miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 49-


Ya las horas habían pasado. Era de noche. Había oscurecido bastante, eran las nueve y media de la noche. Mi papá, como siempre no estaba en casa. Ángeles estaba trabajando, volvía a las diez mas o menos. Estaba sola con mi mamá.

Tenía hambre, pero no quería bajar a comer algo, y encontrarme con ella. La verdad era que no podía ver su cara, ni siquiera escuchar su voz. Pero tenia que bajar, moría, literalmente de hambre. 

Bajé las escaleras. Había silencio. Demasiado. No había nadie en la casa, solo nosotras dos. Me dirigí a la cocina, para prepararme algo rápido para comer. Pasé por el comedor y ella estaba sentada en la mesa, mirando la televisión y comiendo. Nunca en su puta vida iba a decirme "Hija veni a comer conmigo" Jamás. Pasé a su lado, pero no me importo mucho lo que estaba haciendo. 

Me miró a los ojos. Yo le sostuve la mirada, pero luego ella la bajó. Fui a la cocina. Me preparé un sandwich de jamón y queso. No tenía mucha hambre, ahora, en este momento. Ella me había cerrado el apetito. 
Volví a pasar por el comedor, con el sandwich y un vaso de agua, ella volvió a mirarme, pero esta vez ella me llamó.

- Pau ¿Podemos hablar? 
- No tengo nada que hablar con vos.
- Por favor. Solo son unos minutos.
- Cinco. 
- Esta bien.
- me senté en la silla frente a ella- ¿Qué pasa?
- Quiero hablar de lo que tu papá decidió para vos.
- ¿Qué?
- Lo del cambio de colegio.
- Mira si me vas a decir que me cambia porque es por mi bien, y por toda esa mierda. La verdad que no tengo ganas de escucharte.
- No. No voy a decirte eso.
- ¿Entonces qué?
- No me trates mal. Yo no te trato mal.
- ¿Qué no me tratas mal? ¿Queres que te enumere las veces que me trataste mal? 
- No Pau, yo .. 
- ¿Vos qué? ¿No te acordas esa vez que me gritaste? ¿Y esa que me encerraste en el cuarto cuando tenía cinco años? ¿Y cuándo no me diste de comer, porque te enojaste? ¿Cuándo no me miras? ¿No me hablas? ¿Cuándo me pegaste? ¿Cuándo me dijiste que era un imbécil? ¿Qué no servía para nada? Sos una mierda mamá. Hasta me da asco llamarte mamá, no puedo creer que seas así conmigo. No lo entiendo. Soy tu hija. Tu hija. ¿Qué te hice yo para que me trates así? ¿Para qué no me hables? Me tuviste nueve meses dentro tuyo, y ni siquiera un poco de amor me diste desde que nací. Nunca. 
- Pau yo no lo hago porque quiero. O porque no me guste. No se ser madre, nunca lo fui.
- ¿Y con Ángeles? Ella no pasó todo lo que yo estoy viviendo ahora. Nunca lo pasó, y nunca va a pasarlo. No lo entiendo.
- Es complicado. Difícil de explicar.
- ¿Por qué? Simplemente ¿Por qué no me lo decís? ¿No me decís que pasa? Siempre te voy a odiar. Toda mi vida. Nunca estuviste conmigo. 
- ¡No lose! ¡No se porque hago esto! Entendeme. Tu papá...
- ¿Y a mí quién me entiende? Siempre soy yo la que tiene que entenderlos. ¿Y a mí? Así no son las cosas. 
- Ya lose. Y quiero pedirte perdón por eso.
- Un perdón no alcanza. Nunca va a ser suficiente, después de todo esto. 
- Lose. Pero necesito pedirte perdón.
- Un día viniste a mi cuarto ¿No se si te acordaras? Y me dijiste "Si, yo estoy arrepentida. Quiero empezar de nuevo, y pedirte perdón" Y al otro día me pegaste ¿Te acordas?
- Si.
- Ya no puedo creerte nada. Nunca. 
- ¿Por qué no?
- ¿Y encima me preguntas por qué? Sos cualquiera. -me levanté para irme-
- Espera. -me agarró de la muñeca- 
- Soltame.
- No. Por favor, sigamos hablando.
- ¿Queres hablar todo lo que no hablamos en estos años? Yo no. Así que no me jodas.
- Hablame bien al menos.
- ¡No te hablo bien nada! Te odio, era hora de que lo sepas. 
- Por favor Pau. Quiero que estemos bien.
- Bueno. ¿Vos queres que estemos bien? Yo quiero tantas cosas. Y no puedo conseguir ninguna.
- ¿Cómo cual?
- No voy a contarte mis cosas. No me jodas. Y soltame, me estas lastimando.
- Perdón. -me soltó- 
- Mira. Si queres que empecemos de nuevo, por lo menos habla con papá para que no me cambie de colegio.
- No puedo hacer eso.
- ¿Ves? Estas cosas son las que me hacen no quererte. 
- Pero entende. No puedo ir a decirle eso a tu papá. Me va a matar.
- ¡Claro! A vos te va a matar. ¿Entonces a mí? No puedo creer que seas así conmigo. Soy tu hija, por lo menos algo sentí por mí. Algún sentimiento. 
- Siento algo por vos.
- ¿Qué? Decímelo. Porque la verdad que nunca me lo demostraste .. 
- Es que no se, que es lo que siento.
- ¿No sabes? Estamos cada vez peor. ¿Sabes qué? No me jodas. Hace tu vida, yo la mía, como lo venimos haciendo hasta ahora, y creo que a las dos nos sale bien.
- No por favor.
- ¡Basta mamá! Ya me canse de todo. No me molestas mas. Dejame sola. 
- Paula..

No le di importancia a lo que ella me había dicho. Subí las escaleras corriendo. Con mis lágrimas cayendo. Pero no eran lágrimas de tristeza, eran lágrimas de bronca, de furia, de dolor. Lágrimas que transmitían y largaban todo esa bronca que tenía dentro mío. 

Me encerré en mi habitación. Sinceramente, en este momento era en el único lugar donde quería estar, donde me sentía protegida. A veces no quería estar encerrada ahí, pero ahora era mi refugio de toda la mierda que me rodeaba. 

Me dejé caer en la cama, boca abajo. Mis lágrimas seguían cayendo. Todavía no entendía (nunca iba a hacerlo) el porque el odio de mis padres hacía mí. ¿Por qué no me querían? ¿Por qué no me cuidaban como a una hija? ¿Me pegaban así porque si? ¿O tenían un motivo? ¿Por qué mi mamá no me hablaba? ¿Qué le había hecho? ¿Había hecho algo malo? ¿Qué cosa? No lo entendía. Se supone que los padres son las primeras personas que te brindan todo su cariño, su amor, sus mimos. Pero conmigo eso no pasó. Conmigo nunca iba a pasar. Jamás recibí un abrazo. Un beso de ellos. Una caricia. Nunca. Y nunca iba a recibirla. ¿Quién estuvo conmigo? Ángeles. ¿Quién me cuidó? Ángeles ¿Quién me hizo sonreír? Ángeles. ¿Quién me protegió? Ángeles. ¿Quién me crió? Ángeles. ¿Quién me hizo reír, me hizo una caricia? Ángeles. ¿Quién es? Mi hermana. Mi hermana la persona que se supone que es con la que te peleas, discutís, jugas de manos. Pero también te reís, lloras, sonreís todo el tiempo. ¿Y por qué? Porque era mi hermana. Pero ocupaba (o realizaba) el lugar de madre. 

La comida estaba ahí, apoyada en mi mesita de luz, pero se me había cerrad el estómago. Esa discusión con mi mamá me había quitado el hambre. Y por ende no tenía ganas de comer, no iba a hacerlo. Ni siquiera me pasaba un solo trago de agua, nada. Tenía un nudo en la garganta, que me impedía que tragase cualquier cosa que pusieran frente a mi cara. 

Las horas pasaron y yo seguía en la misma posición que hacía horas atrás. Eran las doce de la noche, pero tampoco tenía sueño. No podía dormir. Le había dicho a Pepe que hablaríamos hoy, y eso fue lo que hice. Agarré mi celular. Y lo llamé. 

- Hola Pau.
- Hola amor.
- ¿Cómo estas bonita?
- Mal.

- ¿Qué te pasó? ¿Te pegó de nuevo? Voy a tu casa.
- No -reí- Discutí con mi mamá.
- Ah. Igual no entiendo tu risa.
- Me causa como me cuidas y te preocupas por mí. 
- ¿Te parece gracioso? A mí no señorita.
- Bueno, perdón.
- rió- ¿Qué pasó? 
-La discusión de siempre. Me dijo que quería empezar de nuevo. Pero terminamos en lo mismo.
- ¿Y si le das una oportunidad?
- No se Pepe. No me convence. Siento que va a seguir siendo igual. Con mi papá en la casa, ninguna puede hacer nada.
- ¿Pero el problema es tu papá?
- Si. Siempre lo fue. Pero no entiendo porque ella no me habla. No lo entiendo.
- ¿Por miedo? Por ahí es eso. No se gorda. Tendrías que hablarlo con ella.
- No puedo hablar con ella. Siempre que hablamos, terminamos discutiendo.
- Tranquila bonita. Te entiendo.
- Sos el único. 
- No digas eso.
- Es así, ni siquiera, ahora ni mi hermana me entiende. Todos pretenden que yo los entienda, pero ellos nunca se van a poner en mi lugar. Jamás. -dije con lágrimas en mis ojos- Y me da bronca, porque yo también tengo sentimientos. 
- Tranquila mi amor. Tu hermana si te entiende, pero ahora esta con sus cosas. Que se yo. Te entiendo perfecto, de verdad. 
- Te juro que no puedo mas. 
- Tranquila bonita. Todo va a estar bien.
- Eso espero.
- Si, te lo aseguro.
- Gracias en serio. Y perdón por llamarte ahora.
- No te preocupes, estaba esperando tu llamado.
- ¿Si? 
- Si, como me habías dicho.
- sonreí- Me alegra. 
- ¿Mañana nos vemos? 
- Si obvio. No voy a faltar mis últimos días.
- No digas así. Nos vamos a seguir viendo. Te lo prometo, no nos vamos a separar.
- No puedo decirlo de otra manera, es así aunque no quiera. Obvio que nos vamos a ver. 
- Si, te lo aseguro. Aunque sea en secreto.
- Si. Me gusta la idea de secreto.
- ¿Ah si? Lo que uno se entera. 
- reí.- Bueno, todavía hay cosas que no sabes de mí.
- ¿Y cuándo pensas contármelas? 
- Pronto, en serio.
- Entonces archivo ese pronto.
- Bueno esta bien.
- Pau.
- ¿Qué Pepe?
- ¿Todavía tenes esa idea en la cabeza de un día escaparte y no volver por unos días?
- Siempre la tengo presente.
- ¿En serio?
- Si. Y la voy a seguir teniendo.
- Ah bueno.
- ¿Por? 
- No por nada.
- Por nada no. ¿Qué tenes en mente Alfonso?
- ¿Yo? Nada.
- Vos estas planeando algo, y me intriga saber que es.
- Pronto lo sabras.
- Entonces archivo ese pronto.
- No copies mis frases.
- reí a carcajadas- ¿Ahora tenes frases? Como digas.
- reí- Si, y es mía y tu la copiaste.
- Perdón. Fue sin intención.
- Esta bien.
- Amor te dejo. Me agarro sueño. 
- Bueno, me encanta hablar con vos y que te rías.
- A mi me gusta también.
- Descansa bonita. Y soña lindo. 
- Gracias. Vos también. Te amo.
- Te amo mucho mas. 
- Besos princesa.
- Besos. Buenas noches. 

Dejé el celular en la mesita de luz. Luego de haber cortado la comunicación con Pedro.
Me recosté, me tapé con unas mantas.  Y a los pocos minutos cerré mis ojos, y por fin logré dormirme. 


Continuara: 

..........................................................................................................................................................

Mañana subo DOS capitulos, si me dejan mas de CINCO comentarios 

5 comentarios: