domingo, 28 de julio de 2013
Capitulo 46-
Habían pasado varios días de aquella discusión que había tenido con Ángeles. Las cosas habían mejorado, un poco, pero lo habían hecho. Mi hermana estaba distante de mí, como hacía varios días, o semanas. Pero por lo menos siempre tenía su mensaje de "¿Cómo estas hermanita?" eso hacía que me tranquilice un poco. Aunque me gustaría volver a esa relación que tenías antes, pero sabía que no iba a ser así.
Con Pedro las cosas estaban bien. No teníamos problemas, mas que algunas discusiones sobre alguna pavada. O diferencias de opiniones, pero seguíamos bien. Siempre estaban esos llamados a la noche. Esos mensajes de texto, y por suerte los abrazos, y caricias no se habían terminado. A pesar de todo. Sabía que pronto esto acabaría, porque mi papá me dijo que luego de las vacaciones de invierno me cambiaría de colegio, y si tenía que aceptarlo. Mi vida iba a estar peor. Lo único que pedía era que por favor mi relación con Pepe no termine, que podamos vernos de alguna forma, en cualquier lugar. No iba a ser como lo era ahora, pero por lo menos lo vería de vez en cuando.
¿Con mis papás? Con ellos nunca iba a cambiar nada. Siempre sería la misma relación. El mismo trato, o maltrato que tenían hacía mi. Mi mamá siempre metida en su trabajo, en su estúpida empresa, era para lo único que vivía, solo para ganar plata, dársela a mi papá, y que él la gaste solamente en bebidas alcoholicas. Si, también le daba plata a la empleada doméstica para comprar comida, yo creo que sin ella ninguno de nosotros comía en la casa. Nuestro vínculo (o al menos el que yo creía que teníamos) se había terminado por completo, ya ni siquiera un saludo o un como estas. Solo era una mirada de desprecio y bien gracias.
Mi papá siempre el mismo tipo, la misma mierda, la misma lacra. Seguía pegándome, maltratandome como lo hacía siempre. Sus gritos estaban ahí constantemente, no paraban, jamás cesaban. Por cada cosa que yo hacía (y aunque no la hiciera también) él me gritaba, me pegaba. Siempre estaba la cachetada para Paula. La piña o patada que le daban a Paula, porque se había peleado con un vecino o había perdido un apuesta, o por cualquier boludez. ¿Quién salía perdiendo? Paula.
Mi vida como siempre era la misma, como siempre la misma tortura todos los santos días. No había noche en la que no llorara, día en el que no estuviera mal. En el que no reciba golpes.
Solo faltaban unas semanas para vacaciones de invierno. Todo el mundo quiere que lleguen las vacaciones, pero yo no. Sinceramente no quería que lleguen, no quería que mi vida cambie así como si nada, de un día para el otro, porque sabía que no lo merecía, que no estaba lista, o preparada, para empezar de nuevo en un colegio, o separarme de mis amigas, o simplemente cambiar de vida. Mi rutina siempre a pesar de todo, sería la misma, no importa en donde viva. A que colegio vaya porque él siempre iba a pegarme.
No quería que lleguen esas benditas vacaciones, tendría que estar emocionada, o feliz por esto. Pero no, no lo estaba. No quería. No podría soportar, separarme de mis amigas, de Pedro, de los profesores que a pesar de que algunos me caían bien, ya los conocía de hacía años, siempre había ido al mismo colegio, siempre. Y ahora me cambiaría. ¿Y por qué? Porque mi papá no quería que estuviera cerca de Pedro.
.............
Era una JUEVES por la mañana. Solo faltaba una semana para las vacaciones de invierno. Una. Mis amigas todavía no sabían que me cambiarían de colegio, que me iría de ahí, para caer en otro lugar. Y por un momento me puse a pensar en todo lo que perdería al irme de ahí. Las charlas con ellas. Las llegadas tarde de Zai. Las pruebas. Los machetes para las pruebas. Los trabajos prácticos en grupo. Las risas y burladas hacía los profesores. Las puteadas de Flor. Nada de eso volvería a pasar luego de una semana, simplemente todo se convertiría en recuerdos.
Me levanté de la cama, porque mi despertador había sonado. Abrí mis ojos, y me dirigí al baño. Allí abrí el grifo del agua, y lavé mi cara. Luego até mi pelo en una colita, no tenía ganas de peinarme (como siempre). Salí de allí, regresé a la habitación, y me cambié.
Agarré mis cosas y bajé.
Angie ya estaba despierta, estaba preparando el desayuno para ambas. Mis padres nos estaban. Al fin iba a tener una mañana en paz. Me acerqué a ella y la saludé.
- Buen día Angie.
- Buen día hermanita -sonrió- ¿Cómo dormiste?
- Bien. ¿Y vos?
- Bien. Igual muero de sueño.
- reí- Yo también.
- ¿Té? ¿Con galletitas?
- Si.
- Okei. -notó mi cara de preocupación- ¿Ei qué te pasa?
- Nada, no importa.
- Dale contame. -dijo mientras me servía el té-
- Es que ..Queda una semana y no quiero terminar.
- Pero no terminas mi amor. Después son vacaciones de invierno.
- No quiero que lleguen las vacaciones. No.
- ¿Por qué?
- Porque cuando terminen. ¿Quién va a ir a otro colegio? Paula.
- ¿Qué?
- ¿Vos no sabías?
- No. ¿Qué pasa?
- Cuando él me vio con Pedro, la otra noche. Me dijo muchas cosas. Pedro se peleó con él, y volvió a pegarme.
- ¿Cómo?
- No había nadie. Fue la vez que fui a bailar con las chicas, yo me fui a la casa de Pepe. Pero supuestamente yo estaba en la casa de Zai. No sé como se enteró, pero lo supo. Y parecía como si me estuviera esperando ahí afuera.
- ¿Y qué pasó?
- Se peleó con Pedro. me gritó, me golpeó de nuevo. Muchas cosas. La cuestión es que me dijo que iba a sufrir Pedro, pero le supliqué que no lo haga. Y bueno, me dijo que iba a sufrir. Que no iba a ver mas a Pedro, y me va a cambiar de colegio.
- No puede cambiarte de colegio. Y menos a mitad de año.
- Ya lo hizo. Me anotó en otro. Y ahora voy a ir a ese. Por eso no quiero que terminen, ni siquiera que empiecen las vacaciones, porque no quiero separarme de las chicas.
- Yo voy a hablar con él.
- No Angie. Bastante que ya te quedas acá conmigo, porque te lo pedí. No importa, me voy a acostumbrar, es normal.
- No es normal. Vas desde chica ahí. Y que te cambie en el último año, no es justo.
- No importa hermanita. Ya esta. Dejalo.
- ¿Y qué pasa con tus amigas? ¿Con Pedro? Es tu último año Pau, tenes que disfrutarlo, pero con tus compañeros de siempre.
- Eso no se puede.
- ¿Las chicas ya lo saben?
- Hoy se los voy a contar. Y tengo miedo, en serio. No quiero que sufran por mi culpa.
- Tranquila, ellas te van a entender.
- ¿Vos decís?
- No es tu culpa. Y conociendo a Zai y Flor, me imagino que ni locas van a dejar que dejen de verse, o hablarse.
- Eso sin dudas. -reí-
- sonrió- ¿Listo hermanita?
- Si.
- Vamos que te llevo en mi auto.
- ¿Podes llevarme?
- Si. Me queda de paso para el trabajo.
- Ah bueno. ¿Vamos?
- Si, dale.
Salimos de la casa y emprendimos camino hacía el colegio. Hacía mucho que no me llevaba en su auto. No era que tenía que hacerlo siempre, pero de vez en cuando, no venía mal, no caminar.
Llegamos al colegio, la saludé y bajé. Ella siguió su camino.
Entré porque las puertas ya estaban abiertas. Me dirigí al salón. Las chicas ya estaban sentadas. ¿Esperándome? Me lo imaginaba. ¿Pedro? Pedro todavía no había llegado. Seguro llegaría tarde, como casi siempre.
Me acerqué a ellas, las saludé y nos pusimos a charlar.
- Hola feas. -sonreí-
- ¿Qué onda Polet?
- ¿Todo ben?
- Si. ¿Ustedes?
- Si. Un poco nerviosas, no quiero que me entreguen el trabajo de Historia.
- Seguro les fue bien.
- Vos lo decís, porque Pedro esta con vos. Yo estoy con Javier -susurró Flor-
- reímos- Tonta.
- Posta boluda. No hace una mierda el chabón.
- Bueno, entonces si aprueban es gracias a vos.
- Que de eso no te queden dudas
- ¿Algo para contar? -preguntó Zai-
- Nada.
- Mmmm... Yo.
- ¿Qué vas a contarnos Po?
- Si, si. ¿Qué?
- Bueno no es algo lindo.
- ¿Qué pasó?
- Pasa que... No se como decirselos.
- Hablando.
- Confía en nosotras.
- No es que no confíe en ustedes. Es solo que .. tengo miedo.
- ¿Miedo?
- Si a que se enojen. O algo por el estilo.
- Ai. Dale tonta. No nos vamos a enojar.
- Veni. -me hicieron un lugar en el banco- Sentate y contanos.
- Dale.
- Siempre vamos a estar con vos.
- Esta bien. Es un poco larga la historia.
- Bueno, tenemos todo el día.
- ¿Seguras?
- Si.
- Okei.
Comencé a contarles todo lo que habíamos pasado el fin de semana. Fue cuando habíamos ido a bailar. Les conté lo que había pasado esa noche. La pelea con Pedro y mi papá. El maltrato de él. Y toda la situación de mierda que pase.
- Tranquila amiga. Ya queda poco y te vas de ahí.
- Si. Supongo.
- De eso que no te queden dudas.
- Pero ni siquiera tengo a donde ir.
- Olvídate que si no tenes. Te doy hospedaje en mi casa.
- Sos una tierna. Las amo.
- Bueno ¿Qué tenías que contarnos?
- Lo que pasa es que ...
- Dale Pau, sin vueltas.
- Mi papá me va a cambiar de colegio.
Continuara:
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hay! no lo podes dejar asi!
ResponderEliminarMi vida, pobrecita Pau!!!!!!!!!!!!
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