sábado, 13 de julio de 2013
Capitulo 22-
- Es muy difícil esto para mí. No se como empezar. Como contarte lo que pase.
- ¿Por el principio? No voy a juzgarte. Solo estoy acá para escucharte.
- ¿De verdad queres escucharme?
- Si. Quiero escucharte. Quiero entenderte. Y quiero cuidarte como vos haces conmigo.
- Gracias de verdad.
- No tenes porque agradecerme nada. Esto es un poquito de lo que vos me das. Yo te lo agradezco así.
- Sos tan linda. Pero no en el sentido que a vos te da vergüenza, sino en el otro sentido.
- Si. Entendí. -sonreí-
- De verdad que se me hace difícil contarle esto a alguien. Nunca lo conté. Jamás. Si alguien lo sabe es porque se enteró, pero no de mí.
- Si no te sentís seguro. No me lo cuentes Pepe. No hace falta que hagas esto, si no podes hacerlo.
- Si tengo que poder hacerlo. Tengo que contarlo. Y necesito contarlo.
- ¿Y por qué me elegís a mí para hacerlo?
- Porque sos especial. Porque siento que ella te cruzó en mi camino para poder afrontar esto que es la vida. Y porque siento que ella también fue la que hizo nos crucemos, y pase esto que pasa entre nosotros.
- ¿Ella?
- Mi hermana.
- ¿Vos tenes una hermana? -pregunté sorprendida-
- Tenía .. -dijo quebrado-
- Perdón.. -hice una pausa- Yo no sabía. Perdón soy una tonta.
- Tranquila Pau. No tenías porque saberlo. Ves a nadie le conté esto. Nadie lo sabe.
- No lo entiendo.
- Cuando yo tenía diez años. Nació mi hermanita. Se llamaba Luz.
- Que lindo nombre.
- Si. Era lindo. Es lindo. Ella era linda. Era una cosa hermosa, rubia, y de ojos verdes. Así como los tuyos. Estaba muy feliz con la llegada de ella. Sentía que al fin la vida me había premiado con algo bueno. Sentía que tocaba el cielo con las manos. Pero todo se derrumbó, todo se cayó. Cuando ella tenía tres años. Falleció. -dijo y ya no pudo contener sus lágrimas-
- Tranquilo. No llores. Si te hace mal, no me cuentes.
- Por favor. Necesito hacerlo, sino voy a explotar.
- Esta bien.
- Viajaba en el auto con mi papá. Volvíamos a mi casa. Los cuatro. Mi mamá, mi papá, mi hermanita y yo. Y chocamos. Un auto, un hijo de puta, que iba manejando borracho, se nos travesó y mi papá no pudo esquivarlo. Y volcamos. Fue el día mas horrible de toda mi vida. No. El día mas horrible fue cuando me dijeron que ella se había muerto. Ese día se me vino el mundo abajo. Toda esa felicidad se cayó. Se rompió en miles de pedazos. Luz y mi papá no sobrevivieron. Los únicos que salimos vivos fuimos mi mamá y yo. Nunca la vi llorar tanto a mi mamá. Nunca la vi tan mal, tan triste. El mismo día había perdido a su hija y a su marido. Y yo perdí a mi papá y a mi hermana. Es el día de hoy que sigo diciendo que es mi culpa. Que ella no tendría que haberse muerto, yo si. Yo tendría que estar en su lugar. Y ahora ella estaría acá feliz. Y contenta disfrutando. Pero no. La vida se empeñó en hacerme mal. En mandarme obstáculo, tras obstáculo. Para tropezar y ver cuan fuerte soy. Cuanto puedo resistir a esto. Y hasta donde puedo llegar. Juro que si podría volvería el tiempo atrás, y cambiaría todo. Daría hasta lo que no tengo para que ella estuviera viva. Para que este acá conmigo. Pero sé que no se puede. Sé que es imposible. Y que nada se puede cambiar. Nada va a ser como antes. Esos días en donde sonreía sin importa nada. Esos días en donde la veía a ella, y podía estar bien, a pesar de todo. Esos tres años que ella estuvo a mi lado. Me ayudó muchísimo. No te imaginas lo que ella hizo por mí. Con tan solo verla sonreír. Podía ser feliz. Podía estar bien. Mirar sus ojitos. Su rostro, tan chiquito y delicado. Escuchar sus primeras palabras. Escucharla reír, llorar. Era lo mas hermoso del mundo. Pero toda esa felicidad, ese mundo lleno de LUZ cuando ella se fue, se convirtió en oscuridad, en vacío. Nada, nada va a ser como lo era. Nunca va a ser como antes. Jamás. Porque ella hacía que fuera diferente.
- ¿Es por esto que sos así como sos?
- Si. Es por esto. Desde que ella murió. Y vi llorar a mi mamá, como lo había hecho aquella vez. Me propuse a mi mismo, ser duro. Hacer indiferencia a los problemas. A lo que me rodea. Y no darle importancia a nada. Absolutamente a nada. Por eso en el colegio soy así como soy. Arrogante, egoísta, vago. Porque no encuentro otra manera de hacerle frente a las cosas. Hago que no me importa nada, me hago el que tengo miles de mujeres cuando no es así, el que tengo la re gita y soy feliz por eso. Pero nada que ver, me hago el que no me importa nada, el popular. Por eso estoy en boca de todos, por eso hago lo que hago. Todo es una mentira. Mi mundo es una mentira. Llegó a mi casa, y soy realmente ese que quiero ser. Me acuerdo de aquel día, me acuerdo de su carita, de sus gestos y empiezo a llorar, porque la extraño, porque la necesito conmigo. Porque necesito que este acá, a mi lado. Poder abrazarla, besarla, decirle lo mucho que la amo. Por eso no quiero que te pase nada. No quiero que te lastimen, que te hieran. Porque me moriría si te pierdo. Si vuelvo a perder a alguien en mi vida, juro que me muero. Por eso me enojo, me caliento cuando veo lo que ese hijo de puta te hace, porque yo perdí a mi hermana. Si, no era mi hija. Pero era su hermano mayor, y la amaba. No entiendo como él puede hacerte esto, como no te valora, no te aprecia. No lo entiendo. Por eso quiero que confíes en mí. Que me dejes ayudarte, cuidarte y protegerte de todo mal. Porque no quiero perderte Pau. No quiero llorar otra vez la muerte de alguien. No. No me lo perdonaría nunca. Es por esto que estoy así. Porque el Jueves fue hace cinco años que ella falleció. Que ellos fallecieron. Y pasas los años y sigo sin superarlos. Sin poder dajarla ir. Porque no puedo. Porque la necesitó conmigo. No es por tu culpa. Ni mucho menos, que estoy mal.
- No se que decirte. No se como expresarte lo que siento. Porque no se me ocurren las palabras justas para este momento. No entiendo como juzgarte sin antes haberte conocido. No entiendo como pensaba cosas tan feas sobre vos. De verdad te pido perdón. No te conocía y te juzgué así como si nada. Te entiendo, entiendo todo lo que te pasa. Pero tenes que ser fuerte. Por ella y por él. Por los dos. Tenes que demostrarle a la vida, que por mas obstáculos que te ponga en el camino, sos fuerte, y podes superarlos, podes luchar contar ellos. Y vencer cada uno. Sé que es mas fácil decirlo, que hacerlo. Yo no viví la muerte de una familiar. Pero debe ser lo mas horrible que puede pasarte en la vida. Créeme que ella donde esta esta bien, esta contenta. Pero quiero verte bien a vos. Quiere verte feliz, y que sonrías. Que seas el mismo Pedro de siempre, como ella estaba a tu lado.
- No puedo Pau. Te juro que no puedo. Lo intento pero cada vez que logro algo bueno en mi vida, surge algo, algún problema y vuelvo a caer.
- Yo se que vos podes. Sé que sos fuerte. Y se que tenes la fuerza suficiente como para afrontar esto que te pasa. Sino mira esto que haces conmigo. ¿Cómo se explica que estes acá conmigo y que aguantes cada cosa que él me hace?
- Es diferente.
- No. Pedro no es diferente. Es lo mismo.
- Si. Porque vos no estas muerta ella si lo esta. Y por mi culpa.
- No fue tu culpa.
- Si. Lo fue.
- Ei -tomé su cara entre mis manos- No fue tu culpa Pepe. Nunca lo fue, nunca lo sera. Fue culpa de ese imbécil que se cruzó en el camino. Grabate en tu cabeza que tu culpa no fue.
- No voy a poder. Sé que no. Y se también que si sigo esperando vos vas a llegar a lo mismo. Y no quiero. No quiero perderte.
- Si que podes. Si. -grité- Yo no voy a llegar a eso ¿Y sabes por qué?
- No.
- Porque vos estas conmigo. Porque estas a mi lado. Porque me cuidas. Y me proteges. Porque me queres ver bien.
- Pero no hago nada por vos Pau. Él te sigue pegando como siempre. Y cada vez peor.
- Haces muchísimo por mí. Demasiado.
- No Pau. No es así.
- Si Pedro. Es así. Y te lo puedo demostrar. Puedo enumerarte cada una de las cosas que cambiaron, y para bien en mi vida.
- No se. No lo creo.
