martes, 16 de julio de 2013

Capitulo 29-


Recostada en mi cama, con mi hermana a mi lado. Apoyada en su pecho, mientras acariciaba lentamente mi cabello. Mis lágrimas habían cesado un poco. Pero igualmente seguían cayendo. Como hacía un rato. 

Solo lo necesitaba a él. Necesitaba a Pedro a mi lado. ¿Pero como llamarlo? ¿Cómo explicarle lo que había pasado? ¿Lo que sucedía? Primero se lo tenía que contar a a mi confidente. A mi hermana. 

- ¿Un poquito mejor? 
- Si. Gracias.
- No me agradezcas hermosa. Solo quiero saber que pasa.
- No se como explicarte. Como empezar.. 
- Tranquila. Contame despacio que paso.
- Pedro y yo.. ayer. Nos pusimos de novios. -dije quebrada-
- Tranquila. No llores. Por favor. 
- No. Esta bien.
- ¿Son novios?
- No. Ese es el problema.
- ¿Cuál?
- Papá. Él se enteró que yo me quedé en la casa de Pedro. Y encima que también éramos novios.
- ¿Cómo se enteró? No lo entiendo.
- Yo tampoco lose. Te juro que no tengo idea.
- No entiendo. Como no puede dejarte en paz.
- Yo tampoco.
- Seguí contandome que paso.
- Hoy a la salida del colegio me fue a buscar. Me empezó a decir que quería empezar de nuevo. Quería cambiar. Y no se cuantas cosas. 
- ¿De verdad?
- Si. Me dijo que no quería que los vecinos se enteraran. Porque estaban diciendo que era un violento.
- Es una mierda.
- Te juro que por un momento le creí. Creí que de verdad quería cambiar. Y dejarme ser libre pero me equivoqué.
- ¿Qué te hizo?
- Me llevó a una cancha de fútbol. Estaba jugando Pedro con sus amigos a la pelota. Empezó a hablarme. Del papá de Pedro. De él. De que le había muchas cosas. Por eso estaba muerto.
- ¿Qué? ¿Él mató al papá de Pedro?
- Me dijo que no iba a ensuciarse las manos con una mierda de persona como era él.
- ¿Y qué mas te dijo?
- Llegamos y me dijo que si no .. que si no dejaba a Pedro la podía pasar mal.
- ¿Te amenazó?
- Si. Con Pedro. -comencé a sollozar-
- ¿Qué pasó?
- Si no iba a decirle a Pedro que no íbamos a estar mas juntos, porque no lo quería, porque no podíamos. Dijo que... -hice una pausa- No puedo. No.
- ¿Qué te dijo Pau? Contame.
- Lo iba a matar. ¿Entendes? Iba a matarlo. Si no lo dejaba lo iba a matar. -dije llorando- Y no podía dejar que lo matara. No podía. -me acurruqué en su pecho-
- Tranquila bonita. Tranquila.
- Tengo miedo. Miedo de que lo mate. Y no le importe nada.
- Tranquila. No le va a hacer nada.
- ¿Cómo sabes? ¿Cómo sabes que no va a matarlo? 
- Porque lose. Tranquilízate mi amor.
- No puedo dejar que lo mate. No. Pedro no merece morir. No por mi culpa.
- No. No Pau. Él no se va a morir. Y mucho menos por tu culpa.
- Tengo miedo. Y lo peor de todo es que ahora no me habla.
- ¿Cómo que no te habla?
- No. Se enojo conmigo por lo de hoy. Dijo que lo hice sufrir. Que lo lastimé. Te juro que yo no quise. De verdad. 
- Te creo mi amor. Te creo. 
- Necesito que este acá conmigo. 
- No se puede.
- Por favor Angie. Lo necesito. Quiero explicarle todo. Contarle lo que pasó.
- Pero papá va a venir en cualquier momento.
- No me importa. Por favor. 
- ¿Qué hago? ¿Cómo lo llamo? No se que hacer Pau.
- Necesito que lo vayas a buscar. No se. Algo. Yo no puedo salir, porque seguro se va a enterar. Pero si Pepe viene acá a casa. Te aseguro que no.
- ¿Cómo sabes?
- Porque ya vino dos veces. Y no pasó absolutamente nada.

- ¿Y si no quiere venir?
- Insistile. Por favor hermana. Lo necesito. Sé que esta enojado. Pero tengo que hablar con él.
- Yo lo llamo. Pero no se..
- Por favor.
- Mira. Papá y mamá hoy se fueron a una cena de no se quien. Y no van a venir hasta la madrugada. Lo puedo llamar a Pedro. Ir a buscarlo. No se algo..pero no te aseguro de que él vaya a venir.
- Esta bien. Al menos lo intentas. ¿Por favor?
- Si hermanita. 
- Gracias de verdad.
- Me voy a la casa. Espérame. Ya vuelvo.
- Si. De verdad muchas gracias.
- De nada mi cielo.
- Te amo.
- Yo también Pau.

Ella salió de la habitación. Fue a buscar a Pedro. A tratar de convenserlo de que viniera a mi casa. Para que pudiéramos hablar de todo lo que había pasado. 
Sabía que iba a ser difícil. Porque él estaba enojado. No quería verme ni en figurita. Pero al menos tenía que intentarlo. Intentar que él viniera. 

