martes, 9 de julio de 2013
Capitulo 12-
Día VIERNES. Sonó la alarma de mi despertador, y abrí mis ojos. Solo había dormido una pocas horas, tenía demasiado sueño. Pero ya no podía faltar, porque lo había hecho ayer.
Las seis y media de la mañana.
Me levanté, y me dirigí al baño. Lavé mi cara, con cuidado para que no duela mi herida, en el ojo, ni en el labio. La de las costillas, dolían demasiado pero no podía hacer otra cosa que aguantar el dolor. Tapé el ojo morado que tenía con maquillaje. Y el labio, bueno, inventaría algo si me preguntaban.
Cuando salí del baño, mi hermana estaba sentada en la punta de la cama, de mi habitación. Me miró, y luego volvió a mirar el desorden que había, y las pequeñas gotas de sangre en el suelo.
No sabía que decirle, no sabía como decírselo. Pero ella entendió todo, entendió porque todo estaba desordenado, tirado por todas partes, y porque las gotas en el suelo.
- Él.. -dijo y no terminó la frase-
- Buen día Angie.
- No te hagas la que no pasó nada. Él vino ayer a la noche ¿No? ¿Y te pegó?
- Basta. No quiero hablar. ¿Bajamos a desayunar?
- Esto es mi culpa. Es todo mi culpa. -dijo tapando sus ojos con las manos-
- me senté a su lado y pasé mi brazo por encima de su hombro- Ei, no es tu culpa. Nada es tu culpa. Solo lo hace porque es un enfermo, un hijo de puta, violento. Pero no es tu culpa. ¡No!
- Si Pau. Lo es. Porque si yo estaba con vos -dijo sollozando- Si yo hubiera estado, esto no hubiera pasado.
- No. Si él quería pegarme lo iba a hacer igual, aunque estuvieras o no. Y si no lo hacía, lo iba a hacer en otro momento.
- No Pau. No entendes, todo esta mal. Yo tengo que cuidarte, protegerte y todo esta muy mal. No hago ninguna de las dos cosas.
- ¡No Ángeles! Basta, deja de castigarte así. Vos sos la menos indicada para decir que no haces nada por mí. Porque sabes, y muy bien que no es así. Siempre estas para mí, siempre. No llores, porque ese es mi rol -dije en chiste, y ella se rió- No el tuyo.
- Basta tonta. -dijo riendo- No es gracioso. A mí no me gusta que llores.
- Bueno, igual. Sigue siendo mi rol. Aunque llore de felicidad, o de tristeza, es mío. Y vos me lo estas copiando.
- No entiendo como te podes tomar todo tan a la liviandad. Yo no podría, no se. No puedo ahora, menos lo haría si estuviera en tu lugar.
- No se como lo hago. Pero lo hago. ¿Costumbre? Supongo que es eso. Jamás vas a estar en mi lugar, ese grábalo en tu cabecita.
- sonrió- No tendrías porque acostumbrarte a esto. No puede formar parte de tu vida cotidiana Pau. Tenes que sacarlo de un hábito de tus días.
- Lose. Pero no puedo hacerlo. Ya es como una parte de mí. -dije con tristeza-
- No tendría porque ser una parte tuya.
- Ya lose. Sé todo lo que me estas diciendo, pero no puedo cambiarlo Ángeles, no puedo.
- Bueno Pau. Tranquila. No te enojes, yo solo quiero abrirte los ojos, y mostrarte el otro lado de la vida.
- Perdón, perdón. -la abracé- No es con vos. Es que tuve una noche de mierda. Te juro. Perdón.
- Ya esta. No me pidas perdón, te entiendo. Esta bien.
- Te amo hermana. -sonreí y besé su mejilla-
- Yo también hermanita. -sonrió a la par mía-
- ¿Ahora podemos bajar a desayunar? Porque muero de hambre.
- Si. -rió- Vamos.
Bajamos a desayunar, nos dirigimos a la cocina. Y ahí estaba mi mamá sentada. Seguro mi papá no estaba, con la borrachera que tenía ayer, estaría muerto en la cama. Ojala estuviera muerto.
