domingo, 7 de julio de 2013

Capitulo 9-


Me encontraba yendo a mi casa, pensando en todo lo que había pasado hoy con Pedro, realmente no podía creer todo lo que habíamos vivido en tan pocos ¿días? Si, días, porque lo conocía hace días. Me acuerdo. ¿Me acuerdo? Como si fuera que fue hace años. Antes lo odiaba, me caía mal, no podía estar, ni siquiera escuchar su nombre. Siempre quise decirle todo lo que realmente sentía por él. Sentir, en el sentido de todo lo que me producía. Se hacía el agrandado, nunca mostraba sus sentimientos, me repugnaba que use a las chicas y luego las deje, o las deje sin importar nada. Toda su vida (según yo) se basaba en mentiras, y en mas mentiras. En solo llegar a ser el mas popular del colegio, en que cada persona que te cruces diga su nombre, por algún motivo. Y de verdad que no entendía porque era así. Seguro pasarían los días, y jamás entendería esa parte de él. Pero ahora era distinto, era diferente. Desde que me pusieron en el grupo de biología con él, todo es diferente. No se, lo veo con otros ojos. Desde otro lugar, desde el lugar de "amiga" por así decirlo. Hoy estando en su casa, noté que se mostraba de otra forma, se reía, hacía chistes, hasta me confeso que me observaba cuando estábamos en clase. Ese, definitivamente, no era el Pedro que se mostraba en el colegio. Las fotos que había visto en su cuarto, me demostraron que no era. En esas fotos se notaba que era feliz, que estaba contento, que disfrutaba estar con su familia. Pero cuando estaba en el colegio se burlaba de todo el mundo, se reía de todos, y hasta se hacía el vago para ¿Encajar? en su grupo de amigos. ¿Eso era su grupo de amigos? A Pedro algo le pasaba, u ocultaba algo, y no iba a parar hasta averiguar que era. 

Llegando a mi casa, dejé mis pensamientos de lado. No quería cruzar esa puerta. No quería encontrarme con él. Ni tampoco mirarlo a la cara. Sabía, y era obvio, que se había enterado de que había ido a la casa de Pedro. ¿Tenía un espía? Era raro, esto también.
Coloqué la llave en la cerradura, la giré, y abrí la puerta. Entré a mi casa, y cerré. Comenzaba otro mundo para mí, otra realidad. Y todo cruzando una misera puerta.

No escuché ruido, lo cual me pareció extraño. Me dirigía a mi habitación cuando escucho su voz. Me di vuelta, y ahí estaba. Con una botella de alcohol en mano. Borracho como muchas veces lo había visto. Y supe que venía lo peor.

- ¿Donde estabas pendeja de mierda?
- En la casa de Florencia. Te dije que iba a su casa.
- ¿Donde estabas? Te pregunté.
- En la casa de ella.
- Contéstame lo que te pregunté. -gritó, tirando la botella al suelo, la cual se hizo añicos-
- En la casa de..
- interrumpió- Mejor que no me digas "En la casa de Florencia" -dijo haciendo voz de tonta- ¿Adivina que pasó? Llamé a su casa para hablar con vos, y.. ¿Qué me dijo su mamá? Que no habías ido. -dijo irónicamente, haciéndose el calmo- ¡¿Donde estabas?! -gritó con mas fuerza-
- Fui a la casa de Pedro -dije con voz temblorosa-
- ¿Cómo no te escuche? -dijo acercando su oído hacía adelante-
- Estuve en la casa de Pedro.
- se acercó hacía mí- ¿Estabas en lo de tu noviecito? -tironeó de mi pelo- Mira vos. ¿Paulita tenes novio? -agitó su cabeza en forma de afirmación-
- No es mi novio. -dijo tratando de soportar el dolor-
- soltó mi cabello con brusquedad- ¡Claro que es tu novio! Sos un puta, un puta de mierda que lo único que hace es acostarse con machitos. ¿Con cuantos estuviste? ¿Eh? 
- ¡No! ¡No es mi novio! No tengo novio, nunca tuve novio. Y tampoco lo voy a tener, por tu culpa. -dije llorando- 
- ¿Por mi culpa? -agarró de mi brazo, y me tiró al suelo- Ahora todo es por mi culpa. Muy bien, todo es mi culpa. -me pegó un patada- ¿Sabes que no? ¿Sabías que todo esto es tu culpa? -volvió a patear mis costillas- Admití Paula. Admití que sos una puta. Que te acostas con cualquiera que se te cruce - me levantó del suelo de un tirón.- ¿Sabes que sos vos? -me agarró del cabello, y tiro de este- Sos una mierda. No servís para nada. Sos una inútil -me pegó una cachetada- Mira, sos una nena chiquita. Ni siquiera podes soportar esto. -volvió a pegarme- Ai estas llorando. Vamos a contenerla. ¿Y si la abrazamos? -me pegó un puñetazo en mi ojo- ¿Queres ver quién sos? Yo te lo puedo decir. -gritó- ¿Qué piensa la gente de mí? Tengo una hija que no vale nada. Una hija que no puede ni con ella 
- escupí su rostro- ¡Te odio, te odio! Nunca te voy a querer, nunca voy a ser tu hija. Nada nos une, ojalá ni siquiera hubiera sido de tu sangre. Sos una lacra. Un hijo de puta. Sos lo mas mierda que conocí en toda mi vida. No puedo creer como podes hacerme esto. ¿No te da pena? ¿Pena por vos? A mí si, vos me das pena. Pena de que la gente se entere lo que haces. Le pegas a tu hija. ¿Te pensas que la gente no se enteró que sos un golpeador? ¿Un borracho? ¿Un mantenido de mierda? Te odio. Si fuera por mí, ya te hubieras muerto.
- ¡Pendeja de mierda! -me empujó y yo caí al suelo, golpeando mi cabeza contra este- Mirate al espejo -me levantó del brazo y me llevó frente a uno- Mira esta sos vos. -sostenía mis mejillas, fuertemente, con sus manos- Esta. Una persona que no vale. Una persona que llora todo el día. Sos una nena de mamá. Una nena que no sabe como mantenerse sola. ¿Queres que te diga quién sos? Sos esto, esta chica que solo hace lo que le dicen. ¿Y por qué? Porque tenes miedo -me susurró al oído, despectivamente- Porque tenes terror, a que te peguen, a que te pasen por arriba. -me empujó contra las escaleras, y caí sobre ellas- Pensa un poco lo que vas a hacer. Y pensa antes de ir a la casa de alguien. Trae consecuencias. ¿Te diste cuenta? - él se alejó por el pasillo, tambaleándose-

Allí estaba, tirada en el suelo. Rodeada de lágrimas, de sangre, de golpes. Traté de levantarme pero no pude. No podía, no tenía fuerzas para nada. Me sentía la persona mas débil de todas. La cabeza me dolía, el cuerpo, el alma me dolía. Mi propio papá, de mi misma sangre, hacía esto conmigo. Y solo porque me odiaba. 
No podía dejar de llorar, no podía dejar de pensar en sus palabras, las cuales dolieron mucho mas más que cualquier golpe. Esos golpes, esos que se repetían cada día, cada noche. Esos golpes que solo él y yo sabíamos lo que eran. Lo fuerte que eran, y lo que dolían. Mi cuerpo quedaría marcado para siempre, y era su culpa. Todo era su culpa. Pero él tenía razón, yo no valgo nada, yo no sirvo para nada. Soy una inútil, una persona que puede mantenerse, que llora todo el día. Yo podía ser todo eso, pero él, él era la persona mas repugnante que había conocido en toda mi vida. Me daba asco llamarlo papá. Me daba asco llevar su sangre, y me aborrecía tener que vivir en su misma casa. Era un don nadie que no tenía donde caerse muerto, un mantenido de mierda que lo único que hacía era vivir para pegarle a su hija. Lo odiaba, y si yo misma pudiera, juro que iría a matarlo con mis propias manos. Pero no, porque yo no quería ser como él, no quería ensuciarme las manos, y parecerme a él en lo mas mínimo. La persona mas hijo de puta que había conocido en mi vida. 

Pude divisar que mi mamá se acercaba por le pasillo. Y venía hacía mí. Me tomó con cuidado de la mano, y me levantó del suelo. Quise zafarme pero no me dejo, me ayudó a subir las escaleras y me llevó a mi habitación. Allí me sacó la ropa, y me metió bajo la ducha, limpió cada una de mis heridas, y luego me recostó sobre la cama, cubriéndome con una manta. 
Se sentó a mi lado, y acariciaba mi cabello. Como si fuera la madre perfecta, como si ayudarme una vez, después de tantas veces que me habían pegado, arreglaría todo. Y esto no cambiaba nada, no me cambiaba nada. Ella seguía siendo la misma mierda, la misma lacra de persona tanto como lo era él.

- Dejame sola. Andate. -le dije- 
- Tranquilízate Pau. 
- No quiero verte. Te vas.
- Pero yo solo quiero ayudarte.
- ¿Qué parte no captaste que de no quiero tu ayuda?
- Soy tu mamá Pau.
- Eso no tiene nada que ver. 
- Si, tiene que ver. Porque yo te hice mucho mal. Y lose. Y quiero cambiar.
- ¿Cambiar? ¿Después de tantos años? Esto no tenes que hacerlo por obligación, o porque te lo dijo Ángeles. Se que lo estas haciendo por eso. 
- No hija. Quiero cambiar, ayudarte. 
- Ni siquiera tenes derecho a llamarme hija. Jamás estuviste para mí, nunca te preocupaste por si me faltaba algo de ropa, o si tenía hambre, o si quería jugar. Nunca me dijiste buenas noches, ni buenos días. Nunca me cuidaste, me protegiste de él. Nunca un te quiero, o un chau cuidate hija. Nunca estuviste en los momentos en que yo llore, en que yo necesitaba un abrazo, un mimo, una caricia, jamás. Y eso por mas de que ahora quieras cambiar, y que por ahí lo hagas. Yo no me voy a olvidar nunca. Porque mi infancia fue una mierda, y fue por su culpa, por ustedes es que yo nunca sonreí con sinceridad, por ustedes soy esto que soy, por ustedes hoy no puedo ser feliz. Aborresco el día en que te llamé mamá por primera vez, porque no te lo merecías. Me tuviste adentro tuyo nueve meses, nueve. Y ni siquiera sentís el mínimo cariño por mí, nada. No te mueve ni un pelo lo que él me hace, como me pega, como me maltrata. Lo ves todos los días, y no sos capaz de decirle que pare, que no lo haga más, de decirle que soy su hija, y que tiene que quererme pero ¿Cómo juzgar a alguien borracho no? Por ahí él y vos me quieren de ese forma, una manera extraña de querer, una manera que nunca había visto en mi puta vida. ¿Pero cómo sabes cuando alguien te quier mal? ¿O como juzgas la forma de querer de una persona? Por ahí la que esta confundida soy yo, y no ustedes. Por ahí la que se equivoca en todo soy yo. Y ustedes están criando de una manera bien a su hija. ¿Cómo te das cuenta cuando alguien comete un error? Simplemente lo haces. Pero acá es diferente, acá nadie se quiere, nadie se ama, nadie se transmite ese amor de las típicas familias en donde hay discusiones pero al fin de cuentas se aman como una familia ¿Esto es una familia? No, no lo es. Y lo sabes muy bien. Te odio, te odio mamá. A vos y a él. A ambos, y jamás voy a perdonarte lo que haces, nunca. Porque me estas haciendo sufrir, y te aseguro que mucho mas que él. Muchísimo mas. Acá la única persona que vale la pena es Ángeles y también lo sabes. Ella fue y es la única que se preocupa por mí. La que se rompe el lomo tratando de que yo este bien. Porque lo único que hace es cuidarme, protegerme y brindarme todo ese cariño que ustedes jamás, nunca en su puta vida me dieron. -una lágrima recorrió mi rostro, pero la sequé rápidamente- Ahora andate y dejame sola. Quiero estar sola. 
- Pero hija..
- interrumpí- Pero nada. Andate. 

Ella se levantó de la cama y se salió de la habitación. Sin decir una palabra. Cruzó la puerta, e inmediatamente mis lágrimas brotaron por mis ojos, como si fueran gotas de lluvia. Odiaba llorar por su culpa, por ella, por él. Odiaba esto. Y no se me ocurría otra palabra mas que odio. Porque eso era lo que sentía, odio por ellos. 

Traté de tranquilizarme, y no pensar en el dolor que sentía, por todos los golpes que me había dado. Cerré mis ojos, y apareció su imagen en mi cabeza. La imagen de Pedro, de su sonrisa, de su rostro. Sonreí. Y cerré mis ojos. 
A los pocos minutos me quedé completamente dormida. 


Continuara: 

.................................................................................................................................................

Hola (? Bueno no se que decirles. Solo le pido que POR FAVOR comenten el capitulo. Nada mas. Gracias. Buenas Noches. 

3 comentarios:

  1. Basta x favor, no paro d llorar. Q empiece a mejorar la triste vida que vive Pau, x favor!!!!

    ResponderEliminar
  2. muy linda la historia ay no paro de llorar basta de sufrimiento subiiii mas capitulos

    ResponderEliminar
  3. A mi no se me deja con ganas de leer otro capitulo he naaaa mentira me encanto el capitulo, lo que se es que soy una masoquista de mierda Pensar que esto puede pasar de verdad me da bronca Que no sufra mas pobrecita, y subi mas capitulos. @CaroBulgra.

    ResponderEliminar