Me quedé allí. Recostada en mi cama. Pensando en todo lo que había pasado. En todo lo que habíamos vivido. Y en los recuerdos que tenía de Pedro. Recuerdos. Si. Y en tan pocos días todo eso que vivimos se transformó en recuerdos. 

Su sonrisa. Su risa. Sus mimos. Sus caricias. Sus abrazos. Sus bromas. Sus palabras. Sus ojos. Su contacto. Su perfume. Su amor. Su confianza.  Todo eso, se había transformado en recuerdos. Solo eran recuerdos que vivirían en mi mente (al menos por ahora) hasta que volviera conmigo. Hasta que volviéramos a estar juntos. 

Las primeras palabras que me dijo. El primer abrazo que me dio. El primer mimo que me hizo. La primera caricia. El primera te quiero. La primer sonrisa que me dedicó. El primer beso que nos dimos. Jamás iba a olvidarme de lo que había vivido con él. Fueron días. Solo días. Pero nunca los voy a olvidar. Jamás.

..............

Una hora después. Ya había oscurecido. Mi hermana golpea la puerta. Y entra en la habitación. Ilusa yo en creer que Pedro querría hablar conmigo. 
Se sentó a mi lado. Y me hablo.

- Perdón Pau. Intenté todo. Te juro. Pero no quiso. No había caso. 
- Ya esta hermana gracias.
- De verdad. Le expliqué. Le rogué, pero no. No entiendo porque esta enojado así.
- Porque soy una pelotuda. Que no le expliqué nada. Por eso se enojó. 
- Tranquila. No te eches la culpa de todo.
- Si. Es mi culpa. Porque por mí esta enojado. Por mí esta así. Tendría que haberle explicado todo.
- Estoy segura que pronto se lo vas a explicar.
- No se. No creo. Él no quiere hablarme.
- Pero en algún momento lo va a tener que hacer.
- Eso espero.
- Tranquila hermana. Todo se va a arreglar.
- Ojala. Porque tengo miedo de perderlo.
- No lo vas a perder. Estoy segura.
- ¿Cómo estas tan segura?
- Porque se aman. El uno con el otro. 
- Eso no me asegura nada.
- Pero créeme que si.
- ¿A vos te pasó?
- Algo parecido.
- sonreí-
- ¿Queres algo para comer? ¿Para tomar?
- No gracias Angie. No tengo hambre.
- Pero tenes que comer.
- No. No quiero.
- Esta bien. Voy a estar en mi cuarto. Cualquier cosa me avisas ¿Si?
- Si. 
- Te amo hermanita -besó mi frente-
- Yo también te amo.

Salió de la habitación. Dejándome a oscuras. Solo la luz de la calle iluminaba parte de mi cuarto. 
Era obvio que Pedro no iba a querer verme. Ni hablarme. Nada. Fui una estúpida al creer que podía llegar a perdonarme. A creerme. Me siento una tarada. Pero él tenía toda la razón. En enojarse. En no hablarme. Porque al fin y al cabo era mi culpa. Todo era mi culpa. Y tenía que aceptarlo.

Por un momento se me pasó por la cabeza ir a su casa. Y explicarle. Pero no tenía sentido. Nada tenía sentido. Lo que había hecho. Ya estaba hecho. Si pudiera volver el tiempo atrás y revertir cada paso que di e hice mal, juro que lo haría. Solo para poder tenerlo ahora acá a mi lado. Conmigo. Haría lo que fuera. Hasta lo imposible para tenerlo junto a mí. 

La hora pasó. Se hizo demasiado tarde. Las once y media de la noche. Mañana tendría que ir de nuevo al colegio. Y mirarlo a la cara ¿Cómo iba a hacerlo? ¿Cómo mirarlo después de esto? ¿Después de lo que había hecho? ¿De todo lo que había pasado? No lo sabía. Lo que si sabía era que tenía que afrontar el problema. Y en algún momento hablar con él. Explicarle. Y que al menos me crea. Solo eso pedía que por favor me creyera. Nada mas. 

Miraba mi celular cada cinco minutos. Necesitaba tener alguna información de él. Espere su mensaje. Pero no llegó nunca llegó. Decidí mandarle un mensaje yo. Pero su respuesta tampoco la recibí.

- "Pepe necesito que hablemos. Explicarte todo lo que pasó. Porque hice lo que hice. Juro que no quería que esto pasara. Me obligó él me obligó. Por favor. Necesito que me creas. Que me escuches. Solo eso te pido. Sabes que te quiero mucho. Sos muy importante para mí. Nunca lo olvides"

Sin nada mas que hacer. Dejé mi celular sobra la mesita de luz. Di la espalda a la ventana. Cerré mis ojos, pero no para dormir. Sino para comenzar a llorar. Mis lágrimas comenzaron a caer. Una tras otra. Sin parar. 

Lo necesitaba conmigo. A mi lado. Acá. En mi cama. Para que me abrazara, y me dijera que todo iba a estar bien. ¿Sería posible? No. Eso nunca mas iba a pasar. 


Continuara: 

.....................................................................................................................................................

Segundo de hoy... 

2 comentarios:

  1. Hay dios! Creo que nunca lloro tanto con las novelas, como con las tuyas!

    ResponderEliminar
  2. No paran de caer mis lágrimas, que se termine este tormento x favorrrrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar