Qué te pasó?
- Me pegó otra vez. Pero fue diferente.
- ¿Cómo diferente? ¿Qué te hizo esa lacra?
- Me pegó cintazos. Me clavó cada uno en la espalda.
- ¿Qué? -gritó desesperado-
- Por favor. -dije llorando- Por favor. Veni. Necesito que este acá.
- Ya voy para allá bonita. Quédate tranquila.
- No aguanto más. No puedo mas.
- Tranquila. Bonita. Tranquila, voy para allá.
- Sacame de acá Pedro. Por favor.
- Si. Si. Te voy a sacar de ahí.
- Por favor. Veni rápido. No puedo mas.

Fue lo último que le dije. No podía hablar mas. Me ahogaba con mi propio llanto. Con mis propias lágrimas.
Me quedé allí. Hecha un bollito. Apoyando mis piernas contra el pecho. Y rodeando estas con mis brazos. Mi cabeza apoyada en mis rodillas. Y las lágrimas. Las cuales eran mi compañía. Esperando a Pedro. En un rincón de ese lugar. De esa habitación.
Seguía sintiendo aquel dolor. Ese que me provocó cada uno de los cintazos que él me dió. No tenía remera. No podía usarla. Realmente el dolor era demasiado.

Pasaron unos minutos. Unos diez minutos. Cuando la puerta del ventanal se abrió.
Pedro había llegado. Estaba conmigo. Como siempre lo hizo. Una y otra vez. No importa donde este. Cuando. Ni como. Él siempre estaría para mí. Siempre llegaría a tiempo. Para cuidarme. Protegerme.

Ya estaba sentado a mi lado. Me acurrucó entre sus brazos. Y yo apoyé mi cabeza en su pecho. Necesitaba sentir esa protección que él me daba. Que él me transmitía.

- Ya estoy acá bonita. Ya llegué.
- No me dejes. Por favor. No me dejes sola.
- Nunca te voy a dejar sola. Nunca.
- Tengo mucho miedo.
- Tranquila. Esto se termina hoy. Te vas conmigo.
- No. No puedo. No..
- interrumpió- No me importa. No me importa lo que piense él. Tu mamá. Tu hermana. Me importa una mierda todo. Yo no voy a dejar que ese hijo de puta te pegue de nuevo. No voy a hacerlo.
- Pero Pedro..
- Pedro nada. Vos te vas conmigo. Así tenga que llevarme a rastras. No me importa. Vos acá sola. No te quedas. -sollocé nuevamente- Tengo que curarte esto. Veni. Vamos al baño.

Entramos en el baño. Él cerró la puerta. Me dejó allí parada. Y se acercó a la ducha. Abrió la canilla. Y luego me metió en ella. ingresando él conmigo. Yo solo tenía puesto el piyama. Pero la parte de abajo. Y él se había sacado la remera, y sus zapatillas. Quedando en jean.

- No Pedro. Quiero salir. Me duele.
- No Pau. Tengo que lavarte las heridas.
- No. No. Me arde. Me duele. No quiero. -comencé a pegarle en su pecho, él me rodeó con sus brazos. Soltame.
- No. No voy a soltarte. No voy a dejarte así. Primero voy a lavar tus heridas. Y después salimos.
- No quiero.
- Si Pau. Dale. Por favor. Es rápido. -acarició mi cabello. Y lo corrió, ya que este estaba cubriendo mi rostro-
- No. Por favor. Quiero salir. -dije llorando-
- Por favor bonita. Por favor. Aguanta esto. Dale.

Comenzó a lavar mis heridas. Con agua fría. Y jabón. Realmente me dolían mucho. Me ardían. Y esto me hacía peor. Pero sabía que tenía que hacerlo por mi bien. Continuaba llorando. Dejé de luchar para queme sacara de allí. Me rendí. Y dejé que terminara de lavarme.

Cuando terminó. Buscó una toalla. Y me envolvió con esta. Con mucho cuidado. Para que no raspara. Ni tampoco me haga doler. Me sacó de la ducha, y me llevó de nuevo al cuarto.
Allí se sentó en la cama. Y me sentó sobre sus piernas. Rodeándome con sus brazos. Haciendo que pudiera apoyar mi cabeza sobre su hombro. Mis lágrimas seguían cayendo. No podía parar de llorar. Lo que había pasado hoy había superado cualquier golpe, cualquier mirada, o cualquier indiferencia que ellos me hubieran hecho.

- Ya esta bonita. Ya pasó.
- jugaba con los dedos de mi manos- Tengo mucho miedo. Siento que puede matarme. Que en cualquier momento me saca de su vida para siempre.
- No. No voy a permitir que haga eso. Nunca.
- Pedro. No podes vivir acá. No podes estar siempre conmigo.
- Si. Si puedo. Y te dije que acá no te quedas.
- Pero no puedo irme a otro lado. No sin que él se de cuenta.
- No me importa. Yo no voy a dejar que él vuelva a hacerte esto.
- ¿No entendes? Nada podemos hacer.
- Si podemos Pau. Si. Solo tenes que confiar en mí. Estar segura.
- No puedo. Tengo miedo. Tengo mucho miedo.
- Basta bonita. Basta. No podes seguir así.
- ¿Y qué puedo hacer? Yo me voy hoy. ¿Y cuándo se entere? Va a buscarme por todos lados. Va a mover cielo y tierra hasta encontrarme. Y va a volver el calvario. Y va a ser mucho peor.
- Pau. -levantó mi rostro con dulzura- Por favor necesito que confíes en mí. Que me dejes ayudarte. Que me dejes sacarte de acá. Yo puedo hacerlo pero solo necesito que vos me des el espacio.
- ¿Pero como lo hago? ¿Cómo te meto en el medio de esto? Es horrible Pedro. No te imaginas lo que siento cuando alguien sufre por mi culpa.
- No voy a sufrir. Si eso te preocupa.
- Me preocupa. Porque desde que te conté lo que me pasa. Ya no sonreís. No estas bien. No sos aquel Pedro que conocí. Ese que hace chistes, que se ríe. Que me hace bien. No.
- No estoy mal por esto Pau. No cambié sigo siendo el mismo. Sigo siendo el mismo Pedro.
- No. Y me doy cuenta de esto. Algo te pasa. Y es por culpa mía.
- No Paula. Nada de lo que me pasa es tu culpa. Nada. No te hagas la cabeza. Porque no es así.
- ¿Y entonces como es?
- Es diferente. Estoy así por algo que me pasó. Un tema familiar. Por favor no te carcomas con esto.
- ¿Cómo sé que es verdad? ¿Qué no me mentís?
- Te estoy diciendo la verdad. ¿Por qué te mentiría? No encuentro alguna razón para hacerlo.
- No se. Pero esta bien. Si vos lo decís.
- No es. "Si vos lo decís". Necesito que me creas. Que confíes en mí.
- Confío en vos. Pero tengo terror a que estes sufriendo por mi culpa.
- No estoy sufriendo por tu culpa. No Pau. Es por otra cosa, te lo acabo de decir.
- ¿Puedo creerte entonces?
- Si. De verdad.
- Esta bien. -sonreí-
- La primera cosa linda que veo en el día. Tu sonrisa -volví a sonreír- Sos tan hermosa. -acarició mi mejilla- A veces te pondría en una cajita de cristal, para que nadie te haga daño.
- A veces es peor. Vivir en una cajita de cristal.
- Puede ser. Pero no quiero que nadie te lastime. Que nadie vuelva a hacerte daño.
- Lose. Y te digo gracias por querer cuidarme. En serio.
- No tenes que agradecerme por nada. Te quiero demasiado y no quiero que te lastimen nunca mas.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro.
- ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me cuidas? No lo entiendo. Lo hiciste desde el momento en que hablamos. Y no entiendo porque.
- Porque lo siento. Porque quiero hacerlo. Porque te quiero cuidar, proteger de todo mal. Porque sos una persona especial para mí. Porque vales la pena. Porque sos importante en mí. Y porque no quiero perderte. No voy a perderte. No voy a dejarte sola nunca más.
- Gracias. Gracias por todo. Gracias por cada cosas. Por cada mínima gran cosa que haces por mí. -lo abracé por el cuello. Aún estaba sentada sobre sus piernas- Gracias. No tengo otra cosa para decirte.
- Basta de agradecerme bonita. Ya esta. No lo hago por obligación ni mucho menos. Lo hago porque quiero hacerlo.
- Igual necesito decirte gracias. No puedo no hacerlo. Haces demasiadas cosas por mí. 
- Basta de hacerlo. Porque me voy a enojar. En serio.
- Bueno ¿Y si lo hago de vez en cuando? 
- Puede ser que no.
- Ah bueno. Entonces lo hago de vez en cuando. -reímos-
- Necesitas cambiarte.
- Ai si. Que verguenza. No tengo remera. 
- No importa Pau. De verdad. No pasa nada. Igual de todas formas, tenía que lavarte las heridas. Así que tenía que sacarte la remera. 
- No. Me da mucha verguenza. -escondí mi cara detrás de su hombro- 
- No seas tonta. Aparte necesito vendarte todavía.
- No. ¿En serio?
- Si. Dale. ¿Donde tenes gaza y todo eso? 
- En el botiquín del baño.
- Ah bueno. Voy a buscar.
- Esta bien.
- Mmm.. Tenes que levantarte de arriba mío. 
- Ai. Perdón -reímos-

Se levantó de la cama y se dirigió al baño a buscar las cosas. Cuando volvió. Obviamente tenía que sacarme la toalla para que me curara. Y bueno, me daba mucha verguenza. Pero no me quedó otra que hacerlo. 
Él comenzó a pasar pervinox por mis heridas y luego cubrió cada una con gaza. Cuando terminó, busqué en mi cajón alguna remera y me la puse. 

- Gracias de verdad. Y al menos por esta vez acepta mis agradecimientos.
- Bueno esta bien. De nada. 
- sonreí.- Tenes todo mojado el jean.
- No importa. Yo solo quería que estes mejor.
- Y lo estoy. De verdad.
- Me alegra escuchar eso. Juro que cuando llegué no sabía que hacer. Si correr a matar a tu papá. Quedarme con vos. Irme de nuevo. Estaba desesperado, verte ahí y así me partió el alma. 
- Ei. Basta no te pongas mal. Ya pasó. Y estoy bien. Y todo porque viniste. Esto que hiciste es impagable. En serio Pepe. No se como voy a agradecerte todo esto.
- ¿Con una sonrisa? 
- Eso no es un agradecimiento.
- Créeme que para mí si lo es.
- ¿Y por qué?
- Porque si. Porque verte sonreír. Me hace bien, de verdad. Me hace sentir que al menos hizo algo bien en toda mi vida.
- Pepe. Vos haces muchas cosas bien en tu vida. 
- No. No te creas. No es así. 
- Si Pedro. Es así. Lo compruebo todos los días de mi vida. Cuando haces algo por mí.
- No lo entendes. Es distinto. 
- ¿Cómo distinto?
- Hay cosas que vos no sabes de mi vida.
- ¿Qué cosas?
- Muchas. Nunca me animé a contárselas a nadie.
- ¿Y no queres contármelas a mí?
- No se. No se si estoy preparado para contarlas.
- Por ahí te hace bien sacarlas afuera.
- No se.
- Si no queres no voy a obligarte. Es tu decisión.
- Si, quiero contarte parte de mi vida. Porque soy así. Porque me muestro así. Necesito sacarlo y que alguien lo sepa.
- ¿Seguro?
- Si. 

Nos sentamos en la cama. Uno frente al otro. Y él comenzó a contarme una parte de la historia de su vida. 



Continuara: 

........................................................................................................................................................

Tercero de los cinco que tenía que subir. :) 

2 comentarios:

  1. hay dios!!que pepe la saque de ahi y la lleve a hacer una demanda o algo!! hay che,me pongo demaciado nerviosa :/

    segui subiendo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Male: a mi me pasa lo mismo, quiero q la saque d ese infierno y después le cuente lo d él.

      Eliminar