- Si. Me haces sonreír hasta en los momentos mas oscuros. Secas mis lágrimas cuando nadie lo hace. Me cuidas de todo. Me proteges. Curas mis heridas. Siempre tenes un abrazo, siempre. Estas para mí cuando nadie lo hace. No importa el lugar, el momento. Siempre estas cuando te necesito. Tenes esa palabra justa para todo. Me haces bien. Tu presencia me hace bien. Tu risa, tu sonrisa. Mirarte. Me hace bien. No te imaginas cuanto cambió mi vida desde que vos apareciste en ella. No te puedo explicar lo que era antes a lo que es ahora.
- Solo lo hago porque siento. Porque quiero y porque creo que puedo hacerte feliz y darte todo lo que no pude darle a ella. Siento que fue ella quien te cruzó en mi camino, quien te puso en el medio para que sea yo quien pueda sacarte de esto.
- Ahora que me contaste esto. Siento lo mismo. Ella fue la que nos cruzó. La que nos juntó para que así como vos haces conmigo. También yo pueda ayudarte a salir de esto.
- Ella fue mi todo. Esos años que estuvo conmigo. Me ayudó a ser feliz y me demostró que puedo serlo con pequeñas grandes cosas. Ella era mi felicidad completa. Era mi sol, era mi luz. No entiendo como se la pudo llevar así como así.
- Por algo se fuer Pepe. Por algo él se la llevó. Quizo demostrarte algo, y creo que es eso lo que vos tenes que preguntarte. Lo que tenes que saber.
- Si. Lose. Pero me da miedo, encontrar una respuesta.
- Por ahí, esa respuesta te aclara las dudas que tenes.
- Puede ser- No se.
- ¿La despediste como se merece?
- No. No fue al entierro. No podía, no me sentía preparado para verla ahí metida en un cajón. No. Nunca fui al cementerio. Nunca la fui a ver. Siempre me acuerdo de ella. Pero jamás la despedí. No quiero hacerlo. No quiero dejarla ir. Así como si nada.
- ¿Por qué no vas? Yo puedo acompañarte, si queres. De una vez por todas, ella necesita irse. Y por ahí eso es lo que a vos te falta para estar bien. Dejarla ir, y saber que este donde este, ella esta bien.
- Tengo miedo ¿Y si después me olvido de su carita? ¿De su risa? ¿De sus ojos?
- No te vas a olvidar de eso. Porque es inevitable. Ella siempre esta con vos. Siempre va a estarlo. Y créeme que no te vas a olvidar de ella nunca.
- Eso espero.
- De verdad te lo digo.
- Gracias por escucharme Pau. En serio. Necesitaba contarlo. Explotar y soltar todo. Pero no sabía como hacerlo, ni con quien.
- De nada Pepe. Sabes que siempre contas conmigo para todo. Siempre voy a estar como vos lo estas para mí. Porque sé que sos una gran persona, y no me gusta verte mal. Verte triste.
- Te quiero mucho.
- Yo también te quiero Pepe.
Nos quedamos charlando un rato más. Así los dos en la cama. Me gustaba hablar con él. Por fin sabía lo que le pasaba. Porque era así como era. Y porque hacía lo que hacía. Lo había juzgado sin antes conocerlo. Sé que eso estaba mal, porque lo aprendí. Pero así y todo lo hice. Y ahora me arrepiento de haberlo hecho. Es una persona que vale oro. Pedro valía la pena. Y realmente no me gustaba verlo mal. Ni mucho menos. Iba a ser hasta lo imposible por verlo sonreír otra vez como lo hacia antes.
Oscureció, y nosotros seguíamos charlando. Y hablando de la vida. De cosas que sentíamos que nos pasaban.
- Pepe.
- ¿Qué bonita?
- ¿Te quedas conmigo hoy? ¿Cómo el otro día?
- Obvio hermosa. Siempre me quedaría con vos
- Gracias, en serio.
- De nada. -sonrió- Y gracias a vos por lo de hoy.
- De nada. ¿Nos acostamos? Muero de sueño.
- Si. Veni.
Él se recostó sobre la cama. Y yo a su lado. Apoyé mi cabeza en el lado derecho de su pecho, justo debajo de su hombro. Entrelacé mis dedos con los suyos. Y así me quedé. Así nos quedamos.
- Pau. ¿Sabes algo?
- ¿Qué?
- Voy a ir al cementerio. Voy a ir a verla.
- Me alegra escuchar eso.
- Pero quiero que me acompañes.
- Obvio Pepe. Te acompaño.
- Gracias.
- De nada -sonreí-
- Descansa bonita.
- Vos también.
- Te quiero. Buenas noches. -besó mi frente-
- Buenas noches Pepe. Yo también te quiero.
Cerré mis ojos. Y así me quedé. A los pocos minutos caí en un sueño profundo.
Continuara:
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Cuarto de los cinco, vamooooooos que ya termino AJAJAJAJA :)
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No paro de llorar, al fin se liberó Pepe de su tortura, pobrecito. Ahora sí va a estar mejor. Pero q se la lleve d una vez x todas d esa casa a Pau
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