Nos sentamos frente a ella. Angie la saludó, pero yo no. No iba a serlo y tampoco quería. Por ende no me cambió nada.
Terminé de desayunar, saludé a mi hermana y agarré mis cosas. La mochila, y una campera por las dudas. Salí de mi casa y me dirigí a la calle. Ahora que me daba cuenta, la casa de Pedro estaba tres cuadras de la mía, esto era un problema, y hacía las cosas aún mas extrañas.
Caminaba hacía el colegio, metida en mis pensamientos cuando me choco con alguien.
- Uh. Perdón. -lo miré a los ojos- ¿Pedro?
- ¿Pau? -reímos- ¿Todo bien?
- Si, si. ¿Vos cómo estas?
- Bien. Se ve que nos encontramos en todos lados, o hablamos siempre. Ayer, ahora.
- Si, me di cuenta. ¿Ibas para el colegio?
- Si. ¿Vamos?
- Dale. Para ¿No hay problema con tu novia?
- No tranquila. Vamos.
- Bueno, como digas.
Emprendimos camino hacía el colegio. De verdad, vuelvo a decirlo. Todo esto es demasiado extraño, es raro. Se preocupa por mí, me protege, me habla, nos encontramos en la calle. No entendía nada, pero bueno, era con Pedro.
Al principio el diálogo no fue mucho, porque no sabía (al menos yo) como encarar una conversación después de lo que hablamos ayer.
- ¿Todo bien? -dijo él-
- Si. Con sueño, porque ayer me dormí un poco tarde.
- rió- Si, yo también tengo sueño.
- No tendríamos que hablar mas hasta las cuatro de la mañana.
- No, me parece que no saludable para mi salud.
- Si, para la mía tampoco. -reímos-
- Hoy tenemos que entregar el trabajo. ¿Lo trajiste no?
- Si obvio. Ya lo tengo guardadito en mi mochila.
- Mejor. Porque puedo morir si me ponen un uno.
- No. Tranquilo no nos va a poner un uno.
- Espero. La vieja es tan forra. Que seguro nos hace preguntas.
- Pero eso es obvio. Olvidate que nos va a preguntar algo.
- Seguro. Igual me se las cosas que escribimos en el trabajo.
- Si, yo también.
- Bueno. Eso le va a cerrar la boca. Vieja forra.
- reí- ¿Salió el Pedro malo de adentro?
- Mmm, puede ser. ¿Cuántos Pedros tengo adentro?
- No se. Yo solo conozco. Al Pedro del colegio. Al Pedro de tu casa. Y al Pedro ahora, enojado.
- Puede que tenga algunos mas.
- reímos- Sos un tonto.
- Ei. ¿Ya tomaste confianza conmigo?
- reí- Puede que un poco ¿Te molesta?
- No al contrario. Me encanta.- sonreí tímida- Te pusiste colorada.
- ¿En serio? Que vergüenza. -sentí que mis mejillas ardían aún mas-
- Si un poco. Igual sos linda cuando te pones colorada.
- ¡Basta Pedro! Eso me pone mas colorada.
- ¿Qué cosa? ¿Qué te diga linda?
- Si.
- Bueno. Es que es la verdad. Sos linda.
- Basta te dije. Ya entendí.
- Bueno perdón.
- No en serio. No lo digas más. Me da tímidez y encima vos tenes novia.
- Eso no tiene nada que ver.
- Si. Porque tu novia escucha que me decís linda, y me surta una cachetada.
- Bueno, tenes razón.
- En serio, no lo digas mas.
- Bueno, bueno. ¿En secreto?
- No tampoco.
- ¿Por mensaje?
- Mmmm..
- Listo por mensaje.
- Sos un tarado Pedro. -reímos-
- Bueno, pero te hice reír.
- Si. -sonreí-
- Espera Pau. ¿Podemos sentarnos acá? -pasamos por la plaza, como siempre lo hacía yo. Y había un banco cerca-
- ¿Para qué?
- Necesito saber que te pasa. No se, que me digas algo.
- ¿Algo de qué? No entiendo. No me pasa nada.
- De verdad. No soy tonto, y se que hablamos hace poco, pero nos conocemos hace mucho. Y algo te pasa. No se, estas rara. ¿En serio ayer estaba todo bien?
- No me pasa nada Pepe. De verdad. Ayer si estaba todo bien.
- Te juro, y no se porque, siento que algo te pasa. Que ayer te pasó algo, o que siempre te pasa algo. Es como que queres ocultarlo, pero a la vez, como ya te dije, tus ojitos gritan que necesitas ayuda.
- No Pedro. No necesito nada. -le dije enojada- ¡No me pasa nada! Si no queres entenderme, bueno. No me hables. Pero en serio. No necesito ayuda, no me pasó, ni me va a pasar nada.
- Ei tranquila. Yo solo quiero ayudarte, o saber que es lo que te pasa. Pero bueno, si no queres, lo entiendo. Tampoco para que te enojes conmigo.
- Perdón de verdad. Es que ayer..
- interrumpió- Viste que sabía que algo te había pasado. No importa Pau, no queres contarme y lo entiendo totalmente porque no somos amigos de toda la vida.
- No es que no confíe en vos. Es solo que -hice una pausa- tengo miedo, nada mas.
- ¿Miedo a qué?
- De verdad. No creo que sea un buen lugar para hablar de esto.
- Tenes razón. Pero ¿Me prometes que algún día me vas a contar?
- Si. De verdad. si puedo. Y si me sale.
- Gracias.
- ¿Me estas agradeciendo vos? Yo soy la que te agradece todo el tiempo.
- Se intercambiaron los roles, me parece.
- Puede ser.
...............
Las horas del colegio ya habían pasado. Por suerte la profesora, no se que le había pasado, pero estaba buena. y nos nos hizo preguntas sobre el trabajo. Durante las horas de clase, no podía dejar de mirar hacía el lado que Pedro se sentaba. Siempre, no importa como, nuestras miradas se encontraban. Y yo sonreía como boba, y el me miraba fijamente.
Nos estábamos por ir. Cuando la novia de Pedro, me agarra y comienza a insultarme, gritarme. Yo estaba con Flor.
No sabía que le pasaba, no entendía porque me gritaba así.
- Vos sos una puta Paula. Te robaste a mi novio.
- ¿Eh? ¿De qué hablas?
- Por tu culpa Pedro me dejó.
- ¿Por mi culpa?
- Si. Después de fuiste a su casa, estaba raro. Y al otro día me dejó.
- Yo no tengo la culpa. Yo no estoy saliendo con Pedro, no somos nada. Solo amigos.
- Me dejó. Pedro me dejó. Y todo es tu culpa, sentite culpable Paula.
- No me voy a sentir culpable de nada. Porque yo no tengo nada que ver. Hablalo con él, y dejame en paz.
- Vos no te vas a ningún lado - me agarró del brazo y yo reaccioné mal-
- Soltame te dije. No me toques.
- Ya vamos a hablar vos y yo. Me las vas a pagar Paula.
- Si claro. -no le di importancia y me alejé con Flor-
Emprendí camino a mi casa, ya sin pensar en la situación que había vivido hoy con Rocio. Así se llamaba la novia, o la ex novia de Pedro.
Mis pensamientos estaban metidos en otro lado. Volaban por alguna parte, y era en él. Pensaba en que le había hecho un promesa, y sabía que en algún momento le iba a tener que contar lo que me pasaba, porque no iba a parar de preguntarme.
Llegué a mi casa, y entré. No había nadie, no había ruido. Y ese me tranquilizaba un poco. Igual tenía que cambiarme, agarrar mis cosas de danza y salir de nuevo. Hoy iba a poder dejar volar mi mente y poder explotar de la mejor manera, bailando.
Continuara:
........................................................................................................................................................
El capitulo que le prometí. Ahora subo el de la otra novela. Hoy doble. Mañana subo otro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Genial capitulo!!! Soy @CaroPauliter
ResponderEliminarHermoso cap!!!! Es un tiernito Pepe!!! Ojalá Pau pronto pueda hablar y contarle el infierno en el q vive
ResponderEliminar